Robert Kiyosaki reconoció que su lectura reciente sobre el oro fue equivocada, luego de una nueva caída en el precio del metal. Aun así, el autor de Padre Rico, Padre Pobre sostiene que el oro podría alcanzar los USD $35.000 por onza para 2031, dentro de una tesis más amplia sobre deuda global, fragilidad del dinero fiduciario y una eventual crisis sistémica.
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- Robert Kiyosaki admitió que se equivocó sobre la dirección reciente del oro y afirmó que el metal sigue cayendo.
- Pese al retroceso, mantiene su previsión de que el oro llegará a USD $35.000 por onza en aproximadamente cinco años.
- Su objetivo implica un alza cercana al 760% desde niveles de USD $4.050 a USD $4.080 y depende de un escenario de fuerte tensión macroeconómica.
🚨 Kiyosaki admite: su pronóstico sobre el oro estaba equivocado.
El metal sigue cayendo, pero mantiene su expectativa de que alcanzará los USD $35,000 por onza en 5 años.
Asegura que esto es parte de una crisis sistémica más amplia.
La deuda global y la fragilidad del… pic.twitter.com/B3vEdvtkfN
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 29, 2026
Robert Kiyosaki reconoció que su pronóstico reciente sobre el oro no se cumplió. El inversionista y autor de Padre Rico, Padre Pobre admitió públicamente que el metal continúa cayendo, pese a que días antes había planteado que ya había dado la vuelta.
La rectificación llegó el 29 de junio, en un mensaje donde sostuvo que esa es la vida real de los mercados. En esa misma publicación, reiteró una de sus ideas más agresivas: que el oro podría cotizar en torno a USD $35.000 por onza dentro de aproximadamente cinco años.
Su comentario atrajo atención inmediata entre inversionistas, analistas y seguidores del mercado de metales preciosos. También reactivó el debate sobre el historial de Kiyosaki, quien suele combinar visiones estructurales de largo plazo con llamados contundentes sobre el deterioro del sistema financiero global.
En el contexto actual, la declaración cobra relevancia porque el oro se ha alejado con fuerza de sus máximos históricos de comienzos de año. Al mismo tiempo, el metal sigue mostrando un desempeño robusto en plazos más amplios, lo que mantiene viva la discusión sobre su papel como refugio ante inflación, deuda y pérdida de confianza en monedas fiduciarias.
La informado por BeInCrypto, que retomó tanto la admisión pública como el marco conceptual que Kiyosaki viene defendiendo desde hace años. A la vez, el propio autor reafirmó en un mensaje reciente que, para él, las ganancias se generan al comprar y no al vender.
El reconocimiento del error y el retroceso reciente del oro
La admisión de Kiyosaki contrasta con lo que había expresado apenas unos días antes. El 25 de junio había sugerido que el oro ya había girado al alza y mencionó objetivos elevados similares a los del analista Jim Rickards.
En ese momento, además, animó a su audiencia a seguir comprando oro y plata físicos. Su argumento se apoyaba en el deterioro de las condiciones macroeconómicas globales y en la necesidad de proteger patrimonio frente a riesgos sistémicos.
Sin embargo, el movimiento reciente del precio fue en otra dirección. El oro al contado se ubicaba cerca de USD $4.050 a USD $4.080 por onza, con una caída aproximada de 1,31% en la última sesión reseñada.
Ese retroceso se produjo después de que el metal hubiera alcanzado máximos históricos alrededor de USD $5.600 por onza a inicios de este año. La corrección coincidió con un dólar estadounidense más fuerte y con renovada incertidumbre en torno a las tasas de interés.
Para muchos participantes del mercado, esos factores son claves en la trayectoria del oro a corto plazo. Un dólar fortalecido suele presionar al metal, mientras que las expectativas de tasas alteran el apetito por activos que no generan rendimiento.
El mensaje de Kiyosaki, publicado a primera hora del 29 de junio, resumió ese cambio con una frase directa.
I was wrong. Gold still crashing!
Thats real life.
RD Lesson: Profuts are made when you buy…. Not when you sell.
I still believe gold will be $35 k in about 5-years.
But that is real life: All markets go up and down.
Another RD lesson: The richest investors invest for…
— Robert Kiyosaki (@theRealKiyosaki) June 29, 2026
Junto con esa admisión, agregó que esa es la vida real y reiteró una lección que suele repetir en sus intervenciones públicas. Según su visión, los beneficios se hacen al comprar, no al vender, por lo que la volatilidad de corto plazo no invalida su estrategia.
Por qué sigue defendiendo un objetivo de USD $35.000
La cifra de USD $35.000 por onza no responde a una proyección técnica de corto plazo. Más bien representa la tesis de Kiyosaki sobre una eventual revalorización extrema del oro dentro de un reajuste financiero de gran escala.
