Por Hannah Pérez  

OKX prohibió a empleados ubicados en Hong Kong o que viajen por China utilizar Claude, el modelo de inteligencia artificial de Anthropic, después de que la cuenta corporativa del exchange fuera suspendida temporalmente. La medida refleja cómo las restricciones geográficas y las tensiones entre Estados Unidos y China por la IA empiezan a afectar directamente a empresas globales del sector cripto.

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  • OKX restringió el acceso a Claude para empleados en Hong Kong y para personal que viaje por China.
  • La cuenta corporativa de la empresa fue suspendida brevemente antes de ser restablecida.
  • Anthropic no permite oficialmente el acceso a Claude desde Hong Kong ni China continental.
  • OKX gasta entre USD $6 millones y USD $8 millones mensuales en distintos proveedores de modelos de lenguaje y evalúa a sus empleados por sus capacidades de uso de IA.

 


 

El exchange de criptomonedas OKX restringió el uso de Claude entre sus empleados en Hong Kong después de que Anthropic suspendiera temporalmente la cuenta corporativa de la compañía, en un nuevo ejemplo de cómo las restricciones geográficas sobre inteligencia artificial están comenzando a impactar a empresas internacionales.

La medida también se aplica a empleados de OKX que viajen por China continental, según informó Bloomberg citando a una persona familiarizada con la situación y mensajes internos de la compañía.

La cuenta corporativa de OKX ya fue restablecida, pero la empresa decidió mantener las restricciones regionales para cumplir con las políticas de Anthropic.

“Recientemente nos dimos cuenta de que el acceso a Claude por parte de ciertos empleados de OKX ubicados en Hong Kong podría no haber estado completamente alineado con las políticas geográficas de acceso de Anthropic”, dijo OKX en un comunicado citado.

La compañía añadió que restringirá Claude para el personal ubicado en Hong Kong cuando sea necesario y desviará sus consultas hacia otros modelos de inteligencia artificial.

Claude no está disponible oficialmente en Hong Kong ni China

Anthropic confirmó a Bloomberg que sus políticas actuales no permiten el uso de Claude desde Hong Kong ni China continental. La compañía estadounidense mantiene una lista de regiones compatibles con sus productos y aplica restricciones a territorios considerados fuera de ese alcance.

OKX dejó de proporcionar acceso a Claude aparte de sus empleados en la región a comienzos de agosto, después de la suspensión temporal de su cuenta.

Mensajes internos también advirtieron que los trabajadores que viajen a Hong Kong o China no recibirán soporte de la compañía para intentar acceder a Claude mediante redes privadas virtuales, o VPN. Una comunicación posterior reiteró que los empleados solo pueden utilizar el sistema desde “regiones compatibles”.

Un problema especialmente relevante para OKX

La situación resulta particularmente significativa porque OKX ha impulsado agresivamente el uso de inteligencia artificial dentro de sus operaciones.

La empresa no solamente anima a sus empleados a incorporar herramientas de IA en sus tareas cotidianas, sino que incluso ha convertido el dominio de estas tecnologías en un componente de sus evaluaciones de desempeño, según reportó Bloomberg anteriormente.

Los trabajadores han tenido acceso tanto a Claude como a ChatGPT de OpenAI. Sin embargo, Claude era considerado internamente una de las herramientas con mayor impacto para determinados equipos.

OKX aseguró que actualmente gasta entre USD $6 millones y USD $8 millones al mes entre varios de los principales proveedores de modelos de lenguaje. La magnitud de ese gasto muestra hasta qué punto la inteligencia artificial se ha convertido en una parte relevante de la infraestructura operativa del exchange.

Las consultas serán desviadas hacia otros modelos

Las restricciones no significan que los empleados afectados deban abandonar el uso de IA. OKX indicó que las solicitudes realizadas desde Hong Kong serán procesadas mediante otros modelos disponibles, lo que reduce el impacto operativo de la prohibición de Claude.

La situación también ilustra una tendencia creciente entre grandes empresas: en lugar de depender de un solo proveedor de IA, muchas están utilizando múltiples modelos y distribuyendo las cargas de trabajo dependiendo de disponibilidad, desempeño, costos y restricciones regulatorias.

Para compañías con presencia global, esa estrategia puede resultar cada vez más necesaria debido a las diferencias entre las políticas de acceso de los principales proveedores.

