Por Canuto  

El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO subió a un máximo de tres años en julio, impulsado por conflictos en el Mar Negro, interrupciones en el Estrecho de Ormuz y crecientes riesgos de El Niño. Analistas advierten que la inflación alimentaria podría mantenerse estructuralmente alta.
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  • El índice de la FAO alcanzó 131.09 en julio, un aumento del 0.6% mensual, con alzas en cereales, azúcar y aceites vegetales.
  • Los conflictos en el Mar Negro y el Estrecho de Ormuz elevan costos de energía, fertilizantes y transporte, mientras El Niño amenaza cosechas.
  • Analistas de Morgan Stanley y UBS señalan que la inflación alimentaria podría superar el promedio prepandémico del 2.5% debido a fuerzas estructurales como el riesgo climático.


El Índice de Precios de los Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) subió a un máximo de tres años en julio, extendiendo su trayectoria ascendente. Los conflictos en toda Eurasia, particularmente en el Mar Negro y el punto de estrangulamiento de Ormuz, interrumpen rutas comerciales críticas, mientras los crecientes riesgos de El Niño amenazan las cosechas mundiales.

Según datos publicados por la FAO, el índice promedió 131.09 el mes pasado, un aumento del 0.6% respecto al mes anterior. Las ganancias en cereales, azúcar y aceites vegetales impulsaron el alza, mientras que los precios de la carne y los productos lácteos bajaron.

El índice de la FAO alcanza un máximo de tres años

El trigo subió un 5.8% durante el mes, alcanzando un máximo de dos años. El maíz también aumentó, registrando una subida del 3.6%.

Los precios de los aceites vegetales alcanzaron su nivel más alto desde junio de 2022. Esta categoría fue una de las principales contribuyentes al incremento general del índice.

En contraste, los precios de la carne y los productos lácteos mostraron una tendencia a la baja. Esto ayudó a moderar el impacto general, aunque no fue suficiente para evitar el máximo de tres años.

El índice de precios de la FAO es un indicador clave para medir la evolución de los precios internacionales de una cesta de productos alimentarios. Su incremento refleja las tensiones en la oferta y demanda global.

El aumento es especialmente notable porque julio suele ser un mes de relativa estabilidad en los mercados agrícolas. Sin embargo, factores geopolíticos y climáticos han alterado la dinámica habitual.

Causas geopolíticas: conflicto en el Mar Negro y el estrecho de Ormuz

La creciente guerra entre Rusia y Ucrania en el Mar Negro es uno de los principales impulsores del alza. Los ataques en la región han incrementado, amenazando los corredores críticos de transporte marítimo a granel.

Ucrania y Rusia son actores clave en la exportación de trigo y maíz, por lo que cualquier interrupción en el Mar Negro tiene efectos inmediatos en los precios globales. Los ataques han elevado los costos de seguro y flete.

Las interrupciones a través del Estrecho de Ormuz también están elevando los precios de los alimentos al aumentar los costos de energía, fertilizantes y transporte. Esta vía es vital para la exportación de hidrocarburos de la región del Golfo.

El aumento en los precios de la energía y los fertilizantes afecta directamente a la producción agrícola, encareciendo los insumos para los agricultores. Esto se traduce en mayores precios finales para el consumidor.

La combinación de ambos puntos de estrangulamiento ha creado una tormenta perfecta en las cadenas de suministro alimentarias. Los analistas señalan que la situación podría empeorar si los conflictos se intensifican.

El Niño como amenaza creciente

Sobre esta situación geopolítica se superponen las condiciones de cultivo deterioradas en las principales regiones productoras del mundo. El riesgo de El Niño ha sido señalado durante muchos meses, y ahora las probabilidades de un evento fuerte están aumentando.

Emma Cerda, analista de Morgan Stanley, escribió en una nota reciente: “Las probabilidades de un El Niño muy fuerte están aumentando. Los riesgos se concentran en mercados emergentes seleccionados, y es probable que las presiones inflacionarias y fiscales superen los riesgos de crecimiento”.

Cerda añadió: “Consideramos que El Niño es un riesgo crediticio soberano clave, particularmente para los países con débiles amortiguadores fiscales”. La declaración subraya el impacto macroeconómico que podría tener el fenómeno climático.

El Niño suele causar sequías e inundaciones extremas en diversas regiones, afectando cultivos como trigo, maíz y arroz. Esto reduce la oferta mundial y presiona los precios al alza.

Los analistas de Morgan Stanley no son los únicos preocupados. Otras instituciones financieras han emitido advertencias similares, señalando que el impacto de El Niño podría sentirse a nivel global en los próximos meses.

Las cinco fuerzas que mantendrán la inflación alimentaria alta

El analista de UBS Sreedhar Mahamkali identificó cinco fuerzas a largo plazo que probablemente mantendrán la inflación alimentaria mundial “estructuralmente más alta” por encima de su promedio prepandémico de alrededor del 2.5%.

Mahamkali, director gerente y analista de investigación de renta variable con sede en Londres, afirmó: “Si bien la inflación alimentaria mundial ha caído desde el pico de COVID, surge un nuevo debate: ¿está obsoleto el promedio a largo plazo del 2.5%?”.

El primer y más importante impulsor a largo plazo, según Mahamkali, es que “el riesgo climático es global”. El número de mesas de operaciones institucionales que advierten sobre El Niño ciertamente está aumentando.

Las otras cuatro fuerzas no fueron detalladas en el informe original de Zero Hedge, pero el analista sugirió que todas están vinculadas a factores estructurales como el cambio climático, la geopolítica y la transición energética.

La advertencia de Mahamkali es relevante porque sugiere que el reciente repunte de precios no es solo un fenómeno temporal, sino parte de una tendencia de largo plazo.

Impacto en el supermercado y perspectivas

Quizás el analista de Bank of America Robert Ohmes tenga razón en su advertencia de mediados de junio de que otro aumento de precios de los alimentos podría llegar a los supermercados este otoño. Dijo que la inflación de los comestibles “podría estar en camino”, citando un índice combinado de salarios, diésel y costos de materias primas.

El impacto ya es visible en algunos productos. Los precios de la carne de res han subido notablemente, mientras que el pollo y el cerdo siguen siendo comparativamente asequibles. Esta diferencia refleja los costos específicos de producción y transporte.

Los precios de los huevos se han desplomado en las últimas semanas, pero no se espera que esta tendencia continúe. México ha emitido advertencias de que los aguacates podrían ser el próximo producto básico en aumentar, lo que podría afectar los precios en América del Norte y más allá.

Para los hogares, la mejor cobertura puede ser fortalecer sus propias cadenas de suministro alimentarias locales. Esto podría incluir plantar un jardín en el patio trasero, comprar directamente a granjas cercanas o establecer relaciones con agricultores y ganaderos locales.

La situación actual es resultado de múltiples presiones que se concentran en la cadena de suministro alimentaria mundial. La balanza de riesgos se inclina hacia precios más altos en los próximos meses.

En conclusión, la combinación de conflictos armados, tensiones en rutas comerciales y eventos climáticos extremos ha creado un escenario de incertidumbre para la seguridad alimentaria global. Los consumidores deberán prepararse para un contexto de precios persistentemente elevados.

Fuente: Zero Hedge


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