Por Canuto  

Los fletes para transportar petróleo desde el Golfo Pérsico hasta China superaron por primera vez el millón de dólares diarios, mientras el riesgo y los seguros se disparan en el estrecho de Ormuz. La crisis beneficia a navieras y operadores marítimos, pero presiona a refinerías, consumidores y mercados energéticos.
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  • El costo diario de un petrolero que cruza Ormuz llegó a USD $1.035.000, frente a unos USD $208.000 antes del salto registrado en el contexto de la guerra.
  • Las primas de seguro subieron hasta cerca de 10% del valor de los activos transportados, desde un rango previo de 0,5% a 1%.
  • El ETF BWET acumula un alza superior a 3.600% en el año, mientras el diésel supera USD $6 por primera vez según la información citada.


La guerra de Irán está creando una nueva clase de millonarios de 24 horas: operadores capaces de facturar sumas de siete cifras por cada jornada de navegación. El caso más extremo aparece en los petroleros que todavía aceptan cruzar el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de salida para el crudo del Golfo Pérsico, cuyo flete hacia China alcanzó USD $1.035.000 diarios.

La cifra, registrada esta semana por datos del Baltic Exchange, supera por primera vez el umbral de USD $1 millón al día para este tipo de transporte. El salto se produce en un contexto de riesgo militar, menor disponibilidad de buques, seguros más costosos y una demanda todavía urgente por sacar petróleo de la región, aunque el tráfico comercial del estrecho continúa disminuyendo durante el séptimo mes de la guerra.

Un mercado marítimo transformado por el riesgo

El estrecho de Ormuz funciona como un punto de estrangulamiento para el comercio energético porque conecta el Golfo Pérsico con rutas marítimas utilizadas por exportadores y compradores de petróleo. Cuando los buques enfrentan amenazas en ese paso, las empresas no solo deben decidir si mantienen sus itinerarios, sino también cuánto cobrarán por poner en riesgo una embarcación cargada con mercancía de alto valor.

Los datos citados por Fortune muestran la magnitud del cambio. Un gran petrolero de crudo que realiza el trayecto desde el Golfo Pérsico hacia China llegó a generar un costo de USD $1.035.000 por día, mientras que un buque similar en tránsito desde el Golfo Pérsico se cotizaba en alrededor de USD $208.000 diarios, según el índice VLCC de Platts.

Ioannis Papadimitriou, analista principal de fletes en Vortexa, atribuyó el encarecimiento a los peligros asociados con el cruce y a la mayor necesidad del petróleo transportado. El especialista resumió la lógica del mercado con una frase directa: “Se trata todo del riesgo”.

La tensión también está reduciendo el número de operadores dispuestos a utilizar el lado oriental del estrecho, donde se han concentrado mayores perturbaciones. Con menos embarcaciones disponibles y cargamentos que siguen necesitando llegar a destino, los participantes que mantienen sus flotas activas obtienen un poder de negociación inusual para elevar las tarifas.

Ataques y seguros presionan los costos

El aumento de los fletes ocurre mientras los ataques contra buques comerciales siguen afectando la navegación regional. Una agencia naval británica informó que dos petroleros fueron alcanzados por proyectiles el viernes en el estrecho de Ormuz, un episodio que reforzó la percepción de que el riesgo dejó de ser una posibilidad abstracta para convertirse en un costo operativo inmediato.

Según Papadimitriou, las acciones de represalia entre Estados Unidos e Irán y los ataques contra embarcaciones elevan tanto el riesgo geopolítico como el riesgo sobre los activos. En este caso, el activo principal es el propio buque, cuya pérdida, daño o retraso puede comprometer simultáneamente la carga, el calendario de entrega y la rentabilidad de una operación completa.

Las aseguradoras también están trasladando esa incertidumbre a sus precios. Las primas para los buques llegaron a cerca de 10% del valor de los activos a bordo, frente a un rango de entre 0,5% y 1% antes de la guerra, y ese aumento termina incorporándose a las facturas que pagan los fletadores.

