Por Canuto  

Binance sostiene que la adopción cripto en mercados emergentes ya no gira solo en torno al trading. Según su más reciente informe, millones de usuarios están utilizando exchanges como sustitutos parciales del sistema bancario para ahorrar, enviar remesas, hacer pagos y acceder a productos financieros que siguen fuera del alcance de buena parte de la población.
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  • Binance aseguró que los mercados emergentes concentran el 77% de sus usuarios en 2026, frente al 49% registrado en 2020.
  • El informe presenta a las stablecoins como pieza clave para ahorro, remesas y pagos de bajo costo, con transferencias que podrían costar desde USD $0,0001.
  • El avance de estas herramientas también reaviva alertas de Moody’s, el FMI y otros organismos sobre resiliencia financiera y soberanía monetaria.

 


La adopción de criptomonedas en mercados emergentes está tomando un rumbo cada vez más ligado a necesidades financieras básicas. Binance afirmó que, en 2026, estos países ya representan el 77% de sus usuarios, un salto notable frente al 49% observado en 2020.

La lectura que plantea la empresa es clara: para una parte creciente de esta base de usuarios, los exchanges dejaron de ser solo plataformas para especular con precios. Ahora también funcionan como herramientas para ahorrar, hacer pagos, recibir remesas y acceder a productos de inversión que muchas veces no están disponibles en la banca tradicional, indica CoinDesk.

El planteamiento aparece en el más reciente informe de Binance Research, que describe la expansión cripto menos como una historia de trading y más como una historia de acceso financiero. Esa tesis se apoya en datos de uso dentro de la plataforma y en indicadores globales sobre exclusión bancaria y falta de crédito.

En ese contexto, la empresa sostiene que las plataformas cripto están llenando vacíos que persisten en numerosas economías de ingresos bajos y medios. La discusión no es menor, porque toca temas de inclusión financiera, estabilidad monetaria y el creciente papel de las stablecoins fuera de los mercados desarrollados.

Un cambio de uso: de especulación a infraestructura financiera

Binance señaló que el 83% de los usuarios que interactúan con dos o más productos dentro de su plataforma se ubica en mercados emergentes. Ese dato sugiere un uso más amplio del ecosistema, que no se limita a comprar y vender activos, sino que se extiende a funciones más parecidas a las de una aplicación bancaria.

La firma agregó que los usuarios de estos mercados presentan tasas de ahorro superiores a más del doble de las registradas entre usuarios de economías desarrolladas. Esa diferencia refuerza la idea de que, en determinados países, los criptoactivos son vistos como una reserva de valor o una vía operativa para administrar dinero en el día a día.

Otro dato citado en el informe apunta en la misma dirección. Cerca del 36% de los usuarios de Binance en mercados emergentes con saldos de al menos USD $10 mantiene por lo menos la mitad de su portafolio en stablecoins. Según la empresa, ese comportamiento es consistente con un uso orientado al ahorro.

A escala global, el 28% de los usuarios cumple ese mismo umbral, frente a apenas el 4% registrado en 2020. En otras palabras, la tenencia importante de stablecoins no solo creció dentro de mercados emergentes, sino también en el conjunto de la plataforma, aunque con una intensidad mayor en regiones donde el acceso financiero sigue siendo limitado.

La relevancia de este cambio va más allá del sector cripto. Si un exchange empieza a cumplir funciones de resguardo de valor, pagos y transferencia de fondos para millones de personas, entonces pasa a operar como una infraestructura financiera sustitutiva, aunque no necesariamente bajo las mismas reglas, protecciones y obligaciones de un banco tradicional.

Las brechas que siguen abiertas en el sistema financiero

Para sostener su argumento, Binance citó datos del Banco Mundial sobre exclusión financiera. Según ese organismo, 1.300 millones de adultos todavía carecen de acceso a servicios financieros. El dato es importante porque ayuda a explicar por qué herramientas digitales con entrada desde un teléfono móvil pueden ganar terreno con rapidez.

La empresa también destacó que 900 millones de adultos no bancarizados poseen un teléfono móvil y que 530 millones cuentan con un smartphone. Ese contraste entre baja bancarización y alta disponibilidad de dispositivos conectados crea condiciones favorables para que aplicaciones financieras basadas en cripto ganen adopción práctica.

