Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

El desarrollador puso el foco en una pieza poco visible de Ethereum que puede definir su futuro: quién arma los bloques y decide qué transacciones entran. En una nueva publicación, propone ideas como FOCIL, cifrado de transacciones y defensas en la capa de red para reducir censura y el llamado “MEV tóxico”, en medio de la transición hacia un mercado formal de constructores con la actualización glamsterdam.

***

  • Buterin advirtió que la construcción de bloques puede volverse un punto de centralización, incluso con un mercado competitivo de constructores.
  • Propuso FOCIL como “respaldo” anticensura: un grupo aleatorio seleccionaría transacciones obligatorias para el próximo bloque.
  • También apuntó al “MEV tóxico” y a la observación de transacciones en la red, sugiriendo cifrado y enrutamiento anónimo.

 

Vitalik Buterin volvió a poner sobre la mesa un problema que suele pasar desapercibido para el usuario promedio de Ethereum: el poder real no siempre está en quien valida, sino en quien decide qué transacciones se incluyen en cada bloque. Ese proceso, conocido como construcción de bloques, ocurre antes de que las transacciones queden finalizadas en la cadena y puede influir en qué operaciones entran primero, cuáles se retrasan y, en el peor de los casos, cuáles no entran.

En una nueva publicación de blog difundida este lunes, el cofundador de Ethereum presentó un conjunto de ideas orientadas a evitar que ese rol se concentre en pocas manos. Su punto central es que, a medida que la red escala y se vuelve más compleja, los riesgos de centralización se desplazan desde los validadores hacia la infraestructura que organiza las transacciones.

La discusión aparece en un momento clave para el protocolo. La próxima actualización de Ethereum, llamada “glamsterdam”, formalizará la separación entre proponentes y constructores. Con ese cambio, los validadores podrán externalizar la construcción de bloques a un mercado que, en teoría, debería ser competitivo.

Pero Buterin sostiene que un mercado, por sí solo, no garantiza descentralización. Si un número reducido de constructores domina la actividad, aún podrían censurar transacciones o extraer ganancias desmedidas de los usuarios. El riesgo no es solo económico, también toca el núcleo político de una red pública: la neutralidad de la inclusión de transacciones.

Glamsterdam y la separación proponente-constructor: avance, pero no solución total

La separación de proponentes y constructores busca ordenar incentivos. En pocas palabras, una parte propone el bloque y otra lo construye, lo que abre la puerta a que un mercado especializado compita por armar los bloques más rentables y eficientes. Para muchos, esto es una vía para mejorar desempeño y reducir fricciones operativas.

Sin embargo, el planteamiento de buterin enfatiza que el diseño puede introducir un nuevo cuello de botella. Si el mercado de constructores se concentra, el sistema queda expuesto a decisiones coordinadas o a la influencia de un actor dominante. En ese escenario, la descentralización de validación no impediría que la selección de transacciones se degrade.

La preocupación incluye la censura directa, como excluir transacciones de usuarios específicos, y también formas más sutiles de discriminación. Por ejemplo, priorizar sistemáticamente operaciones que maximicen ganancias del constructor, aunque eso empeore la experiencia general del usuario o encarezca el uso de la red.

En términos prácticos, la construcción de bloques determina el orden. Y el orden, en finanzas on-chain, es poder. Por eso, el debate sobre constructores no es solo “técnico”, sino estructural: se trata de quién controla la puerta de entrada a la cadena.

FOCIL: un “respaldo” anticensura basado en selección aleatoria

Entre las propuestas, buterin destacó una llamada FOCIL, descrita como una especie de respaldo anticensura. El objetivo es crear una condición verificable para que ciertas transacciones deban estar presentes en el próximo bloque. Si el bloque no las incluye, se rechaza.

El mecanismo planteado se apoya en un grupo pequeño de participantes seleccionados al azar. Ese grupo elegiría qué transacciones deben incluirse en el bloque siguiente. La clave es que el constructor no podría ignorarlas sin costo, porque el bloque no pasaría la validación.

La intención es clara: incluso si un único constructor hostil controlara todo el mercado, no podría excluir permanentemente a usuarios específicos. En otras palabras, FOCIL actuaría como una línea de defensa para mantener la propiedad de “inclusión” de una red pública en escenarios adversos de concentración.

