Por Canuto  

La llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal alteró una de las apuestas macro más populares de los últimos dos años. Su defensa de la estabilidad de precios, junto con un renovado optimismo sobre la economía de EE. UU., ha fortalecido al dólar y debilitado el atractivo de activos como el oro y Bitcoin.
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  • La nominación de Kevin Warsh el 30 de enero marcó, para muchos operadores, el inicio del retroceso del llamado comercio de devaluación.
  • Los mercados ahora descuentan dos alzas de tasas hacia el cierre del primer trimestre de 2027, frente a una antes de la última reunión de la Fed.
  • Goldman Sachs y Deutsche Bank recortaron sus previsiones para el oro, mientras JPMorgan elevó su visión alcista sobre el dólar.


La narrativa que impulsó durante dos años las compras de oro y Bitcoin frente al dólar ha perdido fuerza. Para muchos operadores, el punto de inflexión comenzó el 30 de enero, cuando Donald Trump nominó a Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal.

Esa designación obligó a reevaluar una de las estrategias macro más extendidas del período reciente. La idea central era protegerse de una eventual pérdida de poder adquisitivo del dólar mediante activos percibidos como refugio frente a excesos inflacionarios, fiscales y monetarios.

Desde entonces, el mercado empezó a preguntarse si Warsh sería realmente un impulsor automático de tasas más bajas. Aunque Trump lo eligió por su defensa de menores costos financieros, el historial de Warsh como halcón frente a la inflación siguió pesando entre los inversores.

La reacción fue rápida en varios frentes. El oro llegó a desplomarse hasta 13% desde un máximo histórico ese mismo día, en su mayor caída en más de cuatro décadas, mientras Bitcoin también se hundió posteriormente y el dólar comenzó a encontrar piso tras una larga fase de debilidad.

La semana pasada, el giro tomó más fuerza. En su primera reunión de política monetaria como presidente de la Fed, Warsh afirmó que la estabilidad de precios era su prioridad principal, una señal que muchos interpretaron como un intento claro por reforzar la credibilidad del banco central.

Warsh cambia las expectativas del mercado

El mensaje de Warsh redujo el temor de que la Reserva Federal pudiera quedar subordinada a la preferencia de la Casa Blanca por tasas más bajas. En la práctica, eso debilitó aún más el llamado comercio de devaluación.

Gavyn Davies, cofundador y presidente de Fulcrum Asset Management y ex economista jefe de Goldman Sachs Group Inc., fue tajante sobre ese punto. Según dijo, quien crea que Warsh es una especie de títere colocado para recortar tasas sin atender la inflación sufrirá una gran decepción.

Jonathan Owen, gestor de cartera en TwentyFour Asset Management, apuntó a la misma dirección. A su juicio, las preocupaciones sobre la meta de inflación, la credibilidad de la Fed y su independencia se han disipado en gran medida.

Ese cambio de percepción ya se refleja en los contratos implícitos del mercado. Los operadores ahora descuentan plenamente dos alzas de tasas para el cierre del primer trimestre de 2027, frente a una sola antes de la decisión de la semana pasada.

Incluso se contempla que el primer aumento pueda llegar tan pronto como la próxima reunión de julio. Esa expectativa ayudó a impulsar de nuevo al dólar y también favoreció a los bonos del Tesoro de largo plazo más sensibles a la inflación.

Para entender el alcance del movimiento, conviene recordar cómo funciona esta dinámica. Cuando suben las expectativas de tasas y de rendimientos reales, los activos que no generan flujo, como el oro y Bitcoin, suelen perder atractivo relativo frente a instrumentos denominados en dólares.

El dólar gana apoyo y Wall Street ajusta posiciones

El dólar no solo se benefició del discurso de Warsh. También recibió apoyo de una renovada confianza en el excepcionalismo económico de Estados Unidos frente a otras grandes regiones.

La enorme inversión asociada a la inteligencia artificial ha reforzado esa percepción. A ello se suma una posición energética relativamente favorable de Estados Unidos frente a economías importadoras de energía en Europa y Asia.

El mercado laboral estabilizado también ha actuado como contrapeso en favor de la moneda estadounidense. Esa combinación dio respaldo a un repunte del dólar justo cuando la tesis de devaluación comenzaba a ceder.

Tras la reunión de la semana pasada, JPMorgan Chase & Co. elevó su previsión para el dólar frente al euro. Además, recomendó posiciones largas en dólares contra una cesta de monedas de menor rendimiento, entre ellas el franco suizo y el dólar neozelandés.

Meera Chandan, co-jefa de estrategia global de divisas en JPMorgan, resumió el nuevo entorno con una frase simple. Señaló que si la Fed tiene una inclinación a subir tasas, resulta muy difícil seguir jugando la carta de la devaluación.

En el mercado de opciones sobre divisas también apareció una señal clara. La demanda de protección ante nuevas ganancias del dólar frente al franco suizo, un refugio tradicional, subió a su nivel más alto desde 2022.

Warsh ha ligado además su promesa antiinflacionaria a un “cambio de régimen” dentro de la Fed. Ese cambio abarcaría la forma en que el banco central diseña la política, se comunica con el mercado y administra su balance.

El nuevo tono empujó los rendimientos reales de los bonos del Tesoro a 10 años hasta 2,28%, su nivel más alto en más de un año. Ese dato es especialmente relevante para evaluar la presión que enfrentan el oro y Bitcoin en el escenario actual.

