Por Canuto  

Tres drones marítimos atacaron al portacontenedores Contship Jet frente a Bulgaria el miércoles 28 de octubre. El buque se hundió después del ataque y sus 18 tripulantes fueron rescatados. El episodio se suma a una cadena de incidentes en el mar Negro, mientras Bulgaria, Rumania y Turquía piden detener los ataques contra embarcaciones comerciales.
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  • Tres drones golpearon al Contship Jet, que navegaba hacia Constanza con 421 contenedores; el buque se hundió después del ataque.
  • Los 18 tripulantes, 14 filipinos y cuatro ucranianos, fueron rescatados y trasladados hacia Varna para controles médicos.
  • Bulgaria, Rumania y Turquía condenaron los ataques; Rusia no ha asumido la responsabilidad por los incidentes recientes.


Drones atacan un portacontenedores frente a Bulgaria y el buque se hunde

Un ataque frente a la costa búlgara

Tres drones marítimos golpearon el portacontenedores Contship Jet el miércoles 28 de octubre, mientras navegaba por el mar Negro frente a Bulgaria. El ministro de Defensa búlgaro, Dimitar Stoyanov, dijo que el ataque ocurrió poco antes de la 1 p. m., a unas 21 millas náuticas al sureste de Shabla, cerca del cabo Kaliakra, en el noreste del país.

El barco, con bandera de Liberia, viajaba desde el puerto israelí de Haifa hacia Constanza, en Rumania, y llevaba 421 contenedores. Al cierre de la información no se conocía qué carga transportaban, un dato que impide precisar qué tipo de mercancía iba a bordo, aunque no cambia la dimensión inmediata del incidente para la navegación comercial en la zona.

La tripulación evacuó el buque después del ataque y embarcaciones de rescate de la Armada búlgara y de la policía fronteriza recogieron a sus integrantes. La agencia estatal BTA informó que los 18 marineros, 14 filipinos y cuatro ucranianos, se dirigían a la ciudad portuaria de Varna para someterse a chequeos médicos.

El Contship Jet se hundió después de ser atacado, según reportes sobre el incidente. La evacuación permitió poner a salvo a todas las personas identificadas en el barco, pero el hundimiento vuelve a exponer los riesgos que enfrentan las tripulaciones civiles en el mar Negro. Fortune reportó el episodio como el más reciente de una serie de incidentes contra embarcaciones en el flanco oriental de la OTAN, una secuencia que ya genera preocupación entre los países costeros.

Condena conjunta y medidas de vigilancia

El ataque ocurrió mientras los ministros de Defensa de Bulgaria, Rumania y Turquía se reunían en Sofía para conversar sobre la seguridad regional. Tras el encuentro, los tres países, todos miembros de la OTAN, condenaron los ataques con drones contra barcos comerciales y reclamaron el “cese inmediato de los ataques que amenazan a los buques comerciales, la infraestructura marítima y la seguridad de las actividades marítimas”.

Los tres gobiernos también acordaron intensificar el intercambio de inteligencia, las capacidades de alerta temprana y la coordinación en el mar Negro. El compromiso apunta a mejorar la detección y la respuesta ante nuevas amenazas, aunque el comunicado no anunció una operación específica ni atribuyó el ataque al Contship Jet a un responsable determinado.

Los incidentes recientes han llevado a algunos integrantes de la alianza a preguntarse si el presidente ruso Vladimir Putin busca poner a prueba el respaldo a Ucrania en su guerra contra la invasión a gran escala de Moscú. Rusia no ha asumido la responsabilidad por los ataques, y las sospechas sobre su posible participación siguen siendo una acusación, no una atribución demostrada públicamente en la información disponible.

El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, dijo ante el Parlamento a principios de este mes que “la lógica apunta en esa dirección… El problema es que no podemos demostrarlo”. La frase refleja la distancia entre la sospecha política y la capacidad de establecer quién organizó cada ataque, una diferencia central cuando los incidentes ocurren en aguas de importancia estratégica para varios países.

Una serie de incidentes en rutas comerciales

El caso del Contship Jet se suma a otros ataques registrados este mes en las zonas económicas exclusivas de Bulgaria y Rumania. Según la información publicada, los incidentes en esas áreas han dejado dos personas muertas y al menos 25 desaparecidas, un saldo que amplía la preocupación más allá de los daños materiales sufridos por los barcos.

A principios de octubre, dos embarcaciones comerciales fueron atacadas en la zona económica exclusiva búlgara. Una semana después, el HS Dignity, con bandera de Guinea-Bisáu, se hundió tras recibir un impacto a unas 17 millas náuticas al este de Shabla, mientras el Chelsea 3, de bandera maltesa, sufrió daños en otro ataque a una distancia similar al este de Byala.

El 23 de octubre, un buque de carga con bandera extranjera zozobró y se hundió en el mar Negro, a unas 13 millas náuticas de Constanza, después de un presunto ataque con drones. La atribución se presentó como una hipótesis, y la información disponible no identifica una responsabilidad confirmada por ese episodio ni establece que todos los incidentes respondan a un mismo autor.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dijo el 15 de octubre que la alianza había “reforzado nuestra postura a lo largo del flanco oriental, incluido el aumento de las capacidades antidrones”, ante la frecuencia creciente de ataques contra embarcaciones comerciales. La declaración describe una respuesta de vigilancia y defensa, pero no despeja la incertidumbre sobre el origen de los drones ni evita por sí sola nuevos riesgos para los barcos que cruzan la región.

El impacto sobre la navegación y Ucrania

Los ataques en las zonas económicas exclusivas de Bulgaria y Rumania amenazan una ruta de navegación global, según el reporte, y coinciden con una guerra que ha alterado el tráfico marítimo regional. Rusia ha bombardeado repetidamente puertos ucranianos del mar Negro y del río Danubio, lo que ha dejado a Kyiv cada vez más dependiente de rutas alternativas para llevar sus exportaciones de grano a mercados de África y Medio Oriente.

En ese contexto, los drones rusos han violado repetidamente el espacio aéreo rumano cerca de algunos puertos ucranianos del Danubio. Esos episodios añaden presión sobre países de la OTAN vecinos de Ucrania, aunque la información no establece que las incursiones aéreas y los ataques a barcos tengan necesariamente el mismo origen o estén coordinados entre sí.

La sucesión de impactos, daños y hundimientos coloca a las autoridades ante un desafío doble: proteger a las tripulaciones civiles y mantener la seguridad de las rutas comerciales sin convertir cada sospecha en una conclusión probada. El acuerdo de Sofía para compartir inteligencia y mejorar la alerta temprana ofrece una respuesta coordinada entre Bulgaria, Rumania y Turquía, mientras la autoría de los ataques continúa sin confirmación oficial.

Por ahora, el Contship Jet aporta un nuevo caso a una lista que ya incluye barcos hundidos, una embarcación dañada y víctimas desaparecidas. La evacuación de sus 18 tripulantes evitó nuevas víctimas en este incidente, pero el hundimiento del buque y la repetición de ataques mantienen en primer plano la seguridad de la navegación en el mar Negro.


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