Por Canuto  

LinkedIn asegura que la caída en la contratación registrada desde 2022 no muestra, por ahora, una relación directa con la inteligencia artificial. Según un ejecutivo de la compañía, el freno del mercado laboral estaría más ligado al entorno de tasas de interés, aunque la plataforma advierte que la IA sí acelerará una profunda transformación de habilidades hacia 2030.
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  • LinkedIn reporta una caída aproximada de 20% en la contratación desde 2022.
  • La empresa afirma que sus datos aún no muestran que la inteligencia artificial esté eliminando empleos.
  • Pese a ello, anticipa que las habilidades requeridas para el trabajo promedio podrían cambiar hasta 70% para 2030.

 


La contratación se ha enfriado con fuerza en los últimos años, y una de las preguntas más repetidas en el mercado laboral global es si la inteligencia artificial ya comenzó a desplazar trabajadores. En ese debate, LinkedIn presentó una lectura que va contra una de las narrativas más extendidas: la plataforma no ve, al menos por ahora, evidencia de que la IA sea la responsable directa de la caída reciente en el empleo.

La declaración llegó de la mano de Blake Lawit, director de Asuntos Globales y Jurídico de LinkedIn, durante una entrevista en la cumbre World Economy de Semafor realizada esta semana. Allí, el ejecutivo confirmó que los datos de la red profesional, propiedad de Microsoft, reflejan una caída de alrededor de 20% en la contratación desde 2022, reseña TechCrunch.

Ese retroceso no es menor. LinkedIn maneja uno de los mayores repositorios de información laboral del mundo, con más de mil millones de miembros, además de datos sobre empresas, empleos y habilidades. Por eso, su lectura sobre las causas del deterioro del mercado laboral despierta interés entre inversionistas, empresas tecnológicas, analistas y trabajadores.

Según explicó Lawit, la compañía estudió de forma específica si la inteligencia artificial ya está afectando los puestos de trabajo. Su conclusión fue clara. “En LinkedIn… tenemos un gráfico económico con más de mil millones de miembros. Tenemos empresas, empleos, habilidades. Realmente es una vista increíble en tiempo real de lo que está ocurriendo en el mercado laboral. Y lo hemos analizado porque todo el mundo quiere saber la respuesta a esta pregunta: ¿La IA está impactando los empleos en este momento? Lo hemos analizado y, honestamente, no lo hemos visto”, dijo.

En lugar de atribuir el deterioro del empleo a la automatización impulsada por IA, el ejecutivo señaló otro factor macroeconómico: el alza en las tasas de interés. Ese argumento encaja con la presión que han sufrido empresas y consumidores en varios mercados desde 2022, en un entorno de financiamiento más caro y menor apetito por expansión agresiva de plantillas.

La lectura de LinkedIn resulta relevante porque el temor a una sustitución acelerada por sistemas de IA ha crecido en sectores como atención al cliente, tareas administrativas, marketing y otras funciones de oficina. En teoría, esos segmentos estarían entre los primeros en mostrar un deterioro más visible si la tecnología ya estuviera provocando despidos o congelamiento selectivo de vacantes.

Sin embargo, Lawit sostuvo que eso no es lo que aparece en la información de la plataforma. “No hemos visto el tipo de impactos que esperarías ver en áreas de las que todo el mundo está hablando en relación con la IA… como industrias, ya sea atención al cliente, o administración, o marketing; todos estos lugares donde, si estuviéramos viendo impactos de la IA, ahí es donde estarían”, afirmó.

El ejecutivo incluso remarcó que, aunque la contratación cayó, no lo hizo con mayor intensidad en esas áreas que suelen mencionarse como las más vulnerables a la automatización basada en modelos generativos. “Sí, la contratación ha bajado, pero no ha bajado más”, agregó durante la conversación.

Ese matiz es importante. Una desaceleración general del mercado laboral no necesariamente implica que exista una ola de reemplazo tecnológico. Puede reflejar, más bien, una menor disposición de las empresas a contratar en un contexto de costos más altos, menor liquidez o cautela ante una economía incierta. Desde esa óptica, la IA todavía no habría dejado una huella diferencial en los datos agregados de empleo observados por LinkedIn.

