Por Canuto  

LinkedIn incorporó un botón para que sus usuarios marquen publicaciones que parezcan generadas por inteligencia artificial, en medio de una creciente preocupación por el contenido corporativo genérico que domina la plataforma.
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  • El nuevo botón aparece en el menú de tres puntos de las publicaciones y, al utilizarlo, oculta inmediatamente el contenido.
  • Un análisis de Pangram estimó que el 41% de las publicaciones largas y el 30% de las cortas en LinkedIn probablemente fueron generadas por IA.
  • La plataforma ajustará sus clasificadores y reemplazará una función de escritura automática por otra que revise el texto sin cambiar la voz del usuario.

 


LinkedIn incorporó una nueva herramienta para que sus usuarios marquen publicaciones que parezcan generadas por inteligencia artificial, una medida que responde al crecimiento de textos corporativos genéricos dentro de la plataforma.

La opción aparece en el menú de tres puntos ubicado en la parte superior de cada publicación. Su etiqueta, según las pruebas realizadas por 404 Media, utiliza una expresión directa: “Parece una porquería de IA”.

Un botón para señalar contenido artificial

La nueva función permite a los usuarios informar que una publicación parece haber sido creada por un sistema de inteligencia artificial. LinkedIn presenta la herramienta como una forma de mejorar la calidad del contenido que aparece en el feed.

Al seleccionar “Parece una porquería de IA”, la plataforma muestra el mensaje: “Gracias por avisarnos. Tu comentario ayuda a mejorar el feed”. Después, oculta la publicación señalada.

La etiqueta destaca por su lenguaje poco habitual para una red social profesional. En lugar de una fórmula más neutral, como “parece que esto fue generado con IA”, LinkedIn eligió una expresión coloquial y abiertamente crítica.

El botón también sirve para que la compañía recopile señales sobre los contenidos que sus miembros consideran artificiales o de baja calidad. Esas señales podrían influir en la manera en que el sistema clasifica y recomienda publicaciones.

La herramienta no exige que el usuario demuestre que el texto fue creado con IA. Basta con que considere que la publicación tiene características asociadas con contenido automatizado, genérico o poco auténtico.

El estilo repetitivo de las publicaciones

La expansión de la IA generativa ha cambiado la forma en que muchas personas redactan contenido para redes profesionales. En LinkedIn, esto se refleja en manifiestos extensos que comentan noticias y las conectan con conceptos como liderazgo, productividad o desarrollo profesional.

Estas publicaciones suelen presentar una estructura fácilmente reconocible. Incluyen espacios excesivos entre oraciones, listas de puntos clave, numerosos emojis y frases construidas con fórmulas como “X no es Y”.

El problema no radica únicamente en que una herramienta ayude a redactar. La preocupación central es que miles de usuarios terminen publicando textos similares, con ideas previsibles y una voz corporativa prácticamente intercambiable.

La situación puede dificultar la búsqueda de experiencias personales y conversaciones profesionales genuinas. Cuando el contenido se parece demasiado, la plataforma corre el riesgo de convertirse en un flujo de mensajes optimizados para llamar la atención, pero carentes de perspectiva propia.

La ironía es que LinkedIn también ofrece herramientas basadas en inteligencia artificial. Su asistente de escritura promete entregar sugerencias personalizadas para ayudar a los usuarios a destacar y ser notados dentro de la red.

La coexistencia entre funciones que producen texto y mecanismos que intentan reducirlo plantea una tensión para la plataforma. LinkedIn debe aprovechar la IA sin permitir que sus beneficios terminen saturando el espacio con contenido automatizado.

Los datos sobre la presencia de IA

Un análisis difundido a comienzos de este mes estimó que una proporción considerable de las publicaciones largas de LinkedIn probablemente fue generada por inteligencia artificial. El servicio de detección Pangram calculó que el 41% de esos textos mostraba señales compatibles con producción automatizada.

La misma evaluación estimó que el 30% de las publicaciones cortas en la plataforma también podría haber sido generado por IA. Las cifras no significan que cada texto haya sido creado completamente por una herramienta, pero muestran la magnitud del fenómeno que LinkedIn intenta abordar.

