Por Canuto  

SpaceX arrancó su primer día completo de cotización con otra subida en Nasdaq, después de firmar la mayor IPO de la historia. Sin embargo, el entusiasmo del mercado convive con un debate cada vez más intenso sobre si una valoración superior a USD $2 billones puede sostenerse frente a pérdidas millonarias, fuerte gasto de capital y promesas de crecimiento a muy largo plazo.

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  • Las acciones de SpaceX subieron 6% el lunes, tras avanzar 19% en su debut del viernes y cerrar entonces en USD $161 por título.
  • La empresa quedó valuada por encima de USD $2 billones, mientras Elon Musk proyectó ingresos cercanos a USD $1 billón para 2030.
  • Analistas discrepan sobre el precio de la acción: algunos la ven sobrevalorada y otros creen que su ventaja espacial justifica mirar a 20 o 25 años.

 


SpaceX extendió este lunes el impulso de su estreno en bolsa con un alza de 6% en Nasdaq. El movimiento llegó después de un debut histórico el viernes, cuando la compañía saltó 19% y cerró en USD $161 por acción tras haber sido fijada en USD $135.

Ese desempeño convirtió la salida a bolsa de la empresa en la mayor oferta pública inicial (IPO) registrada hasta ahora. También elevó su capitalización de mercado por encima de USD $2 billones, un nivel que abrió un intenso debate entre analistas e inversionistas.

Una IPO u OPI marca la entrada formal de una empresa al mercado bursátil. En casos excepcionales, ese debut no solo redefine el valor de una compañía, sino que también influye en sectores enteros, desde tecnología e IA hasta telecomunicaciones y defensa.

En el caso de SpaceX, el entusiasmo no responde únicamente a sus cohetes reutilizables. La empresa también opera Starlink, su servicio de internet satelital, y además quedó vinculada de forma más directa al auge de la inteligencia artificial tras la fusión con la startup xAI realizada por Elon Musk en febrero.

Sin embargo, el fuerte apetito de mercado choca con una pregunta central. ¿Puede una compañía que perdió casi USD $5.000 millones en 2025 justificar hoy una valuación de más de USD $2 billones solo con promesas de crecimiento futuro?

Una IPO histórica impulsada por expectativas extremas

La escalada del precio durante las primeras horas de negociación reflejó una recepción extraordinaria por parte del mercado. Según reportó CNBC, la acción avanzó el lunes en lo que fue su primer día completo de operaciones luego del debut espectacular del viernes.

El viernes, los títulos habían sido colocados a USD $135 y terminaron la jornada en USD $161. Ese salto de 19% bastó para situar a SpaceX en el pequeño grupo de compañías con valuaciones por encima de los USD $2 billones.

El tamaño de la cifra es relevante incluso para estándares de megacapitalización. No se trata solo de una empresa espacial con ambiciones industriales, sino de una apuesta bursátil que condensa expectativas sobre conectividad global, infraestructura orbital e inteligencia artificial.

Elon Musk reforzó ese relato optimista durante el fin de semana. En una publicación citada por la fuente, afirmó que la compañía “podría alcanzar aproximadamente” USD $1 billón en ingresos en 2030.

En un mensaje posterior, Musk añadió que le sorprendería que los ingresos no superaran USD $1 billón en 2031. La magnitud de esa proyección contrasta con los USD $18.700 millones en ingresos reportados por SpaceX durante 2025.

La distancia entre ambas cifras ayuda a explicar el fervor y, al mismo tiempo, la cautela. El mercado no está valorando solo el negocio actual, sino una visión de expansión masiva en múltiples frentes tecnológicos y operativos.

El negocio detrás del entusiasmo y el peso de la fusión con xAI

SpaceX llega a bolsa con dos activos de alto perfil. Por un lado, mantiene una posición dominante en lanzamientos gracias a su flota de cohetes reutilizables; por otro, opera Starlink, uno de los proyectos de internet satelital más relevantes del mercado.

Ese perfil ya era suficiente para captar atención de Wall Street. Pero la narrativa cambió de escala después de que Musk fusionara la empresa con su startup de inteligencia artificial xAI en febrero.

La operación vinculó de forma más explícita la tesis espacial con la tesis de IA. Desde entonces, el mercado ha empezado a valorar a SpaceX no solo como una firma aeroespacial, sino también como un posible proveedor de infraestructura para la próxima etapa de la computación intensiva.

Una parte importante de esa expectativa gira en torno a los llamados centros de datos orbitales. Se trata de planes de SpaceX para construir centros de datos en el espacio orientados a cargas de trabajo de inteligencia artificial.

La idea suena futurista, pero para varios inversionistas encaja con la lógica de una compañía que controla capacidad de lanzamiento y redes satelitales. Si esa infraestructura llega a materializarse, podría abrir una nueva vertical de negocio con implicaciones profundas para IA, defensa y telecomunicaciones.

El problema es que el mercado está anticipando ese futuro mucho antes de que genere efectivo visible. Por eso, la discusión sobre la acción no se limita a si SpaceX es innovadora, sino a cuánto de esa innovación ya está incorporado en el precio actual.

Las cifras que alimentan el escepticismo

El principal foco de preocupación es la valuación. La propia fuente señaló que la OPI desató un debate sobre si el valor de mercado de SpaceX está justificado, dada su pérdida cercana a USD $5.000 millones en 2025.

Ese cuestionamiento ganó fuerza con las primeras coberturas de analistas. CFRA inició seguimiento de la acción el viernes con recomendación de “vender” y un precio objetivo a 12 meses de USD $115.

