Las family offices están acelerando sus apuestas por la inteligencia artificial mediante compras directas y operaciones en mercados secundarios, incluso mientras reconocen que las valoraciones podrían estar infladas. La estrategia ofrece acceso a empresas como Anthropic y OpenAI, pero también concentra riesgos que podrían extenderse a todo el mercado si el auge termina en una corrección.
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- Las family offices gestionaban USD $5,5 billones en riqueza en 2024 y podrían alcanzar al menos USD $9,5 billones para 2030.
- El 65% de estas oficinas familiares planea priorizar las inversiones en IA, mientras las alternativas ya representan el 42% de sus carteras promedio.
- El mercado secundario permite comprar participaciones de empresas privadas con tracción sin comprometer capital en 20 o 30 compañías.
🤖💰 Family offices aceleran sus apuestas por la IA pese al temor a una burbuja.
El 65% planea priorizar este sector. Gestionaban USD 5,5 billones en 2024.
Anthropic y OpenAI concentran la demanda en mercados secundarios, elevando el riesgo de concentración y valoración. pic.twitter.com/blIZeo3iTW
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 18, 2026
El dinero familiar persigue retornos rápidos
Las family offices, estructuras que administran directamente el patrimonio de familias adineradas, están aumentando su exposición a la inteligencia artificial impulsadas por la expectativa de retornos extraordinarios. Djoann Fal, asesor de estas oficinas e inversor en la plataforma de patrimonio privado Atlas Capital, explicó que la comparación que enfrentan muchos gestores resulta sencilla: un acuerdo podría triplicar el capital en tres años, mientras otro relacionado con IA tendría la posibilidad de hacerlo en apenas tres meses.
Según Fal, esa diferencia está inclinando la balanza hacia las empresas de inteligencia artificial, incluso cuando las familias originalmente contemplaban sectores como la energía verde para sus inversiones de largo plazo. La presión por no quedarse fuera de una de las tendencias dominantes del mercado está llevando a nuevos inversores a aceptar riesgos que sus predecesores habrían evitado, particularmente cuando aparecen oportunidades asociadas con los principales nombres del sector.
El volumen de capital disponible ayuda a explicar la intensidad de esta competencia. Las family offices supervisaban USD $5,5 billones en riqueza en 2024, de acuerdo con un informe de Deloitte publicado ese año, que proyectó que la cifra alcanzaría al menos USD $9,5 billones para 2030.
El Informe Global de Family Offices 2026 de UBS, elaborado a partir de una encuesta a 307 oficinas familiares de todo el mundo con un patrimonio neto promedio de USD $2.700 millones, mostró además que las inversiones alternativas ya representan el 42% de la cartera promedio. Esa categoría incluye capital privado, capital de riesgo y crédito privado, activos que pueden ofrecer mayores ganancias, aunque también suelen implicar menor liquidez y una valoración más difícil de comprobar.
Compras directas y mercado secundario
La nueva ola de interés no se canaliza únicamente mediante fondos tradicionales de capital de riesgo. Las family offices están comprando cada vez más acciones existentes de compañías privadas a sus accionistas actuales o negociando acuerdos directos por cuenta propia, con lo que obtienen exposición a empresas concretas sin entregar el control de su dinero a un gestor durante una década.
Fal describió este movimiento como una forma de evitar los llamados fondos ciegos, en los que los inversores comprometen capital sin conocer de antemano qué compañías terminarán en la cartera. A su juicio, las oficinas familiares tienen más capital disponible para perseguir nombres específicos, mientras una generación más reciente muestra un apetito por el riesgo superior al de las estructuras familiares que dominaron el mercado en años anteriores.
Una parte importante de esa actividad se está desplazando al mercado secundario, donde los inversores compran participaciones de accionistas existentes en lugar de participar directamente en una nueva ronda de financiación. Fal considera que este segmento es actualmente el activo menos riesgoso dentro del capital de riesgo, porque muchas de las empresas involucradas ya cuentan con clientes, operaciones y pruebas de ingresos.
Angelina Hu, directora de relaciones con inversores en Bridge Funding Global, señaló que esta modalidad permite obtener exposición a una compañía privada sin asumir simultáneamente el riesgo de entre 20 y 30 empresas. Bruce K. Lee, fundador de Keebeck Wealth Management, resumió la actitud de los inversores al afirmar que las family offices ven el riesgo, pero no quieren perderse la oportunidad.
Anthropic y OpenAI concentran la demanda
El entusiasmo se refleja en la recaudación de Fal, quien afirmó que nunca había reunido tanto dinero y que prácticamente todo el capital estaba destinado a operaciones relacionadas con IA. En contraste, describió dificultades para captar fondos entre los clientes que no están invirtiendo en inteligencia artificial, una señal de que la preferencia temática está condicionando incluso mandatos originalmente enfocados en otros sectores.
El asesor afirmó que algunas family offices están pagando precios propios de rondas primarias por activos adquiridos en etapas secundarias, aunque esa combinación puede dejar poco margen para obtener retornos extraordinarios. Durante el verano, indicó, atendió consultas de inversores que buscaban colocar entre USD $50 millones y USD $100 millones en Anthropic mediante el mercado secundario.
Las participaciones de Anthropic y OpenAI se encuentran entre las más codiciadas de la industria, según el material citado por TechCrunch. Emily Zheng, analista sénior de capital de riesgo en PitchBook, describió esas oportunidades como parte del terreno inmobiliario más disputado del venture capital, una comparación que refleja la escasez de acceso frente a la demanda acumulada.
La presión también está alcanzando a asesores cuyos mandatos no están relacionados con la inteligencia artificial. Fal aseguró que esos profesionales están siendo arrastrados hacia las transacciones porque allí se concentra la demanda de los socios limitados, conocidos como LP, que ven las inversiones en IA como una alternativa comparativamente segura dentro de un mercado volátil.
Un ciclo que ya mostró sus riesgos
El entusiasmo actual no carece de precedentes. La inversión directa de las family offices aumentó de forma constante a finales de la década de 2010 y se aceleró en 2021, cuando los acuerdos directos representaron el 13% de la cartera promedio, frente al 9% registrado en 2019 por el seguimiento de UBS.
Ese mismo año, la actividad total de acuerdos de family offices alcanzó un máximo, con 17.460 operaciones valoradas en aproximadamente USD $1,05 billones a nivel mundial, según el Estudio Global de Acuerdos de Family Offices de PwC. El impulso se revirtió con rapidez cuando subieron las tasas de interés y algunas apuestas directas ofrecieron retornos decepcionantes.
La actividad de acuerdos directos y fusiones y adquisiciones cayó 53% en apenas 18 meses hacia finales de 2023, de acuerdo con PwC, y durante la primera mitad de 2025 el volumen total de operaciones llegó a su nivel más bajo en una década. Ahora el mercado se recupera, pero con una diferencia relevante: las oficinas familiares están escribiendo cheques más grandes para participar en un número menor de acuerdos.
Ese patrón puede aumentar la concentración de las carteras justo cuando los inversores intentan protegerse de la incertidumbre macroeconómica. La exposición a una sola empresa privada puede parecer más controlable que comprometer capital con decenas de compañías, pero también puede amplificar las pérdidas si la valoración del activo depende de una demanda especulativa que se debilita.
La promesa de crecimiento frente al riesgo de burbuja
Un informe de J.P. Morgan Private Bank publicado en febrero encontró que el 65% de las family offices globales planeaba priorizar las inversiones en IA, pese a las preocupaciones por valoraciones y precios inflados. Maximilian Kunkel, director de inversiones de patrimonio familiar e institucional global en UBS Global Wealth Management, explicó que estas oficinas operan bajo tensiones geopolíticas, altos niveles de deuda global, riesgo de recesión e incertidumbre generalizada en los mercados.
Kunkel sostuvo que la inteligencia artificial es considerada una de las oportunidades de crecimiento de largo plazo más poderosas. En su lectura, los inversores no están escogiendo entre resiliencia y crecimiento, sino que mantienen exposición a la IA mientras diversifican por regiones, monedas y clases de activos para gestionar los riesgos de concentración y las amenazas macroeconómicas.
La pregunta central es si esa diversificación resulta suficiente cuando varias clases de activos dependen indirectamente del mismo entusiasmo tecnológico. Si el auge de la IA terminara siendo una burbuja, sus consecuencias no quedarían necesariamente limitadas a las acciones de compañías del sector, porque una corrección podría afectar la confianza general del mercado y las valoraciones de empresas privadas.
Lee advirtió que todos saben que un colapso de la IA provocaría problemas en el mercado bursátil, aunque identificó dos grupos de inversores: quienes observan desde fuera y califican el fenómeno como una burbuja, y quienes sienten inquietud pero continúan apostando prácticamente todo. Algunos de sus clientes reconocen el riesgo, pero no quieren escuchar propuestas para cubrirse, una reacción que el propio Lee resumió al decir que los inversores son adictos a los retornos.
Más capital, menos margen de error
La combinación de abundante liquidez, acceso limitado a los líderes de IA y expectativas de multiplicación rápida está cambiando la negociación entre inversores y empresas privadas. Las family offices pueden actuar con mayor velocidad que los fondos tradicionales y seleccionar activos concretos, pero esa flexibilidad no elimina los riesgos de precio, liquidez o concentración que acompañan a las operaciones secundarias.
El mercado secundario también puede crear una sensación de seguridad porque las empresas ya muestran tracción comercial. Sin embargo, la existencia de clientes o ingresos no garantiza que una compañía justifique la valoración que los compradores están dispuestos a pagar, especialmente cuando los inversores aceptan precios de rondas primarias para activos que ya se encuentran en manos de accionistas anteriores.
La experiencia de 2021 ofrece una advertencia para quienes interpretan el repunte actual como una tendencia permanente. El aumento de tasas y los retornos decepcionantes bastaron para reducir drásticamente la actividad, lo que demuestra que las family offices pueden acelerar sus inversiones durante una fase de entusiasmo y retirarse con la misma rapidez cuando cambia el entorno financiero.
Por ahora, la IA conserva una fuerza de atracción capaz de desviar capital incluso desde estrategias climáticas y otros mandatos especializados. La oportunidad puede resultar histórica para quienes logren acceder a empresas sólidas a precios razonables, pero la urgencia por participar también puede convertir el miedo a quedar fuera en el principal motor de decisiones que después resulten difíciles de revertir.
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