Otro punto sensible es el impacto sobre trabajadores jóvenes y recién graduados. En distintos mercados se ha planteado que la IA podría afectar primero a quienes buscan su primer empleo, dado que muchas funciones de entrada incluyen tareas repetitivas y procesos estandarizados. Pero LinkedIn tampoco detectó una presión desproporcionada sobre ese grupo.

Lawit señaló que los datos de la plataforma no muestran que la caída en la contratación de jóvenes en edad universitaria que buscan sus primeros trabajos haya descendido más que en personas a mitad o al final de sus carreras. En otras palabras, el enfriamiento del mercado no estaría castigando con mayor dureza a los perfiles junior por efecto directo de la IA, al menos no todavía.

Eso no significa que el riesgo haya desaparecido. El propio ejecutivo fue cuidadoso al no presentar esta fotografía como una garantía de estabilidad futura. “No significa que no vaya a ocurrir en el futuro, pero todavía no”, dijo, dejando abierta la posibilidad de que el efecto laboral de la inteligencia artificial se intensifique a medida que las herramientas se integren de forma más profunda en procesos corporativos.

Para entender esa advertencia, conviene distinguir entre destrucción inmediata de puestos y transformación gradual del trabajo. Una tecnología puede no eliminar empleos de forma visible en el corto plazo, pero aun así modificar qué habilidades se necesitan, qué tareas ganan valor y cuáles pierden relevancia dentro de una empresa.

La verdadera señal de cambio estaría en las habilidades

En ese frente, la visión de LinkedIn sí es contundente. Lawit advirtió que, en los últimos años, las habilidades requeridas para desempeñar el trabajo promedio ya han cambiado 25%. Con el avance de la IA, la plataforma espera que esa cifra llegue a 70% para 2030.

La implicación es profunda. Incluso si una persona no cambia de cargo o no es reemplazada por un sistema automatizado, el contenido de su trabajo puede alterarse con rapidez. Nuevas herramientas de IA pueden asumir partes del flujo laboral, exigir supervisión humana distinta, elevar la demanda de análisis y reducir el peso de tareas rutinarias.

“Así que, incluso si no cambias de trabajo, tu trabajo está cambiando”, resumió Lawit. Esa frase concentra el mensaje central de la compañía: el impacto de la IA puede estar manifestándose menos como pérdida inmediata de empleo y más como una reconfiguración del perfil profesional que empresas y trabajadores deberán absorber durante esta década.

Para lectores vinculados a tecnología, mercados e innovación, este punto conecta con un patrón ya visible en otras industrias. Cuando una herramienta tecnológica madura, no siempre produce primero una sustitución masiva. A veces empuja una transición más silenciosa, en la que las organizaciones redefinen procesos, elevan exigencias y priorizan empleados capaces de adaptarse a nuevas plataformas.

La información compartida por LinkedIn también sugiere prudencia al momento de interpretar el actual ciclo económico. Si la contratación ha caído 20% desde 2022, pero no hay evidencia clara de un castigo mayor en las áreas más expuestas a IA, entonces el debate sobre empleo e inteligencia artificial requiere datos más finos y menos conclusiones automáticas.

De acuerdo con TechCrunch, la empresa considera que su base de datos ofrece una observación casi en tiempo real sobre el mercado laboral por la escala de su red y el volumen de señales que reúne. Aun así, lo planteado esta semana debe leerse como una fotografía del presente, no como una sentencia definitiva sobre lo que ocurrirá en los próximos años.

En el corto plazo, el mensaje es relativamente tranquilizador para quienes temen una destrucción laboral inmediata por IA. En el mediano plazo, sin embargo, la advertencia es exigente: la empleabilidad dependerá cada vez más de la capacidad para aprender nuevas herramientas, actualizar competencias y moverse con rapidez en un mercado donde el contenido mismo del trabajo está cambiando.

Eso coloca a empresas, universidades y trabajadores frente a una tarea urgente. Si la gran disrupción no está llegando todavía vía despidos masivos, sino vía transformación de habilidades, la respuesta no pasa solo por medir vacantes o recortes. También exige repensar formación, reconversión profesional y adaptación continua en una economía cada vez más influida por la inteligencia artificial.

Por ahora, el diagnóstico de LinkedIn es que la IA aún no explica la caída en la contratación. Pero la misma compañía anticipa que la próxima gran tensión del mercado laboral no será únicamente cuántos empleos existen, sino qué capacidades harán falta para conservarlos o acceder a los nuevos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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