OpenAI responde con dureza a la demanda de Apple por secretos comerciales, calificándola de agresiva y extrañamente personal, mientras ambas empresas compiten en el mercado de la IA y los dispositivos de consumo.
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- OpenAI niega tener secretos comerciales de Apple y tacha la demanda de ‘descuidada, agresiva y extrañamente personal’.
- Apple alega que más de 400 ex-empleados ahora trabajan en OpenAI, incluyendo a Chang Liu y Tang Tan.
- OpenAI sostiene que Apple envió un correo a la persona equivocada y no presentó acusaciones específicas antes de demandar.
Un artículo de Ars Technica informa que OpenAI ha respondido a la demanda de Apple por supuesto robo de secretos comerciales, calificándola de “descuidada, agresiva y extrañamente personal”. En un blog post publicado el lunes por la noche, el creador de ChatGPT afirmó que no tienen ni quieren ninguno de los secretos de Apple.
La respuesta marca la última escalada en una disputa que comenzó el mes pasado, cuando Apple presentó una demanda acusando a OpenAI de robar diseños de hardware mientras planeaba lanzar sus propios dispositivos de consumo centrados en IA.
El conflicto ha captado la atención de la industria tecnológica, ya que enfrenta a dos de las empresas más influyentes en el mundo de la tecnología. Este caso podría tener repercusiones en cómo las compañías gestionan la movilidad del talento y la protección de secretos comerciales.
Contexto de la disputa
OpenAI y Apple habían colaborado anteriormente para integrar tecnología de IA en los productos de Apple. Sin embargo, la relación comenzó a deteriorarse después de que OpenAI adquirió el año pasado io, el estudio de diseño fundado por el exjefe de diseño de Apple, Sir Jony Ive, y contrató a varios empleados de Apple.
Apple alegó en su demanda que más de 400 de sus ex-empleados ahora trabajan en OpenAI. Dijo que no había recibido respuesta de OpenAI en febrero después de contactar a la startup para advertirle sobre una investigación interna sobre el posible robo de secretos comerciales de Apple.
La disputa surge a medida que ambas compañías invaden el territorio de la otra, con OpenAI aventurándose en productos de consumo y Apple uniéndose a Google para renovar su asistente de voz Siri. Esta competencia ha llevado a que las dos firmas se enfrenten en los tribunales.
La comunidad tecnológica sigue de cerca el caso, ya que podría sentar precedentes sobre la movilidad de talento y la protección de secretos comerciales en la industria de la IA. Los analistas consideran que la demanda es parte de una estrategia más amplia para frenar el avance de OpenAI en el mercado de dispositivos.
Además, la adquisición de io por parte de OpenAI ha sido vista como un movimiento para aprovechar la experiencia en diseño de Ive, lo que intensificó las tensiones. Apple, por su parte, busca proteger su propiedad intelectual mientras refuerza su propia oferta de IA con la colaboración de Google.
Acusaciones de Apple
Apple presentó una demanda el mes pasado en un tribunal de EE. UU., acusando a OpenAI de haber robado diseños de hardware. La demanda también menciona a dos ex-empleados: Chang Liu, que trabajó en algunos de los “programas de desarrollo de productos más sensibles”, y Tang Tan, actual director de hardware de OpenAI.
Según Apple, Chang Liu accedió a secretos comerciales después de dejar la compañía en enero. Además, Apple afirmó que no recibió respuesta de OpenAI en febrero, cuando contactó a la startup para advertirle sobre una investigación interna.
Apple también señaló que Tang Tan buscó información privilegiada al entrevistar a empleados de Apple. La compañía de Cupertino solicitó una orden judicial preliminar para impedir que OpenAI y sus ex-empleados accedan o utilicen sus secretos comerciales.
En su demanda, Apple destacó que más de 400 de sus antiguos trabajadores ahora forman parte de OpenAI, lo que consideran un riesgo para su propiedad intelectual. La empresa pidió además un descubrimiento acelerado y declaraciones de varios empleados de OpenAI, incluidos Liu y Tan.
La acción legal de Apple se produce en un momento en que la firma busca reforzar su posición en el mercado de IA, mientras OpenAI planea lanzar sus propios dispositivos de consumo. La disputa legal refleja la creciente rivalidad entre ambas compañías.
