Representantes vinculados a un think tank chino intentaron persuadir a Anthropic para compartir acceso a su nuevo modelo de inteligencia artificial, encendiendo alarmas dentro de la Casa Blanca y profundizando la rivalidad tecnológica entre Washington y Beijing.
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- Anthropic rechazó solicitudes indirectas para dar acceso a su modelo Mythos.
- Funcionarios estadounidenses interpretaron el acercamiento como una señal de presión china.
- La competencia por IA avanzada ya comienza a compararse con una carrera armamentista.
La rivalidad entre Estados Unidos y China por inteligencia artificial avanzada continúa escalando hacia niveles cada vez más cercanos a una confrontación geopolítica estratégica.
Según personas informadas sobre las conversaciones, consultadas por The New York Times, representantes vinculados a un think tank chino se acercaron el mes pasado a funcionarios de Anthropic durante una reunión celebrada en Singapur para insistir en que la compañía reconsiderara su postura y otorgara acceso a su nuevo modelo de inteligencia artificial, considerado uno de los sistemas más avanzados desarrollados hasta ahora por una empresa estadounidense. Sin embargo, la empresa rechazó dicha solicitud.
Aunque el acercamiento no constituyó una demanda oficial del gobierno chino, funcionarios estadounidenses interpretaron el episodio como parte de un intento más amplio de Beijing por acceder rápidamente a tecnologías frontier AI desarrolladas en Estados Unidos. La conversación ocurrió durante encuentros organizados por el Carnegie Endowment for International Peace, un centro de estudios con sede en Washington que frecuentemente facilita diálogos informales entre expertos, académicos y actores gubernamentales de distintos países.
Según fuentes familiarizadas con el asunto, cuando miembros del National Security Council de la Casa Blanca fueron informados sobre lo ocurrido en Singapur reaccionaron con preocupación. Algunos funcionarios de la administración Trump interpretaron el movimiento como evidencia adicional de que China continuará utilizando todos los canales diplomáticos posibles para intentar reducir la brecha tecnológica que actualmente mantiene frente a laboratorios estadounidenses de inteligencia artificial.
El episodio ocurre en medio de una creciente percepción dentro de círculos de seguridad nacional estadounidenses de que la competencia por IA avanzada ya comienza a parecerse a una nueva versión de la carrera nuclear de la Guerra Fría. Tanto analistas militares como expertos en ciberseguridad consideran que los modelos más sofisticados podrían otorgar ventajas estratégicas masivas en áreas relacionadas con espionaje, guerra cibernética, defensa digital e infraestructura crítica.
Mythos encendió alarmas dentro de gobiernos occidentales
Gran parte de la tensión gira alrededor de Mythos, el nuevo modelo de inteligencia artificial anunciado por Anthropic en abril. La compañía decidió restringir fuertemente el acceso público al sistema luego de detectar durante pruebas internas que poseía capacidades avanzadas para descubrir vulnerabilidades explotables dentro de software y redes informáticas.
En lugar de liberar el modelo ampliamente, Anthropic decidió ponerlo únicamente a disposición del gobierno estadounidense y de aproximadamente 40 organizaciones y compañías seleccionadas, con el objetivo de ayudar a identificar futuras amenazas cibernéticas y fortalecer defensas críticas.
La decisión provocó fuertes reacciones internacionales. Para rivales geopolíticos como China y Rusia, el anuncio confirmó el riesgo de quedarse rezagados dentro de la nueva carrera tecnológica global. Modelos capaces de descubrir automáticamente vulnerabilidades desconocidas podrían potencialmente inclinar el equilibrio de poder tanto en defensa como en capacidades ofensivas de ciberseguridad.
Funcionarios estadounidenses estimaron durante años que los modelos chinos más avanzados estaban aproximadamente seis meses detrás de los mejores sistemas desarrollados en Estados Unidos. Sin embargo, algunos actores gubernamentales y ejecutivos de la industria creen ahora que el lanzamiento de GPT-5.5 de OpenAI y Mythos de Anthropic habría ampliado esa ventaja hasta nueve meses o incluso un año completo.
Otros funcionarios estadounidenses se muestran más cautelosos y recuerdan que China posee un historial importante de cerrar rápidamente brechas tecnológicas. El año pasado, por ejemplo, DeepSeek sorprendió a la industria demostrando la capacidad china de desarrollar modelos competitivos incluso bajo restricciones estadounidenses sobre chips avanzados.
DeepSeek también afirmó recientemente que adaptó parte de sus modelos para funcionar utilizando chips desarrollados por Huawei, reforzando los esfuerzos de Beijing por reducir dependencia tecnológica respecto a semiconductores occidentales.
Beijing teme quedar rezagado frente a Estados Unidos
Diversos analistas chinos comenzaron a expresar públicamente preocupación sobre las capacidades de Mythos y otros modelos estadounidenses de nueva generación. IDC China afirmó que el sistema representa un riesgo significativo para compañías tecnológicas chinas y advirtió que las restricciones impuestas por Anthropic podrían ampliar aún más la brecha tecnológica entre ambos países.
Otro analista citado dentro del debate comparó la situación afirmando que “China está afilando espadas mientras el otro lado despliega una Gatling gun”, una metáfora que resume el temor creciente dentro de ciertos sectores chinos respecto al ritmo de avance estadounidense.
Las preocupaciones parecen intensificarse particularmente alrededor de Anthropic debido a que la compañía es percibida dentro de Beijing como especialmente alineada con intereses estratégicos estadounidenses. Desde su fundación, la startup priorizó relaciones con agencias gubernamentales y clientes vinculados a seguridad nacional.
Anthropic fue además una de las primeras compañías en desplegar modelos de IA dentro de redes clasificadas estadounidenses y durante los últimos años endureció progresivamente restricciones destinadas a impedir acceso indirecto desde entidades vinculadas a China.
En septiembre, la empresa expandió sus limitaciones para incluir compañías con estructuras societarias consideradas vulnerables a control desde jurisdicciones donde sus productos no están autorizados, incluyendo explícitamente a China.
El contexto geopolítico se volvió todavía más sensible porque tanto Washington como Beijing comenzaron a tratar sus compañías de inteligencia artificial y proveedores cloud como activos estratégicos nacionales. China bloqueó recientemente la adquisición de la startup Manus por parte de Meta y también impuso restricciones para impedir que ciertas empresas de IA acepten inversión estadounidense sin autorización estatal.
Washington quiere frenar acceso chino a chips y modelos avanzados
El episodio en Singapur ocurre además pocos días antes de la nueva cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing, donde inteligencia artificial y ciberseguridad aparecerán dentro de la agenda diplomática.
Funcionarios estadounidenses adelantaron que ambos gobiernos exploran mecanismos para crear canales de comunicación especializados sobre IA, incluyendo estructuras de “deconfliction” destinadas a reducir riesgos asociados al desarrollo acelerado de modelos avanzados.
Sin embargo, detrás de esos intentos diplomáticos también existe una estrategia mucho más agresiva orientada a preservar ventaja tecnológica estadounidense durante el mayor tiempo posible.
Funcionarios actuales y exfuncionarios estadounidenses afirman que Washington espera que compañías estadounidenses continúen restringiendo acceso chino tanto a modelos avanzados como a chips de última generación. Parte de la lógica consiste en permitir que agencias de inteligencia estadounidenses puedan explotar primero capacidades ofensivas derivadas de estos nuevos sistemas antes de que rivales estratégicos logren alcanzarlos.
Al mismo tiempo, ejecutivos tecnológicos y expertos en seguridad intentan persuadir a China para que no publique modelos extremadamente poderosos bajo esquemas open source. Existe creciente temor de que liberar sistemas capaces de descubrir vulnerabilidades masivamente pueda terminar proporcionando herramientas ofensivas extremadamente peligrosas a actores criminales y grupos estatales.
La tensión refleja cómo la inteligencia artificial dejó definitivamente de ser un tema puramente tecnológico para transformarse en uno de los principales ejes de competencia estratégica global entre Estados Unidos y China. Lo que está en juego ya no es únicamente liderazgo comercial o innovación empresarial, sino potencialmente el equilibrio futuro de poder en ciberseguridad, inteligencia, defensa digital e infraestructura crítica a escala planetaria.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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