Tokens de Shiba Inu enviados a Vitalik Buterin sin que los solicitara contribuyeron al fondo que apoya un ensayo de vacuna contra el COVID-19. PopVax también planea liberar el desarrollo como código abierto, mientras SHIB enfrenta una caída y su equipo anticipa una posible ruptura alcista.
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- PopVax administró sus primeras dos dosis a voluntarios en Melbourne y reportó USD $20 millones en aportes de Balvi y la Fundación Gates.
- La financiación de Balvi se vincula con SHIB que los creadores del token enviaron a Buterin en 2021 sin su consentimiento.
- El equipo de Shiba Inu atribuyó parte de la presión sobre SHIB a ventas forzadas, aunque sostuvo que ve señales tempranas de recuperación.
🚨 Ensayo de vacuna contra COVID-19 recibe fondos vinculados a SHIB
PopVax administró dos dosis en Melbourne. Balvi y la Fundación Gates aportaron USD 20 millones.
Balvi se vincula a SHIB enviado a Vitalik Buterin sin que lo solicitara.
La startup prevé abrir el desarrollo… pic.twitter.com/ixEBXVWMun
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 13, 2026
Una donación de tokens que Vitalik Buterin no solicitó terminó conectando el universo de las memecoins con un proyecto de investigación médica. PopVax, una startup biotecnológica de Hyderabad, India, ya administró sus primeras dosis de una vacuna contra el COVID-19 a voluntarios en Melbourne, Australia, y parte del respaldo económico del programa está relacionado con Shiba Inu (SHIB).
De tokens enviados sin permiso a fondos para investigación
El vínculo comenzó en mayo de 2021, cuando los creadores anónimos de Shiba Inu enviaron a Buterin la mitad del suministro de SHIB. El cofundador de Ethereum no había pedido esos activos y decidió quemar el 90% de los tokens recibidos, que en ese momento tenían un valor superior a USD $6.000 millones. La operación retiró esa porción de la circulación, pero no terminó con el destino de todos los tokens que quedaron bajo su control.
Buterin también destinó una parte de esos activos a una donación de USD $1.000 millones para un fondo de ayuda contra el COVID-19 en India. Más adelante surgió Balvi, un fondo científico asociado con Buterin y financiado con recursos derivados de aquella fortuna en SHIB. Según la información publicada por BeInCrypto, Balvi y la Fundación Gates aportaron en conjunto USD $20 millones al programa de PopVax.
La historia ilustra una ruta poco habitual para capital originado en una criptomoneda especulativa: desde una transferencia no solicitada hacia una figura reconocida del sector, hasta fondos destinados a proyectos científicos. Sin embargo, el origen de los recursos no cambia por sí solo la naturaleza de la investigación ni permite anticipar su resultado. La vacuna todavía atraviesa ensayos con humanos, por lo que su avance debe leerse como una etapa de prueba, no como una confirmación de eficacia.
El caso también muestra por qué conviene distinguir entre el valor de mercado atribuido a los tokens en un momento determinado y el dinero efectivamente disponible para financiar iniciativas. La valoración superior a USD $6.000 millones corresponde al momento en que Buterin quemó la mayor parte de los activos recibidos; la fuente no presenta esa cifra como el monto entregado a PopVax. Para el programa, el dato financiero reportado es el aporte conjunto de USD $20 millones de Balvi y la Fundación Gates.
PopVax inicia pruebas y promete liberar el desarrollo
PopVax informó que el 31 de agosto administró las primeras dos dosis a voluntarios en Melbourne. Ese paso sitúa al proyecto en la fase de ensayos con personas, aunque los datos disponibles en la información de origen no detallan el número total de participantes, el diseño completo del estudio ni resultados clínicos. Por eso, la administración de las dosis marca el inicio de una evaluación, no una conclusión sobre la seguridad o la protección que ofrecería la vacuna.
El fundador de la empresa, Soham Sankaran, señaló que PopVax planea hacer que la vacuna sea de código abierto en colaboración con Balvi una vez que concluya la Fase I. Según esa propuesta, otros investigadores y productores podrían construir sobre el desarrollo sin solicitar una licencia. La iniciativa estaría dirigida a trabajos contra el SARS-CoV-2 y virus cercanos de la familia Betacoronavirus.
