Por Canuto  

El oro repuntó este lunes después de que negociadores de EE. UU. e Irán reportaran avances en sus conversaciones, un giro que dio algo de alivio a los mercados tras meses de tensión en Oriente Medio. Aun así, el conflicto en Líbano, la presión inflacionaria y la postura dura de la Reserva Federal mantienen un panorama delicado para los activos refugio.

***

  • El oro llegó a superar los USD $4.220 por onza antes de moderar su avance en la sesión de Nueva York.
  • Estados Unidos e Irán dijeron haber logrado progreso en sus contactos, con un objetivo de paz dentro de 60 días y foco en mantener abierto Ormuz.
  • La baja del petróleo, el tono agresivo de la Fed y el próximo dato de inflación PCE en Estados Unidos siguen siendo variables clave para el mercado.

 


El oro avanzó este lunes luego de que negociadores de Estados Unidos e Irán señalaran avances en sus conversaciones, en un nuevo intento por cerrar un acuerdo de paz en un plazo de dos meses y poner fin formalmente a una guerra que ha alterado a los mercados globales.

El metal precioso llegó a subir hasta 1,6% y superó los USD $4.220 por onza antes de recortar parte de sus ganancias durante la sesión en Estados Unidos. Hacia las 11:05 a. m. en Nueva York, cotizaba con un alza de 1% en USD $4.198,56 por onza.

La noticia fue seguida de cerca por inversionistas de materias primas, divisas y renta variable. En contextos de tensión geopolítica, el oro suele actuar como refugio, aunque en esta ocasión también pesan las expectativas de inflación y tasas de interés.

La plata también mostró fortaleza y avanzó 1,8% hasta USD $66,05 por onza. Platino y paladio registraron alzas adicionales, mientras el Bloomberg Dollar Spot Index, indicador que mide el comportamiento del dólar estadounidense, se mantuvo casi sin cambios.

El precio del oro suele reaccionar a una mezcla de riesgo geopolítico, inflación, movimiento del dólar y decisiones de bancos centrales. Por eso, incluso una señal diplomática parcial puede mover con rapidez la cotización del metal.

Señales de progreso en las conversaciones

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, dijo que las conversaciones con Irán durante el fin de semana fueron “muy, muy buenas”. Sus comentarios coincidieron con declaraciones optimistas emitidas por funcionarios iraníes tras discusiones que se extendieron toda la noche en Suiza.

Vance encabezó al equipo estadounidense en esos contactos. Del lado iraní, la conducción recayó en Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento de la República Islámica.

Según informó Bloomberg, ambos países buscan aprovechar una ventana de 60 días abierta la semana pasada tras la firma de un memorando de entendimiento. Ese documento inició formalmente un proceso de desescalada entre Washington y Teherán.

El objetivo declarado es alcanzar un acuerdo de paz en aproximadamente dos meses. De concretarse, ese paso podría cerrar formalmente un conflicto que ha presionado a los mercados energéticos y elevado la sensibilidad global al riesgo.

Sin embargo, el proceso no ha sido lineal. En un momento del domingo, Irán dijo que suspendería las conversaciones, aunque finalmente no lo hizo y los contactos siguieron en marcha.

El lunes, el canciller iraní Abbas Araghchi afirmó que los mediadores, Qatar y Pakistán, lograron aliviar parte de las tensiones vinculadas a la guerra de Israel en Líbano contra Hezbolá. Ese frente sigue siendo una de las principales complicaciones para una distensión más amplia.

Ormuz, petróleo y la reacción de los mercados

Uno de los elementos más sensibles del proceso es el estrecho de Ormuz, ruta crítica para el transporte mundial de petróleo y gas natural. La casi interrupción de ese paso durante las últimas semanas alteró flujos energéticos y elevó los precios de la energía.

Como parte de los esfuerzos recientes, se estableció una línea de comunicación entre Teherán y Washington. El propósito es garantizar el tránsito seguro de buques comerciales a través del estrecho.

Esa señal ayudó a reducir la presión inmediata sobre el mercado petrolero. Los precios del crudo cayeron el lunes y, de acuerdo con la información disponible, el flujo de crudo por Ormuz continuó durante el fin de semana.

La relación entre petróleo y oro no siempre es directa, pero en este caso resulta central. Si los precios de la energía suben con fuerza, también aumenta el riesgo de inflación y con ello la posibilidad de tasas más altas, un entorno que suele restar atractivo al oro.

Eso ocurre porque el oro no paga intereses. Cuando los bancos centrales endurecen su política monetaria, los inversionistas pueden preferir instrumentos con rendimiento antes que activos defensivos sin cupón.

La reacción del lunes dejó una imagen mixta para los mercados. El oro ganó terreno por la persistencia del riesgo geopolítico, mientras el petróleo cedió por la expectativa de una menor disrupción inmediata en Ormuz.

Un repunte que llega tras semanas de presión

El avance de esta jornada se produjo después de tres semanas consecutivas de caídas para el oro. Además, el metal se mantiene aproximadamente una quinta parte por debajo del nivel que tenía al inicio de la guerra a finales de febrero.

Esa corrección puede parecer contraintuitiva para un activo refugio. Sin embargo, la explicación ha estado ligada al salto de los costos energéticos y a la expectativa de una respuesta más dura de los bancos centrales ante el riesgo inflacionario.

Cuando suben el petróleo y el gas, se encarece una parte amplia de la actividad económica. Eso puede trasladarse a precios al consumidor y obligar a las autoridades monetarias a defender con más firmeza su objetivo de inflación.

En ese marco, el oro ha enfrentado un doble impulso en direcciones opuestas. Por un lado, se beneficia del temor geopolítico, pero por otro sufre cuando el mercado anticipa tasas más altas por más tiempo.

La sesión del lunes pareció reflejar precisamente ese equilibrio inestable. Hubo compras de refugio, pero también cautela por el entorno macroeconómico y por el hecho de que las negociaciones aún están lejos de garantizar un desenlace definitivo.

La Fed, la inflación y lo que sigue esta semana

Otro factor clave para el mercado es la Reserva Federal. En su primera reunión de política monetaria de la semana pasada, el nuevo presidente del banco central, Kevin Warsh, adoptó un tono agresivo frente a la inflación.

Warsh no ofreció una señal clara sobre la trayectoria futura de las tasas de interés. Aun así, su mensaje fue interpretado como una muestra de preocupación por las presiones inflacionarias derivadas del repunte energético.

Para el oro, esa postura representa un obstáculo. Si el mercado percibe que el costo del dinero seguirá elevado, el atractivo relativo del metal puede verse limitado incluso en un entorno internacional tenso.

La próxima referencia importante será el índice de precios del gasto en consumo personal de Estados Unidos, conocido como PCE. Ese dato se publicará el jueves y los operadores esperan que muestre una aceleración.

El PCE es especialmente relevante porque es una de las métricas preferidas de la Fed para evaluar la inflación. Un resultado por encima de lo previsto podría reforzar las apuestas por una política monetaria restrictiva durante más tiempo.

Por ahora, los inversionistas siguen evaluando dos fuerzas al mismo tiempo. La primera es la posibilidad de una desescalada entre Estados Unidos e Irán, y la segunda es el riesgo de que la inflación mantenga a la Fed en un tono duro.

En otras palabras, el repunte del oro de este lunes no elimina la fragilidad del mercado. Más bien muestra cómo un activo refugio puede reaccionar al alivio diplomático inmediato sin dejar de estar atado al pulso de la inflación, la energía y las tasas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín