Por Canuto  

Una estimación entregada al Congreso cifra en USD $47.100 millones el gasto militar de Estados Unidos en la guerra con Irán hasta el 16 de octubre, pero deja fuera los daños a instalaciones atacadas y revela una fuerte presión sobre las reservas de municiones.
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  • El Comando Central calculó que el gasto militar llegó a USD $47.100 millones hasta el 16 de octubre, USD $3.500 millones más que en su actualización anterior.
  • Más de USD $29.000 millones se destinaron a reponer municiones; el Pentágono habría utilizado cerca del 65% de sus interceptores Patriot.
  • El informe también describe bajas y efectos en las fuerzas desplegadas, mientras el conflicto presiona los precios del petróleo y la inflación.


La guerra con Irán ya cuesta USD $47.100 millones al ejército de Estados Unidos

La estimación no incluye el costo de los daños a bases e instalaciones estadounidenses en Medio Oriente que fueron atacadas por Irán, por lo que no representa la factura completa del conflicto.

El Comando Central de Estados Unidos informó al Congreso que el gasto militar asociado con la guerra contra Irán alcanzó USD $47.100 millones hasta el 16 de octubre. La cifra, obtenida por USA TODAY, supera en USD $3.500 millones la última actualización del organismo y ofrece una medida parcial del costo, pues no incorpora una estimación de los daños sufridos por bases e instalaciones estadounidenses en la región.

Una cuenta que no incluye todos los daños

El grueso de los gastos reportados corresponde a la reposición de municiones utilizadas en las operaciones, como interceptores de defensa antiaérea y bombas. El Pentágono habría destinado más de USD $29.000 millones a ese rubro y otros USD $6.100 millones a reemplazar equipos, dos partidas que muestran cómo el conflicto consume recursos además de los costos inmediatos de las operaciones militares.

La actualización llega tras casi ocho meses de guerra, iniciada con ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero. El presidente Donald Trump había pronosticado inicialmente que el enfrentamiento duraría unas pocas semanas, pero la duración del conflicto y el uso sostenido de armamento ampliaron la presión sobre las reservas y los presupuestos militares.

La propia estimación tiene un límite relevante: no calcula los daños a las instalaciones estadounidenses de Medio Oriente alcanzadas por ataques iraníes. Por ello, los USD $47.100 millones no deben leerse como el costo total de la guerra, sino como el recuento disponible de determinados gastos militares hasta una fecha específica, sin una cifra consolidada para reparar esas bases.

La diferencia de USD $3.500 millones frente a la actualización anterior indica que la factura siguió creciendo entre los dos informes. Sin embargo, el material divulgado no ofrece un desglose completo de todos los conceptos ni permite proyectar cuánto podría sumar el conflicto en adelante, especialmente si continúan las operaciones o se reanudan ataques a gran escala.

Municiones bajo presión y gastos por rama militar

El consumo de municiones ya plantea un reto que va más allá del frente iraní, según el reporte, porque el ejército estadounidense también necesita esos recursos para responder a contingencias en otras regiones. El Indo-Pacífico aparece entre los escenarios donde la disponibilidad de armamento resulta importante, y la guerra prolongada puede reducir el margen de respuesta mientras se reponen las existencias utilizadas.

El Pentágono habría gastado aproximadamente el 65% de sus existencias de interceptores de misiles Patriot. Ese nivel de consumo resulta especialmente significativo porque los interceptores forman parte de la defensa antiaérea, y reponerlos exige recursos y tiempo; el informe, sin embargo, no especifica cuándo quedarían restauradas las reservas ni ofrece una fecha para recuperar los niveles previos.

La Fuerza Aérea registró el mayor gasto entre las ramas armadas, con USD $7.600 millones desde el inicio de los combates. El Ejército reportó USD $2.100 millones y la Marina, USD $1.500 millones, mientras que el texto también señala que la Fuerza Aérea perdió decenas de aeronaves durante la guerra; no atribuye todos los montos a una sola causa.

El gasto se desarrolla junto con un despliegue de más de 50.000 integrantes de las fuerzas estadounidenses en el área de responsabilidad del Comando Central. Esa presencia requiere sostener operaciones y equipos en varios puntos de Medio Oriente, a la vez que la guerra demanda municiones para las misiones en curso y para proteger a las tropas frente a ataques.

