Por Canuto   La confrontación entre EE. UU. e Irán volvió a escalar este jueves luego de que Donald Trump prometiera nuevos ataques y amenazara con tomar control de infraestructura energética clave, incluida la isla Kharg. El episodio añade presión a negociaciones indirectas todavía abiertas, mientras el mercado petrolero sigue atento al riesgo de mayor interrupción. ***
  • Trump dijo que EE. UU. atacará nuevamente a Irán y mencionó la posibilidad de tomar la isla Kharg, clave para las exportaciones de crudo iraní.
  • Irán respondió con amenazas de represalia, mantuvo a sus fuerzas en máxima alerta y anunció mayores restricciones en el estrecho de Ormuz.
  • Aunque el Brent se ubicó cerca de USD $93 por barril, persiste el riesgo de una subida mucho mayor si el conflicto interrumpe el tránsito petrolero.
 
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este jueves, después de que el presidente Donald Trump asegurara que Washington lanzará nuevos ataques contra la República Islámica y amenazara con tomar control de infraestructura energética crítica del país. El foco de esa advertencia fue la isla Kharg, el principal punto de carga para cerca del 90% de los envíos de crudo iraní. La mención no pasó desapercibida, porque un intento de captura de ese enclave implicaría una operación de enorme sensibilidad militar, económica y política. Para los mercados, el episodio importa más allá del frente bélico. Irán sigue siendo una pieza relevante en el sistema energético global, y cualquier alteración sostenida en sus exportaciones o en el tránsito por el estrecho de Ormuz puede golpear precios, cadenas logísticas y expectativas de inflación.

Trump advierte de un ataque nocturno contra Irán

Según reportó Bloomberg, Trump publicó en su red social que Los Estados Unidos atacarán a Irán (…) MUY FUERTEMENTE ESTA NOCHE”, al tiempo que afirmó que las capacidades navales, aéreas, de radar y de defensa antiaérea iraníes habían “DESAPARECIDO”, junto con la mayor parte de su capacidad ofensiva. En el mismo mensaje, el mandatario fue más allá del lenguaje de represalia inmediata y planteó una presión de mayor alcance. Dijo que, en algún momento del futuro cercano, Estados Unidos tomaría la isla Kharg y otros puntos de infraestructura petrolera para asumir “el control total de sus mercados de petróleo y gas, comparándolo con lo que, según él, se ha hecho con Venezuela. Sin embargo, pocos minutos después moderó parcialmente el tono en declaraciones a Fox News, desde donde reconoció que no está seguro de que Estados Unidos tenga el apetito político interno para ejecutar lo que realmente le gustaría hacer respecto a la toma de Kharg.

Una amenaza sobre el corazón petrolero de Irán

La isla Kharg no es un objetivo cualquiera. Es la terminal más importante para las exportaciones de crudo iraní, por lo que cualquier acción militar sobre ese punto tendría impacto directo sobre la oferta energética del país y sobre la percepción de riesgo en el mercado global. La sola referencia a una posible ocupación también sugiere un umbral distinto en el conflicto. A diferencia de ataques puntuales con misiles o bombardeos a instalaciones militares, controlar una terminal petrolera requeriría una presencia mucho más prolongada y, probablemente, tropas sobre el terreno. Ese escenario es especialmente delicado para Trump. El despliegue de militares estadounidenses en suelo iraní sería profundamente impopular dentro de Estados Unidos, en un momento en que el presidente ha repetido que quiere terminar una guerra regional que ya ha dejado miles de muertos y que pesa cada vez más sobre la opinión pública. Al mismo tiempo, la amenaza llegó cuando siguen abiertas las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán. Qatar ha asumido un papel más visible como mediador, y personas familiarizadas con la diplomacia señalaron que esta semana hubo avances. Una de esas personas dijo que ambas partes están usando los intercambios de fuego como herramienta de presión para mejorar sus términos de negociación. Ese doble carril, diálogo y ataques, ayuda a explicar por qué el mercado todavía no reacciona de forma extrema. El Brent se mantuvo prácticamente sin cambios alrededor de USD $93 por barril, muy por debajo del máximo sobre USD $125 alcanzado a finales de abril. La relativa calma en el precio del crudo también refleja otros factores, entre ellos una demanda más débil en China. Pero igualmente sugiere que muchos operadores energéticos siguen apostando a un acuerdo entre Irán y Estados Unidos en las próximas semanas.