La disputa tecnológica entre EE. UU. y China llega a las empresas

Bloomberg enmarca el caso dentro de la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China por el liderazgo en inteligencia artificial. Empresas estadounidenses como Anthropic y OpenAI continúan dominando buena parte del mercado de modelos frontera, mientras desarrolladores chinos como DeepSeek, Alibaba y Moonshot AI han acelerado significativamente sus capacidades.

Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses han aumentado sus advertencias sobre compañías chinas de IA y los riesgos asociados a transferencia tecnológica y seguridad nacional.

Las restricciones comerciales y de acceso están comenzando a tener consecuencias prácticas para multinacionales cuyos empleados operan en distintas jurisdicciones.

En el caso de OKX, una empresa nacida de la industria cripto y con profundas raíces en Asia, la tensión se traduce directamente en qué herramientas de productividad pueden utilizar sus empleados.

Goldman Sachs enfrentó una situación similar

OKX no es la primera gran compañía afectada por las políticas regionales de Anthropic. En abril, Goldman Sachs también tuvo que impedir que empleados ubicados en Hong Kong utilizaran Claude, según había informado Bloomberg.

La restricción afectó incluso a trabajadores de otras jurisdicciones que se encontraban temporalmente en la región. Claude era utilizado principalmente por desarrolladores de software dentro del banco.

El episodio anticipó parte del problema que ahora enfrenta OKX: una empresa global puede contratar un servicio corporativo de inteligencia artificial, pero su disponibilidad continúa dependiendo de la ubicación física del empleado que intenta acceder a él.

Alibaba tomó el camino contrario

Las restricciones no provienen únicamente de proveedores estadounidenses. Según U.Today, Alibaba prohibió en julio a sus propios empleados utilizar Claude Code, clasificando la herramienta de programación de Anthropic como software de alto riesgo.

El Financial Times también había informado que compañías chinas como Ant Financial y ByteDance buscaron anteriormente formas de acceder a herramientas occidentales de IA mediante subsidiarias extranjeras, aunque las restricciones más recientes dificultan ese tipo de estrategia. El resultado es un ecosistema de inteligencia artificial cada vez más fragmentado geográficamente.

Del intercambio cripto al gasto multimillonario en IA

El caso también muestra hasta qué punto compañías cripto como OKX están adoptando inteligencia artificial como infraestructura central.

El exchange ha evolucionado desde una plataforma de compraventa de activos digitales hacia una empresa tecnológica global que utiliza modelos de IA para programación, análisis, productividad y otras tareas internas.

La compañía fue fundada originalmente a partir de OKCoin, creada en China por Star Xu en 2013. Más tarde, Xu lanzó el exchange internacional que terminaría convirtiéndose en OKX, estableciendo sus operaciones fuera de China a medida que las autoridades del país endurecieron las restricciones contra las criptomonedas.

En marzo de 2026, Intercontinental Exchange (ICE), propietario de la Bolsa de Nueva York, adquirió una participación en OKX mediante un acuerdo que valoró al exchange en aproximadamente USD $25.000 millones, según Bloomberg.

IA global, pero con fronteras cada vez más visibles

La restricción de Claude expone una paradoja creciente en el mercado de IA. Los modelos están diseñados para funcionar globalmente a través de Internet, pero su disponibilidad depende cada vez más de políticas corporativas, regulaciones nacionales y tensiones geopolíticas.

Para empresas como OKX, esto significa que una herramienta que forma parte de la rutina diaria de empleados en una oficina puede estar prohibida para compañeros de la misma compañía ubicados en otra región.

El problema también aumenta el valor estratégico de mantener acceso a múltiples proveedores.

Si una empresa depende exclusivamente de un modelo y ese servicio deja de estar disponible en un país determinado, una parte de sus operaciones puede quedar afectada inmediatamente.

En el caso de OKX, la solución ha sido relativamente directa: Claude queda fuera para los empleados afectados y sus solicitudes de IA serán desviadas hacia modelos alternativos.

Pero el episodio representa algo más amplio: la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China empieza a dividir también el acceso corporativo a la inteligencia artificial, obligando a compañías globales a diseñar sus sistemas internos alrededor de fronteras digitales cada vez más difíciles de ignorar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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