Aunque un acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán alivió parte de la presión sobre el petróleo, varios funcionarios del Banco Central Europeo advierten que el daño sobre la economía ya está hecho. La señal de fondo es clara: el BCE aún ve espacio para nuevas alzas de tasas si la inflación en la eurozona sigue resistiéndose a volver al objetivo del 2%.
***
- Funcionarios del BCE sostienen que el acuerdo entre EE. UU. e Irán no basta para revertir el impacto energético sobre la inflación.
- Los mercados y varios analistas siguen esperando al menos otra subida de USD 25 puntos básicos este año, posiblemente en septiembre.
- El banco teme que el shock energético se traslade a salarios y precios, manteniendo la inflación por encima del objetivo del 2%.
⚠️ BCE advierte: el pacto con Irán no frena la presión inflacionaria
El Banco Central Europeo ve espacio para nuevas alzas de tasas si la inflación persiste.
A pesar del acuerdo, el impacto energético ya ha afectado gravemente a la economía.
Los funcionarios anticipan al… pic.twitter.com/dENWVR5pSi
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 17, 2026
La posibilidad de un acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán ha reducido parte de la tensión en los mercados energéticos, pero no ha cambiado de forma sustancial la visión del Banco Central Europeo (BCE) sobre la inflación. Varios funcionarios del organismo consideran que el golpe sobre la economía de la eurozona ya fue lo bastante profundo como para justificar una postura monetaria todavía restrictiva.
El mensaje es importante porque ayuda a entender cómo reaccionan los bancos centrales ante choques geopolíticos que primero golpean al petróleo y luego se trasladan a costos, salarios y precios finales. Para los mercados, esto implica que una baja reciente del crudo no necesariamente significa un alivio inmediato para las tasas en Europa.
Según reportó Bloomberg, responsables del BCE, incluida su presidenta Christine Lagarde, ven con buenos ojos la perspectiva de que los envíos de petróleo vuelvan a circular por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, sostienen que ese avance no borra el daño económico ya causado ni invalida la subida de tasas aplicada la semana pasada.
Peter Kazimir, miembro del Consejo de Gobierno, resumió esa postura con una advertencia directa. Dijo que los mayores costos energéticos probablemente permanecerán más tiempo de lo que muchos esperaban y añadió que, incluso con el nuevo marco de paz entre EE. UU. e Irán, el daño en Oriente Medio no puede deshacerse de la noche a la mañana.
Detrás de esa lectura hay una razón operativa y otra macroeconómica. La primera es que restaurar capacidad de producción, reparar infraestructura y normalizar el transporte marítimo lleva tiempo, mientras la segunda apunta a que la reconstrucción de inventarios podría mantener elevados los precios del crudo durante un período más largo.
Por qué el BCE no da por superado el shock energético
El riesgo central para la eurozona de 21 naciones es que empresas y trabajadores incorporen el shock energético en sus decisiones. Si las compañías suben precios de venta y los empleados reclaman mayores salarios para compensar el encarecimiento del costo de vida, la inflación puede quedarse muy por encima del objetivo oficial del 2%.
Por eso, la caída del petróleo desde cerca de USD $110 por barril en el pico del conflicto hasta menos de USD $80 no ha sido suficiente para cambiar el tono del BCE. El alivio existe, pero no alcanza para disipar la preocupación sobre los efectos de segunda ronda en la economía europea.
Greg Fuzesi, economista de JP Morgan, señaló que la posibilidad de un acuerdo de paz está reduciendo algo la presión sobre el BCE. Aun así, precisó que eso no significa que la presión para subir las tasas se haya reducido de manera significativa.
Fuzesi sigue esperando otro aumento en septiembre tras la subida de la semana pasada. En una nota a clientes, escribió además que los riesgos están moderadamente inclinados hacia una tercera subida antes del cierre del año.
Gediminas Simkus, de Lituania, reforzó esa idea este miércoles en Vilna. Dijo que el traspaso del aumento de los precios de la energía y de otras materias primas al mercado ya se produjo, y concluyó que al menos otra subida es ciertamente más probable que no.
Esa valoración recibió respaldo adicional con los datos publicados más tarde el mismo día. Las cifras mostraron que la inflación subyacente de mayo se aceleró todavía más de lo informado inicialmente, una señal incómoda para un BCE que intenta evitar que el encarecimiento energético se vuelva más persistente.
Funcionarios ven inflación resistente y efectos acumulativos
Otros miembros del BCE insistieron en que el impacto del episodio energético seguirá sintiéndose durante varios meses. Álvaro Santos Pereira, gobernador del banco central de Portugal, argumentó que llevará tiempo que la situación energética vuelva a la normalidad.
Martins Kazaks, su colega de Letonia, advirtió sobre una dinámica en la que varios choques se encadenan y se acumulan unos sobre otros. En ese contexto, dijo que el shock actual todavía no ha terminado.
Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, sumó otro factor de riesgo al debate. Señaló que las medidas fiscales que están expirando, diseñadas para reducir los precios de la energía, todavía podrían empujar la inflación al alza durante los próximos meses.
Desde Dublín, Gabriel Makhlouf formuló una idea similar el martes. Afirmó que el fin del conflicto no necesariamente implica un fin inmediato de su impacto y remarcó que sigue siendo incierto cuán rápido se normalizarán las cadenas de suministro y cuánto tardarán en ajustarse los precios de la energía.
