La caída de la rupia y el alza de los aranceles al oro abrieron un nuevo frente de debate en India. Kashif Raza, fundador de Bitinning, sostiene que el país no puede producir oro a escala, pero sí puede minar Bitcoin y convertirlo en una herramienta para retener valor, reducir la salida de divisas y hasta generar ingresos externos.
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- Kashif Raza planteó que India debería promover la minería de Bitcoin como contrapeso estratégico al oro.
- El gobierno elevó el arancel de importación sobre el oro y la plata de 6% a 15% en medio de la debilidad de la rupia.
- Raza argumentó que el oro es una necesidad cultural en India y que el nuevo impuesto golpea sobre todo a los hogares.
🚨 India enfrenta una crisis por el aumento de impuestos al oro 🚨
La rupia cae y el gobierno eleva aranceles del 6% al 15%
Kashif Raza, fundador de Bitinning, propone minar Bitcoin como alternativa
India produce solo 1.5 toneladas de oro al año, mientras importa 700… pic.twitter.com/cSsRNRXO7L
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 16, 2026
India enfrenta una presión creciente sobre su moneda y sobre su balanza de pagos, en un contexto marcado por mayores costos de importación y por la persistente demanda local de oro. En ese escenario, el influencer cripto Kashif Raza, fundador de Bitinning, propuso una alternativa poco habitual: impulsar la minería doméstica de Bitcoin como respuesta estratégica.
Según explicó Raza en declaraciones recogidas por BeInCrypto, India no puede producir oro en cantidades relevantes, pero sí puede producir Bitcoin dentro de sus fronteras. A su juicio, esa diferencia cambia por completo la lógica económica de ambos activos.
La propuesta surgió tras una nueva ofensiva del gobierno indio para contener la presión sobre la rupia. En mayo, el primer ministro Narendra Modi pidió a los hogares evitar compras no esenciales de oro durante un año.
Poco después, India elevó el arancel de importación sobre el oro y la plata de 6% a 15%. La medida llegó cuando la rupia rondaba mínimos históricos, cerca de INR 96,9 por dólar.
El trasfondo macroeconómico también incluye el encarecimiento del petróleo. De acuerdo con la información citada por la fuente, el crudo Brent superó los USD $100 por barril en medio del conflicto en Irán, ampliando la factura de importación de India.
La propuesta de minar Bitcoin en lugar de importar valor
Para Raza, la clave del problema está en el suministro y en el flujo de divisas. India produce apenas unas 1,5 toneladas de oro al año, mientras importa alrededor de 700 a 720 toneladas anuales.
Esas compras se pagan en dólares, lo que implica una salida constante de moneda extranjera. Desde su punto de vista, ese drenaje ejerce presión directa sobre la rupia y agrava la vulnerabilidad externa del país.
Bitcoin, en cambio, opera bajo una lógica distinta. Raza sostuvo que no hace falta importarlo, ya que un país puede producirlo localmente mediante minería, sin envío físico ni una factura asociada en divisas.
En sus palabras, Bitcoin compite con el oro como refugio de valor. Ese punto resulta central para su tesis, porque sugiere que India podría ofrecer a los ahorristas un activo alternativo sin repetir la dependencia externa que genera el metal precioso.
Raza describió incluso un circuito económico completo para esa estrategia. India podría minar Bitcoin dentro del país, abastecer con ese activo a los exchanges locales y canalizarlo hacia compradores minoristas, manteniendo así los ingresos en la economía nacional.
Si además existiera excedente de producción, ese Bitcoin podría exportarse. Bajo ese modelo, dijo Raza, el país pasaría de enviar dólares al exterior por compras de oro a atraer dólares mediante la venta de un activo digital producido localmente.
El planteamiento también tiene una dimensión industrial. No se trata solo de tolerar la actividad, sino de respaldarla como un sector con capacidad de generar valor interno y de mejorar la posición externa del país.
Rupia débil, oro caro y medidas del gobierno
La propuesta tomó forma en medio de una coyuntura delicada para la moneda india. La rupia ha cotizado cerca de sus niveles más bajos frente al dólar, lo que encarece importaciones clave y multiplica la sensibilidad de las autoridades.
El llamado de Modi para frenar compras no esenciales de oro apuntó precisamente a reducir esa presión. El gobierno buscó contener una demanda doméstica que, por su peso histórico y cultural, suele traducirse en compras externas significativas.
Sin embargo, Raza cuestionó el orden de las decisiones. Consideró “un poco preocupante” que se pasara al aumento de impuestos antes de dejar que el llamado oficial produjera algún efecto entre los consumidores.
El incremento del arancel de importación del 6% al 15% sobre el oro y la plata elevó de inmediato el costo para los compradores. A juicio de Raza, eso terminó castigando a los hogares comunes más que modificando de raíz el patrón de demanda.
Su crítica no se limitó al oro. Cuando se le preguntó qué más podría haber hecho India, enumeró varias medidas posibles, entre ellas mercados más transparentes, mejor educación financiera, menores impuestos sobre ganancias de acciones y límites más estrictos a las remesas hacia el exterior.
Dentro de esa lista, la minería de Bitcoin fue la sugerencia más llamativa. No solo por su novedad política, sino porque plantea un reemplazo parcial del activo importado por uno que podría generarse localmente.
