Por Canuto  

Los precios del petróleo arrancaron la semana prácticamente sin cambios y cerca de los niveles previos a la guerra con Irán, en un mercado que ahora enfrenta más oferta de OPEC+, descuentos agresivos de Arabia Saudita y una lenta normalización del tráfico por el estrecho de Ormuz.

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  • El Brent cotizó en USD $72,08 y el WTI en USD $68,62, con variaciones marginales este lunes.
  • Arabia Saudita recortó el precio oficial de venta de Arab Light para Asia en agosto en USD $1,50 por barril frente al promedio de Omán/Dubai.
  • OPEC+ acordó elevar sus objetivos de producción en 188.000 barriles diarios desde agosto, aunque parte del aumento sigue siendo más teórico que efectivo.

 


Los precios del petróleo se mantuvieron estables este lunes alrededor de los niveles previos a la guerra con Irán. El mercado asimiló un nuevo recorte de precios por parte de Arabia Saudita, un aumento adicional de producción anunciado por OPEC+ y la recuperación gradual de exportaciones a través del estrecho de Ormuz.

En los mercados internacionales, el crudo Brent cayó apenas 4 centavos, o 0,06%, hasta USD $72,08 por barril hacia las 13:22 GMT. El West Texas Intermediate de Estados Unidos se ubicó en USD $68,62 por barril, con una baja de 7 centavos, equivalente a 0,1%.

La jornada mostró un tono de aparente calma, pero ese equilibrio refleja varias tensiones acumuladas. El precio del petróleo había retrocedido durante las últimas semanas hasta niveles no vistos desde finales de febrero, es decir, antes del inicio de la guerra con Irán.

Reuters indicó que ambos contratos cambiaron poco la semana pasada, luego de una racha de descensos más marcada en semanas anteriores. En el caso del WTI, no hubo precio de cierre el viernes porque los mercados estadounidenses permanecieron cerrados por un feriado.

Conviene recordar que el Brent y el WTI funcionan como referencias globales para valorar el crudo. Por eso, pequeños movimientos en estos contratos suelen condensar expectativas sobre oferta, demanda, geopolítica y transporte marítimo.

Más barriles, descuentos sauditas y presión bajista

Una de las señales más relevantes para el mercado llegó desde Arabia Saudita. El reino fijó el precio oficial de venta de su crudo insignia Arab Light para Asia en agosto en USD $1,50 por barril por debajo del promedio de Omán/Dubai.

Se trata del mayor recorte mensual en ese precio desde que Reuters comenzó a llevar registros en 2003. La decisión sugiere una estrategia comercial agresiva en un entorno de demanda más frágil y competencia creciente por participación de mercado.

El domingo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, entre ellos Rusia, acordó aumentar sus objetivos de producción en 188.000 barriles por día a partir de agosto. Ese ajuste se suma a incrementos similares ya definidos para junio y julio.

En teoría, un mayor objetivo de producción amplía la oferta disponible y tiende a moderar los precios. Sin embargo, en este caso el mercado también evalúa qué parte de ese aumento llegará realmente a los compradores y qué parte seguirá siendo un ajuste más contable que físico.

Tamas Varga, analista de PVM, resumió ese punto al afirmar que los productores están vendiendo en un mercado a la baja y ofrecen pocas esperanzas de una recuperación inmediata de precios. Aun así, añadió que precios más bajos del petróleo probablemente estimularán la demanda más adelante.

Ese comentario refleja una lógica clásica en materias primas energéticas. Cuando el crudo se abarata, consumidores industriales, transportistas y economías importadoras tienden a beneficiarse, lo que con el tiempo puede sostener una recuperación del consumo.

Ormuz sigue en el centro de la atención

Los inversionistas continúan atentos a las conversaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el futuro del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. Ese corredor es crucial para la salida de crudo desde el Golfo y su interrupción afecta de inmediato la percepción global de riesgo.

Durante la guerra con Irán, el estrecho quedó cerrado al tráfico de tanqueros para productores clave de OPEC, entre ellos Arabia Saudita, Kuwait e Irak. Esa situación limitó su capacidad de exportación y, por extensión, condicionó también sus niveles reales de producción.

