Por Canuto  

El oro se mantuvo estable cerca de USD $4.330 por onza luego de cuatro jornadas de alzas, mientras los mercados evalúan un acuerdo interino de paz entre Estados Unidos e Irán que podría aliviar la presión energética global, moderar la inflación y alterar las expectativas sobre tasas de interés.

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  • El metal cotizaba cerca de USD $4.327,35 por onza en Londres, tras subir más de 6% desde el jueves.
  • El acuerdo permitiría a Irán vender petróleo de inmediato y recuperar más adelante acceso a activos congelados.
  • La atención del mercado ahora se desplaza a la primera decisión de la Reserva Federal bajo Kevin Warsh.

 


El oro se estabilizó este miércoles tras una racha de cuatro sesiones al alza, en momentos en que Estados Unidos e Irán se preparan para firmar un acuerdo interino de paz que podría reducir parte de las presiones inflacionarias derivadas del conflicto.

El metal precioso se ubicó cerca de USD $4.330 por onza, después de avanzar más de 6% desde el jueves. La pausa llega en un punto sensible para los inversionistas, que siguen de cerca tanto la evolución geopolítica como la política monetaria estadounidense.

Según reportó Bloomberg, ya comenzaron a conocerse más detalles del entendimiento entre Washington y Teherán. Entre ellos figura un permiso para que la república islámica venda su petróleo de inmediato y obtenga acceso eventual a sus activos congelados.

La posibilidad de que vuelva a fluir crudo iraní al mercado es relevante porque toca una de las principales fuentes de tensión para la inflación global reciente. En contextos de guerra o interrupciones energéticas, el oro suele fortalecerse como refugio, pero también puede enfrentar presión si mejora el panorama macroeconómico.

Para quienes siguen mercados financieros, esta reacción no es menor. El oro no paga rendimiento, por lo que suele competir en atractivo con activos que sí lo hacen, especialmente cuando las tasas de interés permanecen elevadas o incluso suben.

El pacto con Irán y su efecto sobre inflación y energía

Uno de los puntos más observados del futuro acuerdo es su impacto sobre el estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el comercio global de energía. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió que el paso quedará completamente reabierto una vez que el pacto sea firmado el viernes.

La reapertura de esa vía marítima podría aliviar un cuello de botella energético que, en las últimas semanas, elevó con fuerza los costos y alimentó nuevas preocupaciones inflacionarias. Ese factor ha influido sobre la cautela de varios bancos centrales alrededor del mundo.

Cuando la energía sube de precio, el impacto se transmite a transporte, manufactura y consumo. Por eso, una normalización del flujo petrolero no solo afectaría al crudo, sino también a las expectativas de inflación y, por extensión, a los activos defensivos como el oro.

En ese marco, el mercado interpreta que un menor estrés energético podría reducir la necesidad de mantener coberturas agresivas. Aunque el metal conserva su papel como reserva de valor, una distensión geopolítica suele restarle parte del impulso inmediato.

De todos modos, no todo el frente internacional luce resuelto. Algunos aliados europeos siguen mostrando cautela frente a los posibles riesgos del acuerdo, una señal de que la volatilidad geopolítica podría no desaparecer por completo aun después de la firma.

Qué dicen los analistas y por qué el precio sigue bajo vigilancia

Analistas de Standard Chartered Plc, entre ellos Emily Ashford, señalaron en una nota que el pacto entre Estados Unidos e Irán “augura algo positivo para que el oro encuentre un piso de precio más pronto que tarde”. La lectura sugiere que el mercado podría acercarse a una zona de soporte más clara.

Sin embargo, esos mismos analistas advirtieron que los precios probablemente seguirán siendo volátiles. La observación cobra fuerza porque el metal cayó por debajo de su promedio móvil de 200 días a comienzos de este mes.

Para operadores técnicos, esa referencia suele ser importante al momento de medir tendencia de largo plazo. Una ruptura por debajo de ese nivel puede activar dudas, aun si luego aparece una recuperación impulsada por factores geopolíticos o monetarios.

En otras palabras, el mercado del oro no enfrenta una sola fuerza, sino varias al mismo tiempo. Por un lado está el alivio potencial en Medio Oriente y, por otro, la incertidumbre sobre el comportamiento futuro de la inflación y de la Reserva Federal.

Esa combinación ayuda a explicar por qué el metal se mantuvo casi sin cambios, en lugar de extender con claridad su avance reciente o devolver de inmediato todas sus ganancias. Los inversionistas parecen esperar señales más concluyentes antes de tomar una nueva dirección.

La Fed entra en escena bajo el mando de Kevin Warsh

La atención del mercado también gira hacia la primera decisión de política monetaria de la Reserva Federal bajo su nuevo presidente, Kevin Warsh. El anuncio está previsto para este mismo miércoles y es uno de los eventos centrales para los activos globales.

Las expectativas del mercado apuntan a que las tasas de interés se mantendrán sin cambios. Aun así, el foco no estará solo en la decisión, sino en cualquier pista sobre cómo Warsh manejará los riesgos de inflación en esta nueva etapa.

Para el oro, el tono del banco central importa tanto como la tasa misma. Si la Fed se muestra más dura frente a la inflación, eso podría reforzar el atractivo del dólar y de los bonos, restando apoyo a un activo sin rendimiento como el bullion.

Si, en cambio, el nuevo jefe de la Fed deja entrever una postura más prudente o flexible, el metal podría encontrar respaldo adicional. Esa posibilidad explica por qué muchos participantes del mercado han preferido moderar sus apuestas antes del comunicado.

En este contexto, la estabilidad del oro no debe leerse como apatía. Más bien refleja un compás de espera entre dos fuerzas de gran peso: una posible distensión geopolítica y una decisión monetaria con capacidad de redefinir expectativas globales.

Movimiento de otros metales y del dólar

Al cierre de la mañana en Londres, el oro cotizaba con pocos cambios en USD $4.327,35 por onza a las 10:49 a.m. La cifra lo mantenía apenas por debajo del umbral de USD $4.330 que el mercado venía observando tras varias sesiones de fuerte avance.

La plata también mostró un movimiento más moderado, aunque se mantuvo cerca de niveles históricamente altos. El metal se ubicó apenas por debajo de USD $70 por onza, luego de subir 10% durante las cuatro sesiones previas.

El platino y el paladio, en contraste, registraron caídas. Ese comportamiento desigual entre metales revela que no todos reaccionan del mismo modo frente a una combinación de tensiones geopolíticas, inflación y expectativa de tasas.

Por su parte, el Bloomberg Dollar Spot Index se mantuvo estable. La calma del dólar también ayuda a explicar la falta de un movimiento más brusco en el oro durante la jornada.

Para inversores de mercados tradicionales y también para quienes siguen Bitcoin y otros activos alternativos, el episodio deja una lección clara. Los cambios en energía, inflación, tasas y geopolítica siguen marcando el pulso de los refugios de valor, incluso cuando el foco mediático se dispersa entre varias narrativas al mismo tiempo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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