Los detectores de IA no ofrecen una prueba definitiva sobre el origen de un texto. Sus resultados representan estimaciones basadas en patrones lingüísticos, por lo que pueden producir errores y señalar contenido escrito por personas.

Ese margen de incertidumbre explica por qué el nuevo botón funciona como una señal para el sistema y no como una sentencia automática. LinkedIn puede combinar los reportes de los usuarios con otros clasificadores antes de reducir la distribución de una publicación.

La plataforma también enfrenta un ecosistema de recomendaciones que amplifica ciertos formatos. Las publicaciones largas, ordenadas y cargadas de consejos pueden recibir visibilidad aunque no aporten una experiencia original.

Además, existen numerosas guías que enseñan a utilizar IA para redactar publicaciones profesionales. Algunas de esas instrucciones aparecen incluso dentro de la propia plataforma, lo que refuerza la contradicción entre promover la asistencia automática y combatir sus resultados más repetitivos.

Los cambios anunciados por LinkedIn

Hari Srinivasan, director de productos de LinkedIn, explicó que el contenido generado por IA es una prioridad para la compañía. Según su mensaje, las personas llegan a la plataforma para conectarse con usuarios reales y compartir perspectivas, ideas y experiencias propias.

Srinivasan afirmó que LinkedIn está implementando clasificadores nuevos y mejorados para identificar publicaciones que parezcan “porquería de IA” o contenido de baja calidad en general. El objetivo es reducir la cantidad de ese material en las recomendaciones y en publicaciones provenientes de fuera de la red de cada usuario.

El ejecutivo también señaló que la compañía está ampliando la capacidad de los miembros para informar si una publicación o un comentario parece generado por IA. La información recopilada permitirá ajustar los modelos y mejorar la selección de contenidos.

LinkedIn reconoce que el concepto resulta difícil de definir. La apariencia de una publicación automatizada puede cambiar con el tiempo, a medida que los sistemas generativos producen textos más naturales y los usuarios desarrollan nuevas formas de edición.

La compañía también eliminará la función “mejora tu publicación”, impulsada por IA. En su lugar, introducirá una herramienta que revise las palabras del usuario sin cambiar su voz.

Ese cambio refleja una diferencia importante entre asistir y sustituir. Una herramienta de revisión puede corregir o sugerir mejoras, mientras que una función de generación completa puede transformar el tono y producir una publicación que ya no representa la experiencia de quien la firma.

El desafío de preservar conversaciones reales

LinkedIn indicó previamente que está tomando medidas para combatir el contenido automatizado o genérico de baja calidad. La empresa sostiene que la IA puede ayudar a superar el problema de la página en blanco, pero que su prioridad consiste en destacar conversaciones profesionales útiles para las carreras de sus miembros.

La distinción entre asistencia legítima y spam automatizado no siempre resulta sencilla. Un usuario puede utilizar IA para ordenar sus ideas y después aportar datos, opiniones y experiencias propias, mientras otro puede publicar un texto completo sin revisarlo.

El nuevo botón tampoco garantiza por sí solo que el feed se llene de contenido auténtico. Su efectividad dependerá de cómo LinkedIn procese los reportes, evite abusos y diferencie entre una publicación mediocre y una publicación realmente automatizada.

Existe además un riesgo de subjetividad. Una persona puede considerar artificial un texto por su estilo formal, por el uso de emojis o por una estructura demasiado ordenada, aunque el contenido haya sido escrito íntegramente por un profesional.

Si los clasificadores reducen injustamente el alcance de publicaciones legítimas, la medida podría afectar a usuarios que dependen de la plataforma para promocionar su trabajo. Por ello, los reportes deben funcionar como una señal dentro de un sistema más amplio de evaluación.

La decisión de LinkedIn muestra que las redes sociales profesionales enfrentan un problema que va más allá de la tecnología. La autenticidad se ha convertido en un elemento de valor dentro de plataformas donde las personas buscan oportunidades, contactos y credibilidad.

Mientras la inteligencia artificial siga facilitando la creación de contenido en grandes volúmenes, la disputa entre eficiencia y originalidad continuará. LinkedIn intenta resolverla con más controles, nuevos modelos y una herramienta que permite a los usuarios decir, sin demasiados rodeos, que una publicación parece una porquería de IA.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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