Por Canuto  

El lanzamiento de las nuevas manos del robot Neo de 1X terminó envuelto en una disputa pública entre la empresa y WIRED. Mientras el medio destacó la velocidad, flexibilidad y capacidad de teleoperación del humanoide, Dar Sleeper, vicepresidente de producto y diseño de 1X, afirmó que se sintió traicionado por un enfoque que, a su juicio, sexualizó la robótica y desvió la atención de las capacidades técnicas del sistema.
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  • Dar Sleeper, de 1X, dijo que se sintió “bastante traicionado” por el enfoque del artículo publicado por WIRED.
  • WIRED describió las manos del robot Neo como extremadamente rápidas, con 25 grados de libertad e inspiración en tendones humanos.
  • El reportaje también puso el foco en la teleoperación, la privacidad en el hogar y el tono del marketing usado por 1X.


Choque entre 1X y WIRED tras el lanzamiento de las manos de Neo

La presentación de las nuevas manos del robot humanoide Neo, desarrollado por 1X, derivó en una controversia pública entre la empresa y el medio que recibió la exclusiva. El desencadenante fue la reacción de Dar Sleeper, vicepresidente de producto y diseño de 1X, quien cuestionó con dureza el ángulo elegido para cubrir el anuncio.

En una publicación realizada el 11 de julio, @radbackwards, cuenta de Sleeper, afirmó que había dado a WIRED la exclusiva sobre el lanzamiento de las manos y que el medio publicó “un artículo realmente raro” sobre cómo la empresa estaría sexualizando la robótica. Añadió que se sintió “bastante traicionado” porque, según dijo, no era eso lo que le habían dicho que estaban escribiendo.

Sleeper también sostuvo que ese enfoque tampoco reflejaba lo que él siempre había defendido. Más tarde respondió al empresario Palmer Luckey con un breve “Útil… No presto mucha atención a las noticias, así que aún estoy aprendiendo. Gracias”, en una señal de que el episodio también le dejó una lección sobre cómo interactuar con la prensa tecnológica.

El comentario de Sleeper llegó después de que WIRED publicara un extenso reportaje sobre las nuevas manos del robot Neo y sobre la estrategia de 1X para llevar robots domésticos al hogar. El texto combinó detalles técnicos del hardware con observaciones críticas sobre la estética del marketing y los riesgos de privacidad asociados a un sistema parcialmente teleoperado.

El episodio refleja una tensión cada vez más común en la industria de la IA y la robótica. A medida que las empresas intentan humanizar sus máquinas para hacerlas aceptables en entornos cotidianos, también crece el riesgo de que la narrativa pública se desplace desde la innovación hacia los dilemas culturales, éticos o incluso simbólicos que esos diseños evocan.

Qué presentó 1X sobre las nuevas manos de su robot doméstico

El reportaje de WIRED explicó que 1X, una empresa de robótica noruego-estadounidense, reveló detalles sobre las manos de cinco dedos que incorpora su robot compañero Neo. Se trata de un sistema pensado para ampliar la capacidad del humanoide en tareas domésticas como manipular objetos, abrir puertas o interactuar con el entorno de manera más parecida a la de una persona.

Según el medio, las manos están construidas con actuadores diseñados para replicar cómo se mueven los tendones en los brazos humanos. 1X aseguró que esta arquitectura les otorga 25 grados de libertad de movimiento, una cifra apenas por debajo de los 27 grados de libertad que suelen atribuirse a las manos humanas.

La compañía también afirmó que cámaras y tecnología de inteligencia artificial ayudan a resolver el contexto más amplio de lo que los dedos intentan agarrar. Esa combinación permitiría al robot manipular formas extrañas y detectar cuándo un objeto se está deslizando de su agarre.

Entre los atributos más llamativos, WIRED destacó que los dedos pueden moverse de forma extremadamente rápida y que incluso pueden hiperextenderse en direcciones que los dedos humanos no pueden. Además, tienen una clasificación de impermeabilidad IP68, por lo que el robot puede lavarse las manos.