Bajas y desgaste entre el personal desplegado

Las cifras de víctimas mencionadas en el material corresponden a distintos momentos y no deben confundirse. Una referencia señala que dos soldados estadounidenses murieron en un ataque en Jordania y que esas muertes elevaron el total reportado entonces a 17. Un conteo posterior citado por The New York Times registró 21 militares estadounidenses muertos y 865 heridos hasta el 11 de octubre.

Entre las personas identificadas en el reporte figuran Isabella Gonzalez, muerta en acción durante un ataque iraní contra la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, y el primer teniente Tyler James Feehan, de 25 años, quien murió allí el 18 de julio durante un ataque enemigo. El sargento Michael Emmanuel Swinton, de 30 años, murió el 19 de julio en la base aérea de Erbil, Irak, durante la detonación controlada de un sistema aéreo no tripulado de una sola vía.

El texto también identifica al comandante Gabriel Edwards como presuntamente muerto después de que un helicóptero de la Armada realizara un aterrizaje de emergencia en el mar de Arabia el 1 de julio; las autoridades lo señalaron como el tripulante desaparecido tras varios días de búsqueda. El mayor John “Alex” Klinner, de 33 años, y otros cinco integrantes del servicio murieron el 12 de marzo cuando una aeronave estadounidense se estrelló en Irak.

En ese accidente del 12 de marzo también murieron seis aviadores a bordo de un KC-135 que se estrelló en el oeste de Irak mientras apoyaba la Operación Epic Fury: la capitana Ariana G. Savino, de 31 años, y la sargento técnica Ashley B. Pruitt, de 34, aparecen entre los nombres difundidos. El reporte agrega a Benjamin N. Pennington, de 26 años, quien murió el 8 de marzo por heridas sufridas en un ataque del 1 de marzo contra la base aérea Prince Sultan, en Arabia Saudita.

El reporte atribuye otras muertes a un ataque con sistemas de aeronaves no tripuladas en el puerto de Shuaiba, Kuwait, el 1 de marzo: el mayor de la Reserva Jeffrey O’Brien, de 45 años; la sargento de primera clase Nicole Amor, de 39; el sargento Declan Coady, de 20; y el capitán Cody Khork, de 35. También menciona al sargento de primera clase Noah Tietjens, muerto en el ataque, además del capitán Seth Koval, Curtis Angst, la sargento técnica Tyler Simmons y el jefe de suboficiales de grado 3 Robert Marzan.

El desgaste no se limita a las bajas reconocidas oficialmente. El portaaviones USS Abraham Lincoln regresó recientemente a San Diego tras un despliegue de 321 días en Medio Oriente, con una tripulación de aproximadamente 5.000 personas que pasó varios meses operando en una zona de combate activa; el reporte añade que ocho marineros asignados al grupo de ataque intentaron suicidarse durante el despliegue.

Impacto económico y opciones de Washington

El conflicto también repercutió en la economía mundial, con un alza de los precios del petróleo y un incremento de la inflación, según el texto. La prolongación de las operaciones añade presión en un momento en que el gobierno enfrenta costos militares crecientes y debe decidir si mantiene el curso actual, busca un acuerdo o reanuda ataques de mayor escala contra Irán.

La guerra es impopular entre los estadounidenses y, de acuerdo con el reporte, podría perjudicar a los republicanos en las elecciones de mitad de período previstas para la semana siguiente. Trump ha sugerido repetidamente que Estados Unidos podría reanudar operaciones militares importantes después de esos comicios, mientras el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, visitó recientemente el Comando Central y a Israel, donde se reunió con el primer ministro Benjamin Netanyahu.

La administración Trump no ha conseguido que Irán acepte las demandas estadounidenses mediante ataques militares, negociaciones diplomáticas y sanciones económicas, y Washington y Teherán permanecen en un punto muerto. En una entrevista con Fox News el 25 de octubre, Trump dijo: “Tengo una decisión que tomar: ¿termino con esto, lo cual sería muy fácil de hacer, o hago un trato? No jugamos”.

La cifra de USD $47.100 millones, por tanto, convive con interrogantes que el recuento disponible no resuelve: el costo de reparar instalaciones dañadas, el ritmo para reponer armas y la duración de las operaciones. El reporte proporciona una fotografía financiera hasta el 16 de octubre, pero la ausencia de una estimación integral impide medir todavía la factura completa que el conflicto dejará para las fuerzas estadounidenses.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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