Por Canuto  

Una encuesta de OMFIF muestra un cambio inédito en la gestión de reservas oficiales: por primera vez, más bancos centrales prevén reducir sus tenencias en dólares que aumentarlas durante la próxima década, mientras el oro refuerza su atractivo y la inteligencia artificial gana espacio en la toma de decisiones.
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  • Por primera vez, más bancos centrales planean reducir sus reservas en dólares que aumentarlas en los próximos 10 años.
  • El oro emerge como el activo con mayor intención de compra a corto plazo entre autoridades monetarias.
  • La IA gana terreno en bancos centrales y fondos públicos como respuesta a una volatilidad que ya ven como permanente.


Por primera vez desde que existe esta medición, más bancos centrales del mundo prevén reducir sus tenencias en dólares estadounidenses que aumentarlas durante la próxima década. El hallazgo sugiere un cambio de tono relevante en la arquitectura de reservas globales.

La señal proviene de una encuesta publicada por el Foro de Instituciones Monetarias y Financieras Oficiales, OMFIF, entre 90 bancos centrales, fondos de pensiones públicos y fondos soberanos. En conjunto, esas instituciones administran cerca de USD $10 billones en activos.

El estudio aparece en un contexto de creciente debate sobre el papel del dólar como principal moneda de reserva internacional. Esa discusión se ha intensificado por la incertidumbre en la política estadounidense y por un entorno geopolítico más tenso.

Al mismo tiempo, la encuesta detectó un interés notable por ampliar el uso de inteligencia artificial dentro de las instituciones públicas de inversión. La tecnología está siendo evaluada como una herramienta para enfrentar un mercado que muchos ya no consideran temporalmente volátil, sino estructuralmente inestable.

Para los lectores del ecosistema cripto y financiero, el dato no implica un reemplazo inmediato del dólar ni una pérdida automática de su liderazgo. Sin embargo, sí apunta a una reconfiguración gradual en la que el oro, ciertas divisas menores y la IA ganan importancia en la gestión de reservas.

Un cambio inédito en la visión sobre el dólar

Según la encuesta, es la primera vez que OMFIF encuentra un desplazamiento de este tipo lejos del dólar entre inversores públicos. El resultado es simbólico porque refleja un deterioro en la percepción de riesgo político asociado a la moneda de Estados Unidos.

La encuesta no sugiere que exista una alternativa clara capaz de sustituir por sí sola al billete verde. De hecho, el dólar ha subido un 3% en lo que va de año, impulsado por tasas de interés más altas en EE. UU., por la demanda de activos estadounidenses y por una búsqueda de refugio ligada a la guerra entre EE. UU. e Irán.

Esa aparente contradicción resume bien el momento actual del sistema monetario. El dólar sigue siendo fuerte en el corto plazo, pero su posición estratégica a largo plazo enfrenta cuestionamientos crecientes dentro de las carteras oficiales.

Una mayoría importante de los encuestados cree que el orden monetario está dejando atrás un esquema centrado en una sola moneda. Alrededor del 79% de los bancos centrales y el 60% de los fondos públicos consideran que el sistema global está en transición hacia un mundo “multipolar”.

Ese concepto de multipolaridad implica que varias monedas y activos de reserva compartirían protagonismo en lugar de depender casi exclusivamente del dólar. Para mercados atentos a Bitcoin, al oro o a nuevas infraestructuras financieras, esa evolución puede resultar especialmente relevante.

El oro gana peso y otras divisas avanzan con cautela

Dentro de ese proceso de diversificación, el oro aparece como uno de los grandes beneficiarios. La encuesta encontró que el metal, que ha marcado una serie de precios récord, ya es mantenido por el 82% de los bancos centrales.

OMFIF señaló que el oro “se ha convertido en el centro de la estrategia de gestión de reservas”. No se trata solo de una cobertura táctica, sino de una pieza central en la forma en que las autoridades monetarias buscan proteger valor ante un entorno incierto.

A corto plazo, además, el oro es el activo en el que los bancos centrales planean aumentar más sus tenencias. Un 30% neto de los encuestados dijo que intentará elevar su asignación durante los próximos uno a dos años.

La diversificación no se limita al metal precioso. Las monedas que no pertenecen al grupo de las ocho principales están ganando terreno de manera gradual dentro de las reservas oficiales.

Entre las divisas mencionadas, los bancos centrales han buscado elevar sus asignaciones en la corona noruega y en el dólar neozelandés. También ha aumentado el interés por la libra esterlina, lo que sugiere una búsqueda de opciones percibidas como estables, líquidas y políticamente menos expuestas.

Los encuestados también mantuvieron su intención de aumentar sus tenencias de euro y de renminbi chino. Aun así, indicaron que problemas estructurales restan atractivo a ambas monedas dentro de una estrategia de reserva de largo plazo.

Pese a esas limitaciones, casi todos los participantes vieron al yuan como una herramienta efectiva de diversificación de portafolio. Esa lectura no equivale a un respaldo total a la moneda china, pero sí confirma que su papel sigue creciendo dentro del debate de reservas.

La IA entra en la caja de herramientas de los bancos centrales

La otra gran conclusión del informe apunta a la tecnología. Más del 66% de los bancos centrales planean aumentar la integración de inteligencia artificial en el corto plazo.

El impulso responde a una percepción compartida entre los participantes: la volatilidad ya no luce como un fenómeno transitorio. En palabras de la economista senior de OMFIF, Yara Aziz, la vieja suposición de que los inversores públicos podían esperar a que el entorno se normalizara parece cada vez menos realista.

Ese cambio de mentalidad es importante porque altera la forma en que instituciones tradicionalmente conservadoras organizan su análisis. Si el mercado será volátil por más tiempo, entonces se vuelve más urgente automatizar procesos, ampliar capacidades de modelado y detectar señales más rápido.

Por ahora, los bancos centrales usan la IA principalmente para análisis de datos y funciones administrativas. Es decir, la adopción aún se concentra en tareas de soporte y eficiencia, más que en decisiones totalmente automatizadas de asignación de activos.

Sin embargo, el nivel de satisfacción con el estado actual de implementación sigue siendo bajo. Ningún banco central de economías avanzadas y solo el 9% de los bancos centrales en general dijeron estar conformes con el uso actual de estas herramientas.

La brecha entre economías desarrolladas y emergentes también es clara. Más del 89% de los bancos centrales en economías desarrolladas ya utiliza IA, frente al 44% de los bancos centrales en mercados emergentes.

Ese desfase puede tener implicaciones relevantes para la competitividad institucional. En un entorno donde la información, la velocidad de análisis y la capacidad de simulación importan cada vez más, la diferencia tecnológica puede traducirse en mejores decisiones de reservas y cobertura.

Fondos públicos miran infraestructura, bienes raíces y mercados emergentes

La encuesta también mostró cambios relevantes entre fondos públicos, un grupo que incluye fondos soberanos y fondos de pensiones estatales. En ese segmento, la demanda por activos físicos superó a otras clases de activos.

Casi el 60% de esos fondos planea aumentar su asignación a infraestructura y bienes raíces durante los próximos uno a dos años. La preferencia sugiere una búsqueda de activos tangibles capaces de combinar rendimiento, cobertura y exposición a tendencias de largo plazo.

El informe también reflejó un giro en la percepción hacia los mercados emergentes. El 38% de los fondos públicos globales dijo que planea incrementar su asignación a economías emergentes, frente al 27% registrado el año pasado.

En contraste, el interés por aumentar exposición a economías desarrolladas cayó al 25%. Un año antes, esa cifra se ubicaba en 47%.

La comparación es relevante porque muestra un cambio claro de preferencias, no solo una expansión general del apetito por riesgo. Los fondos públicos parecen estar reevaluando dónde creen que se ubicarán las mejores oportunidades de crecimiento y diversificación.

Entre los mercados considerados más atractivos aparecieron Estados Unidos y China. Según la encuesta, parte de ese atractivo está vinculado al papel de ambos países en la expansión de la inteligencia artificial.

Para observadores de mercados, esta combinación no es menor. Por un lado, hay cautela con el dólar como reserva; por otro, sigue existiendo interés por EE. UU. como destino de inversión, lo que revela una separación cada vez más visible entre moneda, geopolítica y oportunidades de capital.

Qué significa este giro para los mercados globales

El reporte no anticipa un colapso del dólar ni una transición abrupta a otro sistema. Más bien describe un desplazamiento lento, compuesto por pequeños ajustes de cartera, nuevas prioridades de cobertura y mayor tolerancia a una canasta más diversa de activos y monedas.

Ese tipo de cambio suele ser gradual, pero no por ello irrelevante. Cuando quienes gestionan reservas oficiales por billones de dólares modifican sus preferencias, la señal afecta expectativas sobre liquidez, refugio, composición de reservas y estructura del sistema financiero internacional.

El avance del oro encaja dentro de esa lógica defensiva. Su mayor adopción por bancos centrales confirma que, ante la mezcla de conflictos geopolíticos, dudas fiscales y fricciones políticas, los activos sin riesgo de contraparte vuelven a ganar centralidad.

La mención del yuan, la libra esterlina, la corona noruega y el dólar neozelandés también ilustra que la diversificación puede tomar muchas formas. No se trata necesariamente de elegir un único reemplazo para el dólar, sino de repartir dependencia entre más instrumentos.

En paralelo, la expansión de la IA dentro de bancos centrales y fondos públicos sugiere que la gestión de reservas será cada vez más tecnológica. Esa tendencia conecta directamente con el interés de la audiencia de DiarioBitcoin en automatización, analítica avanzada y nuevas arquitecturas de decisión financiera.

Visto en conjunto, el mensaje central de la encuesta es claro. El mundo oficial del dinero no está abandonando al dólar de inmediato, pero sí está preparándose para un escenario donde la hegemonía monetaria sea menos absoluta, el oro pese más y la inteligencia artificial juegue un papel creciente en la navegación de la volatilidad.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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