La promesa de Donald Trump de firmar un acuerdo inmediato con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz chocó con una respuesta tajante desde Teherán. Mientras la diplomacia intenta sostener una tregua frágil, nuevos bombardeos en Beirut, exigencias cruzadas sobre fondos congelados y el programa nuclear iraní vuelven a poner en duda un pacto que también pesa sobre los precios globales del petróleo.
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- Irán aseguró que no firmará un acuerdo con EE. UU. dentro del plazo del domingo planteado por Donald Trump.
- Teherán exige un alto el fuego en Líbano, mientras Israel rechaza esa condición y mantiene la presión sobre Hezbollah.
- El posible pacto incluye reabrir el estrecho de Ormuz, aliviar restricciones portuarias y avanzar en negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
🚨 Irán rechaza acuerdo con EE. UU. propuesto por Trump para reabrir el estrecho de Ormuz.
Teherán exige alto el fuego en Líbano, condición que Israel no acepta.
Los bombardeos israelíes complican la negociación mientras continúan las tensiones.
El acuerdo es crucial para los… pic.twitter.com/AIOjzJoOmt
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 14, 2026
La posibilidad de un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz perdió fuerza este domingo, después de que Teherán rechazara la idea de una firma inmediata dentro del plazo anunciado por Donald Trump.
La declaración contradice de forma directa al presidente estadounidense, quien había asegurado el sábado en Truth Social que el acuerdo estaba programado para firmarse “mañana” y que, justo después, el paso marítimo quedaría “abiertamente para todos”.
Según informó Bloomberg, la República Islámica sostuvo que no habrá pacto antes de la fecha sugerida por Trump. La agencia semioficial Fars citó a un funcionario cercano al equipo negociador para respaldar esa postura.
La negativa iraní llega en un momento delicado para la región. Un nuevo ataque israelí sobre la capital libanesa elevó otra vez el riesgo de que el entendimiento diplomático se rompa antes de tomar forma.
El trasfondo del acuerdo va mucho más allá de la retórica política. En juego están la navegación comercial por una de las rutas energéticas más sensibles del mundo, la estabilidad de los precios del petróleo y una pausa temporal en una crisis militar que ha sacudido a Oriente Medio desde finales de febrero.
Teherán enfría el anuncio de Trump
Hasta el viernes, el líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, no había aprobado el texto del memorando de entendimiento que negocian ambas partes. Esa información fue atribuida a una persona familiarizada con el proceso.
Funcionarios iraníes han insistido en que sí hubo avances recientes. También afirman que las partes están más cerca de un pacto que en cualquier otro momento desde que comenzó el alto el fuego del 8 de abril.
Sin embargo, Teherán se ha mostrado bastante más cauteloso que Trump. La posición iraní es que todavía no están cerradas todas las cláusulas del documento, que probablemente tendrá 14 puntos.
Una delegación de mediadores de Qatar llegó a Teherán este domingo para continuar el intercambio de mensajes entre Irán y Estados Unidos. La agencia iraní ISNA reportó ese movimiento como parte de los esfuerzos para rescatar la negociación.
El acuerdo provisional busca que Teherán reabra el estrecho de Ormuz al tráfico comercial y que Washington levante un bloqueo sobre puertos iraníes. Además, ambos extenderían su alto el fuego por cerca de dos meses mientras siguen negociando límites al programa nuclear iraní.
Líbano complica la negociación
La principal traba política inmediata es Líbano. Irán exige que cualquier acuerdo con Washington incluya un alto el fuego en ese frente.
Israel rechaza esa condición. El primer ministro Benjamin Netanyahu sostiene que no aceptará una tregua en Líbano hasta que Hezbollah sea desarmado y deje de disparar contra territorio israelí.
La tensión escaló de nuevo cuando el ejército israelí bombardeó Beirut el domingo. Según Israel, el ataque apuntó contra Hezbollah después de nuevos disparos de proyectiles hacia el norte del país.
La agencia nacional de noticias del Estado libanés informó que tres personas murieron y otras 15 resultaron heridas en los suburbios del sur de Beirut. El episodio volvió a endurecer el tono de Teherán frente a la mesa de negociación.
Mohammad Bagher Ghalibaf, principal negociador iraní, dijo que no tenía “sentido” seguir conversando si Estados Unidos no tenía la “voluntad y capacidad” de cumplir sus compromisos y frenar los bombardeos israelíes sobre Líbano.
Irán también advirtió que los ataques israelíes sobre Beirut no quedarían “sin respuesta”. Del lado israelí, el Ministerio de Relaciones Exteriores respondió que Hezbollah había atacado de forma “completamente injustificada” y que esos disparos no serían tolerados.
Hace menos de una semana, Irán lanzó misiles balísticos contra Israel en represalia por un ataque israelí sobre Beirut. Ese intercambio mostró que el cese al fuego vigente seguía siendo extremadamente frágil.
Dinero congelado, uranio enriquecido y desconfianza
Además del frente libanés, persisten varios puntos duros en el texto del memorando. Uno de ellos es la exigencia iraní de que Estados Unidos descongele decenas de miles de millones de dólares retenidos en países como Qatar.
