Por Canuto  

HIVE Digital, conocida por su negocio de minería de Bitcoin, busca convertir parte de su infraestructura energética y de centros de datos en una plataforma para computación de alto rendimiento enfocada en inteligencia artificial. La empresa apuesta a que su capacidad ya conectada a la red, su uso de energía hidroeléctrica y su flujo de caja proveniente de Bitcoin le permitan capturar una oportunidad que hoy atrae a tecnológicas, gobiernos e inversionistas.
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  • HIVE opera centros de datos en Canadá, Suecia y Paraguay con una capacidad actual de 440 MW y una trayectoria hacia 540 MW.
  • Su negocio de minería generó USD $88,2 millones trimestrales, mientras BUZZ HPC aportó USD $4,9 millones y firmó USD $30 millones en contratos de nube de IA a dos años.
  • La empresa recaudó USD $115 millones mediante pagarés sénior canjeables al 0% y apunta a USD $225 millones en ingresos de HPC para finales de 2026.


HIVE Digital Technologies está intentando ejecutar una transición poco común dentro del sector cripto. La compañía, históricamente identificada con la minería de Bitcoin, ahora sostiene que su infraestructura energética y sus centros de datos también pueden servir como base para el auge de la inteligencia artificial.

La tesis de fondo es sencilla, aunque ambiciosa. En un contexto donde las grandes tecnológicas compiten por asegurar electricidad y capacidad operativa para cargas de IA, tener megavatios ya conectados a la red puede convertirse en una ventaja difícil de replicar en el corto plazo.

Según informó Proactive, HIVE opera centros de datos alimentados por energía hidroeléctrica en Canadá, Suecia y Paraguay. La empresa cuenta hoy con una capacidad de 440 megavatios y afirma mantener una trayectoria hacia 540 MW.

Esos activos fueron construidos originalmente para minar criptomonedas. Ahora, una parte de esa base se está adaptando para soportar cargas de computación de alto rendimiento, o HPC, vinculadas con aplicaciones de inteligencia artificial.

Para entender la oportunidad, conviene recordar que la IA no depende solo de modelos como los chatbots. Detrás del despliegue de servicios de entrenamiento, inferencia, streaming y procesamiento masivo de datos se requieren centros de datos con acceso estable a energía, refrigeración y terreno.

Frank Holmes, presidente ejecutivo de HIVE, resumió esa idea al señalar que muchas personas siguen viendo la IA solo como ChatGPT o como un chatbot. En sus palabras, sin centros de datos no hay streaming, no hay Netflix y no hay comunicación en tiempo real.

Por ahora, sin embargo, Bitcoin sigue siendo el principal motor financiero de la empresa. En su trimestre más reciente, HIVE generó USD $88,2 millones en ingresos por minería, tras producir BTC 885.

Durante ese mismo período, la tasa de hash promedio aumentó 41% de forma secuencial hasta 22,9 exahashes por segundo. Los ingresos trimestrales totales llegaron a USD $93,1 millones, lo que representó un alza interanual de 219%.

La mejora también se reflejó en la rentabilidad operativa. El margen operativo bruto se expandió a 35%, frente al 18% reportado un año antes, una señal de que la compañía sigue dependiendo de un negocio de minería que aún genera caja relevante.

El segundo eje de la estrategia es BUZZ HPC, la unidad enfocada en cómputo para IA. Aunque todavía es mucho más pequeña que el negocio de minería, HIVE la considera central para su reposicionamiento como empresa de infraestructura digital diversificada.

En el trimestre más reciente reportado por la empresa, BUZZ HPC generó USD $4,9 millones en ingresos. Además, la compañía dijo haber firmado USD $30 millones en contratos de nube de IA a dos años, vinculados al despliegue planificado de 504 GPU NVIDIA B200.

La meta fijada por la dirección es exigente. HIVE apunta a cerrar 2026 con USD $225 millones en ingresos de HPC, una cifra que implicaría un salto importante desde su base actual.

Holmes describió el modelo como una plataforma digital de doble motor. Según explicó, la empresa convierte energía limpia y de bajo costo en productos institucionales, ya sea Bitcoin virgen proveniente de un pool estadounidense que cumple con SOC 1 y SOC 2, o capacidad de IA con GPU Nvidia contratada y vendida en dólares bajo acuerdos plurianuales.

Ese argumento mezcla dos mundos que hasta hace poco parecían separados. La minería de Bitcoin y los centros de datos para IA consumen grandes cantidades de energía, requieren sistemas de refrigeración robustos y necesitan espacio físico apto para operaciones de alta densidad.

La diferencia económica, no obstante, es significativa. HIVE sostiene que las cargas de trabajo de IA pueden producir bastante más ingresos por megavatio que la minería de criptomonedas, aunque también exigen una inversión inicial más elevada, sobre todo por el costo de las GPU y la refrigeración especializada.

En lugar de abandonar por completo la minería, la empresa optó por una estrategia intermedia. Mantiene las operaciones de Bitcoin como fuente de flujo de caja y, al mismo tiempo, convierte de forma selectiva ciertos sitios hacia usos de mayor valor ligados a IA.

