Por Canuto  

La policía de Guinea-Bissau allanó las oficinas del Proyecto de Salud Bandim e incautó vacunas contra la hepatitis B destinadas a un ensayo con recién nacidos. El gobierno afirma que el estudio no cuenta con autorización, mientras las autoridades investigan las circunstancias del lote.
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  • La policía judicial de Guinea-Bissau incautó un lote de vacunas contra la hepatitis B en las oficinas del Proyecto de Salud Bandim.
  • El ensayo propuesto por investigadores daneses había recibido una subvención del CDC de USD $1,6 millones y generó críticas por el riesgo para recién nacidos.
  • El ministro de Salud, Quinhin Nantote, dijo que el gobierno no aprobó el estudio; la incautación, por sí sola, no prueba irregularidades con las vacunas.


Guinea-Bissau incauta vacunas de un ensayo cuestionado con recién nacidos

La policía judicial de Guinea-Bissau allanó el lunes las oficinas del Proyecto de Salud Bandim en Bissau e incautó vacunas contra la hepatitis B destinadas a un ensayo con recién nacidos. La operación abrió una nueva investigación sobre un estudio que ya había sido detenido tras recibir críticas de especialistas en salud internacional por sus posibles riesgos éticos.

El gobierno del país no ha autorizado el ensayo, según confirmó la semana pasada el ministro de Salud, Quinhin Nantote. La incautación, sin embargo, no constituye por sí misma una conclusión sobre la calidad, seguridad o efectividad de las vacunas, una salvedad que la propia policía incluyó en su anuncio público.

Un allanamiento y una investigación en curso

En un comunicado publicado el lunes en Facebook y traducido del portugués, la policía judicial informó que efectuó una búsqueda en las instalaciones del Proyecto de Salud Bandim, en la capital. Durante la operación tomó un lote de vacunas contra la hepatitis B que, de acuerdo con la publicación, estaba destinado a la vacunación de niños en el país.

La policía explicó que su actuación buscaba aclarar las circunstancias relacionadas con ese lote. También advirtió que la incautación forma parte de un procedimiento de investigación y que no permite concluir, por sí sola, que existan irregularidades en la calidad, la seguridad o la efectividad de las dosis.

El anuncio no detalló cuántas dosis fueron incautadas ni precisó qué sospechas concretas examinan las autoridades. Por eso, el operativo debe entenderse como una medida dentro de una investigación abierta, no como una determinación oficial sobre la conducta de los investigadores o sobre las vacunas.

Ars Technica informó que las dosis estaban destinadas al ensayo propuesto por investigadores daneses Peter Aaby y Christine Stabell Benn, quienes lideran el Proyecto de Salud Bandim. El allanamiento se produjo después de meses de controversia sobre el diseño del estudio y mientras las autoridades nacionales todavía no daban su aprobación.

El ensayo y los fondos del CDC

En diciembre, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos anunciaron una subvención no solicitada de USD $1,6 millones para que el equipo danés realizara el ensayo. La propuesta generó objeciones porque, según los críticos citados en la cobertura, podía exponer a miles de recién nacidos de Guinea-Bissau a la hepatitis B.

La preocupación sanitaria señalada no era menor: una infección por hepatitis B puede persistir durante toda la vida y derivar en cirrosis hepática, cáncer y muerte prematura. Las críticas internacionales al diseño del estudio se centraron en el riesgo potencial para los niños, una población especialmente vulnerable, y contribuyeron a que los planes quedaran detenidos en enero.

La controversia resurgió a comienzos de este mes, cuando Rolling Stone informó que el CDC había apartado otros USD $1,6 millones a fines de septiembre y que tenía previsto continuar con el ensayo. Ese reporte volvió a poner bajo escrutinio el financiamiento estadounidense, aunque la información disponible en la noticia no indica que el gobierno de Guinea-Bissau hubiera aprobado el proyecto.

El financiamiento y la autorización local son cuestiones distintas: la subvención estadounidense no reemplaza la evaluación ni el permiso que corresponde a las autoridades del país donde se realizaría la investigación. En este caso, Nantote confirmó que el gobierno seguía sin autorizar el estudio, por lo que la posibilidad de contar con fondos no equivalía a un aval para iniciar las pruebas.

Objeciones éticas y antecedentes de los investigadores

Especialistas en salud internacional calificaron el ensayo como no ético por el riesgo que, a su juicio, supondría para miles de recién nacidos. El punto central de la controversia es la posibilidad de que el diseño exponga a niños a una infección de consecuencias potencialmente graves, no una conclusión de que las dosis incautadas sean defectuosas.

Aaby y Stabell Benn son investigadores de vacunas controvertidos que sostienen que estas pueden causar daños que no se han reconocido suficientemente. Robert F. Kennedy Jr., descrito en la información de origen como secretario de Salud y crítico de las vacunas, los ha elogiado repetidamente y procuró financiar el ensayo con fondos de los contribuyentes estadounidenses.

Las autoridades danesas también investigan a ambos investigadores por presunta mala conducta científica. Esa pesquisa es independiente del operativo en Guinea-Bissau y no constituye, por sí misma, una conclusión de culpabilidad; la información disponible no especifica qué resultados han alcanzado las autoridades danesas ni qué medidas podrían adoptar.

El trasfondo ayuda a explicar por qué el estudio recibió atención más allá de su financiamiento. La propuesta combina un debate sobre riesgos para recién nacidos, desacuerdos sobre los efectos de las vacunas y preguntas sobre la supervisión científica, pero cada uno de esos asuntos requiere una evaluación propia y no debe confundirse con el alcance limitado de la incautación policial.

El gobierno niega que el ensayo avance

La semana pasada, Nantote afirmó en una conferencia de prensa que Guinea-Bissau todavía no había aprobado el ensayo. Según Reuters, el ministro sostuvo que cualquier investigación científica con seres humanos, y especialmente con niños, debe cumplir la legislación nacional, los principios éticos internacionales y los mecanismos competentes de revisión y aprobación.

El ministro también rechazó versiones sobre una eventual continuación del proyecto. En declaraciones a The Guardian, describió como falsa la posibilidad de que el ensayo avanzara y aseguró que la información difundida sobre ese punto no era cierta.

Por ahora, la propuesta no avanza y el gobierno no ha concedido autorización, mientras la policía busca aclarar el origen y las circunstancias del lote incautado. Los anuncios disponibles tampoco establecen que se haya vacunado a niños como parte del ensayo ni que las dosis hayan sido administradas en el marco de esa investigación.

El siguiente paso dependerá de lo que determinen las autoridades de Guinea-Bissau y de cualquier decisión posterior sobre la aprobación del estudio. Hasta entonces, la incautación confirma que existe una investigación en curso, pero no resuelve las preguntas científicas y éticas que provocaron la suspensión del proyecto ni demuestra por sí sola que las vacunas presenten problemas.


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