La NASA quiere llevar más proyectos científicos al espacio con concursos más rápidos y propuestas iniciales menos pesadas. Su nuevo modelo acorta plazos en varios programas, amplía quién puede competir y promete controles más estrictos sobre costos y calendarios.
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- El Modelo de Competencia 2.0 busca reducir la carga técnica y financiera de las primeras propuestas y priorizar el mérito científico.
- Algunos programas podrían reducir sus procesos de selección de 35 a 19,5 meses, mientras otros pasarían de unos 32 a 19 meses.
- La NASA abrirá más oportunidades a universidades y organizaciones comerciales, pero advierte que los incumplimientos de costos y plazos podrían tener consecuencias, incluida la cancelación.
🚀 NASA acelera la selección de misiones científicas
Algunos concursos pasarán de 35 a 19,5 meses; otros, de 32 a 19.
Las propuestas iniciales exigirán menos detalle técnico y financiero.
La agencia advierte que incumplir costos o plazos podría llevar a cancelar proyectos. pic.twitter.com/bkdUTrIsBY
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 27, 2026
Una competencia con menos carga inicial
La NASA presentó una reforma de la manera en que selecciona y desarrolla misiones científicas, con el objetivo de acortar los concursos y llevar proyectos al espacio con mayor rapidez. El nuevo esquema, llamado Modelo de Competencia 2.0 o CM 2.0, fue anunciado el 21 de octubre por Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas, en una carta abierta dirigida a la comunidad científica de la agencia. La reforma no se atribuye aquí a una orden del administrador de la NASA, Jared Isaacman.
La propuesta responde a una crítica concreta sobre el proceso vigente: los equipos interesados deben dedicar tiempo y recursos considerables a preparar propuestas extensas antes de saber si llegarán a una etapa avanzada. Según la explicación publicada por Space.com, la NASA suele convocar concursos mediante Anuncios de Oportunidad y evalúa las propuestas en dos pasos, con detalles de ingeniería y finanzas exigidos desde la primera fase. Esa competencia puede extenderse por casi tres años.
Con CM 2.0, la primera evaluación pondrá mayor peso en el mérito científico y en los objetivos que la misión pretende alcanzar, en vez de exigir desde el comienzo un plan de ingeniería y presupuesto completamente desarrollado. Los equipos presentarán una propuesta inicial centrada en la ciencia y en una estrategia preliminar para realizarla; una parte sustancial de la planificación técnica y financiera podrá llegar después. La intención es evitar que quienes no resulten seleccionados inviertan esfuerzos desproporcionados en diseños avanzados.
Fox sostuvo en su carta a la comunidad científica que la carga de presentar grandes ideas había sido demasiado alta durante demasiado tiempo y afirmó que la agencia escuchó las inquietudes de la comunidad. La NASA anunció que celebraría una sesión virtual con Fox para explicar los cambios el 26 de octubre, de 2 a 3 p. m. EDT. La convocatoria contemplaba una transmisión en vivo y un canal para que el público enviara preguntas.
Plazos diferentes según el tamaño de la misión
La NASA no aplicará una fórmula única a todas sus misiones, porque sus programas varían en escala, costo y objetivos, desde proyectos Explorer pequeños hasta grandes misiones insignia como el Telescopio Espacial James Webb. Para las misiones planetarias Discovery, las naves New Frontiers y los Astro-Probes, centrados en proyectos astronómicos de tamaño mediano, continuará una versión simplificada del proceso de dos etapas. La diferencia principal será una reducción de casi la mitad del material requerido para las propuestas iniciales.
Fox indicó que, para esos programas, el calendario previsto pasaría de 35 meses a unos 19,5 meses. Según la NASA, la meta no es solo terminar antes la competencia, sino llegar a la selección con una misión más sólida y madura. La agencia busca así reservar los análisis más detallados para las propuestas que hayan avanzado, sin eliminar la evaluación científica que permite comparar los proyectos.
Las misiones insignia, por ahora, conservarán sus procedimientos actuales de selección. La NASA revisó recientemente esos procesos a partir de las lecciones de un estudio de mejores prácticas que examinó el desarrollo del James Webb, uno de sus proyectos científicos de mayor escala. La reforma, por tanto, no implica una sustitución completa de todos los mecanismos de competencia: mantiene diferencias entre clases y concentra los cambios más profundos en los programas para los que la agencia espera acelerar las decisiones.
Las misiones Explorer de clase media, conocidas como MIDEX, y las de Earth Explorer también tendrán cambios en sus concursos de dos etapas, pero con una apertura mayor a universidades y organizaciones comerciales. La NASA evaluará a los potenciales desarrolladores según su historial en proyectos de tamaño, costo y complejidad comparables. Además, los equipos encabezados por investigadores principales podrán solicitar desde la primera fase apoyo de ingeniería y desarrollo a los centros Goddard o al Laboratorio de Propulsión a Chorro, conocido como JPL.
Una etapa para proyectos pequeños y controles más estrictos
El cambio más marcado llegará a ciertos programas de menor costo, que dejarán atrás la segunda ronda de propuestas competitivas y pasarán a un proceso de selección de una sola etapa. Entre ellos figuran Small Explorer, o SMEX, y Earth Venture, que realizan investigaciones en astronomía y heliofísica, además de estudios dirigidos sobre la Tierra y su clima. Fox vinculó esta decisión con el crecimiento de la economía espacial comercial, que, según la agencia, puede ayudar a que las misiones pequeñas avancen más rápido.
La misma estructura de una fase cubrirá las Misiones de Oportunidad, que incorporan investigaciones científicas en otras misiones, así como las cargas útiles alojadas y los viajes compartidos. Para estos procesos, la NASA espera reducir el tiempo hasta la selección final de unos 32 meses a cerca de 19. El objetivo anunciado es que las oportunidades de investigación se repitan con mayor frecuencia y que la reducción de trámites permita dedicar más recursos al trabajo científico.
La simplificación vendrá acompañada de un control más estricto de los costos y los calendarios en todas las clases de misiones. Fox advirtió que los incumplimientos de los umbrales establecidos tendrán consecuencias reales, que podrían incluir la cancelación de proyectos si no cumplen las expectativas. Ese compromiso plantea una tensión central del nuevo modelo: acelerar las decisiones y ampliar la competencia, sin permitir que los equipos pierdan de vista los límites presupuestarios o los plazos acordados.
La NASA también espera que Goddard y JPL participen más directamente en la maduración de algunas misiones, con la intención de reducir la competencia entre los centros y conservar la experiencia técnica de la agencia. En conjunto, CM 2.0 modifica cuánto deben preparar los equipos antes de competir y cuánto apoyo institucional pueden solicitar durante la selección. La reforma apunta a que la ciencia pese más al inicio, pero todavía dependerá de cómo se apliquen los criterios y de si los nuevos plazos se sostienen en la práctica.
La promesa de la agencia es concreta: más misiones, con mayor frecuencia y a menor costo, sin renunciar a la supervisión. Para científicos, universidades y empresas, el cambio podría disminuir la barrera de entrada a algunos concursos y acortar la espera entre una idea y una decisión. Sin embargo, la NASA no presentó una eliminación general de las evaluaciones técnicas ni de los controles financieros; trasladará parte del trabajo a fases posteriores y exigirá que los proyectos respeten límites claros.
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