Su planteamiento parte de varios supuestos que ha repetido en numerosas ocasiones. Entre ellos figuran una deuda global en expansión, monedas fiduciarias frágiles y lo que considera la mayor burbuja de la historia en los mercados mundiales.
Dentro de ese marco, el oro actuaría como una forma de dinero real frente al deterioro de los activos de papel. Kiyosaki también suele recordar una frase atribuida a J.P. Morgan, según la cual el oro es dinero y todo lo demás es crédito.
El autor también menciona con frecuencia que compró metales preciosos cerca de USD $300 por onza durante el mercado alcista de comienzos de la década de 2000. Esa referencia cumple una doble función: mostrar convicción histórica y defender la paciencia como eje de la inversión.
Desde los niveles actuales, un ascenso hacia USD $35.000 implicaría una subida aproximada de 760%. Se trata, por tanto, de un escenario extraordinario que solo resultaría coherente bajo condiciones económicas severas y muy específicas.
Entre esas condiciones figuran una inflación elevada y persistente, erosión de la confianza en la deuda soberana y un cambio significativo en la posición del dólar como reserva. Sin ese telón de fondo, la meta luce desproporcionada incluso para muchos defensores del metal.
Kiyosaki no presenta ese número como una predicción precisa para el próximo movimiento del mercado. Lo usa como una expresión de su visión estructural, donde el sistema financiero tradicional terminaría forzando una reevaluación abrupta de activos considerados refugio.
El contexto del mercado y el debate entre defensores y críticos
Pese al retroceso reciente, el oro mantiene cifras sólidas cuando se observa un horizonte más amplio. De acuerdo con los datos citados por Yahoo Finance, el metal ha subido más de 21% en el último año y más de 126% en cinco años.
Ese comportamiento explica por qué el oro conserva respaldo entre inversionistas que buscan cobertura frente a inflación y depreciación monetaria. Aunque su precio corrige en ciertos momentos, su narrativa como reserva de valor no ha desaparecido del debate financiero.
Para quienes recién se acercan a este mercado, conviene entender que el oro suele verse como un activo defensivo. Su atractivo aumenta cuando crecen los temores sobre deuda, expansión monetaria, tensiones geopolíticas o debilidad institucional en los emisores de moneda.
Sin embargo, esa percepción no convierte al metal en un activo inmune a la volatilidad. El precio del oro también responde a expectativas sobre crecimiento, tasas reales, fuerza del dólar y cambios en la demanda institucional o de inversión.
Los críticos de Kiyosaki se enfocan precisamente en esa complejidad. Señalan que su historial contiene predicciones dramáticas que no siempre se han materializado y cuestionan si metas tan agresivas ayudan más a captar atención que a orientar decisiones prudentes.
También se le reprochan sus giros ocasionales en la lectura de corto plazo. Cuando una figura tan visible cambia de posición en cuestión de días, analistas escépticos del mundo del oro y de las criptomonedas suelen usar ese hecho para poner en duda la consistencia de su enfoque.
Aun así, sus seguidores interpretan estas correcciones como parte natural del mercado. Para ellos, reconocer un error inmediato mientras se sostiene una tesis de largo plazo no invalida el argumento central, sino que refuerza la idea de que invertir exige tolerancia a las fluctuaciones.
Paciencia, largo plazo y una narrativa que trasciende al oro
Más allá del precio puntual del metal, el mensaje principal de Kiyosaki vuelve a girar sobre la paciencia. Su insistencia en que las ganancias se hacen al comprar busca desviar la atención de la volatilidad diaria y centrarla en la acumulación de activos tangibles.
Ese enfoque ha conectado con audiencias interesadas no solo en oro y plata, sino también en Bitcoin y otros activos alternativos. Aunque esta declaración se concentró en el oro, el trasfondo ideológico es similar al que impulsa parte del discurso contemporáneo a favor de reservas fuera del sistema financiero tradicional.
En ese sentido, su pronóstico debe leerse menos como una cifra aislada y más como una advertencia sobre fragilidad estructural. La magnitud del objetivo sugiere que no espera una simple fase alcista, sino una ruptura profunda del equilibrio monetario y financiero actual.
Por eso, el debate que desata no se limita a si el oro subirá o bajará en las próximas semanas. La discusión real es si el sistema global enfrenta tensiones suficientes como para justificar una revalorización tan severa de los activos refugio.
De momento, lo único claro es que Kiyosaki aceptó que su lectura reciente del mercado fue incorrecta. También dejó claro que esa corrección no ha modificado su convicción de fondo sobre el oro ni su expectativa de una crisis mayor en los próximos años.
Que el metal alcance o no USD $35.000 por onza seguirá siendo motivo de fuerte controversia. Pero su admisión reciente funciona como recordatorio de algo básico en finanzas: incluso las voces más reconocidas operan en un entorno incierto, donde el mercado puede desmentir cualquier convicción en el corto plazo.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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