Una imagen tomada por un satélite comercial estadounidense muestra detalles del avión espacial chino. Una evaluación de la DIA también aborda maniobras orbitales y capacidades antisatélite.
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- La DIA incluyó en su evaluación una imagen de alta resolución captada por Maxar en 2024, en la que se distinguen las alas delta y la bahía de carga de la nave china.
- Datos orbitales analizados por el astrofísico Jonathan McDowell apuntan a la posible recuperación de un objeto liberado por el avión espacial, aunque no confirman por sí solos la maniobra.
- La evaluación también aborda armas de energía dirigida y otras capacidades de contrasespacio desarrolladas por China y Rusia.
🛰️ La DIA publica una imagen detallada del avión espacial chino
La captó un satélite comercial de Maxar en 2024. Se distinguen alas delta y una bahía de carga.
Datos orbitales sugieren que pudo recuperar un objeto liberado, pero no lo confirman. pic.twitter.com/mgXvO56hfe
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 28, 2026
Un satélite comercial fotografió el avión espacial chino en órbita
Una nave espacial china de diseño alado, cuyas actividades orbitales se conocen solo parcialmente, quedó fotografiada por un satélite comercial estadounidense cuando ambos vehículos coincidieron en el espacio. La imagen, tomada en 2024 por un satélite de Maxar, fue incluida en la evaluación no clasificada Challenges to Security in Space, de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA), que examina amenazas espaciales. La agencia publicó la edición de 2026 del informe.
Una nave reservada que ya no pasa inadvertida
La fotografía muestra un vehículo con alas delta, puertas de bahía de carga, un escudo térmico oscuro y un módulo de servicio en la parte trasera, equipado con paneles solares. Esos rasgos recuerdan al avión espacial X-37B de la Fuerza Espacial estadounidense, aunque la semejanza visual no permite concluir por sí sola que ambos vehículos cumplan exactamente las mismas funciones.
La observación se produjo en 2024, cuando el satélite de Maxar orientó sus instrumentos hacia el vehículo chino durante un encuentro orbital. Un funcionario de la Fuerza Espacial de Estados Unidos ya había mencionado esa observación en una conferencia celebrada ese año en Corea del Sur, pero el Pentágono no divulgó entonces la imagen de alta resolución que la DIA incorporó posteriormente a su evaluación.
Maxar, hoy llamada Vantor, es una de las compañías que suministra imágenes de distintos lugares del mundo al ejército y a las agencias de inteligencia estadounidenses. Sus satélites de observación terrestre también pueden dirigir sus cámaras hacia objetos en órbita, una capacidad que permite examinar vehículos espaciales y que amplía las herramientas disponibles para vigilar diseños que gobiernos o empresas mantienen bajo reserva.
Antes de publicarse esta imagen, ya circulaban vistas de menor resolución que permitían reconocer la forma general del avión espacial chino. La nueva fotografía aporta más detalles visibles sobre la estructura del vehículo, pero no revela qué instrumentos llevaba en la bahía ni cuáles eran sus tareas en el momento de la observación; la DIA tampoco precisó públicamente la hora, la ubicación o la distancia entre los dos satélites.
Vuelos prolongados y maniobras con satélites pequeños
El informe de la DIA ofrece pocos datos nuevos sobre las operaciones específicas de la nave china, pero señala que China ha lanzado cuatro misiones de aviones espaciales desde 2020, algunas de hasta nueve meses de duración. La cuarta misión despegó en febrero y, según la información recogida en el documento, continúa en órbita; no se conoce públicamente si China cuenta con uno o varios vehículos de este tipo.
El avión espacial viaja dentro de la cubierta de carga de un cohete convencional y, una vez en órbita, funciona como una nave reutilizable. Al final de cada misión vuelve a entrar en la atmósfera y realiza un aterrizaje autónomo en una pista, tras lo cual los equipos en tierra pueden reacondicionarlo para otro vuelo, de acuerdo con la descripción de la DIA.
La agencia sostiene que la mayor capacidad de maniobra de estos vehículos los hace útiles para algunas misiones que resultarían menos adecuadas para satélites tradicionales. Una bahía de carga también puede servir para desplegar satélites pequeños, aunque los detalles de las operaciones chinas siguen sin divulgarse y el informe no identifica los objetivos concretos de cada vuelo.
Una de las actividades que llamó la atención de analistas fue la liberación de un subsatélite. Datos de seguimiento orbital de fuentes abiertas analizados por Jonathan McDowell, astrofísico que cataloga actividades espaciales, apuntan a que un objeto liberado por el avión espacial pudo haber sido recuperado. McDowell señaló que, desde el 13 de septiembre, los datos orbitales del objeto y de la nave eran indistinguibles, algo compatible con una recaptura, pero que no la confirma por sí solo.
El X-37B como referencia y las incógnitas del programa chino
El avión espacial chino suele recibir el nombre de Shenlong en publicaciones occidentales, que lo vinculan con informes de la década de 2000 sobre el desarrollo de un vehículo robótico chino. Los medios estatales de ese país, en cambio, se refieren a la nave como Chongfu Shiyong Shiyan Hangtian Qi, o CSSHQ, una denominación que significa nave espacial experimental reutilizable, según una ficha de la Secure World Foundation.
La comparación más habitual es con el X-37B, un vehículo de la Fuerza Espacial estadounidense que también despega dentro de la cubierta de carga de un cohete y aterriza en una pista al terminar su misión. Estados Unidos opera dos X-37B en rotación y ha completado ocho misiones; la más larga duró dos años y medio desde el lanzamiento hasta el aterrizaje, según la información disponible.
El programa estadounidense también ha divulgado fotografías, dimensiones y algunos experimentos del X-37B, aunque la mayor parte de sus actividades orbitales permanece clasificada. El vehículo mide 29 pies, o 9 metros, cerca de una cuarta parte de la longitud de un orbitador del transbordador espacial de la NASA, y uno de sus vuelos superó las 24.000 millas de altitud antes de usar el frenado aerodinámico para preparar su regreso.
Hasta ahora, el avión espacial chino ha operado en órbita terrestre baja, a una altitud de algunos cientos de millas, de acuerdo con el informe. La diferencia con aquel vuelo del X-37B muestra que los vehículos reutilizables pueden operar en perfiles distintos, pero la comparación no confirma que China haya alcanzado las mismas altitudes ni que su nave haya realizado maniobras equivalentes.
La vigilancia orbital y las capacidades antisatélite
La fotografía de Maxar forma parte de una práctica conocida como imágenes no terrestres, o NEI, en la que satélites de observación apuntan sus cámaras hacia otros objetos espaciales. A diferencia de las aproximaciones deliberadas entre vehículos militares, estas observaciones comerciales suelen ocurrir cuando las órbitas se cruzan y los satélites coinciden a gran velocidad, lo que permite inspeccionar naves sin que necesariamente exista una maniobra de acercamiento intencional.
La evaluación de la DIA también aborda las capacidades de contrasespacio de China, entre ellas las armas de energía dirigida, que pueden interferir con un satélite de forma temporal o permanente. La agencia afirma que el ejército chino considera que estos sistemas pueden ser herramientas idóneas para ese propósito y señala que China dispone de varios láseres terrestres, con diferentes niveles de potencia, capaces de interrumpir, degradar o dañar satélites en órbita terrestre baja.
Según la DIA, para finales de la década de 2020 China podría desplegar sistemas de energía dirigida en el espacio y láseres terrestres de mayor potencia que amenacen satélites en órbitas más altas. El informe también menciona pruebas chinas de misiles antisatélite lanzados desde tierra, una demostración de reabastecimiento de combustible de satélites en órbita geoestacionaria el año anterior y un brazo robótico que podría atrapar una nave espacial.
La agencia agrega que una flota creciente de satélites chinos TJS se acerca de manera rutinaria a naves espaciales extranjeras. Estados Unidos también mantiene una constelación de satélites inspectores en órbita geoestacionaria y adquirió unidades adicionales con capacidad potencial de reabastecimiento, una opción que reduciría limitaciones de maniobra, según la información descrita en la evaluación.
Estados Unidos y Rusia también amplían sus operaciones
Troy Meink afirmó que el Pentágono había desplegado armas en el espacio, lo que convertiría a Estados Unidos en la primera nación que reconoce públicamente poseer armas orbitales, según la información citada. La fuente no detalla qué sistemas se desplegaron ni sus funciones.
En el caso ruso, funcionarios de inteligencia estadounidenses han advertido sobre un programa de combate orbital que incluye la ambición de desplegar un arma nuclear en el espacio. Rusia también desarrolla Nivelir, un sistema más convencional diseñado para disparar proyectiles desde un satélite contra otro; el ejército ruso simuló un ataque con ese sistema en 2020, según la evaluación citada.
En abril, Rusia lanzó un grupo de satélites pequeños a una órbita cercana a la de un satélite comercial de radar de apertura sintética de ICEYE, empresa que proporciona imágenes de reconocimiento a Ucrania. Funcionarios estadounidenses afirmaron que uno de los satélites rusos se acercó a decenas de metros del vehículo de ICEYE antes de alejarse.
El caso ilustra cómo la competencia espacial combina vehículos reutilizables, inspecciones orbitales y sistemas diseñados para interferir con satélites, sin que cada acercamiento implique necesariamente un ataque. La imagen del avión chino demuestra que la vigilancia comercial puede reducir el secreto sobre el diseño de estas naves, pero deja intactas las principales incógnitas sobre sus misiones y el alcance real de sus capacidades.
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