Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito alertó que las organizaciones dedicadas a estafas digitales en el Sudeste Asiático evolucionaron hacia una red criminal transnacional altamente coordinada. El organismo estima que las pérdidas provocadas por estas operaciones alcanzaron entre USD $88.300 millones y USD $114.100 millones durante 2025, mientras las criptomonedas continúan desempeñando un papel central en el lavado de los fondos obtenidos mediante fraude.

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  • La ONU estima pérdidas de hasta USD $114.100 millones por estafas en 2025.
  • Las criptomonedas siguen siendo uno de los principales vehículos para lavar el dinero robado.
  • La inteligencia artificial, los deepfakes y Starlink fortalecen las operaciones criminales.

 

Las organizaciones criminales dedicadas al fraude digital han transformado radicalmente su estructura durante los últimos años. Lo que antes eran grupos independientes que operaban dentro de un solo país se ha convertido en una economía criminal altamente integrada que comparte infraestructura, servicios especializados y recursos tecnológicos.

Así lo señala un nuevo informe publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), reseñado por Decrypt, que describe una profunda reorganización del crimen organizado en el Sudeste Asiático.

Según el organismo, estas redes funcionan ahora como un ecosistema transnacional en el que distintas organizaciones intercambian servicios de lavado de dinero, trata de personas, recolección de datos y fraude financiero mediante una infraestructura compartida.

El informe sostiene que esta evolución ha permitido que las operaciones criminales se expandan con mayor rapidez y recuperen su actividad incluso después de operativos policiales en distintos países.

Una estructura similar a una franquicia empresarial

La representante regional de la UNODC para el Sudeste Asiático y el Pacífico, Delphine Schantz, comparó el funcionamiento de estas organizaciones con un modelo de franquicias corporativas.

Según explicó, cada red puede especializarse en determinadas actividades, como el lavado de dinero, la trata de personas o el desarrollo de campañas de fraude, mientras presta esos servicios a otras organizaciones criminales.

Este modelo permite compartir infraestructura tecnológica y capacidades operativas entre distintos grupos sin necesidad de depender de una única organización central.

Como resultado, las redes criminales se han vuelto mucho más flexibles y difíciles de desmantelar.

En lugar de traficar principalmente mercancías físicas, estas organizaciones comercializan servicios digitales relacionados con fraude financiero, infraestructura informática, plataformas de pago clandestinas y herramientas para el ciberdelito.

La naturaleza digital de estas operaciones dificulta rastrear el origen de los fondos y atribuir responsabilidades individuales.

Las criptomonedas continúan siendo una pieza clave

El informe estima que las pérdidas provocadas por estafas en Asia Oriental, el Sudeste Asiático, Australia y Nueva Zelanda oscilaron entre USD $88.300 millones y USD $114.100 millones durante 2025.

La ONU destaca que esa cifra supera el producto interno bruto anual de varios países de la región.

Una parte importante de ese dinero circula posteriormente mediante criptomonedas.

Los complejos donde operan estas organizaciones desarrollan principalmente fraudes de inversión y estafas sentimentales, conocidas internacionalmente como pig butchering, cuyos ingresos son posteriormente blanqueados utilizando redes blockchain.

La UNODC advierte que muchas autoridades policiales todavía carecen de la capacitación necesaria para seguir el rastro del dinero dentro del ecosistema de los activos digitales.

Schantz sostuvo que el decomiso de los fondos ilícitos se ha convertido en un elemento esencial para combatir estas organizaciones, ya que interrumpir temporalmente sus operaciones no resulta suficiente para debilitarlas.

Inteligencia artificial y nuevas tecnologías impulsan el fraude

El informe también identifica la inteligencia artificial generativa como uno de los principales factores que aceleran la expansión del fraude digital.

Las organizaciones criminales utilizan modelos generativos, deepfakes y procesos cada vez más automatizados para engañar a un mayor número de víctimas con menor costo operativo.

Otro fenómeno señalado por la ONU es el crecimiento del denominado malvertising, una técnica mediante la cual los delincuentes utilizan redes legítimas de publicidad para distribuir programas maliciosos.

Según el informe, este tipo de ataques aumentó un 42% durante 2025.

La organización también explica que muchas operaciones criminales ya no dependen de la infraestructura tradicional de telecomunicaciones gracias al uso de Internet satelital, incluyendo servicios como Starlink, lo que les permite instalar centros de operaciones en zonas remotas de difícil acceso para las autoridades.

Además, las investigaciones identificaron personas provenientes de al menos 80 países trabajando dentro de estos complejos, muchas de ellas sometidas a condiciones de trabajo forzado. Las redes también están ampliando su reclutamiento mediante anuncios dirigidos específicamente a personas con dominio de idiomas europeos y norteamericanos.

La cooperación internacional será determinante

La directora ejecutiva de la UNODC, Monica Juma, advirtió que estas organizaciones han demostrado una enorme capacidad de adaptación frente a las acciones de las autoridades.

Según explicó, las redes criminales son capaces de trasladar rápidamente sus operaciones entre distintos países y reanudar sus actividades después de cada operativo policial.

El informe también identifica el mar de Joló y el mar de Célebes, ubicados entre Indonesia, Malasia y Filipinas, como un nuevo corredor utilizado para actividades de contrabando.

Además, alerta sobre el crecimiento de plataformas de apuestas en línea que incorporan elementos de gamificación para atraer a usuarios más jóvenes.

Mientras tanto, distintos organismos internacionales intensifican su respuesta. La semana pasada, fiscales estadounidenses decomisaron más de USD $25 millones en criptomonedas vinculadas con estafas de inversión y fraudes sentimentales conectados con estas redes, mientras Interpol ya considera a estos complejos criminales una amenaza de alcance global.

La dimensión humanitaria también continúa agravándose. Amnistía Internacional ha documentado la crisis que enfrentan numerosas víctimas sometidas a trabajo forzado dentro de estos centros de fraude en Camboya, país donde también fue detenido el presunto líder del Prince Group, Chen Zhi, en un caso que incluyó una de las mayores incautaciones de Bitcoin registradas hasta la fecha.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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