Jonathan Terfurth, director de actuadores y manos de 1X, declaró que los ingenieros han tratado de ajustar el rango de movimiento para alinearlo con lo que un humano puede hacer realmente. También dijo que el rango podría incluso ser mejor que el de una persona, lo que permitiría al robot abrir puertas, levantar objetos pesados e incluso enchufarse cuando su batería comienza a agotarse.

Terfurth resumió la meta con una frase citada por el medio: “Quieres poder operar con un humano que nunca ha trabajado o interactuado con un robot, y aún así quieres que sea seguro y complaciente y suave”. Luego añadió que el rango de movimiento puede ser “un poco extremo”, pero que intentan mantenerse muy cerca de lo que los humanos pueden hacer para que el robot pueda vivir en el mundo.

El diseño amable de Neo y el intento de diferenciarse de otros humanoides

WIRED situó el lanzamiento de 1X dentro de un momento más amplio para la robótica, al que comparó con un “momento similar a ChatGPT”. La idea es que los robots estarían dejando atrás la etapa de máquinas torpes para convertirse en manipuladores más precisos, capaces de tomar objetos frágiles y gestionar tareas diarias monótonas.

En ese contexto, 1X intenta distinguirse de otros fabricantes de robots humanoides. Mientras buena parte del mercado suele asociarse con diseños duros y robustos, a menudo vinculados a la industria de defensa o a exhibiciones orientadas a contratos industriales, Neo fue concebido como un robot suave y flexible.

El reportaje señaló que Neo está envuelto en una carcasa de rejilla 3D y que su diseño se inspira en personajes como Baymax, el robot amigable de la película Grandes Héroes 6. Esa estética apunta a reducir la distancia emocional entre máquina y usuario, un objetivo relevante si el aparato está destinado a convivir dentro del hogar.

Sleeper expresó esa visión en declaraciones citadas por WIRED. “Nos encanta esta idea de que un robot pueda ser esta presencia pacífica, divertida y tonta en una vida”, dijo.

En la misma línea, agregó que el objetivo es crear algo que se sienta cómodo de tener cerca y que sea suave “de adentro hacia afuera”. También sostuvo que si se quiere que un robot encaje en la vida cotidiana, no puede sentirse como si viniera de “un universo completamente diferente”.

El acceso temprano al dispositivo también fue mencionado en el reportaje. En cantidades limitadas, el precio sería de USD $20.000 o de USD $500 por mes para tenerlo en casa, mientras que el pago único priorizaría la entrega para 2026.

Teleoperación, modo experto y preguntas sobre privacidad

Uno de los puntos más delicados del reportaje fue la explicación de que, aunque 1X dice que el objetivo para Neo es la automatización total, por ahora el robot es parcialmente teleoperado. Esa característica ya había sido señalada antes en un video del Wall Street Journal citado por WIRED.

En la práctica, esto significa que operadores humanos pueden tomar el control del robot de forma remota y mirar a través de una cámara para ver el espacio que lo rodea. Según el artículo, esta función recibe el nombre de Modo Experto y está destinada a gestionar tareas más complicadas al incorporar a un humano dentro del proceso.

El medio subrayó que esta función implica que, si una persona tiene uno de estos robots en su hogar, el sistema puede ver todo lo que lo rodea. Ese elemento fue presentado como una fuente de incomodidad adicional, especialmente al contrastarlo con el tono de ciertas piezas de publicidad de la compañía.

WIRED indicó que 1X sostiene que los “expertos” humanos solo pueden entrar al hogar cuando el usuario lo ha solicitado específicamente. También afirmó que los movimientos del robot pueden restringirse y que rostros y otra información sensible pueden difuminarse.

Además, la empresa dijo que el usuario puede monitorear el video que se está capturando a través de una aplicación móvil. Una luz anular alrededor de la oreja de Neo se vuelve azul para indicar que una persona está conectada, y el propietario puede expulsar al experto en cualquier momento.

