Nvidia sigue en terreno positivo en 2026, pero su avance luce modesto frente al repunte del resto del sector semiconductor. Al mismo tiempo, operadores en Kalshi apuestan a que el precio del cómputo del chip B200 no volverá a superar su máximo reciente, una señal que añade presión sobre la narrativa de demanda ilimitada en infraestructura para IA.
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- Nvidia acumula un alza de 12% en 2026, muy por debajo del avance de casi 84% del ETF VanEck Semiconductor.
- El precio por hora del cómputo del chip B200 bajó de USD 6,11 el 30 de mayo a USD 4,22 al 21 de junio, según Ornn.
- Traders de Kalshi apuestan a que el B200 no superará antes del 30 de junio el máximo reciente registrado a finales de mayo.
🚨 Caída en la narrativa de Nvidia 🚨
Nvidia acumula solo un 12% de alza en 2026, comparado con el 84% del ETF VanEck Semiconductor.
El precio del cómputo del chip B200 disminuyó de USD 6,11 a USD 4,22 en menos de un mes.
Apuestas en Kalshi indican que el B200 no superará su… pic.twitter.com/NWGnS2Wp0p
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 22, 2026
Las acciones de Nvidia atraviesan un tramo más complejo en 2026, pese a que la empresa sigue en positivo en el acumulado del año. La presión no solo viene del mercado bursátil, sino también de las apuestas que hoy reflejan menor convicción sobre el precio que puede sostener su capacidad de cómputo para inteligencia artificial.
El contraste con el resto del sector es lo que más llama la atención. Nvidia avanza alrededor de 12% en 2026, mientras el fondo VanEck Semiconductor ETF, conocido por su ticker SMH, se ha disparado casi 84% en el mismo período.
En el último mes, la divergencia también se amplió. Las acciones de Nvidia cayeron cerca de 3%, al tiempo que el ETF SMH sumó 15%.
Ese rezago ha coincidido con un cambio de foco en Wall Street. En lugar de concentrarse solo en las GPU líderes para IA, una parte creciente del entusiasmo inversor se ha desplazado hacia chips de memoria y componentes de infraestructura, indica un reporte publicado por CNBC.
Ese movimiento ha favorecido a empresas como Micron Technology y Sandisk. Ambas registraron subidas cercanas a 60% solo en el último mes.
El mercado empieza a mirar más allá del dominio histórico de Nvidia
Para lectores nuevos en este tema, Nvidia ha sido una de las compañías más asociadas al boom de la inteligencia artificial. Sus GPU se han convertido en piezas críticas para entrenar y operar grandes modelos en centros de datos a escala.
Sin embargo, una expansión tecnológica rara vez depende de un solo eslabón. Cuando la construcción de infraestructura madura, el mercado tiende a redistribuir su atención hacia memoria, almacenamiento, redes, energía y servicios de nube.
Eso parece estar ocurriendo en esta fase del ciclo de IA. Nvidia sigue siendo una referencia central, pero ya no monopoliza el apetito bursátil como en etapas previas del rally.
La consecuencia inmediata es una lectura menos lineal del negocio. Aunque la demanda por cómputo continúa, los inversionistas empiezan a preguntar quién captura el siguiente tramo de valor en la cadena de suministro.
En ese contexto, el desempeño relativo de la acción importa más que la cifra absoluta. Un alza de 12% luce sólida en condiciones normales, pero resulta modesta frente al salto de casi 84% del principal ETF del sector.
La noticia original, publicada por CNBC, subraya precisamente esa pérdida de protagonismo relativo. La comparación con el fondo sectorial y con nombres ligados a memoria revela que el mercado está premiando otros segmentos de la infraestructura de IA.
La caída del precio de cómputo del B200 se convierte en una señal clave
La otra variable que pesa sobre Nvidia es el comportamiento del precio por hora de su chip B200. Esta GPU es el producto insignia de la empresa para operar cargas intensivas de centros de datos.
Según Ornn, una plataforma que ofrece precios en vivo de cómputo GPU a través de varios tipos de hardware, el precio por hora del B200 alcanzó USD 6,11 el 30 de mayo. Ese fue el nivel más alto de los últimos tres meses.
Desde entonces, la tendencia ha sido descendente. Para el 21 de junio, el tablero de Ornn mostraba un precio por hora de USD 4,22.
La magnitud del descenso importa porque refleja una dinámica de oferta y demanda dentro del mercado de alquiler de cómputo. Si una GPU muy codiciada empieza a abaratarse, los participantes pueden interpretar que la escasez extrema se está moderando.
Eso no implica necesariamente una debilidad estructural para Nvidia. Pero sí abre la puerta a una narrativa menos exuberante sobre el poder de fijación de precios en el corto plazo.
En la economía de IA, muchas empresas no compran físicamente las GPU. En cambio, alquilan acceso a esa potencia de cómputo mediante proveedores de nube o neoclouds, un ecosistema que sigue creciendo con rapidez.
Por esa razón, el valor por hora del cómputo funciona como una especie de termómetro operacional. No reemplaza los ingresos del fabricante, pero sí ayuda a medir tensiones reales en la demanda de infraestructura.
Kalshi refleja una visión bajista sobre un nuevo máximo del B200
Los traders de Kalshi han incorporado esa señal en un contrato de predicción específico sobre Nvidia. La apuesta se centra en si el precio del cómputo del B200 logrará ubicarse por encima de un umbral determinado antes del 30 de junio.
