Por Hannah Pérez  

El senador estadounidense Bernie Sanders anunció que presentará una legislación para crear un fondo soberano de IA financiado con una participación accionaria de 50% en las mayores empresas de IA del país, incluidas compañías como OpenAI, Anthropic y xAI. La propuesta busca que la riqueza generada por esta tecnología beneficie directamente a la población y no solo a fundadores, inversionistas y grandes tecnológicas.

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  • Sanders dijo que presentará la American A.I. Sovereign Wealth Fund Act para dar al público una participación directa en grandes empresas de IA.
  • La propuesta contempla un impuesto único de 50%, no sobre ganancias, sino pagado en acciones de compañías líderes del sector.
  • El fondo tendría derechos de voto, representación en juntas directivas y podría financiar pagos directos, salud, educación y vivienda.

 


 

El senador independiente Bernie Sanders prepara una propuesta legislativa que busca cambiar de forma radical la relación entre el público estadounidense y las grandes empresas de inteligencia artificial (IA).

En un artículo de opinión publicado en The New York Times, Sanders afirmó que pronto presentará la American A.I. Sovereign Wealth Fund Act, una ley que crearía un fondo soberano nacional financiado mediante una participación accionaria obligatoria en las principales compañías de IA de Estados Unidos.

La idea central es que el público reciba una parte directa de la riqueza generada por la inteligencia artificial, bajo el argumento de que los modelos generativos fueron entrenados con conocimiento, creatividad, datos y producción cultural acumulada por millones de personas.

Sanders plantea que la IA no fue creada “de la nada” ni exclusivamente por los fundadores de compañías tecnológicas. En su visión, los grandes modelos se construyeron sobre libros, canciones, obras de arte, periodismo, código, investigación científica, videos, conversaciones, imágenes e ideas producidas durante generaciones por la sociedad en su conjunto. Por eso, sostiene, la riqueza que produzcan estas herramientas debe beneficiar también a la sociedad.

Un impuesto único pagado en acciones

La propuesta de Sanders no se enfoca en gravar las ganancias de las empresas de IA. En cambio, plantea un impuesto único de 50% pagado en acciones.

Eso significa que grandes compañías como OpenAI, Anthropic, xAI y otras firmas dominantes del sector tendrían que transferir una participación accionaria significativa al fondo soberano. El Estado, a través de ese fondo, tendría derechos económicos sobre el crecimiento futuro de esas empresas y también poder de decisión mediante acciones con voto.

Sanders sostiene que la medida tendría dos objetivos principales. El primero sería dar al público una participación directa en la gobernanza de la inteligencia artificial. El segundo sería asegurar que los billones de dólares que eventualmente genere la industria se usen para mejorar la vida de la población, en lugar de concentrarse exclusivamente en fundadores, capitalistas de riesgo y fondos de inversión.

Según el senador, el fondo permitiría al gobierno federal tener representación equivalente en las juntas directivas de las compañías afectadas y bloquear decisiones que perjudiquen a los ciudadanos, además de impulsar políticas que beneficien a trabajadores, familias y comunidades.

IA, riqueza pública y control democrático

El argumento de Sanders parte de una preocupación más amplia: quién controlará la tecnología más transformadora de las próximas décadas.

En su artículo, el senador advierte que la inteligencia artificial impactará la economía, la democracia, la educación, el bienestar emocional, el medioambiente y la forma en que las familias crían a sus hijos. También menciona temores sobre sistemas de IA que eventualmente puedan superar capacidades humanas y operar de forma independiente, con consecuencias potencialmente catastróficas.

Pero su foco político no está solo en los riesgos existenciales, sino en la concentración de poder económico.

Sanders cuestiona que el futuro de la IA esté siendo definido por un grupo reducido de multimillonarios y empresas privadas con escasa participación democrática. En su texto menciona a figuras como Elon Musk, Sam Altman y Dario Amodei, así como a inversionistas de Silicon Valley y gestores de Wall Street, a quienes acusa de estar posicionados para capturar la mayor parte del valor económico de esta nueva industria.

La propuesta busca presentar la IA como una suerte de recurso público construido sobre conocimiento colectivo. Bajo esa lógica, Sanders compara la IA con recursos naturales como el petróleo: si una sociedad permite explotar un recurso común, entonces la riqueza generada debe regresar a la población.

Inspiración en Noruega y Alaska

Sanders cita como precedentes los fondos soberanos creados a partir de recursos naturales.

El ejemplo más destacado es el fondo soberano de Noruega, financiado con riqueza petrolera y valorado en más de USD $2 billones. En lugar de permitir que toda la ganancia derivada del petróleo quedara en manos de ejecutivos privados, Noruega creó una estructura para administrar parte de esa riqueza en beneficio de la población.

