OpenAI habría quedado por debajo de sus metas internas de ingresos y crecimiento de usuarios en el primer trimestre de 2026, justo cuando la competencia de Google y Anthropic se intensifica y el debate sobre el enorme gasto en infraestructura de IA gana fuerza dentro de la empresa.
***
- OpenAI no habría cumplido sus objetivos internos de ingresos del primer trimestre de 2026 ni algunas metas previas de crecimiento de usuarios.
- La CFO Sarah Friar habría expresado inquietud por el ritmo de gasto en centros de datos frente a ingresos aún insuficientes.
- Anthropic y Google estarían recortando distancia, mientras persisten dudas sobre el calendario de una futura OPI.
OpenAI enfrenta un momento delicado en 2026. La compañía, una de las grandes protagonistas del auge de la inteligencia artificial (IA) generativa, no habría alcanzado sus objetivos internos de ingresos para el primer trimestre del año, en un contexto marcado por competencia creciente, presión financiera y desacuerdos sobre el ritmo de expansión.
El cuadro es relevante porque OpenAI no solo compite por liderazgo tecnológico. También necesita justificar un modelo de gasto intensivo en infraestructura, con compromisos multimillonarios en capacidad de cómputo y centros de datos, en momentos en que el mercado evalúa con más rigor la relación entre crecimiento, monetización y sostenibilidad.
De acuerdo con reportes citados por Fortune y por The Decoder, la empresa quedó por debajo de ciertas metas internas de ventas y usuarios, mientras Google y Anthropic avanzan con rapidez en segmentos que OpenAI considera estratégicos, en especial el uso empresarial y la programación asistida por IA.
La situación adquiere mayor peso por el momento corporativo. OpenAI viene de levantar una ronda de financiación de USD $122.000 millones, descrita como la mayor en la historia de Silicon Valley, y al mismo tiempo evalúa una posible salida a bolsa que exigiría mayor disciplina operativa y financiera.
Metas fallidas en ingresos y usuarios
Según la información disponible, OpenAI no alcanzó su objetivo interno de ingresos del primer trimestre de 2026. Antes de eso, ChatGPT también habría fallado en algunas metas de crecimiento de usuarios. Entre ellas figura un objetivo interno de llegar a 1.000 millones de usuarios activos semanales para finales de 2025, algo que tampoco se habría concretado.
Estas metas incumplidas importan porque durante los últimos años el mercado asumió que OpenAI mantendría una expansión casi lineal, tanto en adopción de consumidores como en contratos empresariales. Sin embargo, la fase actual del sector muestra una dinámica más competitiva y menos sencilla de lo que sugería el entusiasmo inicial.
Uno de los focos de preocupación serían también las tasas de cancelación entre suscriptores de ChatGPT. Aunque no se ofrecieron cifras concretas sobre ese fenómeno, el hecho de que se mencione como factor de inquietud sugiere que la retención de usuarios de pago ya es parte central de la discusión estratégica dentro de la empresa.
En paralelo, OpenAI habría proyectado consumir USD $25.000 millones en efectivo durante 2026 frente a una meta de ingresos de USD $30.000 millones. El año anterior, según los reportes, la firma habría generado cerca de USD $13.000 millones en ingresos y registrado pérdidas por USD $8.000 millones.
El choque por el gasto en centros de datos
El principal punto de fricción interno gira en torno al gasto futuro en infraestructura. Sam Altman habría comprometido a OpenAI a alrededor de USD $600.000 millones en desembolsos futuros para centros de datos mediante acuerdos firmados el año pasado. Esa cifra refleja la lógica dominante del sector: asegurar capacidad de cómputo hoy para sostener productos más potentes mañana.
Sin embargo, ese enfoque también implica riesgos. Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, habría expresado internamente preocupaciones sobre si la compañía podrá respaldar esos contratos de computación si los ingresos no crecen con la rapidez esperada. Su planteamiento apunta a una cuestión básica: no basta con dominar la narrativa tecnológica si el flujo financiero queda rezagado.
El consejo de administración también habría cuestionado la estrategia de Altman de seguir asegurando cada vez más capacidad de cómputo. En una industria donde los modelos más avanzados requieren chips, energía, redes y data centers a escala inédita, la tentación de reservar infraestructura es comprensible. Aun así, el costo puede volverse una carga si la monetización no acompaña.
Altman y Friar rechazaron públicamente la idea de un conflicto serio. En una declaración conjunta citada por los reportes, ambos calificaron esas versiones de “ridículas”. Aun así, el solo hecho de que el tema aparezca en la discusión pública revela cuán sensible se ha vuelto el equilibrio entre crecimiento agresivo y control financiero.
