Por Canuto  

El precio del oro repuntó con fuerza después de que Donald Trump e Irán acordaran una tregua de dos semanas para continuar conversaciones sobre el fin de la guerra. El alivio temporal también golpeó al petróleo y al dólar, mientras los inversionistas recalibran el riesgo geopolítico, la inflación y la ruta de las tasas de interés en Estados Unidos.
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  • El oro subió hasta 3,1% y superó USD $4.850 por onza tras anunciarse una tregua de dos semanas con Irán.
  • El petróleo cayó por debajo de USD $100, el dólar retrocedió 0,8% y las acciones avanzaron más de 2%.
  • Analistas advierten que el alto el fuego sigue siendo frágil, especialmente por el riesgo en el estrecho de Ormuz.

 


El oro registró un fuerte avance luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, e Irán acordaran un alto el fuego de dos semanas para continuar conversaciones orientadas a terminar la guerra que ha alterado a los mercados globales durante varias semanas.

El lingote llegó a subir hasta 3,1%, superando USD $4.850 por onza. Con ese movimiento, amplió la ganancia de 1,2% observada en la sesión previa, en una jornada en la que el mercado interpretó la tregua como una señal de alivio, aunque todavía lejos de una resolución definitiva.

Según informó Bloomberg, Trump anunció en una publicación en redes sociales que había aceptado suspender los bombardeos menos de dos horas antes de una fecha límite que él mismo había fijado para acabar con “toda la civilización” de Irán. También indicó que la reapertura del estrecho de Ormuz era una condición clave para la pausa.

Desde el lado iraní, las autoridades señalaron que el paso seguro por el estrecho era “posible” durante dos semanas. Esa ventana fue suficiente para provocar una reacción inmediata en varias clases de activos, con movimientos simultáneos en materias primas, divisas y acciones.

El petróleo se desplomó por debajo de USD $100 por barril, mientras el dólar también cayó. Ambos factores ofrecieron respaldo adicional al oro, que suele beneficiarse cuando la moneda estadounidense pierde fuerza, ya que se abarata para compradores que operan con otras divisas.

Las acciones, por su parte, subieron más de 2%. Esa respuesta puede parecer contradictoria frente al alza del oro, un activo tradicionalmente asociado al refugio, pero el patrón reciente ha sido más complejo desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.

De hecho, el metal precioso ha operado en gran medida en tándem con la renta variable. En lugar de funcionar como refugio puro, su comportamiento se ha visto matizado por la necesidad de algunos inversionistas de cubrir pérdidas en otras partes de sus carteras, lo que ha limitado parte de su atractivo defensivo clásico.

Ahmad Assiri, estratega de Pepperstone Group Ltd., explicó que el hecho de que el oro haya superado USD $4.800 refleja una “recalibración del riesgo”, más que un cambio completo de régimen en el mercado. A su juicio, el repunte sugiere que los inversionistas descuentan una menor probabilidad de una disrupción prolongada.

Sin embargo, el estratega advirtió que el mercado todavía mantiene un descuento significativo frente al escenario previo a Irán. Eso implica que, aunque la tregua reduce la tensión inmediata, no borra por completo la prima de riesgo acumulada desde el comienzo de la guerra.

Ahora en su sexta semana, el conflicto ha impulsado los precios de la energía y ha elevado los riesgos inflacionarios. Para los mercados, ese punto es clave porque un shock prolongado en energía puede cambiar las expectativas sobre tasas de interés y crecimiento económico.

En términos simples, si la inflación se mantiene alta por el encarecimiento del crudo y otras materias primas, los bancos centrales podrían retrasar los recortes de tasas o incluso contemplar nuevas alzas. Ese escenario suele ser negativo para el oro, ya que el metal no genera rendimiento propio.

Los operadores de bonos ya esperan que la Reserva Federal mantenga estables los costos de endeudamiento durante el resto del año. Esa previsión funciona como un viento en contra para el oro, incluso cuando la incertidumbre geopolítica le ofrece apoyo temporal.

Pese al salto reciente, el oro ha retrocedido casi 10% desde que comenzó la guerra a finales de febrero. La recuperación moderada de los últimos días ha estado impulsada por las esperanzas de un alto el fuego y por la expectativa de que una desaceleración del crecimiento mundial sirva de contrapeso a las apuestas por tasas estables o más altas.

Ese equilibrio entre desaceleración económica e inflación ha sido una de las tensiones centrales del mercado. Cuando los inversionistas temen menor crecimiento, el oro suele recibir apoyo. Pero cuando al mismo tiempo suben las expectativas de tasas altas, parte de ese impulso puede desinflarse.

Antes de que se anunciara el alto el fuego, tres funcionarios de la Reserva Federal manifestaron el martes sus preocupaciones sobre la inflación y la desaceleración del crecimiento. Sus comentarios reforzaron la idea de que el banco central sigue observando con cautela una economía que no ofrece señales simples.

El vicepresidente Philip Jefferson describió las tasas de interés como ubicadas, en términos generales, dentro de un rango que ni impulsa ni frena la economía. Esa visión sugiere una postura de espera, sin urgencia por relajar la política monetaria en el corto plazo.

Por su parte, John Williams, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, señaló que su perspectiva sobre las presiones subyacentes de los precios en Estados Unidos se mantenía en gran medida sin cambios. En otras palabras, la Fed aún no ve motivos claros para modificar drásticamente su postura.

Assiri insistió en que, a corto plazo, el oro sigue siendo muy sensible a los acontecimientos políticos. En un mercado tan dependiente de titulares sobre guerra, diplomacia y suministro energético, una sola señal de ruptura puede revertir el sentimiento con rapidez.

El analista añadió que el actual alto el fuego ofrece una ventana de alivio, pero sigue siendo condicional y frágil. Cualquier señal de quiebre, especialmente en torno al estrecho de Ormuz, probablemente reintroduciría volatilidad y riesgo bajista para el metal.

La referencia al estrecho de Ormuz no es menor. Se trata de uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, por donde transita una porción crítica del comercio global de petróleo. Cualquier interrupción allí suele tener efectos inmediatos sobre el crudo, la inflación y los mercados financieros internacionales.

En la sesión reportada, el oro al contado subió 3% hasta USD $4.849,01 por onza a las 8:02 a.m. en Singapur. La plata ganó 5,4% hasta USD $76,92, mientras que el platino y el paladio también avanzaron.

Al mismo tiempo, el Bloomberg Dollar Spot Index, una medida del desempeño de la divisa estadounidense, cayó 0,8%. Ese retroceso ayudó a sostener la subida de los metales preciosos, reforzando el cambio de ánimo que se instaló tras la noticia de la tregua.

Para los inversionistas que también siguen mercados como bitcoin, acciones de alto riesgo o divisas, la lectura es clara. La reacción actual no implica que el peligro haya desaparecido, sino que el mercado está ajustando precios a un escenario temporalmente menos extremo.

Eso deja abierto un panorama todavía inestable. Si la tregua prospera y se normaliza el tránsito por Ormuz, podría mantenerse el alivio en energía y divisas. Pero si el cese al fuego fracasa, la volatilidad podría volver con rapidez a los mercados de oro, petróleo, bonos y acciones.


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