Binance añadió otras cifras sobre carencias estructurales. Afirmó que 4.700 millones de adultos carecen de acceso a crédito o préstamos, que 3.600 millones de adultos en países de ingresos bajos y medios no utilizan pagos digitales ni tarjetas, y que 1.400 millones de ahorradores en esas economías no reciben intereses sobre sus depósitos.

Visto desde esa óptica, el atractivo de las criptomonedas no necesariamente radica en la promesa de rendimientos extraordinarios. En muchos casos, parece estar vinculado a algo más elemental: contar con una alternativa para mover dinero, conservar poder adquisitivo o participar en circuitos financieros básicos cuando las opciones tradicionales no llegan o resultan insuficientes.

Ese enfoque también ayuda a entender por qué los exchanges pueden ser percibidos como una suerte de banca en la sombra. No se trata solo de custodiar activos digitales, sino de asumir funciones parecidas a las de cuentas de ahorro, canales de pago o pasarelas para mover fondos entre países y entre monedas.

Stablecoins al centro del crecimiento

Dentro de esa evolución, las stablecoins ocupan un lugar central. Binance indicó que las transferencias en redes de alto rendimiento pueden costar apenas desde USD $0,0001 y liquidarse casi de forma instantánea. La comparación implícita es con sistemas tradicionales como SWIFT, donde una transacción transfronteriza puede partir de un costo mínimo de USD $20.

La diferencia de costos es especialmente relevante para remesas y pagos de pequeña cuantía. En muchos hogares de mercados emergentes, unos pocos dólares ahorrados en comisiones pueden representar una porción material del ingreso disponible, sobre todo cuando el uso de transferencias internacionales es frecuente.

La base de datos Remittance Prices Worldwide del Banco Mundial ubica el costo promedio mundial de las remesas por encima del objetivo de la ONU de menos del 3%. En ese escenario, las stablecoins ganan atractivo como una herramienta para transferir valor con mayor rapidez y, potencialmente, con menores costos que los canales tradicionales.

Binance sostuvo que estas monedas estables se están utilizando cada vez más en mercados emergentes para remesas, ahorro y comercio transfronterizo. Ese patrón encaja con el aumento de usuarios que mantienen una porción relevante de su portafolio en este tipo de activos, especialmente cuando la prioridad no es especular, sino preservar liquidez y facilitar pagos.

El caso de Brasil ilustra esa tendencia. Datos de la autoridad tributaria brasileña, mencionados en la cobertura original, muestran que las stablecoins impulsan el 90% del volumen cripto del país. Aunque se trata de un ejemplo nacional, sirve para dimensionar el peso que estas herramientas ya tienen en algunas economías grandes de América Latina.

Las advertencias sobre soberanía y estabilidad

El avance de las stablecoins también ha despertado alertas fuera del sector. Moody’s, el FMI y otras instituciones han advertido sobre posibles riesgos para la resiliencia financiera y la soberanía monetaria. La preocupación se centra en qué ocurre cuando una parte creciente de pagos, ahorros o transferencias migra a instrumentos ligados a monedas privadas o emitidos fuera del control directo de un banco central local.

En economías con monedas frágiles o sistemas bancarios limitados, una adopción acelerada de stablecoins puede ofrecer alivio operativo a corto plazo. Sin embargo, también podría profundizar la dependencia de infraestructuras privadas, elevar la exposición a riesgos regulatorios y dificultar la gestión de política monetaria en ciertos escenarios.

Ese equilibrio entre inclusión y riesgo es una de las grandes tensiones del tema. Por un lado, las plataformas cripto pueden ampliar acceso donde la banca formal no llega. Por otro, el crecimiento de esos servicios plantea preguntas sobre supervisión, protección al usuario y la capacidad de los Estados para conservar control sobre flujos monetarios relevantes.

Por ahora, la fotografía que presenta Binance es la de un cambio estructural en la utilidad cotidiana de las criptomonedas dentro de mercados emergentes. Más que un simple vehículo de inversión, el ecosistema aparece cada vez más como una capa financiera alternativa para millones de personas que buscan ahorrar, pagar y mover dinero en contextos donde el sistema tradicional sigue dejando amplios espacios sin cubrir.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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