Zoox, la firma de vehículos autónomos respaldada por Amazon, expandirá sus pruebas de robotaxis a Dallas y Phoenix en un momento en que la competencia por dominar este mercado en Estados Unidos se vuelve más intensa. El avance llega mientras Waymo consolida su liderazgo y Tesla intenta escalar su propia estrategia.
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- Zoox llevará su programa de pruebas a Dallas y Phoenix, con lo que ampliará su presencia a 10 mercados en Estados Unidos.
- La empresa ya superó 1 millón de millas autónomas y ha transportado a más de 300.000 pasajeros en San Francisco y Las Vegas.
- Waymo sigue al frente del sector, mientras Tesla avanza más lento y enfrenta retos regulatorios y escrutinio sobre sus datos de colisiones.
La competencia por el negocio de los robotaxis en Estados Unidos acaba de sumar un nuevo capítulo. Zoox, la empresa de conducción autónoma propiedad de Amazon, anunció que expandirá su programa de pruebas a Dallas y Phoenix, dos ciudades que pasan a integrarse a su mapa operativo en un momento de creciente presión entre las firmas que buscan liderar este segmento.
Con este movimiento, Zoox eleva su presencia a 10 mercados dentro de Estados Unidos. La decisión representa uno de los pasos geográficos más ambiciosos de la empresa desde que Amazon adquirió la startup en 2020 por USD $1.300 millones, una operación que dio a la compañía respaldo financiero y capacidad industrial para avanzar en su estrategia de despliegue.
El negocio de los robotaxis se ha convertido en uno de los frentes más observados dentro de la movilidad avanzada y la inteligencia artificial aplicada al transporte. La tesis detrás de este mercado es clara: si una empresa logra operar servicios autónomos seguros, escalables y regulatoriamente viables, podría capturar una porción relevante del transporte urbano de pasajeros en los próximos años.
En esta nueva etapa, Zoox desplegará una pequeña flota de SUVs Toyota Highlander modificados. Estos vehículos estarán equipados con su suite completa de sensores, pero mantendrán a un conductor humano de seguridad a bordo durante la fase inicial, que se enfocará en mapear Dallas y Phoenix antes de dar paso a pruebas completamente autónomas.
La empresa explicó que ambas ciudades fueron seleccionadas para poner a prueba su tecnología de conducción autónoma por una combinación de factores. Entre ellos destacan sus extensas cuadrículas viales y un clima variado, dos condiciones útiles para evaluar el desempeño del software y de los sistemas de percepción en escenarios urbanos distintos a los que la compañía ya conoce.
Este enfoque refleja una práctica habitual en el sector. Antes de lanzar operaciones autónomas sin supervisión humana, las compañías suelen realizar procesos extensivos de cartografía, validación de rutas y recolección de datos. Esa fase previa permite ajustar la respuesta del vehículo frente a condiciones de tráfico, señalización, iluminación y comportamiento de otros conductores.
Zoox llega a esta expansión con ciertos hitos ya alcanzados. La empresa superó 1 millón de millas autónomas recorridas al cierre del año pasado y, además, ha transportado a más de 300.000 pasajeros en sus operaciones en San Francisco y Las Vegas, dos de sus mercados más visibles hasta ahora.
Actualmente, Zoox ofrece viajes públicos gratuitos en partes de ambas ciudades. En Las Vegas, el servicio opera alrededor de la Strip, mientras que en San Francisco cubre algunos vecindarios. La empresa prevé comenzar a cobrar por los trayectos en esos mercados en 2026, un paso importante para medir la viabilidad comercial de su modelo.
La carrera por escalar en Estados Unidos
La expansión de Zoox encaja con una tendencia más amplia en la industria. Varias empresas del sector han acelerado sus despliegues en distintas ciudades de Estados Unidos para ganar terreno, validar modelos operativos y construir una ventaja antes de que el mercado entre en una fase de consolidación más agresiva.
Hoy, el líder más claro en el mercado estadounidense es Waymo, la compañía de Alphabet. Según reportó Yahoo Finance, Waymo opera en seis ubicaciones luego de sumar Miami en enero. Además, está completando 450.000 viajes pagados por semana a inicios de 2026, una escala que la coloca por delante del resto de sus competidores.
