La presión sobre la rentabilidad de la minería de bitcoin se intensifica tras el halving de 2024, justo cuando los centros de datos de IA prometen ingresos más estables. Analistas y empresas del sector describen un giro acelerado hacia infraestructura de cómputo, mientras crecen las dudas sobre cómo impactará esta migración en el hashrate y la seguridad de la red.
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- Rosenblatt afirma que, con ingresos de minería por debajo de USD $0,03 por terahash, el negocio es no rentable salvo para los más eficientes.
- JPMorgan estima un costo promedio de producción cercano a USD $92.000 por BTC, y Tiger Research lo ubica en torno a USD $130.000.
- BitGo advierte riesgos por desaceleración del hashrate y mayor consolidación, aunque ve beneficios si la IA estabiliza el flujo de caja.
Una industria presionada que mira a la inteligencia artificial
La minería de bitcoin atraviesa un momento de tensión financiera, justo cuando la infraestructura de inteligencia artificial (IA) se vuelve un destino cada vez más atractivo para operadores que ya cuentan con energía, edificios y experiencia en centros de datos. Analistas citados por la prensa financiera sostienen que gran parte del sector opera con márgenes negativos, debido a la combinación de menores ingresos por bloque y costos crecientes.
El cambio de prioridades ocurre en paralelo a un boom de cómputo para IA. A diferencia de la minería, que depende del precio de mercado de BTC y de la dificultad de la red, los centros de datos orientados a IA suelen trabajar con clientes corporativos, tarifas acordadas y contratos por varios años. Ese contraste empuja a mineros a reconsiderar su modelo de negocio.
La inquietud no se limita a las finanzas corporativas. La pregunta de fondo es si una menor rentabilidad podría reducir la potencia de cómputo dedicada a asegurar la red, y con ello elevar los cuestionamientos sobre la seguridad a largo plazo de Bitcoin. El debate se reaviva cada vez que el hashrate muestra movimientos bruscos.
Como caso representativo, American bitcoin, una firma respaldada por miembros de la familia Trump, reportó una pérdida trimestral de USD $59 millones. Sus acciones, además, cayeron casi 90% desde un pico registrado en septiembre de 2025, según los datos citados en el reporte original.
El halving de 2024 y el “doble apretón” de costos e ingresos
El giro hacia IA se aceleró después del halving de abril de 2024, evento que redujo a la mitad la recompensa por bloque. En términos prácticos, ese ajuste recorta la emisión nueva de BTC para los mineros, por lo que obliga a que la operación sea más eficiente o dependa más de comisiones. En ciclos anteriores, el sector también vivió presión tras el halving, pero el contexto actual suma un aumento de costos.
La electricidad más cara y el gasto en hardware han elevado el costo de producir cada bitcoin. JPMorgan estima un costo promedio de producción cercano a USD $92.000 por BTC y anticipa que ese umbral podría subir en los próximos años. Ese cálculo se vuelve especialmente sensible cuando el precio de mercado de BTC se ubica por debajo de dicho nivel.
A esto se suma el deterioro del “hashprice”, una métrica que aproxima los ingresos diarios por unidad de potencia de minado. De acuerdo con datos de Hashrate Index citados por la nota, el precio del hash cayó cerca de 30% en los últimos tres meses. Menos ingreso por terahash, con costos rígidos al alza, estrecha el margen para buena parte de la industria.
En el momento referido por el reporte, bitcoin rondaba los USD $68.000. Esa referencia contrasta con periodos previos del año pasado, cuando BTC llegó a cotizar por encima de USD $100.000, escenario que suele aliviar a los mineros porque eleva el valor de la recompensa sin cambiar de inmediato los costos.
Tiger Research describió el entorno como un “doble apretón”, aludiendo a la combinación de caída de ingresos y aumento de costos. En ese mismo informe, la firma estimó que el costo promedio para minar un bitcoin subió a un costo total de producción de USD $130.000 por BTC. Esa cifra amplía el rango de operaciones que quedarían bajo presión si el precio no acompaña.
Rosenblatt: “no rentable” salvo para los más eficientes
La correduría Rosenblatt elevó el tono en una nota reciente al afirmar que la mayoría de los mineros de bitcoin ya no está generando ganancias significativas con la producción de BTC. El argumento se apoya en dos variables: la caída del precio de los tokens en ciertos periodos y el descenso del hashprice, que erosiona el ingreso relativo por unidad de cómputo.
Chris Brendler, analista de Rosenblatt, sostuvo que con ingresos de minería por debajo de USD $0,03 por terahash, “la economía es no rentable para todos, excepto para los operadores más eficientes”. En su evaluación, “la economía de la minería de bitcoin ha pasado de mal a peor”. La frase resume un ánimo de capitulación en parte del mercado.
El efecto de ese clima se aprecia en balances empresariales y en decisiones de asignación de capital. Cuando los márgenes se comprimen, los mineros suelen vender más BTC para financiar operación, o bien buscan fuentes alternativas de ingresos que reduzcan la dependencia de un mercado volátil. La IA aparece como ese candidato, aunque implica otra clase de riesgos.
La nota también resaltó que American bitcoin reportó una pérdida de USD $59 millones en el cuarto trimestre, en medio de una recesión más amplia del mercado cripto que afectó sus ingresos. La caída de casi 90% desde el pico de septiembre de 2025 refuerza la idea de que los inversionistas castigan a empresas percibidas como atrapadas en un negocio menos rentable.
