Aunque el oro encadenó en junio su cuarta caída mensual consecutiva y tocó su nivel más bajo desde noviembre de 2025, los bancos centrales siguieron comprando. Los datos más recientes muestran adquisiciones netas por 41 toneladas en mayo, con Polonia y China a la cabeza, en un momento en que el mercado recalibra el impacto de una Reserva Federal más agresiva.
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- El oro cayó 11,7% en junio y cerró un trimestre con una pérdida cercana al 16%, su peor desempeño desde 2013.
- Los bancos centrales compraron 41 toneladas netas en mayo, liderados por Polonia con 18 toneladas y China con 10 toneladas.
- Goldman Sachs y Deutsche Bank recortaron sus previsiones para el oro ante un escenario de política monetaria más restrictiva.
🏦📉 Bancos centrales compran 41 toneladas de oro en mayo, a pesar de la caída del precio.
Polonia lidera con 18 toneladas.
China sigue firme con 10 toneladas, en su compra mensual número 20 consecutiva.
El oro cayó un 11,7% en junio, acumulando un desplome del 16% en el… pic.twitter.com/vqTywa2HMu
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 2, 2026
El oro cerró junio con una nueva baja y extendió a cuatro meses consecutivos su racha en rojo. El retroceso ocurrió en un entorno dominado por expectativas de mayores alzas de tasas por parte de la Reserva Federal y por la incertidumbre geopolítica en Oriente Medio.
Pese a esa debilidad en el precio, la demanda oficial no se frenó. Datos del Consejo Mundial del Oro muestran que los bancos centrales compraron un total neto de 41 toneladas en mayo, con Polonia y China como principales compradores.
La divergencia entre la trayectoria del precio y el apetito institucional ofrece una lectura relevante para los mercados. Mientras los inversionistas ajustan posiciones ante un posible endurecimiento monetario, varias autoridades monetarias siguen reforzando sus reservas.
Para quienes siguen de cerca los activos refugio, este contraste no es menor. El oro suele beneficiarse de escenarios de tensión y de perspectivas de tasas más bajas, pero también puede resentirse cuando sube el rendimiento esperado de los instrumentos en dólares.
En este caso, la noticia central es doble. Por un lado, el metal registró una caída severa; por otro, los bancos centrales mantuvieron compras significativas antes del desplome de junio.
El oro profundiza su corrección en medio de una Fed más agresiva
Según reportó BeInCrypto, el oro cayó hasta USD $3.942 el 30 de junio. Ese nivel marcó su precio más bajo desde comienzos de noviembre de 2025.
La caída mensual de junio fue de 11,7%. Antes de eso, el metal ya había retrocedido 1,8% durante mayo.
Con ese desempeño, el oro acumuló una pérdida cercana al 16% en el trimestre cerrado el 30 de junio. Se trató de su peor resultado trimestral desde el segundo trimestre de 2013.
El mercado ha venido ajustando sus expectativas conforme cambia la visión sobre la política monetaria estadounidense. Una Reserva Federal más restrictiva tiende a elevar el costo de oportunidad de mantener oro, un activo que no genera rendimiento.
La incertidumbre en Oriente Medio también estuvo presente en el telón de fondo del mercado. Sin embargo, ese factor no alcanzó para contrarrestar la presión derivada de una expectativa de tasas más altas.
La revisión de las proyecciones por parte de grandes bancos refuerza esa lectura. Goldman Sachs recortó su pronóstico de fin de año para el oro a USD $4.900 por onza.
Deutsche Bank también ajustó su escenario. La entidad redujo su previsión para el tercer trimestre a USD $4.300 y advirtió que el precio podría caer hasta USD $3.800 si la Fed aplica entre tres y cuatro aumentos.
Estas revisiones sugieren que parte del mercado ya no descarta una presión prolongada sobre el metal. En otras palabras, el oro enfrenta un contexto en el que su narrativa defensiva compite con un dólar y unas tasas potencialmente más fuertes.
Polonia y China lideran las compras oficiales de mayo
Aunque los precios retrocedieron, la actividad de los bancos centrales mostró una dinámica distinta. En mayo, las compras netas oficiales alcanzaron 41 toneladas, de acuerdo con las cifras más recientes del Consejo Mundial del Oro.
El Banco Nacional de Polonia fue el principal comprador del mes. La institución añadió 18 toneladas a sus reservas.
