Las nuevas Cuentas Trump ya están activas en Estados Unidos con millones de registros, un aporte federal inicial para ciertos recién nacidos y una promesa ambiciosa de crear patrimonio a largo plazo. Sin embargo, junto al entusiasmo aparecen preguntas clave sobre elegibilidad, impuestos, retiros, uso de fondos y el riesgo de que los beneficios se concentren en los hogares con mayor capacidad de ahorro.
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- Más de 6 millones de cuentas ya fueron abiertas, pero solo 1,4 millones recibirán el aporte federal piloto de USD $1.000 para bebés nacidos entre 2025 y 2028.
- Las cuentas funcionan como un vehículo de inversión infantil con ventajas fiscales, límites de aporte y retiros que pueden activar impuestos y penalidades.
- Un análisis de Morningstar citado por CNBC sugiere que las proyecciones oficiales de riqueza son optimistas y que las familias de mayores ingresos serán las más favorecidas.
🚨 Más de 6 millones de Cuentas Trump están ahora activas en EE. UU. 🚨
1. 1.4 millones recibirán un aporte federal de USD $1,000 para bebés.
2. Cuentas de inversión para niños con beneficios fiscales.
3. Solo los niños ciudadanos y con número de Seguro Social pueden abrirlas.… pic.twitter.com/66v9Uv65C3
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 4, 2026
Las llamadas Cuentas Trump entraron oficialmente en funcionamiento el 4 de julio como un nuevo vehículo federal de ahorro e inversión para menores en Estados Unidos. La iniciativa busca impulsar la formación de patrimonio desde la infancia, con una estructura que combina aportes privados, dinero semilla público en ciertos casos y exposición al mercado accionario estadounidense.
La propuesta llega envuelta en una narrativa política de movilidad económica, pero también abre un debate importante sobre quiénes podrán aprovecharla de verdad. Aunque el programa está disponible para millones de niños, sus beneficios potenciales dependen mucho de la capacidad de las familias para aportar dinero durante años y evitar retiros prematuros.
Hasta la fecha, más de 6 millones de cuentas han sido abiertas para menores de 18 años, según datos del Departamento del Tesoro citados por CNN. De ese total, 1,4 millones recibirán la contribución federal piloto de USD $1.000 destinada a recién nacidos elegibles.
Aun así, esa cifra representa solo una fracción de los decenas de millones de niños menores de 18 años que podrían calificar para tener una cuenta. Esa brecha inicial ayuda a explicar por qué, pese a la fuerte promoción oficial, persisten dudas operativas y sociales sobre el alcance real del plan.
Para lectores no familiarizados con el concepto, estas cuentas se parecen en parte a una IRA tradicional, aunque con reglas especiales durante los primeros 18 años de vida del beneficiario. La cuenta pertenece legalmente al niño, pero queda bajo custodia de un adulto autorizado hasta que el menor cumpla la mayoría de edad establecida para este instrumento.
Qué son las Cuentas Trump y quiénes pueden abrirlas
Las Cuentas Trump son cuentas de inversión para niños elegibles, diseñadas para que el capital crezca libre de impuestos durante el llamado período de crecimiento. Ese período cubre los primeros 18 años de vida del menor.
Solo pueden tener una Cuenta Trump los niños que sean ciudadanos estadounidenses y cuenten con un número de Seguro Social válido. Además, ningún beneficiario puede tener más de una cuenta de este tipo.
Para optar al aporte piloto federal de USD $1.000, el niño debe haber nacido entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028. Ese incentivo ha sido uno de los principales motores de atención pública alrededor del programa.
La cuenta debe ser abierta por un “individuo autorizado” en nombre del beneficiario. Si quien la abre busca además reclamar el dinero semilla de USD $1.000, esa persona debe poder declarar al niño como dependiente para efectos del crédito tributario por hijos, según el Servicio de Investigación del Congreso.
Cuando el menor no es elegible para esa contribución federal piloto, el abanico de adultos autorizados es más amplio. En ese caso, la cuenta puede ser abierta por un padre, un tutor legal, un hermano adulto o un abuelo.