La hoja de ruta de Waymo también sigue creciendo. La empresa planea expandir su servicio en 2026 a Dallas, Denver, Detroit, Houston, Las Vegas, Orlando, San Antonio, San Diego, Washington y Nashville. A esto se suma que ya realiza pruebas en Nueva York, Chicago, Charlotte, Boston, Tokio y Londres.
Esa ventaja operativa importa porque en el negocio de los robotaxis no solo cuenta la tecnología. También pesan la capacidad de operar flotas, mantener vehículos, coordinar infraestructura, cumplir normas locales y procesar grandes volúmenes de datos. En otras palabras, la carrera no se gana solo con software, sino con ejecución a escala.
Tesla, por su parte, ha avanzado más lentamente en el despliegue de su servicio de robotaxis. La compañía lanzó su servicio en Austin y en el Área de la Bahía de San Francisco a mediados de 2025, pero todavía utiliza conductores humanos de seguridad en sus robotaxis, salvo por un pequeño número de vehículos no supervisados en Austin.
La propuesta técnica de Tesla es distinta a la de Waymo y Zoox. Mientras estas dos empresas se apoyan en suites de sensores más amplias, Tesla apuesta por un enfoque basado solo en visión, impulsado por cámaras. Sobre el papel, este modelo podría resultar más escalable y más barato por vehículo, lo que ha alimentado el optimismo de Wall Street.
Sin embargo, esa estrategia también enfrenta límites relevantes. Tesla aún no ha recibido la aprobación regulatoria para ofrecer un servicio comercial autónomo en California, por ejemplo. Además, sus datos de colisiones presentados ante la NHTSA permanecen bajo escrutinio, un factor que puede influir en la confianza pública y en la velocidad de futuras aprobaciones.
Aun así, Tesla ha indicado que planea expandirse a Nevada y Phoenix. La compañía también comenzó recientemente la producción limitada de su Cybercab robotaxi, un vehículo diseñado específicamente para este uso, en un intento por reforzar su posición en una competencia que se vuelve más exigente trimestre tras trimestre.
El respaldo de Amazon y la apuesta industrial de Zoox
Zoox compite con una propuesta de diseño especialmente radical. Al igual que el Cybercab de Tesla, sus vehículos están concebidos desde cero para el servicio de robotaxi. Pero en el caso de Zoox, el planteamiento es todavía más extremo: su robotaxi no tiene asiento para conductor ni controles tradicionales, y los pasajeros viajan sentados frente a frente, como en un vagón de tren.
Esa arquitectura busca maximizar el espacio útil para los ocupantes y redefinir la experiencia del transporte urbano autónomo. Al eliminar elementos propios de un automóvil convencional, Zoox intenta demostrar que los robotaxis pueden ser pensados como una nueva categoría de movilidad, y no solo como un auto tradicional automatizado.
El avance regulatorio ha sido clave para esa visión. El año pasado, la NHTSA otorgó a Zoox una exención para operar ese vehículo en vías públicas. Esa autorización despeja parte del camino hacia un eventual despliegue comercial, aunque el paso de pruebas controladas a servicios masivos seguirá dependiendo de desempeño, seguridad y cumplimiento normativo.
Otro factor central es el respaldo de Amazon. La inversión del gigante tecnológico facilitó la apertura de una nueva instalación de manufactura de 220.000 pies cuadrados en el Área de la Bahía de San Francisco. Zoox apunta a una capacidad de 10.000 vehículos por año cuando esa operación alcance plena producción.
El apoyo de Amazon no se limita al capital. También aporta experiencia operativa en logística, infraestructura en la nube mediante AWS y la posibilidad de integrarse en el futuro con el ecosistema de transporte y entregas de la propia Amazon. Ese tipo de sinergias podría darle a Zoox una ventaja práctica si el mercado entra en una fase de despliegue más acelerado.
Por ahora, la expansión a Dallas y Phoenix no define un ganador, pero sí confirma que la carrera se está intensificando. Zoox quiere demostrar que puede convertir su diseño singular, su respaldo corporativo y su progreso técnico en una operación real y escalable. En un mercado donde Waymo marca el ritmo y Tesla sigue bajo observación, cada nueva ciudad vale como prueba de capacidad y como mensaje estratégico para toda la industria.
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