Por Canuto   La confrontación entre Washington y Teherán entró en una fase más peligrosa después de los ataques estadounidenses contra múltiples objetivos en Irán. Kuwait cerró temporalmente su espacio aéreo, Bahréin activó sus defensas e Israel alertó sobre lanzamientos desde Líbano, mientras el petróleo subía y Wall Street resentía el nuevo salto de la crisis. ***
  • Kuwait cerró temporalmente su espacio aéreo tras reportar agresiones iraníes e interceptar objetivos aéreos hostiles.
  • Israel advirtió sobre lanzamientos desde Líbano y Bahréin informó que destruyó ataques aéreos iraníes.
  • El crudo subió con fuerza y el Dow Jones perdió más de 600 puntos en medio del temor a una mayor escalada.
 
La tensión en Oriente Medio volvió a escalar con rapidez este jueves, luego de que Kuwait cerrara temporalmente su espacio aéreo por lo que describió como “agresiones iraníes”, en medio de una nueva ola de represalias tras los ataques de EE. UU. contra objetivos en Irán. La medida coincidió con reportes de interceptación de “objetivos aéreos hostiles”, mientras Israel emitía advertencias sobre lanzamientos desde Líbano hacia varias comunidades del norte del país. En paralelo, Bahréin aseguró que sus sistemas de defensa aérea destruyeron ataques iraníes y pidió a la población civil resguardarse. El episodio marca otro punto de inflexión en una crisis que golpea los mercados globales. Los precios del petróleo avanzaron con fuerza y los futuros bursátiles de EE. UU. retrocedieron, reflejando el temor a una interrupción más grave del flujo energético y comercial en la región.

Una nueva escalada tras los bombardeos de Estados Unidos

La secuencia se produjo después de que fuerzas estadounidenses atacaran múltiples objetivos en Irán bajo órdenes del presidente Donald Trump. El Comando Central de Estados Unidos indicó que la operación concluyó a las 9:04 p. m. ET del miércoles y afirmó que tuvo como blanco capacidades iraníes de vigilancia militar, sistemas de comunicación y sitios de defensa aérea. Según el mismo mando, los ataques se dirigieron contra objetivos iraníes que “representaban una amenaza para las fuerzas de EE. UU. y los barcos comerciales internacionales que transitan por aguas regionales”. Esa justificación llegó en un contexto de creciente presión militar sobre las rutas marítimas críticas del Golfo. La fuente original, CNBC, señaló que esta nueva ofensiva siguió a lo que Washington describió como la “agresión injustificada y continua de Irán”. A ello se sumó la versión previa del Comando Central, que vinculó la escalada con el derribo de un helicóptero Apache del Ejército estadounidense el día anterior. Irán no se atribuyó directamente la responsabilidad por ese derribo. Sin embargo, los medios estatales iraníes reportaron antes que Teherán había atacado embarcaciones de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz con misiles y drones, ampliando la percepción de riesgo sobre uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta.

Kuwait, Bahréin e Israel elevan sus alertas

Kuwait anunció el cierre de su espacio aéreo durante varias horas y luego procedió a reabrirlo. La decisión fue presentada como una respuesta directa a las agresiones iraníes y a la necesidad de contener amenazas aéreas en un momento de alta volatilidad regional. La agencia estatal iraní Tasnim afirmó que Irán “atacó y destruyó dieciocho objetivos importantes” pertenecientes a fuerzas de Estados Unidos en las bases aéreas Ali Salem y Ahmad al-Jaber, en Kuwait, así como en la base aérea Sheikh Issa, en Bahréin. Esas afirmaciones se conocieron mientras ambos países activaban sus mecanismos defensivos. En Bahréin, el asesor de medios del rey declaró que los sistemas de defensa aérea interceptaron y destruyeron “ataques aéreos iraníes”. Más temprano, el ministerio del interior del país había instado a los civiles a dirigirse a un lugar seguro, una señal del nivel de preocupación dentro del pequeño reino del Golfo. Israel también movió fichas en su frente norte. El Comando del Frente Interior advirtió sobre lanzamientos desde Líbano hacia varias comunidades del norte de Israel, lo que añadió una dimensión adicional al conflicto y elevó el riesgo de que la crisis desborde aún más allá del eje Washington-Teherán.

