El Banco de la Reserva de Australia elevó su tasa de referencia a 4,6%, el nivel más alto desde 2011, y advirtió que podría volver a endurecer la política monetaria si la inflación no converge de forma sostenible a su objetivo. Aunque la inflación general bajó a 3,5% en julio, el encarecimiento de la energía y la persistencia de la inflación subyacente mantienen la presión.
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- El RBA aumentó la tasa de referencia en 25 puntos básicos, en una decisión unánime y la cuarta subida de 2026.
- La inflación subyacente se mantuvo en 3,6% desde mayo, por encima del rango objetivo de 2% a 3% del banco central.
- Los operadores asignaban una probabilidad de 56% a otra subida en noviembre, mientras esperaban nuevos datos de inflación.
🚨 Australia sube tasas al 4,6%, máximo desde 2011
El RBA aplicó su cuarta subida de 2026 y dejó abierta la puerta a nuevos aumentos.
La inflación subyacente sigue en 3,6%, por encima del objetivo de 2% a 3%.
El mercado asigna un 56% de probabilidad a otra subida en noviembre. pic.twitter.com/H012k71bY4
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 29, 2026
El Banco de la Reserva de Australia (RBA) elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta 4,6%, su nivel más alto desde 2011. La decisión unánime de los nueve integrantes del consejo marcó la cuarta subida de tasas de 2026. El banco central dejó abierta la posibilidad de endurecer más su política si la inflación no se modera de manera sostenible.
El aumento llega pese a que la inflación general australiana bajó a 3,5% en julio, desde el máximo de 4,6% registrado en marzo. El contraste con la persistencia de la inflación subyacente forma parte del contexto de la decisión: para los responsables del banco, la evolución de los precios todavía no permite dar por controladas las presiones inflacionarias.
Por qué el RBA volvió a subir las tasas
Como explicación de su decisión, el RBA señaló que el conflicto en Medio Oriente se amplió y que los precios globales de la energía superaron ampliamente los niveles que el banco había incorporado en sus previsiones de agosto. Según el comunicado del RBA citado por BeInCrypto, el encarecimiento del combustible no se limita a lo que pagan los consumidores en las estaciones de servicio: también comienza a trasladarse al costo de otros bienes y servicios.
El banco vinculó ese efecto con las presiones de capacidad que persisten en la economía australiana, una combinación que, a su juicio, puede dificultar el descenso sostenido de la inflación. En su comunicado, explicó que el mayor precio del combustible ya se había transmitido parcialmente a otros rubros y que ese impulso se suma a las restricciones de capacidad económica.
El RBA también mencionó la demanda relacionada con la inteligencia artificial como un factor que eleva los precios globales de los productos tecnológicos. Según el banco, las presiones sobre los precios pueden originarse tanto en costos asociados al combustible como en una mayor demanda de bienes tecnológicos, lo que complica el panorama inflacionario.
La decisión fue respaldada por unanimidad por los nueve integrantes del consejo, que aumentaron la tasa en 25 puntos básicos. El banco indicó que seguirá haciendo lo que considere necesario para devolver la inflación a su objetivo de forma sostenible y dejó explícito que otra subida de la tasa de referencia sigue entre las opciones si la evolución de los precios lo exige.
El contraste entre la inflación general y la subyacente
La inflación general de Australia alcanzó 4,6% en marzo, después de que los precios del combustible subieran 32,8% en un solo mes, según datos de la Oficina Australiana de Estadísticas (ABS). Más tarde, el indicador descendió a 3,5% en julio. La reducción a la mitad del impuesto especial al combustible, aplicada durante tres meses desde fines de marzo, contribuyó al alivio de los precios del combustible, aunque la mejora no se trasladó de la misma forma a todos los componentes de la inflación.
La medida subyacente mostró una trayectoria distinta: la media recortada, que deja fuera los cambios de precios más extremos, aumentó de 3,3% en marzo a 3,6% en julio. Ese indicador se mantuvo en 3,6% desde mayo, por encima de la banda objetivo de 2% a 3% del RBA, y ofreció una señal menos favorable que el descenso de la inflación general.
La diferencia entre ambos indicadores importa porque una caída de la inflación general puede reflejar movimientos fuertes en rubros concretos, como ocurrió con el combustible, sin que desaparezcan presiones más persistentes en el resto de los precios. La media recortada ayuda a observar parte de esa dinámica al excluir las variaciones más extremas, pero no elimina por sí sola la incertidumbre sobre el rumbo de la inflación.
El alivio fiscal aplicado al combustible también condicionó la evolución de la inflación general en los meses siguientes. Sin embargo, el avance de la media recortada ayuda a entender por qué el RBA no tomó la moderación de julio como una señal suficiente para detener el endurecimiento monetario, especialmente ante las nuevas presiones energéticas mencionadas en su comunicado.
Una ola de decisiones monetarias internacionales
La subida australiana se produjo en un mes en que otros grandes bancos centrales también elevaron sus tasas, aunque sus decisiones correspondieron a economías y marcos de política distintos. La Reserva Federal de Estados Unidos aumentó el 16 de septiembre su rango objetivo en 25 puntos básicos, hasta entre 3,75% y 4%, en lo que la fuente identifica como su primera subida desde 2023.
Días antes, el Banco Central Europeo elevó su tasa de depósito a 2,5%, mientras que el Banco de Japón llevó su tasa de política monetaria a 1,25% el 18 de septiembre. En el caso japonés, ese nivel fue el más alto desde 1995, de acuerdo con la información proporcionada, y la decisión se sumó a un escenario de mayor endurecimiento entre varios bancos centrales.
El Banco de Inglaterra tomó un camino diferente y mantuvo su tasa en 3,75% el 17 de septiembre, aunque tres de sus nueve responsables de política monetaria votaron a favor de subirla. El resultado refleja que no hubo un consenso completo a favor de mantener el nivel vigente, pero la información disponible no atribuye a esos votos una decisión posterior.
Las cifras muestran que el RBA actuó en un contexto internacional de tasas más elevadas, pero no permiten concluir que todos los bancos centrales enfrenten las mismas presiones o respondan por idénticos motivos. Para Australia, el banco señaló como factores las presiones inflacionarias, el combustible, la demanda vinculada con la IA y la capacidad de la economía para absorber costos más altos sin que se prolongue el aumento de precios.
Desaceleración económica y expectativas de otra subida
La decisión del RBA coincide con señales de enfriamiento de la economía australiana. El producto interno bruto creció 2,1% en el año hasta el trimestre de junio, por debajo del 2,5% observado en el trimestre de marzo, una desaceleración que convive con la prioridad del banco de devolver la inflación al rango objetivo.
También hubo señales de debilidad en otros indicadores mencionados en la información de origen: los precios de la vivienda cayeron en la mayoría de las capitales y la tasa de desempleo subió a 4,6% en agosto, según informó Bloomberg. Estos datos describen un entorno económico más complejo, aunque no bastan por sí solos para anticipar qué decisión tomará el consejo en su próxima reunión.
Los operadores elevaron sus apuestas sobre un endurecimiento adicional después de la decisión, y los swaps reflejaban una probabilidad de 56% de que el RBA suba las tasas en noviembre. Antes del anuncio, esa probabilidad rondaba 50%. El cambio en las expectativas fue moderado y no equivale a una certeza de que habrá otro aumento.
Los próximos datos de inflación serán relevantes para evaluar si las presiones persisten antes de la reunión de noviembre. La ABS tenía previsto publicar el miércoles las cifras de agosto y, posteriormente, divulgar el 28 de octubre los datos de septiembre, incluidas las lecturas trimestrales. El RBA, por su parte, dejó claro que decidirá si necesita actuar otra vez según la evolución de los precios y su objetivo de estabilidad.
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