Reuters informó, al citar a un funcionario iraní no identificado, que un borrador del acuerdo contempla permitir la liberación de USD $25.000 millones en activos congelados. Esa cifra se ha vuelto uno de los ejes más sensibles de la negociación.
Trump ha dicho que Irán no recibirá dinero de inmediato al momento de firmar un memorando de entendimiento. Otros funcionarios estadounidenses han repetido que cualquier beneficio financiero dependerá de que Teherán demuestre cumplimiento efectivo.
Ese cumplimiento incluiría permitir el tránsito libre por el estrecho de Ormuz. También estaría ligado a otros compromisos de seguridad vinculados al alcance del acuerdo provisional.
Otro punto central es el destino de las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido. Washington presiona para que la República Islámica acepte destruirlas o diluirlas.
Trump declaró además que, una vez resueltos otros componentes del pacto, Estados Unidos “entrará y obtendrá el polvo nuclear”, su expresión para referirse al uranio altamente enriquecido. Añadió que ese material sería destruido en Irán o en Estados Unidos.
Por su parte, Teherán probablemente reiterará que no construirá armas nucleares. Aun así, la distancia entre las exigencias técnicas y políticas de ambos gobiernos sigue siendo amplia.
Una tregua que casi colapsa
Las conversaciones entre ambos países avanzan a través de mediadores como Qatar y Pakistán. Ese canal indirecto ha sido clave desde la entrada en vigor de la tregua.
La calma, sin embargo, ha sido muy relativa. Esta misma semana el alto el fuego pareció cerca de colapsar, con intercambios de fuego entre Irán e Israel.
Estados Unidos culpó luego a Irán por derribar un helicóptero Apache. Esa acusación derivó en enfrentamientos directos entre Washington y Teherán durante la noche del martes y el miércoles.
Trump dijo que atacaría más objetivos militares el jueves. Después cambió de rumbo con su anuncio de que un acuerdo con Irán era inminente.
Ese giro, de acuerdo con un diplomático familiarizado con el asunto, ocurrió tras amenazas privadas de Irán de abandonar la negociación y escalar su respuesta ante cualquier nuevo ataque estadounidense. El episodio reforzó la percepción de una diplomacia dominada por la presión militar.
Trump ha alternado durante semanas entre asegurar que un acuerdo está cerca y advertir sobre un regreso a la guerra total. Esa oscilación ha añadido incertidumbre a un escenario ya de por sí inestable.
El conflicto actual comenzó a finales de febrero, cuando Trump decidió bombardear Irán junto con Israel. El argumento público fue impedir que la República Islámica avanzara hacia la construcción de un arma nuclear.
Tanto Trump como Netanyahu también señalaron que buscaban un cambio de régimen en Irán. Esa meta implicaría poner fin a la República Islámica surgida tras la revolución de 1979.
El impacto sobre energía, inflación y mercados
Aunque Irán ha sufrido duros golpes y ha perdido a varios altos funcionarios, incluidas figuras cercanas al poder, sus fuerzas han seguido causando disrupciones en toda la región. También han lanzado miles de misiles y drones contra Israel y aliados de Estados Unidos como Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
El cierre efectivo del estrecho de Ormuz se produjo mediante ataques a algunos barcos. Esa presión sobre la navegación disparó los precios energéticos y devolvió el riesgo geopolítico al centro de los mercados globales.
Si bien el petróleo ha retrocedido desde finales de abril por la expectativa de un acuerdo, todavía se ubica más de un 40% por encima del nivel de este año. El barril ronda los USD $85.
Ese nivel sigue siendo incómodo para consumidores, gobiernos y bancos centrales. Además, persiste el temor de que una nueva ruptura eleve los precios por encima de USD $100.
Estados Unidos y otros países han venido reduciendo reservas estratégicas de crudo a un ritmo récord para contener los precios. Ejecutivos del sector petrolero han advertido que esos colchones están acercándose a niveles críticos.
El encarecimiento del combustible ya elevó la inflación mundial, incluida la de Estados Unidos. Ese efecto político golpea a Trump y al Partido Republicano en la antesala de las elecciones de medio término de noviembre.
Al mismo tiempo, Trump necesita presentar cualquier acuerdo como una victoria política. También enfrenta presión de halcones duros sobre Irán, entre ellos el senador Lindsey Graham, para no descongelar fondos iraníes.
Muchos de esos sectores le han pedido reanudar los ataques y “terminar el trabajo”. Esa presión interna ayuda a explicar por qué el mensaje de Washington mezcla promesas de paz con amenazas militares abiertas.
Para los mercados, el resultado importa más allá de la diplomacia formal. La reapertura de Ormuz podría aliviar tensiones en energía y transporte, mientras que un fracaso de la negociación mantendría alta la prima de riesgo geopolítico.
Ese contexto también interesa a inversionistas en activos digitales y mercados alternativos. En escenarios de inflación persistente, volatilidad energética y tensión militar, suele crecer el apetito por coberturas, liquidez táctica y activos percibidos como refugio.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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