Por Canuto  

Italia, Portugal y Singapur reúnen las mayores participaciones del valor geolocalizado de Tesoros estadounidenses tokenizados, mientras EE. UU. aparece en cuarto lugar. El auge de estos activos y de las stablecoins en dólares también puede canalizar demanda extranjera hacia la deuda del gobierno estadounidense.
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  • Los Tesoros tokenizados alcanzaron USD $15.420 millones al 1 de julio de 2026, tras crecer 125% en 12 meses.
  • Italia concentró 29,9% del valor geolocalizado, seguida de Portugal con 18,8% y Singapur con 18,2%; EE. UU. quedó cuarto con 10,5%.
  • Las stablecoins en dólares dominan el volumen de los libros de órdenes, mientras Canadá prepara un marco regulatorio para alternativas locales.


Extranjeros lideran las compras de Tesoros estadounidenses tokenizados

Italia, Portugal y Singapur concentran cada uno una proporción mayor del valor geolocalizado de Tesoros estadounidenses tokenizados que los propios tenedores de EE. UU., según un informe de Chainalysis. Estados Unidos ocupa el cuarto lugar, con 10,5%, en un mercado que creció con rapidez y que conecta a inversores de distintos países con deuda del gobierno estadounidense.

La expansión de estos instrumentos forma parte de una transformación más amplia: la tokenización permite representar activos financieros tradicionales en redes blockchain. El informe de 2026 sobre Norteamérica sostiene que tanto los compradores extranjeros de Tesoros tokenizados como los de stablecoins en dólares pueden sumar demanda para la deuda estadounidense, aunque por vías distintas.

Italia lidera el valor geolocalizado

Los tenedores ubicados en Italia representan 29,9% del valor geolocalizado de los Tesoros tokenizados, mientras Portugal concentra 18,8% y Singapur, 18,2%. Estados Unidos aparece en cuarto lugar con 10,5%, una distribución que pone de relieve el peso de compradores fuera del país emisor en este segmento digital de la deuda pública.

La proporción de Japón muestra por qué conviene distinguir entre el número de tenedores y el valor que controlan. Los titulares japoneses conforman 16,4% del total geolocalizado, la participación más alta de cualquier país por cantidad de tenedores, pero apenas reúnen 0,4% del valor; el informe describe así un mercado donde unos pocos grandes inversores extranjeros explican buena parte de las posiciones.

Al mismo tiempo, una base minorista más extensa construye posiciones de menor tamaño. La tokenización reduce los montos mínimos de inversión y elimina la necesidad de abrir una cuenta de corretaje en Estados Unidos, lo que puede permitir que inversores minoristas en Lisboa o Singapur accedan directamente a un instrumento que, en su forma tradicional, se asocia con el mercado mayorista.

Los Tesoros tokenizados también crecieron con fuerza como clase de activo: durante los 12 meses hasta el 1 de julio de 2026, su valor pasó de USD $6.860 millones a USD $15.420 millones, un aumento de 125%. La deuda del gobierno estadounidense representaba entonces 42,8% de todo el valor de activos del mundo real tokenizados, y se mantenía como la categoría más grande de ese mercado.

Un canal minorista para la deuda mayorista

El crecimiento del valor total no implica que los tenedores utilicen estos instrumentos de la misma manera. Según el análisis, los compradores tienden a conservar los Tesoros tokenizados en sus carteras en vez de emplearlos como garantía en operaciones de crédito, una diferencia relevante para evaluar hasta qué punto el mercado se integra con las actividades de préstamo en blockchain.

La actividad de préstamos respaldados por Tesoros se contrajo 23% durante el período analizado, y fue la única categoría de préstamos vinculados con activos del mundo real que registró una reducción. Ese retroceso contrasta con la expansión del valor de los tokens: el mercado puede atraer capital y, a la vez, mostrar un uso limitado de esos activos como colateral.

El fondo BUIDL de BlackRock recuperó el primer lugar entre los productos de Tesoros tokenizados a finales de agosto, de acuerdo con la información citada en el reporte. Ese dato ofrece otra señal de la competencia por captar posiciones en un segmento que combina referencias financieras tradicionales con infraestructura basada en blockchain, aunque la fuente no atribuye el liderazgo a un motivo específico.

El informe resume el efecto internacional de estas compras al señalar: “Un poseedor fuera de Estados Unidos que compra un producto de Tesoro tokenizado está creando demanda de deuda del gobierno de EE. UU. en lugar de la de su propio gobierno”. La observación describe el posible destino de la demanda, pero no significa que todos los compradores tengan la misma estrategia o que cada operación produzca un efecto idéntico sobre el financiamiento público.

Las stablecoins amplían la demanda en dólares

Las stablecoins ofrecen un segundo canal para ese flujo de demanda extranjera. El informe explica que los tokens de emisores estadounidenses cuentan en gran medida con respaldo en deuda gubernamental de corto plazo, por lo que las compras de stablecoins denominadas en dólares desde otros países también pueden contribuir a sostener la demanda de esos instrumentos.

El dominio del dólar es especialmente visible en los libros de órdenes: las stablecoins en esa moneda representan 99,1% del volumen, frente a apenas 0,45% para las denominadas en euros. La distancia persiste incluso después de que el reglamento europeo MiCA, sobre mercados de criptoactivos, mejorara las condiciones para los emisores de tokens en euros.

Circle, emisor estadounidense de USDC, reportó USD $73.300 millones en circulación al cierre del segundo trimestre, un incremento interanual de 19%. La cifra ilustra la escala que puede alcanzar una stablecoin en dólares, aunque por sí sola no detalla qué proporción de sus tenedores reside fuera de Estados Unidos ni cuánto de la demanda corresponde a cada mercado.

En Canadá también ganó terreno el uso de stablecoins denominadas en dólares estadounidenses. Para junio de 2026, estas representaban 44% del trading en libros de órdenes en dólares canadienses, frente a 30% un año antes; USDC lideraba esa participación, mientras que el flujo hacia stablecoins denominadas en dólares canadienses seguía siendo reducido.

Canadá prepara alternativas, pero falta adopción

Morva Rohani, directora ejecutiva del Canadian Web3 Council, afirmó que el avance de las stablecoins en dólares ocurre en detrimento de Canadá. Según su planteamiento, las compras de esos tokens alimentan la demanda de deuda del gobierno estadounidense, una demanda que los instrumentos canadienses podrían captar si los usuarios contaran con alternativas locales competitivas.

Rohani también indicó que las autoridades canadienses siguen de cerca esta tendencia. Su preocupación conecta el desarrollo de stablecoins con una cuestión de política financiera: cuando usuarios eligen tokens vinculados al dólar estadounidense, pueden reforzar indirectamente la posición de esa moneda y de los activos que respaldan su circulación.

Canadá dio un paso legislativo el 26 de marzo de 2026, cuando la Ley de Stablecoins recibió la Sanción Real y abrió el camino para tokens denominados en dólares canadienses. Sin embargo, el régimen completo aún depende de regulaciones complementarias, por lo que la aprobación de la ley no equivale por sí sola a la puesta en marcha de un marco integral.

Por ahora, las stablecoins en dólares canadienses siguen siendo diminutas frente a sus equivalentes en dólares estadounidenses. El análisis concluye que las alternativas locales necesitarán adopción de mercado, además de nuevas normas, para ganar terreno; el desafío no consiste únicamente en habilitar su emisión, sino también en convencer a usuarios y participantes del mercado de que las utilicen.


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