Sin embargo, WIRED apuntó que 1X no respondió de inmediato a preguntas sobre cómo planea impedir que actores malintencionados o hackers tomen el control del robot. Esa omisión es especialmente sensible en un momento en que la seguridad de sistemas conectados, con cámaras y capacidad de movimiento físico, ocupa un lugar central en la discusión tecnológica.

El punto más polémico: estética sensual y demostraciones de capacidades

El eje más controvertido del reportaje fue la lectura que hizo WIRED del material promocional de 1X para las nuevas manos de Neo. El medio describió esa mercadotecnia como “muy sensual” y detalló una puesta en escena con jazz suave, iluminación tenue y primeros planos de los dedos robóticos.

Según esa descripción, en el video los dedos se enroscan alrededor de una copa de vino, apagan una luz, desabrochan una chaqueta y acarician suavemente unas uvas. El artículo también afirmó que en anuncios anteriores algunos humanos aparecen muy cerca de Neo y lo miran de forma coqueta.

Después de la publicación del reportaje, un representante de 1X aclaró al medio que la empresa no considera que Neo ni ese material de marketing tengan connotaciones coquetas. Esa precisión fue incorporada por WIRED, pero no evitó la molestia expresada después por Sleeper.

El reportaje remarcó que no se trataba de avergonzar ningún tipo de interés, pero aun así calificó esa estrategia como extraña para vender un robot que también puede convertirse en un portal mediante el cual operadores humanos miren e interactúen con objetos dentro del hogar. Esa formulación condensó la tensión entre promesa comercial y riesgo percibido.

También hubo dudas sobre cómo evaluar las capacidades reales de las manos. Cuando WIRED preguntó si los videos habían sido creados por automatizaciones de la máquina o por una persona controlándola en remoto, un representante de 1X respondió que “algunos de los videos están articulados por la máquina, mientras que otros son operados para mostrar el límite superior de las capacidades del hardware”.

Esa admisión es importante porque sugiere que las demostraciones públicas no reflejan siempre un mismo nivel de autonomía. Para una industria que compite por inversión, atención mediática y adopción temprana, la diferencia entre capacidad automatizada y capacidad teleoperada puede alterar de forma sustancial la lectura del producto.

Lo que mostró Neo en vivo y por qué esta disputa importa más allá de 1X

WIRED relató que, durante una llamada por Zoom con Jonathan Terfurth y Dar Sleeper, un robot Neo completamente automatizado permanecía de pie detrás de ambos. En un momento de la demostración, Sleeper le pidió que mostrara qué tan rápido podía mover los dedos.

De acuerdo con esa descripción, Neo levantó y bajó un dedo a la vez, primero lentamente. Después comenzó a aumentar la velocidad hasta tamborilear tan rápido que los dedos se difuminaron en pantalla.

El robot continuó acelerando hasta que Sleeper le ordenó detenerse. Entonces se congeló y, más tarde, mostró una señal de paz.

Más allá de lo anecdótico, esa escena resume la apuesta de 1X: construir un robot doméstico que parezca cercano, seguro y técnicamente capaz. También resume el problema de comunicación que ahora enfrenta la empresa, porque una presentación pensada para exhibir destreza manual terminó asociada con una discusión sobre tono, intimidad y vigilancia.

La disputa sugiere que el futuro de la robótica para el hogar no dependerá solo de mejores actuadores, IA más precisa o precios más accesibles. También dependerá de cómo las empresas expliquen qué hacen sus robots, cómo manejan la teleoperación y qué límites ofrecen en materia de privacidad, seguridad y representación pública.

En ese sentido, la reacción de Sleeper no solo expone frustración personal. También muestra hasta qué punto las compañías de IA y robótica pueden perder el control de la narrativa cuando una innovación técnica toca fibras culturales sensibles, desde la antropomorfización de las máquinas hasta la inquietud por tener un sistema con ojos, manos y conexión remota dentro de casa.


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