En términos de tiempo, el IRS establece que el niño debe tener menos de 18 años al final del año en que se abre la cuenta. Esa condición es central para evitar que el producto sea utilizado como un atajo de inversión tardía sin componente de ahorro infantil real.
Para abrirla, los interesados deben completar y enviar el Formulario 4547. En ese mismo documento también se elige solicitar, cuando corresponda, la contribución piloto de USD $1.000 para bebés elegibles.
Cómo se financian, dónde se alojan y en qué se invierten
Más allá del aporte único del gobierno federal, las cuentas pueden recibir dinero de varias fuentes. Sin embargo, cada tipo de contribuyente enfrenta reglas y tratamientos fiscales diferentes.
Padres, abuelos, familiares y amigos pueden realizar contribuciones, pero esas aportaciones no son deducibles de impuestos. En otras palabras, se hacen con dinero después de impuestos.
Los empleadores también pueden contribuir a la cuenta del hijo de un trabajador. Según el agente inscrito David Mellem, citado en la cobertura original, esas contribuciones son antes de impuestos y no pueden superar USD $2.500 al año por empleado, no por niño.
Ese tope para aportes del empleador se ajustará por costo de vida después de 2027, de acuerdo con el IRS. Además, gobiernos estatales, organizaciones sin fines de lucro calificadas y filántropos pueden contribuir a cuentas de miembros de una “clase calificada”.
Eso puede incluir, por ejemplo, a todos los niños de cierta edad o a quienes vivan en hogares por debajo de un umbral de ingresos. Entre las promesas más visibles están las de Michael Dell y Ray Dalio, cuyas fundaciones anunciaron aportes semilla únicos de USD $250 para niños de hogares de ingresos medios y bajos.
Hasta ahora, al menos 84 entidades externas, entre empleadores, fundaciones y estados, se han comprometido a contribuir a estas cuentas, según una lista compilada por Americans for Tax Reform. Ese apoyo externo no es menor, porque puede definir la diferencia entre una cuenta apenas simbólica y una con verdadero potencial de acumulación.
Existe además un límite anual combinado para aportes de familia, amigos y empleadores de USD $5.000 por cuenta. Ese límite también se ajustará por costo de vida a partir de 2027.
Las contribuciones provenientes de gobiernos y organizaciones sin fines de lucro no cuentan para ese tope anual. Esa excepción podría hacer que algunos niños reciban montos sustancialmente mayores si forman parte de programas filantrópicos o estatales.
Por ley, los fondos deben invertirse en fondos índice de acciones estadounidenses de bajo costo y amplia diversificación o en ETF con una razón de gastos de 0,10% o menos. Eso equivale a una comisión máxima anual de USD $1 por cada USD $1.000 invertidos.
Antes del lanzamiento del 4 de julio, el Tesoro anunció que la inversión predeterminada para todas las cuentas será el ETF State Street SPDR Portfolio S&P 500, identificado como SPYM. Ese instrumento replica el S&P 500 y tiene una razón de gastos de apenas 0,02%.
El Tesoro también indicó que en los próximos meses los padres y tutores podrán asignar futuras contribuciones a otras cuatro alternativas. Esos fondos son iShares Core S&P 500, con ticker IVV; Vanguard Total Stock Market, VTI; State Street SPDR Portfolio S&P 1500 Composite Stock Market, SPTM; e iShares Core S&P Total US Stock Market, ITOT.
Las cuentas estarán alojadas en Robinhood, mientras que el seguimiento de inversiones se realizará mediante una aplicación desarrollada por Robinhood y Bank of New York. Ambas firmas fueron seleccionadas por el Tesoro para gestionar la fase inicial del programa.
Impuestos, retiros y usos permitidos del dinero
Uno de los elementos más delicados del programa es su tratamiento fiscal, ya que no todas las contribuciones reciben el mismo trato. Esa diferencia puede influir en la conveniencia de la cuenta frente a otros vehículos de ahorro para menores.
Las aportaciones hechas por individuos, como padres o familiares, no son deducibles y se realizan con dinero después de impuestos. Esas contribuciones crecen libres de impuestos hasta el retiro.
