Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

La industria de inteligencia artificial enfrenta un problema menos visible que los chips de Nvidia: las placas de circuito impreso (PCB). Estados Unidos depende ampliamente de fabricantes chinos para este componente esencial, una situación que genera preocupaciones sobre seguridad nacional, resiliencia de la cadena de suministro y capacidad industrial en plena carrera global por la IA.

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  • China fabrica cerca del 60% de las PCB del mundo, mientras la participación de EE. UU. cayó de 30% a apenas 4%.
  • El Pentágono advierte riesgos de seguridad, incluyendo posibles componentes maliciosos capaces de afectar sistemas militares críticos.
  • La demanda impulsada por IA y defensa está disparando los precios, mientras Washington impulsa subsidios para recuperar producción local.

 

Cuando se habla de inteligencia artificial, la atención suele concentrarse en los chips de Nvidia, los centros de datos o los modelos avanzados desarrollados por OpenAI, Anthropic o Google. Sin embargo, debajo de prácticamente cada procesador existe un componente menos visible pero indispensable: las placas de circuito impreso, conocidas como PCB por sus siglas en inglés.

Estas placas constituyen la infraestructura física que permite conectar chips, memorias, sensores y demás componentes electrónicos. Sin ellas, ningún sistema informático funciona. Desde un simple audífono inalámbrico hasta un servidor Nvidia Vera Rubin de varias toneladas dependen de estas piezas para operar.

El problema para Estados Unidos es que la producción global de PCB se ha desplazado masivamente hacia Asia durante las últimas décadas, especialmente hacia China. Según datos de la Printed Circuit Board Association of America (PCBAA), la participación estadounidense pasó de representar cerca del 30% del mercado mundial a apenas un 4%, mientras que aproximadamente seis de cada diez PCB producidas actualmente provienen de territorio chino.

Para los responsables de seguridad nacional, esta dependencia se ha convertido en una preocupación estratégica de primer orden.

El Pentágono teme riesgos de sabotaje y espionaje

Funcionarios del Departamento de Defensa consideran que las PCB representan uno de los puntos más vulnerables dentro de la cadena de suministro tecnológica.

Mike Cadenazzi, subsecretario adjunto de Guerra para Política de Base Industrial, explicó a CNBC que chips, sustratos y placas electrónicas ofrecen múltiples oportunidades para que actores maliciosos introduzcan componentes o funcionalidades ocultas.

Los escenarios más extremos contemplan desde robo silencioso de información hasta alteraciones en sistemas militares. Según Cadenazzi, una PCB comprometida podría interferir con el funcionamiento de armamento avanzado e incluso provocar que un misil falle durante una operación.

Las preocupaciones no son nuevas. Al Shaffer, ex subsecretario adjunto de Defensa durante administraciones de Barack Obama y Donald Trump, señaló que las placas de circuito son uno de los lugares más sencillos para ocultar modificaciones maliciosas debido a la complejidad de sus múltiples capas internas.

Ante estos riesgos, el Departamento de Defensa exige cada vez más que sus adquisiciones provengan de fabricantes nacionales certificados, una tendencia que se fortalecerá con nuevas regulaciones que entrarán en vigor el próximo año.

IA y conflictos geopolíticos presionan la oferta mundial

Más allá de la seguridad, existe un problema económico cada vez más evidente: la oferta global de PCB no está creciendo al ritmo que exige la explosión de la inteligencia artificial.

Empresas como Nvidia, Google, Apple y otros gigantes tecnológicos consumen cantidades crecientes de estos componentes para construir infraestructura de IA. Al mismo tiempo, los conflictos en Ucrania y Medio Oriente han incrementado la demanda de sistemas militares avanzados, intensificando la competencia por capacidad de fabricación.

El resultado ha sido una fuerte presión sobre los precios. Según un informe de Goldman Sachs citado por Reuters, las PCB registraron aumentos de hasta 40% entre marzo y abril. TTM Technologies, el mayor fabricante estadounidense del sector, indicó recientemente que está aplicando incrementos de precios que oscilan entre 5% y 25%.

La situación también se ha visto agravada por tensiones geopolíticas que afectan materias primas críticas. Fabricantes chinos advirtieron este año que los conflictos en Medio Oriente podrían impactar el suministro de cobre y resinas, materiales fundamentales para la producción de circuitos avanzados.

Las empresas estadounidenses intentan expandir capacidad

TTM Technologies y Sanmina son actualmente las dos principales compañías cotizadas que fabrican PCB en Estados Unidos. Ambas se han beneficiado del auge de la inteligencia artificial y del incremento en la demanda militar.

Las acciones de TTM se han multiplicado casi cinco veces durante el último año, mientras que Sanmina ha más que triplicado su valor en el mercado.

Para responder a la creciente demanda, TTM está ampliando agresivamente su presencia industrial. La compañía prepara el inicio de operaciones de una nueva planta en Syracuse, Nueva York, mientras desarrolla una instalación aún más grande en Wisconsin. Una vez completados estos proyectos, la empresa operará 18 fábricas en Estados Unidos, aunque continuará manteniendo una importante presencia en Asia, incluyendo su mayor instalación productiva ubicada en China.

Edwin Roks, director ejecutivo de la empresa, explicó que la creciente complejidad de los sistemas de IA está elevando la importancia estratégica de las PCB.

“Los chips no flotan”, resumió por su parte Cathie Gridley, vicepresidenta ejecutiva responsable del negocio aeroespacial y de defensa de TTM. “Deben montarse sobre una placa para que todo el sistema funcione correctamente”.

Washington busca subsidios para competir con China

La recuperación de la capacidad manufacturera estadounidense requerirá inversiones multimillonarias. La PCBAA estima que construir una nueva planta de PCB puede costar entre USD $250 millones y USD $400 millones. Frente a fabricantes chinos respaldados por subsidios estatales, muchas empresas occidentales encuentran difícil justificar económicamente esas inversiones.

Por ello, legisladores de ambos partidos han comenzado a impulsar iniciativas para fortalecer la producción nacional. Entre las propuestas figura la Protecting Circuit Boards and Substrates Act, presentada recientemente en el Senado. El proyecto contempla créditos fiscales equivalentes al 25% para empresas que utilicen PCB fabricadas en Estados Unidos.

Una iniciativa paralela en la Cámara de Representantes propone además destinar aproximadamente USD $3.000 millones en subvenciones para fabricantes nacionales.

Una batalla silenciosa dentro de la guerra tecnológica

La disputa por las PCB refleja cómo la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China va mucho más allá de los semiconductores avanzados o los modelos de inteligencia artificial.

Aunque empresas como Nvidia suelen ocupar los titulares, la infraestructura física que conecta esos procesadores se ha convertido en un elemento estratégico para gobiernos, militares y grandes corporaciones.

La industria global de PCB podría alcanzar cerca de USD $96.000 millones este año y superar los USD $123.000 millones hacia el final de la década, según estimaciones de Prismark Partners.

Mientras Washington intenta reducir su dependencia de China y reforzar la seguridad de sus cadenas de suministro, la batalla por las placas de circuito impreso emerge como uno de los frentes menos visibles, pero potencialmente más importantes, dentro de la carrera global por el liderazgo en inteligencia artificial.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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