La lectura de fondo es que el BCE no observa solo el precio diario del barril. También sigue de cerca la velocidad de la reparación logística, la recomposición de existencias y el comportamiento de precios en sectores como alimentos, bienes y servicios.
Bloomberg Economics sostuvo que el acuerdo no altera su visión sobre la trayectoria de tasas del BCE y mantiene como escenario base un aumento de USD 25 puntos básicos en septiembre. No obstante, también advirtió que si la baja de los precios energéticos persiste, los riesgos para ese pronóstico se desplazarían hacia el lado negativo.
Lagarde, Lane y el dilema de no aflojar demasiado pronto
Christine Lagarde dejó claro que no quiere que el BCE se distraiga por titulares favorables sobre la diplomacia. El lunes, en la radio francesa, dijo que si la noticia se confirma con los desarrollos de los próximos días y con la firma de un memorando de entendimiento, se tratará de una buena noticia.
Sin embargo, enseguida marcó el límite de esa celebración. Lagarde afirmó que debe matar la inflación si se despierta, porque si se sale de control será mucho más difícil y costoso devolverla a su lugar, y una situación de inflación de largo plazo es inaceptable.
Philip Lane, economista jefe del BCE, expresó una preocupación parecida, pero con énfasis en el rezago con que estos choques pasan a la inflación. El martes señaló que cuatro meses de precios energéticos elevados implican que ya puede verse en la tubería inflacionaria una tasa por encima del 3%.
Lane agregó que este año y el próximo habrá efectos indirectos sobre alimentos, bienes y servicios. Esa advertencia importa porque apunta a un problema más persistente que un simple salto transitorio del petróleo.
La previsión base del BCE espera que la inflación vuelva al objetivo del 2% en 2028. Aun así, el indicador preferido de Lane para medir cuánto afectan las presiones de precios a los consumidores, que excluye energía pero no alimentos, está encaminado a superar ese nivel al menos durante ese mismo año.
Eso sugiere incomodidad incluso dentro del núcleo técnico del BCE. Lane es quien formula propuestas de política a sus colegas antes de las reuniones del Consejo de Gobierno, por lo que su evaluación suele ser observada con especial atención por analistas e inversores.
Mercados, salarios y el debate sobre septiembre o julio
Los operadores siguen apostando por al menos otra subida de un cuarto de punto en la tasa de depósito este año, hasta 2,5%. La mayoría de los analistas también conserva esa expectativa, pese al alivio parcial que trajo el retroceso del crudo.
Jari Stehn, economista jefe de Goldman Sachs para Europa, argumentó que la necesidad de reaccionar probablemente sea mayor para el BCE que para la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra, que también se reúnen esta semana. Su explicación se basa en que el BCE ya había reducido tasas hacia un nivel neutral antes del estallido de la guerra con Irán.
Si quiere enfriar la economía, señaló Stehn, ahora necesita volver a subirlas. Añadió además que históricamente el BCE ha reaccionado de forma mucho más consistente a los impactos energéticos que la Fed, en parte porque su mandato se concentra en la estabilidad de precios.
No todos dentro del debate económico comparten el mismo nivel de urgencia. Emmanuel Moulin, nuevo banquero central de Francia, pidió a sus colegas respetar un acuerdo para no precomprometerse con una nueva fase de endurecimiento.
En una entrevista con Les Echos, Moulin dijo que hubo unanimidad para subir tasas, pero también consenso en que no se estaba señalando el inicio de un nuevo ciclo de alzas. Su posición refleja la cautela de quienes prefieren esperar más información antes de cerrar la puerta a una pausa.
El rastreador salarial del BCE, publicado el miércoles, aportó argumentos para esa prudencia parcial. El indicador sugiere que el crecimiento de los salarios en la eurozona se acelerará en la segunda mitad del año, aunque se mantendrá muy por debajo de picos anteriores.
Ese detalle es clave porque los salarios son uno de los canales por los que un shock energético puede hacerse persistente. Si suben demasiado rápido, la presión sobre la inflación de servicios podría complicar aún más la tarea del banco central.
Spyros Andreopoulos, de Thin Ice Macroeconomics, planteó que el acuerdo debería quitar algo del impulso de la campaña de subidas al aumentar el valor de opción de esperar. Según su visión, la caída del petróleo recorta parte de la inflación general y ayuda a mantener ancladas las expectativas inflacionarias.
Para ese grupo de economistas, septiembre sería un mejor momento que julio para evaluar la situación con más evidencia. Aun así, el cuadro general sigue dominado por una elevada incertidumbre, porque los contornos de cualquier acuerdo nuclear con Irán todavía no están del todo claros.
En síntesis, la paz potencial entre Washington y Teherán puede evitar un empeoramiento mayor del shock energético, pero no ha sido suficiente para convencer al BCE de bajar la guardia. En una economía donde energía, salarios e inflación siguen cruzándose, el mensaje monetario europeo continúa siendo uno de cautela dura.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Estados Unidos
FED posiblemente no anuncie un cambio de tasas en la primeara reunión de Kevin Warsh
AltCoins
Audiera ($BEAT) se desploma 55% en una jornada: ¿capitulación final o trampa para osos?
AltCoins
El token de privacidad $NIGHT se desploma un 8.4% en 24 horas y activa alertas de venta masiva
AltCoins