Cuando llegue el momento de retirar fondos, solo las ganancias de inversión asociadas a esas contribuciones privadas tributarán como ingreso ordinario a la tasa del hijo. La parte correspondiente al capital ya aportado con dinero después de impuestos no vuelve a tributar.
En cambio, las contribuciones realizadas por empleadores, gobiernos u organizaciones sin fines de lucro se consideran dinero antes de impuestos. Por ello, al retirarse, tanto el aporte original como las ganancias acumuladas estarán sujetos a tributación.
Las cuentas pasan a funcionar esencialmente como IRA tradicionales cuando el niño cumple 18 años. A partir de entonces, retirar dinero antes de los 59 años y medio puede generar tanto impuesto sobre la renta como una penalidad de 10% por retiro anticipado.
Existen, no obstante, excepciones a esa penalidad del 10%. El dinero puede usarse sin ese recargo para gastos calificados como educación superior, compra de primera vivienda hasta USD $10.000, costos de nacimiento o adopción hasta USD $5.000 por hijo, gastos de emergencia hasta USD $1.000 al año y algunos gastos médicos.
La estructura convierte a estas cuentas en un instrumento híbrido. Sirven para objetivos tempranos de adultez, pero premian con más fuerza a quienes logran preservar el capital durante décadas.
En caso de que el beneficiario tenga una discapacidad, la familia puede transferir el dinero a una cuenta ABLE con ventajas fiscales cuando el niño tenga 17 años. Esa es la única excepción específica destacada en la cobertura sobre flexibilidad de destino.
También persisten dudas sobre el efecto de estas cuentas en la elegibilidad para beneficios federales. Aún no está claro, por ejemplo, si retirar dinero a los 18 años podría afectar el acceso a una beca Pell o si mantener fondos en la cuenta alterará la posibilidad de recibir pagos de SSI.
Elaine Maag, investigadora senior del Urban Institute, señaló que harán falta más orientaciones legislativas y regulatorias a nivel federal y estatal. Ese punto es crucial para hogares de bajos ingresos, donde una mala interacción entre ahorro y ayudas públicas puede neutralizar parte del beneficio esperado.
Las proyecciones de riqueza entusiasman, pero Morningstar pide cautela
La Casa Blanca ha promocionado las Cuentas Trump como una vía para construir riqueza intergeneracional. En el sitio web oficial del programa, una inversión inicial de USD $1.000 sin aportes adicionales podría convertirse en USD $243.000 a los 55 años.
Sin embargo, una investigación exclusiva elaborada por Morningstar para CNBC ofrece una lectura mucho más sobria. El análisis sugiere que esas estimaciones oficiales pueden ser demasiado optimistas cuando se incorporan factores del mundo real.
Según el modelo de Morningstar, una persona de 55 años que solo haya recibido el aporte inicial de USD $1.000 podría esperar, en promedio, un saldo cercano a USD $38.000. La diferencia frente a la cifra difundida por el sitio oficial es contundente.
La firma construyó sus simulaciones considerando la variabilidad del rendimiento, el nivel de ingresos familiares y el comportamiento de los inversionistas. También incluyó la probabilidad de retiros anticipados, un factor que Morningstar describe como “filtración”.
Esa filtración es clave porque las cuentas dejan de capitalizar a largo plazo cuando el dinero se usa en etapas tempranas de la vida adulta. En varios escenarios simulados, algunos titulares llegan a los 27 o 55 años con saldo de USD $0.
Para modelar situaciones realistas, Morningstar supuso que las contribuciones se realizan solo hasta los 18 años. La idea es que, al entrar en la adultez, los titulares probablemente darían prioridad a vehículos más ventajosos fiscalmente, como planes 401(k) o cuentas individuales de retiro.
Los retornos simulados se basan en supuestos de mercado de capitales para acciones de gran capitalización, netos de una comisión anual de gestión de 0,10%. En el estudio, el rendimiento anualizado osciló entre 2,17% para el décimo percentil a los 18 años y 10,29% para el percentil 90 a los 55 años.