La propuesta, tal como la describe buterin, no pretende negar la existencia de constructores ni su eficiencia. Busca limitar el daño potencial cuando el poder de selección se concentra, al introducir un elemento externo que obligue a incluir transacciones bajo reglas más resistentes a la captura.

El “MEV tóxico” y el incentivo a adelantar o intercalar operaciones

Otro eje del texto es el llamado “MEV tóxico”. Este fenómeno ocurre cuando comerciantes o actores especializados explotan la visibilidad de transacciones pendientes para adelantarse o “intercalar” operaciones de los usuarios. La dinámica es conocida en mercados on-chain: alguien ve una operación, se posiciona antes, y luego se posiciona después para capturar valor a costa del usuario.

Este tipo de extracción puede deteriorar la confianza en la red. No solo por el costo económico, sino porque vuelve impredecible el resultado de transacciones sensibles, como swaps en exchanges descentralizados. También crea una carrera armamentista por ver primero, propagar más rápido y pagar más para ser incluido.

Buterin sugiere una posible vía de mitigación: cifrar las transacciones hasta que se finalicen. Con esa estrategia, los actores oportunistas no podrían observar el contenido con anticipación, lo que reduciría la capacidad de ejecutar estrategias basadas en información privilegiada del mempool.

La propuesta apunta a modificar el campo de juego. Si se limita lo que puede verse antes de la inclusión, se restringe la ventaja de quienes explotan la transparencia temporal de las transacciones pendientes. No elimina todos los incentivos, pero sí ataca una de las fuentes más directas de abuso.

Riesgos en la capa de red: cuando el problema aparece antes del bloque

El texto también advierte sobre un frente menos discutido: la capa de red. Allí, las transacciones pueden ser observadas por intermediarios antes de siquiera llegar a un bloque. Es decir, el riesgo de extracción o manipulación no empieza necesariamente en el constructor, sino en el camino que recorre una transacción al propagarse por la red.

Desde esa perspectiva, mejorar solo la lógica de construcción de bloques podría resultar insuficiente. Si el tráfico de transacciones es visible y enrutable por actores con capacidad de observación, la ventaja informacional puede existir incluso antes de que se forme el bloque. Ese contexto amplía el problema más allá del diseño de un mercado de constructores.

Como línea de defensa, buterin plantea que los sistemas de enrutamiento anónimos podrían volverse importantes. La idea es reducir la trazabilidad o visibilidad durante la propagación, dificultando que un tercero identifique transacciones valiosas y actúe sobre ellas antes de la inclusión.

En conjunto, la discusión sugiere que la descentralización operativa de Ethereum depende de varias capas. No basta con tener muchos validadores o un mercado de constructores. También importa cómo viaja la información y qué tan fácil es explotarla.

Una visión de largo plazo: construcción de bloques más distribuida y menos cuellos de botella

Más allá de medidas puntuales, buterin esboza una visión a largo plazo: una construcción de bloques más distribuida, donde no todas las transacciones requieran coordinación global completa. Su argumento es que mucha de la actividad en Ethereum podría no necesitar procesarse como un único paquete estrictamente ordenado.

Ese enfoque abre la puerta a diseños que reduzcan puntos centrales de estrangulamiento. Si parte de la actividad puede organizarse sin depender de un orden total y global, se reduce el valor estratégico de controlar el “ordenador” principal. También podría mitigar presiones económicas que empujan a la centralización.

La tesis general es que, conforme Ethereum escala, el riesgo cambia de lugar. Ya no se trata únicamente de quién valida, sino de quién selecciona, enruta y ordena. Esa capa, aunque invisible para la mayoría, define la neutralidad práctica de la red.

Según el reporte de CoinDesk, el mensaje de buterin apunta a anticiparse: reconocer que la infraestructura de inclusión de transacciones puede convertirse en el mayor punto de presión. Y proponer defensas antes de que la concentración sea irreversible o demasiado costosa de corregir.

En última instancia, el debate refleja una tensión clásica de los sistemas financieros y de cómputo: eficiencia frente a descentralización. Las propuestas como FOCIL, el cifrado de transacciones y el enrutamiento anónimo intentan mantener ese equilibrio sin renunciar a la escalabilidad que la red busca con actualizaciones como glamsterdam.


Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín