Las bolsas de Estados Unidos abrieron el viernes con nuevas caídas mientras el alza del petróleo, la guerra en Oriente Medio y el repunte de los rendimientos del Tesoro elevaron la preocupación por inflación persistente y una Reserva Federal menos dispuesta a recortar tasas en el corto plazo.
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- El Nasdaq cayó 0,9%, mientras el Dow Jones y el S&P 500 retrocedieron 0,9% y 0,7%, respectivamente.
- El Brent superó USD $104 por barril y el WTI pasó de USD $97, en medio de dudas sobre una rápida desescalada con Irán.
- El rendimiento del Treasury a 10 años subió a 4,46%, su nivel más alto desde julio, reforzando la narrativa de tasas altas por más tiempo.
Las acciones estadounidenses iniciaron la jornada del viernes en terreno negativo, presionadas por un nuevo avance en los precios del petróleo y por la persistente incertidumbre geopolítica en torno a Irán. El deterioro del ánimo inversor se produjo pese a que el presidente Donald Trump volvió a retrasar los ataques prometidos contra infraestructura energética iraní, una señal que en otro contexto habría podido aliviar a los mercados.
En la apertura, el Nasdaq Composite cayó 0,9%, profundizando su entrada en territorio de corrección. El Dow Jones Industrial Average también perdió 0,9%, mientras el S&P 500 cedió 0,7%, ampliando así las fuertes pérdidas registradas por Wall Street durante la sesión del jueves.
El factor dominante siguió siendo el petróleo. Los precios del crudo subieron más de 2% y, en algunos momentos de la mañana, más de 3%, a medida que los inversionistas comenzaron a asumir que el conflicto en Oriente Medio podría extenderse hasta abril o incluso más allá. El Brent se mantuvo por encima de USD $104 por barril y el West Texas Intermediate superó USD $97.
El mercado también evaluó el creciente daño económico asociado a la paralización del tráfico en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético global. En ese entorno, la pausa de Trump fue vista como insuficiente para despejar el riesgo, especialmente por la continua negativa de Irán a los esfuerzos de Washington por alcanzar un acuerdo.
El petróleo, la inflación y la Fed dominan la narrativa
Trump otorgó a Irán una extensión de 10 días, hasta el 6 de abril, para cumplir con las demandas de Estados Unidos o enfrentar ataques contra sus plantas eléctricas. La decisión fue interpretada como un cambio de tono respecto al conflicto y como una posible vía hacia la desescalada. Sin embargo, la falta de avances concretos mantuvo la cautela entre operadores y gestores de fondos.
La principal consecuencia inmediata se vio en el mercado de bonos. El rendimiento del Treasury a 10 años subió a 4,46%, su nivel más alto desde julio. El movimiento es relevante porque antes del inicio del conflicto con Irán ese rendimiento rondaba 3,96%, lo que muestra un rápido ajuste de expectativas sobre inflación y política monetaria.
Los estrategas atribuyen el alza de los rendimientos a la expectativa de una inflación más elevada, impulsada por el encarecimiento del petróleo. Como los rendimientos se mueven en sentido inverso al precio de los bonos, el ajuste refleja ventas en deuda pública y una menor convicción de que la Reserva Federal recorte tasas pronto.
Mike Dickson, director de investigación y estrategias cuantitativas de Horizon, resumió ese cambio al afirmar que, tras meses esperando recortes de tasas este año, los inversores han vuelto a un viejo estribillo: “más altas por más tiempo”. Esa percepción también empujó al Treasury a 2 años hacia 4%, unos 50 puntos básicos por encima de los niveles de finales de febrero.
Aditya Bhave, economista de Bank of America para Estados Unidos, escribió que los mercados podrían estar descontando un shock más amplio de materias primas. En su análisis mencionó disrupciones potenciales en gas natural, fertilizantes y helio, factores que podrían trasladarse no solo al precio de la energía, sino también a la inflación subyacente.
Según Bhave, tras la reunión de marzo de la Fed, las tasas de corto plazo comenzaron a desacoplarse del petróleo. En los últimos 10 días desde ese encuentro, el WTI se mantuvo prácticamente plano, con una baja inferior a 1%, y el Brent perdió cerca de 3%. Aun así, el Treasury a 2 años subió alrededor de 30 puntos básicos, una señal de que el mercado ahora teme una reacción más agresiva del banco central.
Escenarios de riesgo para el crudo y la economía global
Una de las advertencias más severas llegó desde Macquarie Group. Los estrategas del banco señalaron que, si la guerra en Irán se extiende hasta finales de junio, el precio del petróleo podría alcanzar USD $200 por barril. Ese nivel, argumentaron, sería necesario para destruir una cantidad históricamente grande de demanda mundial de crudo.
En ese escenario, la gasolina en Estados Unidos podría aproximarse a USD $7 por galón. El grupo, liderado por Vikas Dwivedi, asignó una probabilidad cercana a 40% a esa hipótesis alcista. No obstante, consideró más probable una salida del conflicto a inicios de abril, con moderación en los precios del petróleo, costos económicos reducidos y una desaceleración global solo ligera.
Los estrategas de Macquarie sostuvieron que el mercado todavía espera que Trump declare una victoria pronto, dado que los futuros de petróleo y gas siguen fuertemente en backwardation. Sin embargo, advirtieron que, ante la incertidumbre sobre cómo se definiría esa victoria y los ataques recientes a infraestructura energética, existe el riesgo de que los precios tengan que subir con fuerza antes de facilitar un acuerdo.
Este tipo de advertencias golpea directamente a los mercados de renta variable. Un petróleo persistentemente alto encarece transporte, manufactura y consumo, y además reduce el margen para una relajación monetaria. Para sectores como tecnología, altamente sensibles a tasas de interés, ese cambio de expectativas suele traducirse en mayor presión sobre valuaciones.
Tecnológicas, dólar, oro y cierres parciales en el foco
Dentro de las acciones individuales, Microsoft destacó por razones negativas. Bloomberg reportó que la empresa va camino a su peor trimestre desde 2008, en medio de dos preocupaciones crecientes. La primera es el aumento del gasto en infraestructura de inteligencia artificial sin una traducción clara en crecimiento de ingresos. La segunda es el temor a que startups como Anthropic y OpenAI desarrollen agentes capaces de sustituir productos de software tradicionales.
Las acciones de Microsoft acumulan una caída de 24% en el primer trimestre, frente al descenso de 13% del índice que sigue a los llamados Siete Magníficos. Jonathan Cofsky, gestor de cartera en Janus Henderson Investors, dijo que existe preocupación porque más clientes acudan directamente a proveedores de IA en vez de pagar a Microsoft, lo que podría alterar el negocio principal o presionar precios y márgenes.
En contraste, Unity Software subió más de 12% en preapertura después de informar resultados preliminares superiores a lo previsto. La firma espera ingresos del primer trimestre de entre USD $505 millones y USD $508 millones, frente a una guía anterior de entre USD $480 millones y USD $490 millones. También proyecta un EBITDA ajustado de entre USD $130 millones y USD $135 millones, por encima de su previsión previa de entre USD $105 millones y USD $110 millones.
TripAdvisor ganó 3% antes de la apertura luego de añadir dos nuevos directores a su consejo como parte de un acuerdo con Starboard Value. Coinbase, en cambio, cayó 3% en premarket después de anunciar una alianza con Better Home & Finance para permitir a compradores de vivienda usar sus criptomonedas como garantía para pagos iniciales.
Fuera de la renta variable, el dólar se encaminó a su mejor mes desde julio, revirtiendo las previsiones bajistas con las que Wall Street había comenzado 2026. La combinación de crudo caro, menor expectativa de recortes de la Fed y búsqueda de refugio apoyó el avance de la moneda estadounidense. El oro también subió tras la decisión de Trump de reiniciar el plazo para negociaciones con Irán.
En el frente político interno, el Senado de Estados Unidos aprobó en la madrugada del viernes un proyecto de ley para financiar a la TSA y otras operaciones del Departamento de Seguridad Nacional, aunque no a ICE. La votación abre una vía para poner fin al cierre parcial del gobierno federal, que ya había provocado largas filas y caos en algunos de los principales aeropuertos del país.
El trasfondo de la jornada deja un mensaje claro para los mercados. Aunque la Casa Blanca mostró una pausa táctica frente a Irán, la tensión geopolítica sigue elevando el precio de la energía, alterando las expectativas sobre la Fed y golpeando tanto a acciones como a bonos. Para los inversores, el problema ya no es solo la guerra, sino la posibilidad de que sus efectos inflacionarios duren más de lo previsto.
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