La media aritmética del rendimiento en todo el análisis fue de 9,17%. Además, Morningstar usó datos de cuentas de retiro de Vanguard para estimar la probabilidad de que los titulares liquiden fondos a los 18 y a los 30 años.
Spencer Look, director asociado de estudios de jubilación en Morningstar, resumió la conclusión central del informe. Según explicó, la acumulación de riqueza a largo plazo está impulsada sobre todo por las contribuciones continuas de familias y empleadores.
Quiénes pueden beneficiarse más y qué límites enfrenta el programa
Las simulaciones muestran que los resultados mejoran drásticamente cuando existen aportes sostenidos. A los 18 años, un titular que solo recibió los USD $1.000 iniciales tendría un saldo promedio de USD $3.324.
Si a esa base se suman contribuciones anuales de USD $250, el promedio proyectado sube a USD $15.154. Con aportes de USD $2.500 al año, que equivalen a la mitad del máximo anual general, la cuenta podría crecer hasta USD $121.632 a los 18 años.
El panorama se vuelve todavía más llamativo en horizontes largos, siempre que el dinero permanezca invertido. Morningstar proyecta que una persona de 55 años con contribuciones anuales de USD $1.000 podría llegar a un saldo promedio cercano a USD $850.000.
No obstante, incluso en ese escenario existe una fuerte dispersión de resultados. En el 25% inferior de las simulaciones con ese nivel de aporte, las cuentas terminan con un saldo de USD $0, no por un colapso del mercado, sino por retiros previos vinculados a necesidades financieras concretas.
Doug Boneparth, planificador financiero certificado y fundador de Bone Fide Wealth, destacó que incluso una cuenta de más de USD $50.000 a los 18 años puede resultar tentadora para un joven. Ese monto podría verse como un automóvil nuevo o como dos años de alquiler de un buen apartamento.
Por eso, Boneparth consideró esencial educar a los hijos sobre el valor de dejar el dinero invertido. Su argumento es simple: gastar esos USD $50.000 podría equivaler, en costo de oportunidad, a renunciar a más de medio millón de dólares en la madurez.
El problema es que esa disciplina financiera no siempre es una opción realista. Los hogares de menores ingresos tienen más probabilidades de necesitar ese capital para educación, transporte, vivienda o simplemente para llegar a fin de mes.
Ahí aparece una de las críticas más fuertes al programa. Madeline Brown, asociada senior de políticas en el Urban Institute, cuestionó la utilidad de las cuentas una vez que termine el piloto de USD $1.000 para hogares de bajos ingresos, dado que esos mismos hogares ya muestran baja participación en otros planes con ventajas fiscales.
Brown recordó que aproximadamente un tercio de las familias no tiene USD $2.000 en ahorros de emergencia. En ese contexto, no sorprende que muchas no cuenten con margen para ahorrar de forma sostenida para sus hijos, aun si el vehículo fiscal existe.
Eso sugiere que las Cuentas Trump pueden convertirse en un mecanismo útil de acumulación patrimonial, pero con beneficios distribuidos de forma desigual. Las familias con mayor ingreso tienen más capacidad de aportar, menos necesidad de retirar y más probabilidades de capturar el interés compuesto durante décadas.
La discusión también recuerda debates habituales en el ecosistema financiero y tecnológico, donde la mera existencia de una herramienta no garantiza acceso equitativo a sus beneficios. Igual que ocurre con productos de inversión, crédito o activos digitales, la infraestructura importa, pero la capacidad económica inicial sigue pesando mucho.
Frente a otras opciones, la conveniencia de estas cuentas depende del objetivo final. Si el propósito principal es pagar educación, un plan 529 puede ser más eficiente porque permite retiros libres de impuestos para ese fin, mientras que un Roth IRA puede ofrecer ventajas mayores si el objetivo es la jubilación.
En síntesis, las Cuentas Trump combinan una promesa atractiva de inversión temprana con limitaciones prácticas nada menores. Pueden ser una ayuda valiosa en condiciones ideales, pero todavía queda por ver si terminarán siendo un verdadero instrumento de movilidad económica amplia o una ventaja adicional para quienes ya tienen más margen financiero.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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