El senador también menciona el caso de Alaska, que hace 50 años creó un fondo soberano con ingresos petroleros y desde entonces paga dividendos anuales directamente a sus residentes.

Para Sanders, la IA representa un recurso público aún más valioso que el petróleo, porque se basa en la acumulación de conocimiento, creatividad y trabajo humano. En consecuencia, el mecanismo de redistribución debería ser incluso más ambicioso.

La propuesta también conecta con debates recientes dentro del propio sector tecnológico. Sanders señala que OpenAI ha sugerido la creación de un fondo de riqueza pública que otorgue a todos los ciudadanos una participación en el crecimiento económico impulsado por IA. Anthropic también ha planteado la idea de fondos soberanos nacionales con participaciones en empresas de IA. Musk, por su parte, ha defendido pagos federales o ingresos elevados universales como respuesta al desempleo causado por IA.

Pagos directos y servicios básicos

Sanders afirma que el fondo soberano comenzaría destinando sus recursos a pagos directos para los estadounidenses.

A medida que el fondo crezca, los ingresos podrían utilizarse para garantizar un nivel de vida digno, incluyendo acceso a salud, educación y vivienda. Sin embargo, el senador reconoce que la implementación será compleja y que los detalles específicos sobre prioridades de gasto, mecánica operativa y empresas afectadas serán presentados cuando introduzca formalmente el proyecto en las próximas semanas.

Uno de los puntos más difíciles será determinar qué compañías entrarían dentro del alcance de la ley. Algunas empresas son puramente de IA, pero otras, como gigantes tecnológicos diversificados, combinan IA con nube, software, hardware, publicidad, redes sociales o comercio electrónico. Sanders reconoce que una participación gubernamental importante en empresas donde la IA es solo una parte del negocio plantea desafíos legales, económicos y de gobernanza.

También es previsible que la propuesta enfrente fuerte oposición de la industria tecnológica, inversionistas privados y legisladores favorables al libre mercado. Un impuesto de 50% pagado en acciones sería una intervención profunda en la estructura de propiedad de compañías privadas y podría abrir debates constitucionales, financieros y políticos.

Una propuesta que anticipa el debate por la riqueza de la IA

Aunque su aprobación luce incierta, la propuesta de Sanders introduce una pregunta que ganará peso a medida que la inteligencia artificial transforme el mercado laboral: cómo se distribuirá la riqueza generada por sistemas que pueden automatizar trabajo, reemplazar funciones humanas y aumentar la productividad en sectores completos.

Si la IA produce billones de dólares en valor económico, pero ese valor queda concentrado en pocas empresas y accionistas, la desigualdad podría ampliarse. Si, por el contrario, parte de esa riqueza se canaliza hacia mecanismos públicos, podría financiar transferencias, servicios sociales o nuevas formas de ingreso universal.

La propuesta también tensiona una narrativa dominante en Silicon Valley: la idea de que la innovación privada debe capturar la mayor parte del beneficio porque asume el riesgo tecnológico. Sanders responde que los modelos de IA se entrenaron con una base de conocimiento social, muchas veces sin permiso, reconocimiento ni compensación para quienes produjeron ese material.

En otras palabras, el senador busca convertir el debate sobre copyright, datos de entrenamiento y automatización laboral en una discusión más amplia sobre propiedad pública.

Un pulso político con Silicon Valley

La American A.I. Sovereign Wealth Fund Act probablemente enfrentará resistencia inmediata de las grandes tecnológicas y sus inversionistas. Pero también podría encontrar eco en sectores preocupados por el impacto laboral de la IA, la concentración de poder corporativo y la falta de supervisión democrática sobre tecnologías capaces de remodelar la economía.

Para Sanders, el futuro de la inteligencia artificial no debe decidirse “a puertas cerradas” en Silicon Valley ni quedar subordinado a la maximización de ganancias de multimillonarios. Su propuesta busca que trabajadores, padres, maestros, artistas, científicos, comunidades y ciudadanos tengan participación en una tecnología que, según él, fue construida sobre recursos colectivos.

La iniciativa llega en un momento en que la IA se ha convertido en el centro de la competencia tecnológica global, la valorización bursátil de grandes empresas y el debate sobre el futuro del empleo. También aparece mientras compañías privadas de IA levantan capital a valoraciones cada vez más altas, prometen transformaciones económicas masivas y enfrentan críticas por el uso de obras protegidas, datos personales y contenidos públicos en sus modelos.

Sanders quiere que ese crecimiento no quede exclusivamente en manos privadas.

La pregunta ahora es si su propuesta será vista como una idea marginal, una presión negociadora para futuras reformas o el inicio de un debate más profundo sobre quién debe poseer la riqueza creada por la inteligencia artificial.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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