Hashrate bajo presión y el debate sobre la seguridad de la red
La discusión sobre rentabilidad se conecta con un tema sensible: la seguridad de Bitcoin depende de la potencia de cómputo que compite por producir bloques, medida en hashrate. Si suficientes mineros apagan equipos por falta de rentabilidad, el hashrate puede caer. En teoría, una red con menor hashrate reduce el costo marginal para intentar un ataque, aunque ese costo puede seguir siendo muy alto.
El crítico de Bitcoin Jacob King afirmó en publicaciones en X que la red habría sufrido la mayor caída de hashrate a corto plazo registrada. En su descripción, “estamos viendo la red de Bitcoin desmoronarse en tiempo real. Casi todas las métricas se están contrayendo”. Sus comentarios intensificaron el debate en redes sobre la salud operativa del sistema.
Según King, el hashrate cayó de aproximadamente 1,13 zettahashes por segundo a alrededor de 690 exahashes por segundo en dos días. Esa magnitud, de confirmarse en las series de datos observadas por participantes del mercado, sugiere un shock operativo significativo, ya sea por apagados temporales, cambios de medición o ajustes rápidos del entorno.
Más allá de la polémica, el punto clave es que la economía del minado influye en la distribución y el nivel del hashrate. Cuando los incentivos cambian, la red se reajusta mediante la dificultad, pero ese proceso no elimina el impacto corporativo ni el riesgo de mayor concentración entre operadores con mejor acceso a capital y energía barata.
El giro corporativo: de los ASIC a los centros de datos de IA
Varios actores relevantes han tomado pasos concretos para alejarse de Bitcoin y acercarse al cómputo para IA. El reporte destacó a Bitdeer, con sede en Singapur, como uno de los casos más radicales. La compañía redujo sus tenencias corporativas de bitcoin a cero tras vender su producción reciente.
Bitdeer explicó que busca preservar liquidez para financiar expansión de infraestructura de IA. Entre sus planes citó despliegues de los sistemas más recientes de NVIDIA, además de conversiones de instalaciones en Estados Unidos y Europa. Es un cambio de perfil: de operar con ASIC optimizados para hashing a desarrollar capacidad con GPUs y arquitectura de centros de datos más compleja.
En paralelo, MARA holdings anunció una asociación con Starwood capital group para desarrollar centros de datos a gran escala en sitios ubicados en Estados Unidos. Estas instalaciones, construidas originalmente para minería de bitcoin, se reconvertirían para atender a clientes empresariales de nube e IA. Ese enfoque apunta a ingresos más predecibles que los del minado.
La lógica detrás de estos movimientos se apoya en el “retorno por megavatio”. Para algunos operadores, la rentabilidad potencial de arrendar capacidad a clientes de IA puede superar la del hashing de Bitcoin. Además, los contratos multianuales reducen la dependencia de fluctuaciones diarias y del ciclo de dificultad, aunque introducen riesgos de ejecución y demanda.
Una transición costosa: la IA no es “plug-and-play”
El cambio hacia IA, sin embargo, no se limita a encender nuevos equipos. La minería de Bitcoin se apoya en ASIC, hardware especializado y eficiente para una tarea única. En contraste, la infraestructura de IA requiere GPUs avanzadas, memoria de alto ancho de banda y sistemas de enfriamiento más complejos, con componentes que han subido de precio por la demanda global.
También es una apuesta más intensiva en capital. Grandes clústeres de GPUs pueden requerir miles de millones en inversión inicial, redes sofisticadas y tiempos de implementación y mantenimiento más largos. Esa realidad limita quiénes pueden competir, porque no todos los mineros tienen acceso a financiamiento o a socios capaces de absorber el riesgo.
Desde el punto de vista de ingresos, el minado fluctúa con el precio de BTC y con la dificultad. La IA, en cambio, suele operar con tarifas contratadas, lo que ofrece estabilidad. Aun así, el reporte remarcó que, aunque la IA puede ser más rentable, no necesariamente es más barata de montar ni más fácil de operar.
El custodio de activos digitales BitGo lo resumió con claridad: “no es una transición plug-and-play”. La frase enfatiza que reutilizar una nave industrial o capacidad eléctrica no resuelve, por sí solo, los requisitos de diseño térmico, redes, disponibilidad y servicio que exigen clientes empresariales de nube e IA.
¿Bitcoin queda menos seguro o el sector se fortalece?
BitGo planteó que la migración de capacidad desde el hashing hacia la IA tiene riesgos y posibles beneficios para la red de Bitcoin. Entre los riesgos, mencionó que si grandes volúmenes de energía se redirigen a IA, el crecimiento del hashrate global podría desacelerarse. En teoría, eso reduce el costo marginal de atacar la red, aunque el costo total aún sería “extremadamente alto”, según la firma.
Otra preocupación es la consolidación. Dado que la infraestructura de IA exige más capital, un grupo reducido de empresas bien financiadas podría dominar el nuevo mercado. Con ingresos de IA, estos actores incluso podrían subsidiar una minería más barata y desplazar a competidores más pequeños, lo que concentraría aún más la actividad.
Del lado positivo, BitGo sugirió que la diversificación podría crear un “piso financiero”. Si los mineros obtienen flujo de caja predecible mediante contratos de IA, podrían sostener infraestructura industrial que también respalda a Bitcoin. Tiger Research añadió una idea relacionada: la diversificación podría reducir la “venta forzada” de BTC al estabilizar el flujo de caja.
En conjunto, el escenario pinta una industria en transición. La rentabilidad del hashing se estrecha, mientras la IA compite por los mismos recursos físicos. A corto plazo, el mercado observará el hashrate, la dificultad y las decisiones corporativas. A largo plazo, el equilibrio dependerá de si Bitcoin recompone incentivos o si la infraestructura migrada encuentra mejor destino fuera de la cadena.
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