Tomando como referencia el cierre del viernes en USD $161, ese objetivo implicaba una caída cercana a 29%. La firma explicó su postura por la estrategia de crecimiento “extremadamente ambiciosa” de la empresa, las expectativas elevadas de valuación y la significativa intensidad de capital.

La intensidad de capital no es un detalle menor en una firma que combina cohetes, satélites, infraestructura de telecomunicaciones y proyectos de IA. En el trimestre terminado en marzo, SpaceX registró gastos de capital por USD $10.100 millones, frente a USD $4.100 millones en el mismo período del año anterior.

La mayor parte de ese incremento se destinó a inteligencia artificial. Ese dato sugiere que la compañía está apostando agresivamente por construir capacidad tecnológica antes de que exista una validación completa del mercado sobre sus retornos.

Morningstar también adoptó una visión crítica. En una nota del 8 de junio, el analista Nicolas Owens indicó que la firma valora a SpaceX en USD $63 por acción y describió el título como “sobrevalorado”.

Gobernanza, ejecución y flujo de caja bajo la lupa

Las dudas no se concentran solo en múltiplos financieros. También abarcan la calidad de la información disponible para juzgar riesgos de ejecución, estructura de gobierno corporativo y capacidad real de convertir promesas en flujo de caja.

Paulina Roszkowska, docente de finanzas en Bayes Business School, resumió ese escepticismo en declaraciones recogidas por CNBC. A su juicio, SpaceX ha hecho “muchas promesas”, pero tarde o temprano esas promesas deben traducirse en efectivo.

Roszkowska fue especialmente dura con el discurso sobre los centros de datos en órbita. Dijo que, más allá de esas frases, si la compañía está pidiendo una contribución de entre USD $70.000 millones y USD $80.000 millones, le debe a los inversionistas algo más que poesía.

También cuestionó la calidad del prospecto de la OPI. Según su lectura, el documento carece de detalles suficientes sobre gobernanza y riesgos de ejecución, lo que vuelve más difícil evaluar sobre qué base descansan las promesas presentadas al mercado.

Ese punto es importante porque las empresas de crecimiento extremo suelen depender de la confianza. Cuando la valoración descansa más en escenarios futuros que en ganancias presentes, la transparencia del plan y la disciplina de ejecución pesan tanto como la tecnología.

En otras palabras, el mercado puede tolerar pérdidas elevadas si percibe una ruta clara hacia la escala. Pero esa tolerancia tiende a reducirse cuando el relato parece demasiado abierto o insuficientemente sustentado en información concreta.

La tesis alcista: una ventaja espacial que podría durar una década

No todos ven el precio como irracional. NewStreet Research inició cobertura de SpaceX con un objetivo de USD $165 por acción, una referencia mucho más cercana a los niveles observados tras el debut.

James Ratzer, socio y analista senior de la firma, sostuvo que la valoración puede resultar defendible si se analiza en un horizonte mucho más largo que el usado para la mayoría de las acciones. En su opinión, el mercado debe mirar a 20 o 25 años.

Ratzer argumentó que muchos de los elementos básicos para el éxito ya están en su lugar. No obstante, también reconoció que se trata de una historia de capital mucho más de largo plazo que la mayoría de compañías listadas.

Su tesis se apoya sobre todo en la capacidad de lanzamiento. Ratzer afirmó que SpaceX lleva “al menos una ventaja de 10 años” sobre sus competidores en lo referente a sus capacidades de lanzamiento de cohetes.

Según esa visión, el éxito de Starlink directo a celular, los centros de datos orbitales y otras iniciativas futuras depende de dominar el acceso al espacio. Allí entra Starship, el vehículo de lanzamiento de próxima generación de la compañía.

Ratzer añadió que, en poco más de los próximos cuatro a cinco años, Musk todavía podría concentrar alrededor de 90% a 95% de toda la capacidad de lanzamiento que se lleve a cabo en el espacio. Si ese escenario se acerca a la realidad, la infraestructura orbital de SpaceX podría convertirse en una ventaja difícil de replicar.

Qué significa este debut para los mercados tecnológicos

La historia de SpaceX conecta con una dinámica más amplia del mercado. Los inversionistas están premiando compañías capaces de presentarse como plataformas de infraestructura para la próxima ola tecnológica, incluso cuando el flujo de caja actual aún no acompaña esa narrativa.

Eso ha ocurrido antes en sectores disruptivos, desde la nube hasta los vehículos eléctricos. La diferencia ahora es que SpaceX mezcla varios motores de expectativa en una misma acción: espacio, conectividad global, defensa, IA y capacidad industrial avanzada.

Para el público que sigue criptomonedas, memestocks e inteligencia artificial, el caso resulta familiar en otro sentido. La valoración está siendo moldeada por una combinación de escasez bursátil, liderazgo carismático y una visión de futuro tan ambiciosa que divide al mercado entre creyentes y escépticos.

La pregunta clave no es si SpaceX tiene activos valiosos, porque eso parece fuera de discusión. La verdadera incógnita es cuánto tiempo estará dispuesto el mercado a financiar pérdidas, gasto creciente y ejecución compleja antes de exigir resultados tangibles más cercanos.

Por ahora, la acción sigue beneficiándose del impulso de una OPI histórica y de la capacidad de Musk para vender una narrativa de escala monumental. Pero a medida que pasen los trimestres, el debate probablemente dejará de centrarse en la promesa y se moverá hacia métricas más concretas.

Eso incluirá crecimiento real de ingresos, avances medibles en IA, evolución del gasto de capital y señales de que proyectos como Starlink, Starship y los centros de datos orbitales pueden sostener una valoración que hoy ya figura entre las más grandes del planeta.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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