La referencia para resolver el contrato es el valor mostrado en Ornn durante el segundo trimestre. En términos prácticos, el mercado está evaluando si el chip puede volver a superar el máximo de finales de mayo.
Por ahora, la mayoría de esos operadores no parece confiar en ese escenario. La lectura dominante es pesimista respecto a la posibilidad de que el B200 recupere en pocos días el pico anterior.
Ese tipo de contratos no determina por sí solo la trayectoria de una acción. Aun así, sí ofrece una ventana interesante sobre cómo ciertos participantes sofisticados interpretan señales de corto plazo en la infraestructura de IA.
Kalshi, además, se ha posicionado como una plataforma donde se negocian probabilidades sobre eventos económicos, políticos y de mercado. En este caso, la atención recae sobre una variable muy concreta: el precio del cómputo de una GPU estrella.
Para audiencias cercanas a cripto y mercados de predicción, esto resulta especialmente relevante. Muestra cómo el apetito por tokenizar o mercantilizar expectativas no se limita a activos digitales, sino que se extiende a métricas operativas del boom de IA.
La industria aún navega una fuerte incertidumbre sobre la demanda futura
Detrás de la volatilidad en precios y acciones existe un problema más profundo. Buena parte del ecosistema todavía no sabe con precisión cuánta capacidad de cómputo necesitará durante el próximo año.
Seoyoung Kim, profesora de finanzas en la Universidad de Santa Clara, ya había explicado ese punto en una entrevista previa. Según su análisis, muchos compradores no tienen claridad sobre su demanda futura y muchos proveedores tampoco saben cuántas GPU deberían pedir ni con qué nivel de utilización.
Kim resumió la incertidumbre de forma directa. “Muchos no saben cuánto poder de cómputo necesitarán en el próximo año, y muchos proveedores de ese poder de cómputo en este momento no saben cuántas GPUs y a qué capacidad deberían pedir”.
La académica añadió una tercera capa del problema. “Y los fabricantes, como Nvidia, no saben cuánto deberían producir”.
Ese comentario explica por qué el mercado puede oscilar con fuerza aun cuando la tendencia estructural de IA siga intacta. Si la demanda futura no está del todo anclada, tanto los precios de alquiler como las valoraciones bursátiles quedan expuestos a ajustes bruscos.
También ayuda a entender por qué los inversionistas están rotando hacia otras áreas de la cadena. En un entorno de incertidumbre sobre volúmenes óptimos de GPU, segmentos como memoria e infraestructura pueden parecer apuestas más balanceadas para algunos portafolios.
El acuerdo entre Google y SpaceX sostiene el caso optimista para la segunda mitad de 2026
Pese a esas dudas, Nvidia también cuenta con señales favorables de gran escala. A comienzos de este mes, Google acordó pagar a SpaceX USD 920 millones al mes para alquilar capacidad de cómputo de IA desde octubre de 2026 hasta junio de 2029.
Como parte de ese acuerdo, Google utilizará aproximadamente 110.000 GPU, CPU, memoria y otros componentes relacionados de Nvidia. La magnitud del convenio refuerza la idea de que la demanda institucional por infraestructura sigue siendo enorme.
Tras conocerse el pacto, RBC Capital Markets adoptó una postura optimista sobre el desempeño de Nvidia en la segunda mitad de 2026 y durante 2027. La firma sostuvo que el gigante de chips “parece estar mejor posicionado entre sus pares”.
Los analistas de RBC también vieron en estos contratos una respuesta a otra preocupación del mercado. En su opinión, los acuerdos de alquiler de GPU deberían disipar, al menos en el corto plazo, los temores sobre una pérdida de cuota frente a circuitos integrados de aplicación específica.
Ese matiz es relevante porque el debate sobre IA ya no gira solo alrededor de GPU generales. También crece la competencia de hardware especializado diseñado para tareas concretas, algo que puede alterar el equilibrio competitivo en próximos años.
Aun así, el acuerdo de Google sugiere que Nvidia conserva un papel dominante en despliegues reales de gran tamaño. La presión reciente en bolsa y en precios de cómputo convive con contratos que siguen validando su peso en la infraestructura global.
Lo que deja esta señal para inversionistas de tecnología, IA y mercados alternativos
La lectura final no es la de un colapso de Nvidia, sino la de un mercado más exigente. La empresa mantiene un alza anual, conserva relevancia operativa y participa en contratos multimillonarios, pero ya no se beneficia del mismo entusiasmo indiscriminado.
El retroceso del precio por hora del B200 añade un dato incómodo para la narrativa alcista más extrema. Si la capacidad premium empieza a abaratarse, algunos inversionistas pueden reconsiderar cuán sostenible es el poder de precio en esta fase del ciclo.
Al mismo tiempo, la rotación hacia memoria e infraestructura demuestra que la expansión de IA se está ensanchando. La oportunidad de inversión ya no parece concentrarse únicamente en quien fabrica la GPU más famosa.
Para quienes siguen sectores como blockchain, neoclouds, DePIN o mercados de predicción, el caso resulta ilustrativo. La infraestructura computacional se está transformando en una clase de activo observable, negociable y cada vez más sensible a señales de liquidez y utilización.
En el corto plazo, el mercado seguirá atento a dos frentes. El primero es si el B200 logra recuperar terreno en precio por hora antes de que termine junio, y el segundo es si Nvidia vuelve a cerrar la brecha frente al resto del sector semiconductor.
Por ahora, los datos muestran una empresa sólida, pero bajo escrutinio. En una industria donde el capital persigue crecimiento explosivo, a veces no basta con subir: también hay que subir más rápido que todos los demás.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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