Ahora, con varios de esos envíos retomando su curso, el mercado descuenta una normalización parcial de los flujos. Esa mejora ayuda a explicar por qué los precios no reaccionaron al alza pese al trasfondo geopolítico todavía sensible.

Giovanni Staunovo, analista de UBS, explicó que la presión bajista sigue influida por los tanqueros varados que lograron salir del Golfo. Según su lectura, ese movimiento provocó un aumento del petróleo en tránsito sobre el agua.

Ese detalle es importante porque el petróleo embarcado también forma parte de la oferta observable para los operadores. Si de repente aparecen más cargamentos navegando hacia los centros de consumo, la sensación de escasez disminuye aunque la producción no haya aumentado de forma drástica.

En otras palabras, el mercado no solo mira cuántos barriles se bombean desde los pozos. También observa cuántos barriles efectivamente salen, cuánto tardan en llegar y si existen cuellos de botella logísticos en rutas críticas como Ormuz.

La salida de Emiratos Árabes Unidos altera el mapa productivo

Otro elemento que agregó presión sobre los precios fue el aumento de producción de Emiratos Árabes Unidos. Dos personas familiarizadas con los datos de producción dijeron el lunes que el país elevó su bombeo en junio a niveles cercanos a un récord de más de 3,8 millones de barriles por día.

Ese incremento se produjo después de que Emiratos Árabes Unidos abandonara OPEC para escapar de los límites de producción. La salida introduce un cambio estructural en el equilibrio del grupo, porque reduce la capacidad del cartel para coordinar recortes de manera uniforme.

Para el mercado, este tipo de movimientos suele tener un doble efecto. Por un lado, suma barriles potenciales en un entorno ya debilitado; por otro, alimenta dudas sobre la disciplina futura entre grandes productores de la región.

Cuando un actor relevante se libera de cuotas y se acerca a máximos de producción, los operadores interpretan que la competencia por clientes puede intensificarse. Esa expectativa gana aún más fuerza si Arabia Saudita, al mismo tiempo, decide bajar de forma notable sus precios de venta oficiales.

El resultado es un escenario en el que varios factores bajistas convergen a la vez. Hay más metas de producción sobre la mesa, más crudo volviendo a circular por rutas marítimas sensibles y una política comercial saudita que apunta claramente a mantener colocación en Asia.

Para economías importadoras y sectores intensivos en energía, ese cuadro puede traducirse en alivio de costos. Para productores y países dependientes de ingresos petroleros, en cambio, representa un entorno más incómodo si los precios siguen lejos de los máximos recientes.

Un mercado todavía expuesto a choques geopolíticos

Aunque la sesión del lunes lució estable, el mercado petrolero sigue siendo vulnerable a cualquier interrupción súbita. La guerra con Irán dejó claro que la infraestructura física y las rutas de exportación pueden alterar rápidamente el balance global entre oferta y demanda.

Por eso, la aparente tranquilidad actual no implica que haya desaparecido el riesgo. En mercados energéticos, una mejora logística puede moderar los precios en el corto plazo, pero un nuevo episodio de tensión militar o diplomática puede revertir esa señal con rapidez.

En ese contexto, también surgieron nuevas noticias desde el frente ruso. El ejército de Ucrania informó este lunes que atacó durante la noche la mayor refinería de petróleo de Rusia en Omsk, además de instalaciones en las regiones de Yaroslavl y Leningrado.

Ese frente no fue el principal catalizador de precios en la jornada, pero sí añade otra capa de incertidumbre sobre la infraestructura energética internacional. Los ataques a refinerías no afectan exactamente igual que los bloqueos marítimos, aunque pueden alterar expectativas de procesamiento, abastecimiento y márgenes.

La lectura dominante por ahora es que el mercado está más concentrado en la recomposición del flujo de exportaciones del Golfo y en la mayor oferta potencial de OPEC+. Sin embargo, los operadores continúan valorando cualquier incidente que involucre refinación, transporte o producción en grandes potencias energéticas.

En síntesis, el petróleo empieza la semana cerca de donde cotizaba antes del conflicto con Irán, pero no porque hayan desaparecido los riesgos. Más bien, el mercado intenta equilibrar descuentos sauditas, metas de producción al alza y reapertura logística frente a un panorama geopolítico que sigue lejos de resolverse por completo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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