Anthropic y Google estrechan la brecha
Parte del problema para OpenAI no estaría dentro de casa, sino fuera de ella. El crecimiento de Gemini, el chatbot de Google, y el rápido aumento de ingresos de Anthropic se mencionan como factores importantes detrás del menor cumplimiento de metas. La competencia ya no parece simbólica, sino material.
En particular, Anthropic habría ganado cuota de mercado a OpenAI en programación y en el mercado empresarial. Ese detalle es clave porque ambos segmentos suelen ser mejor negocio que el uso casual de chatbots para consumidores. Son áreas con mayor disposición de pago, contratos más amplios y posibilidades de integración profunda en flujos de trabajo corporativos.
La velocidad de Anthropic llama la atención además por su edad relativa. Según el reporte, la compañía casi ha cerrado la brecha con OpenAI pese a haberse fundado cinco años después. Para inversionistas y observadores del sector, eso sugiere que la ventaja inicial de OpenAI sigue siendo importante, pero ya no luce inexpugnable.
Google, por su parte, tiene un activo difícil de ignorar: distribución masiva. Si Gemini sigue mejorando y se integra de forma más natural en el ecosistema de productos de la empresa, la competencia por usuarios, empresas y desarrolladores puede intensificarse aún más en los próximos trimestres.
La carrera hacia una IPO bajo más presión
El debate no se limita a ingresos y gasto. También habría diferencias sobre el momento adecuado para una eventual oferta pública inicial (IPO). Sam Altman, según los reportes, querría acelerar ese proceso. Sarah Friar, en cambio, no vería a OpenAI preparada para cumplir en 2026 con las exigencias de divulgación y operación de una empresa cotizada.
Ese punto no es menor. Una IPO no solo abre acceso a capital y liquidez para accionistas. También impone transparencia más estricta sobre costos, contratos, márgenes, riesgos legales y gobierno corporativo. En una compañía con fuerte exposición mediática y grandes apuestas de largo plazo, el escrutinio sería intenso desde el primer día.
Además, la firma llega a esa discusión con otras presiones activas. La demanda en curso de Elon Musk contra Altman sigue sobre la mesa, mientras la inesperada baja médica de Fidji Simo, adjunta de Altman, añade incertidumbre operativa en la antesala de cualquier movimiento corporativo de gran escala.
Incluso con ese panorama, OpenAI conserva activos que el mercado valora. La herramienta de programación Codex estaría ganando tracción, y GPT-5.5 habría liderado varios referentes de la industria. Eso significa que el problema no parece ser una pérdida de relevancia tecnológica, sino la dificultad de convertir liderazgo técnico en resultados financieros al ritmo que exigen sus ambiciones.
El telón de fondo: un boom de capex sin precedentes
La situación de OpenAI encaja en una tendencia más amplia. Fortune destacó que el gasto corporativo en centros de datos de IA por parte de los cuatro grandes proveedores de nube podría alcanzar hasta USD $660.000 millones en 2026, según una investigación de J.P. Morgan. Sería un aumento interanual de 66%, equivalente a unos USD $200.000 millones adicionales frente a 2025.
Dentro de esa estimación superior, Google podría invertir hasta USD $185.000 millones, Meta hasta USD $135.000 millones, Amazon USD $200.000 millones y Microsoft USD $140.000 millones. La señal es clara: la carrera por la IA se está librando tanto en laboratorios y productos como en concreto, energía, chips y contratos de infraestructura.
Para OpenAI, esto crea un dilema complejo. Si reduce su agresividad en capacidad de cómputo, arriesga perder terreno en un mercado donde la escala importa mucho. Si mantiene el ritmo actual, aumenta la presión sobre caja, metas comerciales y confianza de cara a potenciales inversionistas públicos.
En otras palabras, la empresa sigue siendo uno de los nombres centrales del ciclo de IA, pero ahora enfrenta una prueba distinta. Ya no se trata solo de lanzar modelos llamativos. También debe demostrar que puede convertir el liderazgo tecnológico en una operación financieramente defendible, incluso mientras rivales mejor capitalizados o mejor distribuidos acortan distancias.
Imagen de Unsplash
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Capital de Riesgo
Meta y Google pierden talento: ex investigadores recaudan fortunas para nuevos laboratorios IA
Empresas
Juicio entre Elon Musk y Sam Altman por OpenAI ya tiene jurado confirmado
Estados Unidos
Google firma acuerdo clasificado de IA con el Pentágono para uso en redes sensibles
Estados Unidos