PopVax describe como objetivo una vacuna de amplio espectro y estable a temperatura de refrigerador, cuyo diseño pueda ser adaptado y fabricado por científicos, productores o integrantes del público en distintos lugares. La compañía sostiene que eliminar barreras de propiedad intelectual facilitaría que terceros mejoren el desarrollo o lo ajusten a sus necesidades. Se trata de una aspiración declarada por la startup, no de una garantía de que la vacuna ya tenga esas características o pueda producirse a escala.
Buterin recomendó que sus seguidores prestaran atención a PopVax y destacó la posibilidad de combinar vacunas con un enfoque de ciencia abierta y orientación al interés público. Su respaldo público coincide con el apoyo de Balvi, aunque la información disponible no atribuye a Buterin un papel en la dirección de los ensayos. Por ahora, la propuesta de apertura depende de que finalice la Fase I y de que se concrete la colaboración anunciada.
La caída de SHIB contrasta con el optimismo del equipo
Mientras los fondos vinculados a SHIB respaldan el proyecto científico, el token atraviesa una etapa de presión en el mercado. La página de precios citada en la cobertura registraba una caída de 4,33% en 24 horas y un retroceso de 9,64% durante los siete días anteriores. Son variaciones correspondientes a ventanas distintas y no describen, por sí solas, la evolución futura del activo.
En un mensaje difundido el 12 de octubre, el equipo de Shiba Inu señaló que SHIB bajaba 2,53% ese día y atribuyó parte del descenso a ventas forzadas dentro del ecosistema cripto. La diferencia entre esa variación diaria y el 4,33% reportado en otra lectura puede responder al momento de consulta o a la fuente del dato, por lo que no deben tratarse como una misma medición. El equipo relacionó esas liquidaciones con un escenario de alto apalancamiento durante una corrección.
El apalancamiento permite a los operadores exponerse a posiciones mayores que el capital que aportan, pero también puede amplificar las pérdidas cuando el mercado se mueve en contra. La explicación del equipo presenta las ventas forzadas como una causa de presión sobre SHIB y como un patrón que, a su juicio, aparece durante correcciones con posiciones apalancadas. Esa lectura corresponde a la interpretación del proyecto; la información citada no ofrece datos independientes para cuantificar cuánto de la caída obedeció a ese mecanismo.
Pese al retroceso, la cuenta oficial sostuvo que el mercado empezaba a recuperar un tono alcista y que SHIB mostraba señales tempranas de una posible ruptura. La afirmación expresa el optimismo del equipo, pero no confirma que el precio haya iniciado una recuperación ni que exista una ruptura técnica consumada. La distancia entre esa expectativa y las pérdidas recientes deja a los participantes ante señales de mercado contrapuestas.
Una apuesta científica y otra todavía incierta para SHIB
El optimismo sobre el token aparece después de una venta agresiva en el mercado cripto a principios de ese mes, episodio que, según la cobertura, dejó expuestos a operadores apalancados. La fuente también recuerda que un operador destacado había calificado a SHIB como un activo muerto en junio. Estas referencias muestran que las opiniones sobre el proyecto están divididas, pero no permiten concluir por sí solas cuál será el comportamiento futuro del precio.
La conexión con PopVax ofrece un ejemplo de cómo una riqueza cripto no solicitada puede terminar financiando una actividad ajena al mercado de tokens. Aun así, el efecto de esa historia sobre el precio de SHIB no está establecido: el ensayo de la vacuna y la cotización de la memecoin son asuntos distintos, aunque compartan un vínculo de origen a través de los fondos de Balvi. La noticia tampoco plantea que el respaldo científico garantice una recuperación del activo.
El calendario inmediato que describe PopVax depende de la conclusión de la Fase I, tras la cual la empresa y Balvi prevén abrir el desarrollo a terceros. La fuente no precisa una fecha para ese paso ni ofrece resultados del ensayo, de modo que todavía quedan elementos importantes por conocer antes de evaluar el alcance práctico de la iniciativa. La apertura anunciada es una intención concreta, pero su ejecución y utilidad dependerán de avances posteriores.
En paralelo, el equipo de Shiba Inu tendrá que respaldar con datos la posibilidad de una ruptura que por ahora describe como temprana, mientras los precios citados reflejan pérdidas en horizontes de 24 horas y siete días. La paradoja de la historia está en que una memecoin bajo presión contribuyó, a través de la fortuna de Buterin y Balvi, a financiar una investigación con ambiciones de ciencia abierta. Ese legado puede adquirir relevancia científica aunque SHIB no confirme el optimismo de su comunidad.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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