Oro y Bitcoin pierden brillo frente a rendimientos reales más altos

Los rendimientos reales más elevados aumentan el costo de oportunidad de mantener activos que no entregan ingresos. Ese principio afecta de forma directa tanto al oro como a Bitcoin, dos piezas centrales de la estrategia de cobertura contra la devaluación.

Deutsche Bank AG recortó su previsión para el oro hasta en 22%. La entidad argumentó que los inversores se están volviendo más cautos sobre la trayectoria de la política monetaria estadounidense y que la demanda del metal precioso se está secando.

Goldman Sachs Group Inc. había realizado un ajuste similar la semana anterior. El banco redujo en USD $500 su previsión de cierre de año para el oro, dejándola en USD $4.900 por onza.

Los flujos de inversión también muestran el deterioro del apetito. Cerca de USD $1.000 millones salieron este mes de SPDR Gold Shares, el mayor ETF de oro del mercado.

La sangría viene de antes. Desde finales de febrero, los retiros acumulados del ETF ya alcanzan USD $12.000 millones, la mayor salida en un período de cuatro meses desde 2013.

La nota de Bloomberg también destaca que Bitcoin colapsó después de la nominación de Warsh, aunque no ofrece una cifra puntual para ese retroceso. Aun así, su inclusión junto al oro confirma que las criptomonedas han sido golpeadas por el mismo reajuste macro.

JPMorgan calcula que las asignaciones de inversores a la estrategia de devaluación, centrada principalmente en oro y Bitcoin, han vuelto a niveles no vistos desde marzo de 2025. Fue antes de que los anuncios arancelarios de Trump reactivaran las preocupaciones sobre inflación y credibilidad política.

La narrativa de devaluación no desaparece, pero cambia de horizonte

A pesar del retroceso reciente, la tesis de fondo no ha sido borrada por completo. El argumento estructural detrás del comercio de devaluación sigue ligado al endeudamiento público y a la sostenibilidad fiscal de varias economías desarrolladas.

En Estados Unidos, el déficit presupuestario ronda cerca de 6% del producto interno bruto. Eso ocurre pese a la promesa del secretario del Tesoro, Scott Bessent, de reducirlo a la mitad antes de que termine el mandato de Trump.

En Reino Unido persisten las dudas de los inversores sobre un mayor endeudamiento para financiar gasto público. La preocupación es que ese camino pueda tensionar todavía más unas finanzas estatales que ya lucen frágiles.

Japón también refleja temores parecidos en torno a deuda y sostenibilidad. En conjunto, esas preocupaciones ayudaron a impulsar un alza de más de 175% en el precio del oro durante los dos años previos a enero.

Ese ascenso del metal alimentó, además, la demanda por alternativas que pudieran ofrecer una función de resguardo similar. En ese espacio entró Bitcoin, visto por parte del mercado como una cobertura potencial frente al deterioro de monedas fiduciarias.

Los multimillonarios Ray Dalio y Ken Griffin han defendido públicamente la idea de que el oro puede resultar más seguro que el dólar. Ambos también han advertido que la trayectoria de la deuda estadounidense podría derivar en una crisis fiscal futura.

Paresh Upadhyaya, estratega de Pioneer Investments, sostuvo que la narrativa de devaluación es estructural, pero de largo plazo. Aun así, añadió que en este momento existe un factor cíclico capaz de anular temporalmente ese tema, razón por la cual se ha vuelto optimista sobre el dólar.

Esa distinción entre lo estructural y lo cíclico es clave para leer el mercado actual. No implica que las preocupaciones sobre deuda desaparecieron, sino que por ahora la prioridad de la Fed en materia de inflación pesa más en la asignación de capital.

Qué implica este giro para los mercados cripto y financieros

Para los participantes del mercado cripto, la señal es relevante más allá del movimiento puntual de precios. Cuando el banco central proyecta firmeza frente a la inflación y el dólar se fortalece, el apetito por narrativas alternativas de resguardo suele enfriarse.

Eso no significa que Bitcoin pierda todos sus catalizadores. Significa, más bien, que el argumento macro de cobertura contra la devaluación enfrenta un entorno menos favorable de corto plazo.

El caso del oro ayuda a dimensionar el cambio. Si incluso el refugio clásico por excelencia sufre recortes de proyecciones y fuertes salidas de capital, los activos más volátiles como Bitcoin quedan todavía más expuestos a una reevaluación táctica.

También hay una lectura institucional importante. Si Warsh consolida la percepción de independencia y dureza antiinflacionaria, la Fed podría recuperar parte del terreno perdido en credibilidad durante años de inflación por encima de la meta.

Según la información publicada por Bloomberg, ese parece ser justamente el eje que hoy domina a los inversores. La convicción de que la autoridad monetaria actuará para contener la inflación ha desplazado, al menos por ahora, el miedo inmediato a la devaluación del dólar.

Meera Chandan resumió ese cambio con una frase más contundente. Dijo que el comercio de devaluación se está volviendo “un poco muerto”, una expresión que refleja hasta qué punto se ha enfriado una de las apuestas más populares del ciclo reciente.

Para los próximos meses, el foco del mercado estará en comprobar si el discurso de Warsh se traduce en hechos. Si la Fed avanza hacia alzas de tasas desde julio o refuerza ese sesgo, la presión sobre oro y Bitcoin podría mantenerse.

Si, en cambio, la inflación vuelve a sorprender o el frente fiscal reaparece con fuerza, la narrativa de devaluación podría recuperar tracción. Por ahora, sin embargo, el balance del mercado favorece al dólar, a los rendimientos reales más altos y a una Fed que busca restaurar autoridad.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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