Trump endurece el tono y presiona por un acuerdo

Donald Trump afirmó el miércoles que Estados Unidos golpearía a Irán “muy fuerte” de nuevo, mientras insistía en que Teherán todavía debía firmar un acuerdo. Durante un evento de firma en la Casa Blanca para la Ley de Seguridad de América, el mandatario elevó el tono de forma explícita. “Les golpeamos fuertemente ayer, y hoy los golpearemos fuertemente de nuevo”, dijo Trump. Luego añadió: “Vamos a atacarlos y atacarlos muy fuerte”. También sostuvo que Irán “debería firmar el acuerdo” y que Washington busca un pacto “que sea significativo y funcione”. Horas antes, Trump había escrito que Irán tardó demasiado en negociar y que ahora tendría que “pagar el precio”. En otro mensaje, aseguró que las fuerzas armadas iraníes eran “un completo y absoluto desastre” y dijo que buena parte de su marina y fuerza aérea “ni siquiera existe más”. Más tarde, Trump dijo a Fox News que habló directamente con funcionarios iraníes, quienes, según su versión, le pidieron que detuviera los ataques. Aseguró que el bombardeo cesaría pronto y sostuvo que los israelíes no estaban involucrados, aunque dejó abierta la puerta a nuevas acciones militares. Consultado sobre si el alto el fuego había terminado, Trump respondió que era el más violado de la historia. Esa declaración reforzó la percepción de que cualquier intento de desescalada sigue siendo frágil y dependiente de decisiones políticas que cambian de tono en cuestión de horas.

Teherán amenaza con ampliar el conflicto

Desde Irán, la respuesta política tampoco fue moderada. Ebrahim Azizi, jefe de la comisión de seguridad nacional en el parlamento iraní, escribió que “esta vez, la guerra no se limitará a la región”, en una declaración que sugiere una posible expansión geográfica y estratégica del conflicto. La situación se volvió todavía más delicada por el estrecho de Ormuz. Reuters informó que el alto mando militar iraní lo cerró completamente y advirtió que cualquier embarcación que intentara cruzarlo sería un objetivo. Si esa medida se mantiene, el impacto sobre el comercio energético puede ser severo. No obstante, la emisora estatal IRIB reportó que no se habían llevado a cabo operaciones militares ofensivas en el estrecho durante las 24 horas previas. Esa aparente contradicción refleja el nivel de confusión informativa que suele acompañar las crisis militares de alta intensidad. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán no respondió a una solicitud de comentarios, de acuerdo con la cobertura de CNBC. En este tipo de escenarios, la falta de una postura diplomática formal suele aumentar la incertidumbre y dar más peso a los mensajes militares o propagandísticos.

Impacto inmediato en petróleo y mercados

Los mercados reaccionaron casi de inmediato a las nuevas amenazas. El crudo estadounidense subió cerca de 2% hasta USD $89,72 por barril, mientras el Brent avanzó 1,3% hasta USD $92,74. El repunte responde al temor de que una guerra más amplia afecte producción, transporte y seguros marítimos en la región. En paralelo, los futuros de acciones estadounidenses cayeron y el Promedio Industrial Dow Jones acumuló una pérdida superior a 600 puntos desde los comentarios de Trump. La presión sobre los índices refleja la sensibilidad de los inversionistas ante cualquier disrupción en energía, comercio y defensa. Trump restó dramatismo al efecto sobre el mercado petrolero y defendió la operación como una acción militar puntual. Dijo que, una vez termine el conflicto, el petróleo volverá a los niveles previos al inicio de la guerra en febrero. Sin embargo, Claudio Galimberti, economista jefe de Rystad Energy, advirtió a CNBC a comienzos de semana que el petróleo podría alcanzar USD $150 por barril en los próximos meses si los combates en Oriente Medio continúan, especialmente porque los inventarios se encuentran ahora en niveles muy bajos. Para los mercados globales, el principal foco no es solo el enfrentamiento actual, sino la posibilidad de que el conflicto afecte de forma sostenida al estrecho de Ormuz. Una interrupción prolongada allí tendría efectos que irían mucho más allá del petróleo e impactarían inflación, transporte marítimo y apetito por riesgo. Por ahora, la combinación de ataques directos, cierre temporal del espacio aéreo, advertencias cruzadas y amenazas sobre rutas navieras confirma que la crisis ya dejó de ser un episodio limitado. La región entra en una fase de mayor imprevisibilidad, con implicaciones militares, diplomáticas y financieras de alcance global.
Imagen de Unsplash. No corresponden a los hechos que se narran en esta historia. Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.    

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