Esa disciplina de capital es parte importante del mensaje al mercado. Holmes aseguró que la empresa busca asegurar contratos antes de desplegar hardware, evitando construcciones especulativas y reduciendo el riesgo de invertir primero para buscar demanda después.

El acceso a la electricidad aparece como el principal activo diferencial. HIVE insiste en que su capacidad ya operativa, conectada a la red y en gran medida alimentada por hidroelectricidad, puede darle una ventaja relativa en un entorno donde nuevos centros de datos tardan años en obtener permisos, financiación y construcción.

Holmes resumió ese enfoque en términos muy concretos. Dijo que, para tener éxito, se necesita electricidad varada o excedentaria, acceso a tierra y, dependiendo del caso de uso, agua para los sistemas de refrigeración. Aun así, remarcó que los dos insumos centrales son la energía y la tierra.

Eso no significa que toda la capacidad actual de HIVE pueda migrarse de inmediato a IA. Adaptar instalaciones mineras para cumplir con estándares superiores de centros de datos puede exigir más tiempo y capital, un aspecto que sigue siendo un interrogante para la ejecución futura.

Otro elemento que la compañía busca aprovechar es el auge de la llamada IA soberana. Bajo este concepto, gobiernos y actores estratégicos intentan garantizar que el procesamiento y almacenamiento de datos sensibles se mantengan bajo control nacional o local.

Ese interés ha crecido tras el entorno geopolítico posterior a 2022. La invasión rusa de Ucrania, las preocupaciones asociadas a la CLOUD Act de Estados Unidos y las restricciones a la exportación de semiconductores han intensificado el debate sobre dónde reside la capacidad computacional crítica.

En Canadá, ese contexto ya tiene implicaciones concretas. El gobierno federal comprometió financiación para respaldar infraestructura de IA y solicitó propuestas de participantes del sector privado, abriendo una posible vía de crecimiento para operadores con activos existentes.

HIVE ya dio un paso en esa dirección. A través de BUZZ HPC, adquirió un centro de datos de 7,2 MW en Toronto, con planes de modernizarlo para llevarlo a estándares Tier III.

La financiación para esta transición también empezó a tomar forma. En abril de 2026, la empresa recaudó USD $115 millones mediante pagarés sénior canjeables al 0% con vencimiento en 2031, una estructura que no implica intereses en efectivo y que, por tanto, preserva el flujo de caja operativo en el corto plazo.

En el frente inmediato, la prioridad será escalar BUZZ HPC desde su tamaño actual. La dirección ha indicado que los ingresos anualizados de HPC podrían acercarse a USD $200 millones en un plazo de doce meses, frente a una tasa trimestral todavía modesta de USD $4,9 millones.

Holmes afirmó que la empresa ha pivotado con el tiempo y ahora atiende a unos 10.000 clientes en 80 países. También señaló que están escalando hacia aproximadamente USD $3 millones al mes en ingresos, y que para esta misma fecha el próximo año esperan superar los USD $100 millones en ingresos adicionales de esa línea, con potencial de acercarse a USD $200 millones.

Más allá del negocio operativo, HIVE también plantea un argumento de mercado de capitales. La dirección sostiene que existe una brecha de valoración frente a pares cotizados en Estados Unidos, atribuida en parte a diferencias de acceso a índices bursátiles y a flujos pasivos de ETF.

Holmes mencionó que varios competidores que se redomiciliaron ahora forman parte de índices estadounidenses, entre ellos el Russell 2000 y otros enfocados en tecnología. A su juicio, esa inclusión permite captar una base accionaria impulsada por flujos pasivos, algo que todavía no beneficia en igual medida a HIVE.

La expectativa de la empresa es que esa brecha eventualmente se cierre a medida que más compañías entren en esos índices. Si eso ocurre, HIVE cree que podría producirse una reevaluación relevante de su precio en bolsa.

Una transición que aún debe demostrar ejecución

El caso de HIVE refleja una tendencia más amplia dentro del sector cripto. Varias empresas mineras han comenzado a explorar usos alternativos para su infraestructura, especialmente ahora que la demanda por computación de IA presiona la disponibilidad eléctrica y encarece el acceso a capacidad instalada.

Sin embargo, el giro no está garantizado. La compañía debe probar que puede convertir infraestructura, desplegar capital con eficiencia y aumentar ingresos contratados de IA sin comprometer la caja que hoy genera Bitcoin.

Por eso, su perfil actual sigue siendo híbrido. HIVE mantiene una base de ingresos impulsada por minería, pero intenta construir una segunda narrativa como proveedor de infraestructura digital para IA.

En los próximos años, el equilibrio entre ambas actividades probablemente definirá su trayectoria. Si logra monetizar más valor por megavatio sin perder disciplina financiera, podría convertirse en un ejemplo de cómo una minera de Bitcoin recicla su ventaja energética para competir en una nueva fase de la economía digital.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

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