Por Canuto  

Estados Unidos desembolsó USD $725 millones para reducir su deuda con la ONU y evitar, por ahora, el riesgo de perder su voto en la Asamblea General. El pago llega mientras la administración Trump impulsa recortes y exige reformas al organismo internacional.
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  • Estados Unidos pagó USD $725 millones al presupuesto ordinario de la ONU y otros USD $102 millones para mantenimiento de la paz.
  • Washington todavía adeuda USD $1.312 millones, aunque el pago evita que enfrente el riesgo previsto por el Artículo 19 para 2027.
  • La ONU desarrolla el plan de reforma y reducción de costos UN80 mientras enfrenta una crisis financiera.

 


Un pago para conservar el voto

Estados Unidos entregó USD $725 millones a las Naciones Unidas para reducir sus atrasos con el organismo internacional, según informó la organización. El desembolso permite a Washington conservar sus derechos de voto en la Asamblea General, cuya próxima reunión tendrá lugar en Nueva York, y disminuye una disputa financiera que se había agravado durante la administración Trump.

El portavoz de la ONU, Farhan Haq, confirmó que el organismo recibió el dinero el día anterior para cubrir obligaciones del presupuesto ordinario. Haq también señaló que Estados Unidos había transferido USD $102 millones el viernes para las operaciones de mantenimiento de la paz, por lo que los pagos recientes combinados alcanzan USD $827 millones, informa Yahoo.

A pesar de esa transferencia, Estados Unidos todavía debe USD $1.312 millones al presupuesto ordinario de la ONU. La cifra mantiene abierta la discusión sobre el compromiso financiero de Washington, aunque el portavoz sostuvo que los abonos realizados eliminan el riesgo de que el país caiga bajo las restricciones previstas por el Artículo 19 para 2027.

La Asamblea General reúne a los Estados miembros y sus derechos de voto tienen un valor político importante dentro del sistema de Naciones Unidas. Por esa razón, el pago no solo representa una operación contable, sino también una medida para preservar la capacidad de Estados Unidos de participar formalmente en las decisiones del organismo mientras continúa el debate sobre sus aportes.

Qué establece el Artículo 19

El Artículo 19 de la Carta de las Naciones Unidas establece que un Estado miembro puede perder su derecho de voto en la Asamblea General cuando sus atrasos superan el monto de las cuotas correspondientes a los dos años anteriores. La norma contempla posibles períodos de gracia, pero convierte la morosidad prolongada en un problema institucional que puede afectar la participación diplomática del país.

En el caso estadounidense, la ONU indicó que los pagos recientes alejaron el riesgo de quedar sometido a esa disposición en 2027. La aclaración no significa que Washington haya cancelado toda su deuda, porque el presupuesto ordinario todavía registra un saldo pendiente de USD $1.312 millones, pero sí modifica el escenario inmediato alrededor de su participación en la Asamblea General.

La administración estadounidense había dejado abierta la posibilidad de condicionar sus pagos a la continuidad de las reformas dentro de la ONU. Un funcionario estadounidense citado cuando se consultó sobre el desembolso previsto el mes anterior sostuvo que cualquier transferencia dependería de que el organismo mantuviera esos cambios, lo que vinculó el cumplimiento financiero con las exigencias políticas de Washington.

La relación entre cuotas y reformas refleja una tensión recurrente dentro de las organizaciones multilaterales: los países aportantes buscan supervisar el uso de sus recursos, mientras la institución necesita previsibilidad para financiar sus programas. En esta ocasión, el pago reduce la presión sobre la ONU y permite a Estados Unidos conservar su voto, aunque no resuelve por completo las diferencias sobre el tamaño, la eficiencia y las prioridades del organismo.

Recortes y exigencias de Washington

Donald Trump ha criticado a las Naciones Unidas por considerar que la organización no alcanza su potencial, y su administración redujo fondos destinados a varias agencias del sistema. El gobierno estadounidense presentó esos recortes como parte de una estrategia más amplia para disminuir el tamaño del aparato federal y dirigir los recursos hacia causas que, según su argumento, coincidan con los intereses de los contribuyentes del país.

La política de reducción no se limita a los pagos obligatorios que financian el presupuesto ordinario y las operaciones de paz. Washington también recortó de forma drástica sus contribuciones voluntarias a agencias de la ONU que administran presupuestos propios, una decisión que puede alterar la capacidad financiera de esos organismos, aunque la información disponible no detalla el monto total de cada reducción.

Estados Unidos continúa siendo el mayor contribuyente al presupuesto de las Naciones Unidas, una posición que vuelve especialmente relevante cualquier retraso en sus transferencias. Al ralentizar los pagos obligatorios y reducir la financiación voluntaria, la administración Trump incrementó la presión sobre las cuentas del organismo, incluso después de desembolsar los USD $725 millones anunciados.

El nuevo pago, por tanto, combina dos señales que pueden parecer contradictorias. Washington mantiene su influencia como principal aportante y evita una posible pérdida de voto, pero al mismo tiempo utiliza su peso financiero para reclamar reformas y cuestionar el nivel de gasto de la organización internacional.

China y el plan de reforma UN80

China, descrita como el segundo mayor contribuyente, pagó USD $641,4 millones el 1 de septiembre en concepto de aportes al presupuesto ordinario, de acuerdo con la información publicada en el sitio web de la ONU. La transferencia ofrece un punto de comparación con el pago estadounidense, aunque los montos y las fechas corresponden a obligaciones distintas dentro del calendario financiero del organismo.

La diferencia entre ambos movimientos también muestra la importancia de los principales financiadores para la estabilidad de las Naciones Unidas. Mientras Estados Unidos redujo sus atrasos con un pago de USD $725 millones y conserva un saldo pendiente, China realizó el abono reportado en septiembre dentro de sus contribuciones al presupuesto ordinario.

La organización atraviesa una crisis financiera y puso en marcha un ejercicio de reforma y reducción de costos conocido como UN80. El programa busca revisar el funcionamiento del sistema y contener el gasto, en un momento en que la ONU debe responder a las exigencias de sus grandes contribuyentes sin comprometer la ejecución de sus responsabilidades internacionales.

El desembolso estadounidense llega, entonces, en una etapa de ajustes para la institución y no como el cierre definitivo de la disputa. La ONU obtiene recursos para sus operaciones y Estados Unidos evita el riesgo electoral previsto por el Artículo 19, pero el saldo pendiente y las condiciones planteadas por Washington mantienen la relación financiera bajo observación.


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