Bitcoin como mejora estructural frente al oro
Raza también presentó a Bitcoin como una mejora estructural sobre el oro. Según su razonamiento, el metal precioso tiene limitaciones en divisibilidad, portabilidad y almacenamiento que el activo digital resuelve de forma más eficiente.
Ese argumento no es nuevo dentro del ecosistema cripto, pero en el caso indio adquiere una connotación distinta. La comparación no apunta solo a la inversión, sino al papel económico de ambos activos dentro de una sociedad con fuerte tradición de ahorro en oro.
Raza defendió además el carácter neutral de Bitcoin. Dijo que comparte virtudes del oro porque es un commodity digital, nadie lo posee, nadie lo emitió, nadie lo creó y ninguna nación lo controla.
Otro elemento relevante en su visión es el suministro fijo. A diferencia de una moneda nacional, cuya oferta puede ampliarse por decisión de un gobierno o banco central, Bitcoin mantiene reglas de emisión predefinidas.
Para sectores que ven en los activos escasos una cobertura frente a la depreciación monetaria, esa característica importa. En contextos de tensión cambiaria, el debate sobre refugios de valor suele intensificarse y abrir espacio para comparaciones entre oro y BTC.
Aun así, la idea de convertir esa afinidad conceptual en una política pública es más compleja. Requiere considerar infraestructura, energía, tributación y el tono regulatorio con el que el Estado decide tratar a la industria.
El peso cultural del oro en los hogares indios
Una parte central del argumento de Raza gira alrededor del papel social del oro en India. Para él, no se trata de una inversión fácilmente sustituible, sino de una necesidad cultural profundamente arraigada.
Explicó que el oro está entretejido en bodas y en la planificación familiar. Según su descripción, muchas familias empiezan a ahorrar para la boda de una hija desde el momento de su nacimiento.
Esa costumbre vuelve difícil modificar el comportamiento mediante decretos o impuestos. Raza fue explícito al afirmar que no se pueden cambiar culturas y creencias de forma simple.
También destacó una concentración geográfica relevante. Indicó que cerca del 40% de las tenencias de oro de India se encuentran en cinco estados del sur del país.
Esa distribución refuerza la idea de que la demanda no responde únicamente a señales de precio. En muchos casos, el metal conserva funciones simbólicas y patrimoniales que van más allá del cálculo financiero convencional.
Por eso, desde su perspectiva, encarecer el oro mediante impuestos no elimina la necesidad subyacente. Lo que hace es trasladar el costo a los hogares, sobre todo a aquellos que siguen viendo en ese activo una forma de seguridad familiar.
Regulación, impuestos y los límites del ecosistema cripto en India
La minería de criptomonedas está permitida en India, ya que no existen leyes que la prohíban o criminalicen de manera expresa. Sin embargo, eso no implica un entorno especialmente favorable para su expansión.
El país aplica un régimen fiscal estricto sobre los activos digitales, clasificados como Activos Digitales Virtuales. Las ganancias derivadas de criptomonedas están sujetas a un impuesto de 30%.
Además, la mayoría de las transacciones cripto enfrentan un Impuesto de Retención en la Fuente de 1%, calculado sobre el valor total de la operación. Ese esquema ha sido criticado por actores del sector por su efecto sobre la liquidez y la actividad local.
En ese contexto, la propuesta de Raza apunta a algo más que la simple legalidad de minar. Su punto es que los responsables de formular políticas públicas deberían respaldar la industria, en vez de limitarse a permitirla bajo un marco poco competitivo.
La discusión, por tanto, no se reduce a si Bitcoin puede funcionar como refugio de valor. También involucra si India está dispuesta a construir un entorno que convierta la minería y el uso del activo en una ventaja económica concreta.
Por ahora, la realidad muestra un contraste claro. El país mantiene abierta la puerta a la actividad, pero impone cargas fiscales severas a un sector que algunos ven como una posible fuente de innovación, ahorro interno y captación de divisas.
Un debate que mezcla política monetaria, cultura y activos digitales
La intervención de Raza revela hasta qué punto el debate sobre Bitcoin puede cruzarse con cuestiones macroeconómicas tradicionales. En este caso, la discusión no gira solo en torno a tecnología o inversión, sino a moneda, importaciones y comportamiento social.
Su tesis parte de una idea simple, pero políticamente potente. Si India no puede producir el activo que sus hogares demandan de forma histórica, tal vez deba promover otro que sí pueda generar dentro de sus propias fronteras.
No obstante, el reemplazo entre oro y Bitcoin no luce inmediato. El primero conserva un arraigo cultural robusto, mientras el segundo sigue dependiendo de educación financiera, regulación y una aceptación social que todavía avanza de manera desigual.
Raza sostuvo que entre 75% y 78% de los adultos indios son financieramente analfabetos y tienen dificultades para pensar más allá del oro. Bajo esa lectura, un nuevo activo puede ser más útil a largo plazo que un nuevo impuesto.
La discusión deja abiertas varias preguntas para India. Entre ellas, si debe seguir defendiendo a la rupia mediante restricciones al consumo de oro o si puede desarrollar una estrategia complementaria basada en activos digitales y producción local de valor.
Por ahora, la propuesta de impulsar la minería de Bitcoin permanece en el terreno del debate público. Aun así, pone sobre la mesa una idea que conecta cultura, ahorro, geopolítica monetaria y tecnología en una sola conversación.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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