Respuesta de OpenAI
OpenAI rechazó categóricamente las acusaciones y afirmó que no tiene ningún interés en los secretos comerciales de Apple. “Nosotros no tenemos, ni queremos, ninguno de sus secretos comerciales”, escribió la compañía en su blog.
En su respuesta, OpenAI acusó a Apple de “hacer acusaciones vagas” y de “tratar de cambiar su narrativa”. También señaló que los abogados de Apple habían “enviado un correo electrónico a la persona equivocada después de confundir dos apellidos asiáticos” y que “afirmaron que habían tenido una discusión con nuestra asesora legal, la cual ahora conceden que nunca ocurrió”.
OpenAI agregó que Apple nunca planteó las acusaciones específicas en el momento y que, de hecho, les dijeron que estaban “resolviendo cualquier problema”. La startup afirmó que no recibieron noticias de Apple durante cinco meses hasta que presentaron la demanda.
En cuanto a Chang Liu, OpenAI dijo que los empleados de Apple contactaron al mismo Liu y le pidieron ayuda para localizar información, algo que Apple “solo ahora admite”. Sobre Tang Tan, OpenAI aseguró que siempre dejó claro al equipo que no quieren ni deben usar información confidencial de otras compañías.
La respuesta de OpenAI también incluyó una crítica a la reputación de Apple, diciendo que la demanda “descuidada, agresiva y extrañamente personal” no se ajusta a la imagen de una de las mejores empresas de todos los tiempos.
La orden judicial solicitada
Apple solicitó el lunes una orden judicial preliminar en EE. UU. para evitar que ex-empleados y OpenAI accedan, usen o divulguen sus secretos comerciales. También presentó una segunda moción pidiendo al tribunal que acelere el descubrimiento y ordene a varios empleados de OpenAI, incluidos Liu y Tan, que se presenten para declaraciones.
OpenAI respondió que la solicitud de Apple se basa en “información falsa y completamente innecesaria porque no tenemos, ni queremos, ninguno de sus secretos comerciales”. La startup añadió que la demanda es un intento de Apple de “cambiar su narrativa” en medio de la competencia por el mercado de la IA.
Los expertos legales señalan que este tipo de disputas son comunes en Silicon Valley, donde la movilidad de empleados entre grandes tecnológicas es frecuente. Sin embargo, el caso adquiere relevancia por el alto perfil de las empresas involucradas y por el valor de los secretos comerciales en juego.
La jueza encargada del caso deberá evaluar las pruebas presentadas por ambas partes antes de decidir sobre la orden judicial preliminar. Mientras tanto, las dos compañías continúan sus operaciones, aunque la tensión entre ellas es evidente.
OpenAI concluyó su respuesta con una reflexión: “Apple es una de las mejores compañías de todos los tiempos, y construyó una reputación por obsesionarse con los más pequeños detalles. Esta demanda descuidada, agresiva y extrañamente personal, lamentablemente, no se ajusta a esa reputación”.
La carrera por la IA
La disputa legal es solo un reflejo de la intensa competencia en el sector de la inteligencia artificial. OpenAI, conocida por su ChatGPT, ha estado expandiendo su presencia hacia el hardware de consumo, mientras Apple busca ponerse al día con la IA generativa.
La adquisición de io, el estudio de diseño de Jony Ive, le dio a OpenAI acceso a talento de diseño de primer nivel. Esto fue visto como una amenaza directa para Apple, que históricamente ha sido líder en diseño de productos.
Apple, por su parte, ha unido fuerzas con Google para renovar Siri y mejorar sus capacidades de IA. Esta colaboración busca competir con OpenAI, pero también ha generado tensiones en el mercado.
Los analistas señalan que la demanda de Apple podría ser una estrategia para desacelerar el avance de OpenAI en el espacio de dispositivos. Sin embargo, también podría ser un intento de proteger su valiosa propiedad intelectual.
El caso también plantea preguntas sobre la ética de contratar empleados de la competencia, especialmente cuando se trata de secretos comerciales. Las empresas de tecnología a menudo enfrentan este tipo de litigios, pero el perfil de los involucrados lo hace especialmente notable.
El desenlace de este caso podría definir el equilibrio de poder entre las dos empresas en el sector de la IA. Mientras tanto, ambas continúan sus operaciones y el mercado observa con atención.
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