El seguro no constituye el único gasto adicional para las empresas que necesitan mover crudo. Si los petroleros eligen rutas alternativas para evitar el estrecho, las refinerías pueden enfrentar más tiempo de tránsito y mayores costos logísticos, justo cuando el precio de la materia prima vuelve a superar los USD $100 por barril en medio de una oferta más limitada.

Navieras ganadoras y consumidores bajo presión

La estructura actual del mercado favorece a las compañías navieras que cuentan con buques disponibles y aceptan operar en zonas de mayor peligro. Papadimitriou explicó que algunos actores, especialmente los vinculados con Medio Oriente, están ampliando sus flotas mediante la compra de más embarcaciones para garantizar la entrega de sus cargamentos y ganar una posición más sólida dentro de la cadena de suministro.

Esta consolidación reduce el número de participantes capaces de responder a la demanda y puede sostener las tarifas elevadas mientras continúe la incertidumbre. Para los propietarios de buques, una jornada con un flete superior a USD $1 millón transforma una operación de transporte en una fuente extraordinaria de ingresos, aunque el resultado final también depende del seguro, el mantenimiento y la exposición militar.

Los intermediarios marítimos ya muestran señales de esa bonanza. Clarksons, descrito como el mayor agente de buques del mundo, registró ingresos récord durante el último trimestre y reportó un beneficio operativo 55% superior al de un año antes, mientras su director ejecutivo, Andi Case, vinculó el desempeño con la demanda generada por la guerra de Irán.

Los agentes de buques operan como intermediarios entre armadores y titulares de carga, por lo que se benefician del mayor volumen de negociaciones y de la complejidad creciente de cada contrato. El mercado financiero también refleja esa expectativa: el Breakwave Tanker Shipping ETF, identificado por el ticker BWET, acumula un avance superior a 3.600% en lo que va del año, según datos de Morningstar.

El costo termina llegando a las refinerías

Las refinerías aparecen entre los principales perdedores del nuevo equilibrio porque enfrentan simultáneamente petróleo más caro, fletes mayores y posibles retrasos en las entregas. Cuando esos gastos reducen sus márgenes, las empresas tienen menos espacio para absorber el impacto y pueden trasladarlo a los precios de combustibles utilizados por hogares, transportistas e industrias.

La presión ya se refleja en el diésel, cuyo precio superó por primera vez los USD $6 y se ubica 60% por encima del nivel previo a la guerra de Irán. El encarecimiento no depende de una sola variable, pero la combinación de crudo más escaso, transporte más riesgoso y rutas potencialmente más largas amplifica el golpe para los consumidores.

La situación también ayuda a explicar por qué un mercado puede producir ganadores extraordinarios sin que la economía en general mejore. Las navieras cobran primas por asumir una amenaza, mientras las refinerías pagan más para recibir el insumo y los consumidores afrontan precios mayores en productos esenciales, una transferencia de costos que puede profundizar la presión inflacionaria.

Una bonanza condicionada por la guerra

La bonanza marítima depende directamente de la persistencia del conflicto y de la disposición de los operadores a aceptar riesgos que en tiempos normales resultarían inaceptables. Si la seguridad mejora, más buques podrían regresar a la ruta y ejercer presión sobre los fletes; si los ataques se intensifican, el costo del transporte y de los seguros podría subir todavía más.

Para los mercados energéticos, el estrecho seguirá siendo un indicador clave de la tensión entre seguridad y abastecimiento. El tráfico comercial ha disminuido, pero la necesidad de exportar petróleo desde el Golfo Pérsico no desaparece, de modo que cada embarcación disponible adquiere mayor valor y cada incidente puede alterar las expectativas sobre precios y entregas.

“Cada vez que hay más inestabilidad geopolítica que crea ineficiencias comerciales, son los actores del transporte marítimo los que en realidad se benefician”, afirmó Papadimitriou. Mientras las navieras convierten el riesgo en tarifas récord, el resto de la cadena energética deberá absorber una factura que ya alcanza niveles inéditos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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