Ese movimiento representó su cuarto mes consecutivo de compras de dos dígitos. En lo que va de 2026, Polonia ya ha acumulado 64 toneladas.
Tras esas adquisiciones, las reservas polacas se ubicaron en 614 toneladas. La magnitud del incremento confirma que Varsovia sigue profundizando una estrategia sostenida de acumulación.
China también mantuvo su ritmo comprador. El Banco Popular de China añadió 10 toneladas en mayo.
La operación marcó la vigésima compra mensual consecutiva del país. Además, fue la mayor incorporación mensual china desde diciembre de 2024.
Con ese aumento, las reservas de China se sitúan ahora cerca de 2.331 toneladas. La continuidad de estas compras ha sido observada con atención por analistas que siguen la diversificación de reservas globales.
En Asia también destacó Singapur. La Autoridad Monetaria de Singapur compró 4 toneladas, en su primera adquisición desde septiembre de 2025.
La autoridad monetaria singapurense además planea lanzar servicios de almacenamiento de oro para bancos centrales en octubre de 2026. Ese detalle apunta a una expansión de infraestructura asociada al manejo oficial del metal.
Uzbekistán y Kazajistán se suman, mientras Turquía y Rusia venden
El grupo de compradores de mayo no se limitó a Polonia, China y Singapur. Uzbekistán sumó 9 toneladas a sus reservas durante el mes.
Kazajistán también incrementó sus tenencias. En su caso, la compra fue de 7 toneladas.
Estos movimientos consolidan la idea de que el interés oficial por el oro sigue distribuido entre varias regiones. Europa del Este, Asia Central y Asia aparecen en esta ocasión como focos activos de acumulación.
No todos los bancos centrales siguieron la misma dirección. Turquía y Rusia se mantuvieron como vendedores netos en el período reportado.
La coexistencia entre compradores importantes y vendedores netos refleja que no existe una estrategia única entre las autoridades monetarias. Algunas instituciones parecen priorizar más acumulación, mientras otras gestionan sus reservas con un enfoque distinto.
Aun así, el saldo agregado de mayo fue claramente positivo. El volumen total comprado superó con comodidad a las ventas registradas en ese mismo lapso.
Ese dato resulta especialmente llamativo porque se produjo antes de la corrección más pronunciada vista en junio. Por eso, el próximo reporte mensual será observado de cerca para medir si el apetito oficial resistió el deterioro posterior del mercado.
Qué puede significar esta divergencia para el mercado del oro
La diferencia entre precios a la baja y compras oficiales al alza abre varias lecturas. Una de ellas es que los bancos centrales operan con horizontes más largos que los inversionistas tácticos del mercado financiero.
En ese sentido, una caída del precio no necesariamente desincentiva sus compras. Para algunas autoridades monetarias, un retroceso incluso puede facilitar la acumulación de reservas estratégicas.
El Consejo Mundial del Oro también aportó una señal sobre el sentimiento institucional. En su encuesta de 2026, el 89% de los participantes dijo esperar que las reservas globales de oro aumenten en los próximos 12 meses.
Además, el 45% de los encuestados proyectó que las tenencias de su propia institución crecerán. Esa respuesta sugiere que, al menos a nivel de percepción, el metal sigue ocupando un lugar relevante en la arquitectura de reservas.
Sin embargo, conviene matizar esa lectura temporalmente. Las cifras de compras corresponden a mayo, es decir, a un período previo a la venta abrupta observada en junio.
Esa diferencia de calendario importa porque el mercado cambió con fuerza entre ambos meses. El próximo informe mostrará si la convicción compradora sobrevivió a una caída mensual de dos dígitos.
Para los inversionistas, el episodio resume una tensión clásica del mercado del oro. El metal puede ser visto como refugio, pero también reacciona con sensibilidad al ciclo de tasas y al comportamiento del dólar.
Por ahora, la señal más clara es que los bancos centrales no abandonaron el activo durante mayo. Falta ver si esa demanda oficial se mantuvo igual de firme tras el golpe que el precio recibió en junio.
En un entorno de política monetaria incierta y ajustes de previsiones por parte de grandes bancos, ese seguimiento será clave. No solo para el mercado del oro, sino también para entender cómo las autoridades monetarias están recalibrando sus reservas en 2026.
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