Por Canuto  

Los precios del petróleo cayeron este viernes después de que más petroleros lograran salir del estrecho de Ormuz, lo que redujo parte del temor inmediato sobre el suministro global. Sin embargo, el ataque a un buque cerca de Omán, el choque entre Irán y EE. UU. y la presión de Irak sobre la OPEP mantuvieron la tensión geopolítica.

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  • El Brent para agosto cayó 3,6% hasta USD $72,57 por barril, mientras el WTI para agosto retrocedió 3,6% hasta USD $69,28.
  • Un funcionario de EE. UU. dijo que Irán estuvo detrás del ataque a un buque de carga cerca de Omán, en el estrecho de Ormuz.
  • La OPEP enfrenta riesgo de otra salida luego de la retirada de Emiratos Árabes Unidos y la presión de Irak por elevar su cuota.

 


Los precios del petróleo siguieron bajando el viernes, a medida que más petroleros abandonaron el estrecho de Ormuz. Ese movimiento alivió parte de la preocupación del mercado por posibles interrupciones inmediatas en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

Los futuros del Brent para agosto cotizaban con una caída de 3,6% hasta USD $72,57 por barril. Al mismo tiempo, los futuros del West Texas Intermediate de Estados Unidos para agosto descendían 3,6% hasta USD $69,28 por barril.

La baja extendió pérdidas previas y mostró un cambio de ánimo entre inversionistas que venían descontando un escenario de mayor riesgo logístico. El foco pasó de una posible disrupción extrema a una evaluación más matizada sobre si la diplomacia reciente puede contener el deterioro regional.

Para entender la reacción del mercado, conviene recordar que el estrecho de Ormuz es un corredor clave para el comercio global de crudo. Cualquier amenaza sobre ese paso suele trasladarse de inmediato a los precios internacionales por el peso que tiene en la cadena de suministro energética.

Aun así, la caída del petróleo no implicó que el riesgo haya desaparecido por completo. Más bien reflejó que, por ahora, el flujo de buques ofrece una señal práctica de continuidad operativa, incluso cuando el entorno político y militar sigue siendo frágil.

Ataque a un buque y cautela marítima internacional

La tensión no desapareció del mapa regional porque un funcionario de EE. UU. dijo a MS NOW que Irán estuvo detrás de un ataque a un buque de carga cerca de la costa de Omán. El incidente ocurrió en la zona del estrecho de Ormuz, un punto crítico para el transporte marítimo internacional.

Según The Wall Street Journal, el buque navegaba bajo bandera de Singapur. Esa referencia añadió visibilidad al episodio en un momento en el que cada incidente en la zona puede amplificar el nerviosismo en mercados energéticos y de transporte.

Las Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido informaron que la embarcación no reportó bajas ni daños ambientales. Ese detalle fue relevante para evitar una reacción más severa en el mercado, que suele diferenciar entre un evento aislado y una interrupción estructural del tránsito marítimo.

Arsenio Dominguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional, dijo que decidió pausar temporalmente la implementación del plan de evacuación de la OMI. Explicó que la medida busca reconfirmar que siguen vigentes las garantías de seguridad necesarias para los buques incluidos en la lista de evacuación y para todos los que están en la región.

Dominguez agregó que varios buques ya habían sido evacuados con éxito bajo ese plan. Su mensaje dejó ver una mezcla de cautela y continuidad operativa, ya que no describió un colapso del sistema marítimo, pero sí una revisión urgente del marco de seguridad.

Choque político entre Irán y EE. UU. por fondos liberados

En paralelo, las tensiones políticas en Oriente Medio siguieron elevadas por un desacuerdo entre Irán y EE. UU. sobre el uso de fondos cubiertos por un memorando de entendimiento entre ambos países. Ese punto añadió otra capa de incertidumbre a una región ya marcada por fricciones militares y energéticas.

El presidente del parlamento de Irán rechazó el jueves las afirmaciones de la administración Trump. En concreto, desestimó la versión de que los activos descongelados de la República Islámica serían utilizados para comprar productos agrícolas estadounidenses.

Del lado estadounidense, los funcionarios mantuvieron una postura distinta sobre ese posible uso de los recursos. Insistieron en que cualquier fondo liberado estaría sujeto a la aprobación de EE. UU., lo que sugiere que el desacuerdo no es solo retórico, sino también operativo.

Un funcionario estadounidense afirmó que, como anunció esta semana el vicepresidente JD Vance, si se liberan activos iraníes, esos recursos se usarán para comprar productos agrícolas estadounidenses para alimentar al pueblo iraní. La declaración buscó fijar el marco político y humanitario bajo el cual Washington aceptaría ese mecanismo.

El desacuerdo importa porque muestra que no existe una resolución completa sobre los términos reales del entendimiento. En mercados de materias primas, esa falta de claridad puede sostener una prima de riesgo aun cuando los precios bajen en una jornada concreta.

Escepticismo del mercado y riesgo latente sobre el suministro

Scott Nations, presidente de Nations Indexes, dijo en “Squawk Box Asia” de CNBC que todavía hay muchas cosas que deben cuestionarse sobre el acuerdo real. Su evaluación contrastó con el alivio visible en la cotización del petróleo tras la salida de más buques por Ormuz.

Según Nations, el mercado podría estar siendo demasiado optimista porque nada se ha resuelto realmente. Añadió que Irán sabe que tiene a la economía mundial donde quiere si desea cerrar el estrecho, una advertencia que vuelve a colocar el riesgo de suministro en el centro del debate.

Ese comentario resume la principal contradicción que enfrentan hoy los inversionistas. Por un lado, el tránsito de petroleros sugiere que el peor escenario inmediato no se materializó; por otro, la capacidad de disrupción geopolítica sigue intacta.

Para quienes siguen activos de riesgo, energía o incluso mercados cripto, este tipo de tensiones no es menor. Un shock petrolero puede impactar inflación, expectativas de tasas, apetito por riesgo y flujos hacia refugios, con efectos indirectos sobre múltiples clases de activos.

Por eso, la caída diaria del crudo no debe leerse como una normalización total del panorama. Más bien refleja una corrección táctica de precios frente a una amenaza que sigue viva, aunque por ahora no haya derivado en un cierre efectivo del corredor marítimo.

La OPEP suma presión interna por la postura de Irak

Mientras el mercado seguía atento a Oriente Medio, la OPEP también enfrentó un frente interno delicado. El grupo ahora encara la posibilidad de otra salida de su segundo mayor productor, después de que Emiratos Árabes Unidos abandonara el cartel en mayo.

Irak solicitó a la OPEP un límite de producción más alto. Además, comunicó al grupo que podría retirarse si sus demandas no son satisfechas, elevando la presión sobre la cohesión de una organización clave para el equilibrio global del mercado petrolero.

La advertencia iraquí añade incertidumbre estructural más allá del ruido geopolítico del día. Si un productor relevante amenaza con salir en busca de mayor margen para bombear crudo, el mercado debe recalibrar tanto expectativas de oferta como la capacidad de coordinación del cartel.

La salida previa de Emiratos Árabes Unidos ya había sembrado dudas sobre la disciplina interna de la OPEP. Ahora, la posición de Irak refuerza la percepción de que la organización atraviesa una fase más compleja, con intereses nacionales tensionando la estrategia colectiva.

En conjunto, el retroceso del Brent y del WTI coincidió con un alivio parcial por el tránsito en Ormuz, pero no despejó los riesgos de fondo. Entre ataques marítimos, disputas diplomáticas y fricciones dentro de la OPEP, el mercado energético sigue operando bajo un equilibrio inestable.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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