Por Canuto  

Tras un alza explosiva en 2025, la plata enfrenta ahora un escenario mucho menos favorable. Bancos como UBS, HSBC y Macquarie advierten que los precios elevados están erosionando la demanda industrial y que el metal podría seguir perdiendo terreno frente al oro.
***

  • UBS afirma que el salto de más de 140% en la plata durante 2025 está desincentivando compras en varias industrias.
  • HSBC considera que la plata está fundamentalmente sobrevalorada y prevé que quede rezagada frente al oro.
  • Macquarie anticipa volatilidad persistente y riesgo bajista si empeora el entorno macroeconómico.

 


La plata atraviesa una fase de creciente presión luego del vertiginoso avance que registró en 2025. Aunque el metal precioso repuntó con fuerza el año pasado, varios analistas consideran que ese mismo ascenso terminó creando las condiciones para un deterioro de su demanda, especialmente en los segmentos industriales donde su uso es más intensivo.

El argumento central es que, a diferencia del oro, la plata depende en gran medida del ciclo económico. Su presencia en computadoras, teléfonos móviles, paneles solares y automóviles la convierte en un insumo relevante para múltiples cadenas manufactureras. Esa característica le da soporte cuando la actividad es sólida, pero también la expone a correcciones más agresivas cuando los precios suben demasiado o el contexto macroeconómico se vuelve incierto.

Según explicó CNBC al citar una nota de UBS publicada el 22 de mayo, el alza de alrededor de 140% observada en 2025 empezó a desalentar compras en distintas industrias. Para la entidad, los actuales niveles de precio ya están pesando sobre la demanda, y esa erosión podría prolongarse mientras el metal se mantenga en estas cotas.

UBS resumió su visión con una advertencia clara: “Es probable que la erosión de la demanda persista mientras los precios se mantengan en los niveles actuales”. El banco también sostuvo que la tesis de inversión luce poco atractiva, porque la volatilidad asociada no estaría siendo compensada de forma suficiente para los inversionistas.

Una dinámica distinta a la del oro

La comparación con el oro aparece una y otra vez en los análisis recientes. Aunque ambos activos forman parte del universo de metales preciosos, sus motores de demanda no son idénticos. En el caso del oro, las compras de bancos centrales han servido como una fuente de respaldo estructural en los últimos años.

La plata, en cambio, no cuenta con ese mismo ancla estratégica. UBS destacó que el metal sigue ausente de las reservas del sector oficial, por lo que es más vulnerable a cambios en la inversión privada y en la demanda industrial. Bajo esa lógica, la plata tendría más probabilidades de rezagarse frente al oro en un entorno de incertidumbre.

Ese punto es relevante para quienes siguen mercados de refugio. Cuando los inversionistas buscan activos defensivos, el oro suele recibir flujos por motivos monetarios y geopolíticos. La plata puede beneficiarse parcialmente de ese movimiento, pero su perfil híbrido, mitad refugio y mitad metal industrial, también la deja más expuesta a una desaceleración económica.

HSBC reforzó esa lectura en una nota publicada el jueves. Los analistas del banco señalaron que la plata está “fundamentalmente sobrevalorada” y plantearon que su trayectoria podría divergir de la del oro, aun si este último mantiene fortaleza.

En palabras de HSBC, el potencial alcista adicional sería limitado porque, en su opinión, la plata sigue cotizando por encima de lo que justifican sus fundamentos. Además, estiman que la relación oro-plata probablemente se ampliará, un escenario que permitiría una moderación de la plata incluso si el oro continúa subiendo.

De máximos por encima de USD $120 a una fuerte corrección

La secuencia reciente de precios ayuda a entender por qué el debate se ha vuelto tan intenso. La plata alcanzó un punto máximo el 28 de enero de este año, cuando superó los USD $120 por onza. Sin embargo, ese movimiento fue seguido por un desplome de casi 30% en un solo día, una caída que dejó al descubierto la fragilidad del rally.

Después de esa sacudida, el mercado intentó estabilizarse. Los precios tocaron un mínimo de 2026 en USD $67,60 el 20 de marzo. Más tarde se observó una recuperación parcial, aunque el metal siguió muy por debajo de los niveles previos a la guerra con Irán, un factor que también había influido en la percepción de riesgo dentro de los mercados globales.

Tanto la plata al contado como los futuros de plata repuntaron durante mayo y llegaron a cotizar cerca de USD $87 por onza el 14 de mayo. No obstante, otra ola vendedora llevó luego a los precios a consolidarse en una franja de entre USD $75 y USD $78 durante las dos semanas siguientes.

La última referencia citada mostró una nueva caída. La plata al contado se negociaba con un descenso de 3,7%, alrededor de USD $72,13 por onza, mientras que los futuros estadounidenses de plata para el mes siguiente también bajaban 3,7% hasta cerrar en USD $72,16.

Este comportamiento refuerza la idea de que el mercado sigue atravesando una etapa de alta inestabilidad. Para muchos inversionistas, no se trata solo de determinar si la plata está barata o cara, sino de medir cuánto riesgo implica mantener exposición en un activo con oscilaciones tan violentas.

Presión industrial, macroeconomía y tasas de interés

La estructura de demanda de la plata explica gran parte de esa sensibilidad. Al ser un componente esencial para bienes industriales y tecnológicos, su precio no depende únicamente de narrativas de refugio o cobertura. También está atado al ritmo de fabricación, consumo e inversión productiva.

Cuando el metal sube demasiado rápido, parte de los compradores industriales puede retrasar pedidos, sustituir insumos o reducir inventarios. Ese fenómeno, conocido como destrucción de demanda, es precisamente el que varios bancos creen que ya empezó a manifestarse después del rally del año pasado.

Macquarie también se mostró cauteloso. Sus estrategas consideran que la Reserva Federal elevará las tasas de interés en la primera mitad de 2027, un elemento que podría añadir presión bajista sobre los metales preciosos. En términos generales, tasas más altas suelen fortalecer el atractivo relativo de activos con rendimiento, en detrimento de activos que no lo generan.

La firma indicó que espera que los precios promedio de la plata se mantengan alrededor de los niveles actuales durante el resto del año. Sin embargo, advirtió que la volatilidad continuará hasta que se resuelva la situación en Oriente Medio, y que existe un riesgo bajista importante si el contexto macroeconómico se deteriora aún más.

Ese diagnóstico deja a la plata en una posición incómoda. Por un lado, aún conserva parte del atractivo especulativo que despertó durante su escalada. Por otro, enfrenta dudas crecientes sobre la sostenibilidad de la demanda en un entorno de costos elevados, incertidumbre geopolítica y posibles ajustes monetarios futuros.

En síntesis, el consenso entre UBS, HSBC y Macquarie no apunta a un colapso inmediato, pero sí a un escenario donde la recuperación sería limitada y vulnerable. Para el mercado, la gran pregunta es si la demanda industrial podrá absorber los actuales niveles de precio o si la plata necesitará caer más para reencontrar un equilibrio duradero.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín