El rebote reciente de las bolsas tras señales contradictorias sobre el Estrecho de Ormuz ha encendido alertas entre estrategas. Firmas como BCA Research, Orbis y Deutsche Bank sostienen que el mercado podría estar leyendo con demasiado optimismo una crisis que sigue abierta y cuyo impacto sobre la energía global aún está lejos de resolverse.
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- El S&P 500 subió 4,5% la semana pasada y el Nasdaq avanzó 7,2% tras señales temporales de reapertura del Estrecho de Ormuz.
- Analistas advierten que los inversores asumen erróneamente que Donald Trump puede controlar la escalada como hizo con anuncios arancelarios previos.
- Deutsche Bank comparó el momento actual con 2022, cuando el optimismo inicial sobre Ucrania fue seguido por fuertes caídas bursátiles.
Los mercados financieros parecen haber abrazado una lectura optimista del conflicto con Irán, pero varios analistas creen que esa reacción podría estar subestimando riesgos muy reales, según un informe de CNBC publicado este lunes.
La advertencia surge después de que las acciones repuntaran con fuerza ante la breve reapertura del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave para la energía global, antes de que el tráfico volviera a detenerse.
La preocupación central no es menor. Por el Estrecho de Ormuz circula cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción puede alterar expectativas de crecimiento, inflación y estabilidad financiera. En ese contexto, los estrategas sostienen que el entusiasmo reciente de los inversionistas podría apoyarse más en esperanza que en fundamentos sólidos.
Desde que Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego de dos semanas el 7 de abril, el sentimiento del mercado mejoró de forma visible. Ese giro se intensificó el viernes, cuando Teherán anunció que el Estrecho estaba abierto a la navegación, una noticia que fue interpretada como una señal de alivio para las cadenas energéticas y para el apetito global por riesgo.
La reacción fue contundente. El S&P 500 ganó 4,5% la semana pasada, mientras el Nasdaq Composite avanzó 7,2%. Además, el índice tecnológico registró el viernes su sesión ganadora número 13 de forma consecutiva, igualando una racha que no se veía desde 1992.
Sin embargo, esa narrativa optimista perdió fuerza muy rápido. El lunes, las bolsas globales flaquearon y cambiaron de dirección después de que el tráfico en el Estrecho volviera a paralizarse por completo. A eso se suma otro factor delicado: el alto el fuego vigente expira este martes, lo que mantiene abierta la posibilidad de nuevas tensiones en una región extremadamente sensible.
Analistas ven complacencia y una lectura errónea del conflicto
Matt Gertken, estratega jefe geopolítico de BCA Research, dijo que los inversores están interpretando la crisis bajo un marco equivocado. Según explicó, el mercado se acostumbró a reaccionar a los anuncios arancelarios del presidente Donald Trump desde el llamado “día de la liberación” del año pasado, como si la Casa Blanca pudiera subir y bajar la presión política en el momento ideal para evitar daños mayores.
Para Gertken, esa lógica no aplica de la misma manera en Oriente Medio. En declaraciones televisivas recogidas por CNBC, el estratega afirmó que el mercado cree que Trump puede tensar la situación y luego enfriarla con precisión, como si fuera el maestro de la secuencia. Pero advirtió que ahora podría tratarse de una situación diferente, porque Irán ha sido atacado y su umbral de dolor es más alto.
Esa distinción es importante para cualquier lector que siga mercados, incluyendo criptoactivos. Cuando los inversionistas creen que un líder político controla el ritmo del riesgo geopolítico, tienden a comprar acciones y otros activos volátiles más rápido. Pero cuando esa percepción falla, los ajustes suelen ser bruscos, especialmente si el precio de la energía empieza a presionar inflación, tasas o márgenes corporativos.
Gertken añadió que Trump, cuyo Partido Republicano encara un año electoral, todavía no ha conseguido garantías sobre las capacidades nucleares de Irán, uno de los objetivos centrales de guerra para la Casa Blanca. Por eso, subrayó que en un horizonte de 12 meses los inversores deberían tomarse la crisis en serio y no actuar con complacencia.
El Estrecho de Ormuz sigue siendo la variable crítica
La euforia del viernes por la reapertura de Ormuz duró poco. Irán anunció su cierre de nuevo al día siguiente, revirtiendo de golpe una señal que el mercado ya había empezado a descontar como positiva. Ese vaivén dejó en evidencia que la recuperación de los activos de riesgo todavía depende de una condición básica: que los flujos energéticos vuelvan a la normalidad de forma sostenida.
Patrick O’Donnell, estratega jefe de inversiones de Orbis, sostuvo que las bolsas están mirando los acontecimientos con una lógica de “vaso medio lleno”. En otras palabras, el mercado estaría enfatizando la posibilidad de una solución favorable mientras resta importancia a la fragilidad operativa y militar que sigue rodeando al corredor energético.
Para Orbis, el punto clave es si el Estrecho realmente volverá a abrirse otra vez y permanecerá operativo. Esa pregunta no es técnica ni marginal. Si el paso continúa interrumpido, las consecuencias pueden trasladarse a los precios del crudo y del gas, a los costos de transporte y, en última instancia, a las expectativas económicas de múltiples regiones.
O’Donnell añadió que las ramificaciones del conflicto en Oriente Medio tendrán un efecto “bastante duradero” sobre la economía global y los mercados. Esa observación va más allá del movimiento diario de las bolsas. Sugiere que, incluso si el ruido noticioso reduce su intensidad por unos días, el impacto macroeconómico puede persistir durante meses.
Deutsche Bank recuerda una lección incómoda de 2022
La cautela no proviene solo de estrategas geopolíticos. Deutsche Bank también pidió prudencia en una nota publicada el lunes. Jim Reid, jefe de investigación macroeconómica del banco, trazó una comparación incómoda con lo ocurrido al inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, cuando el optimismo sobre un posible acuerdo rápido ayudó a impulsar temporalmente al mercado.
Ese episodio terminó siendo una señal falsa. El S&P 500 llegó a repuntar más de 10% en las primeras semanas del conflicto, impulsado por la expectativa de una resolución negociada que finalmente no se materializó. De acuerdo con Reid, muchos inversores quedaron luego decepcionados al comprobar que la guerra seguía abierta y que el impacto económico era más profundo de lo esperado.
El saldo de aquel año fue duro para la renta variable estadounidense. El principal índice bursátil terminó cayendo cerca de 25% desde su máximo de enero hasta el mínimo de octubre. Al cierre de 2022, el S&P 500 acumuló una baja anual de 19%, su peor desempeño desde 2008.
Para Deutsche Bank, ese antecedente es una clara señal de advertencia. La comparación no implica que el desenlace vaya a repetirse de forma exacta, pero sí plantea una lección relevante: los repuntes construidos sobre expectativas frágiles de paz pueden revertirse con fuerza cuando la realidad geopolítica vuelve a imponerse.
Qué está observando ahora el mercado
En el corto plazo, la atención se concentra en dos variables. La primera es la vigencia real del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, que expira este martes. La segunda es el estado operativo del Estrecho de Ormuz, cuya reapertura estable sería un elemento clave para sostener cualquier mejora duradera en el sentimiento de mercado.
Por ahora, la señal que envían varios analistas es de prudencia. El repunte reciente de las acciones muestra que los inversores quieren creer en una desescalada, pero la información disponible todavía no confirma ese escenario. En mercados globales, y más aún en contextos de conflicto, una lectura demasiado optimista puede volverse costosa con rapidez.
Para quienes siguen la intersección entre geopolítica y activos de riesgo, el episodio deja una enseñanza clara. Los mercados no solo reaccionan a los hechos, sino también a la percepción de control sobre esos hechos. Cuando esa percepción se rompe, tanto las bolsas como otros activos especulativos pueden enfrentar una volatilidad mucho mayor de la que sugieren los repuntes iniciales.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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