La respuesta iraní y la presión sobre Ormuz

Desde Teherán, la reacción fue desafiante. Ebrahim Azizi, presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del parlamento iraní, reiteró que su país dará una respuesta “decisiva, aplastante y dolorosa” a cualquier amenaza, y añadió que las fuerzas armadas están en alerta máxima, de acuerdo con la agencia semioficial Tasnim. La nueva escalada se suma a una ola de ataques recíprocos que comenzó la semana pasada y que, hasta ahora, se ha centrado mayormente en objetivos militares. Esa selección de blancos ha sido interpretada como una señal de que ninguna de las partes quiere expandir la guerra más allá de un rango contenido que sirva para presionar al adversario. Entre el domingo por la noche y el lunes, Israel e Irán intercambiaron misiles. Después, Estados Unidos culpó a Irán por el derribo de un helicóptero Apache estadounidense cerca del estrecho de Ormuz. Teherán no ha asumido responsabilidad por ese hecho, pero el episodio sirvió de detonante para los ataques ordenados por Trump en los últimos dos días. El jueves, Irán disparó contra bases estadounidenses en Kuwait, Bahréin y Jordania. Kuwait cerró brevemente su espacio aéreo, mientras Jordania informó que interceptó 20 misiles. Bahréin, por su parte, dijo que un niño resultó herido por esquirlas caídas en Manama tras las intercepciones. En Teherán también hubo víctimas. La agencia semioficial ISNA reportó que tres personas resultaron heridas, citando al jefe de los servicios de emergencia de la capital iraní. Además, Irán afirmó que el estrecho de Ormuz quedaría cerrado a todo tipo de embarcaciones, una declaración que sugiere un endurecimiento del control sobre una vía marítima crítica para el comercio global de energía. Desde el inicio del conflicto a finales de febrero, solo un número reducido de petroleros y otros barcos ha logrado pasar por allí. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró haber golpeado dos embarcaciones que intentaban cruzar el punto de estrangulamiento en la madrugada del jueves. Esos incidentes no han sido confirmados de manera independiente, y Estados Unidos sostuvo que los barcos comerciales siguen transitando. La recién creada Autoridad del Estrecho de Pérsico de Irán dijo, además, que las embarcaciones que ya habían recibido permiso para atravesar la zona debían “tener paciencia y esperar más orientación”. Esa formulación dejó abierta la posibilidad de nuevas restricciones de facto, incluso sin un cierre total y verificable.

Negociaciones abiertas, ataques activos

Washington y Teherán están inmersos en negociaciones indirectas desde el alto el fuego iniciado el 8 de abril. Sin embargo, no han conseguido un acuerdo provisional, que debía abrir la puerta a discusiones más complejas sobre la limitación del programa nuclear iraní. Uno de los principales bloqueos es financiero. Teherán exige que EE. UU. descongele más de USD $10.000 millones de fondos iraníes retenidos en países como Qatar. Del otro lado, Trump exige que la República Islámica renuncie o destruya sus reservas de uranio. Irán también quiere un alto el fuego en Líbano, donde Israel combate contra Hezbolá, uno de los aliados más relevantes de Teherán en la región. Esa demanda vuelve aún más compleja una negociación que ya no depende solo del eje bilateral entre Washington y Teherán. Durante la noche, Estados Unidos atacó sitios militares iraníes, incluidas instalaciones de defensa aérea, con alrededor de 50 misiles Tomahawk. El Comando Central, responsable de supervisar a las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente, describió esos bombardeos como “ataques de autodefensa”, una señal de que la Casa Blanca intenta evitar la percepción de una guerra total reabierta. Trump también dijo a Fox que ha hablado directamente con funcionarios iraníes para pedirles que detengan los bombardeos contra activos estadounidenses. No precisó con quién habló, algo notable porque sería un caso muy inusual de contacto directo entre un presidente de Estados Unidos y autoridades iraníes. La situación deja a Trump bajo presión en varios frentes. Quiere mostrarse duro ante Irán, pero también ha insistido en que busca terminar una guerra que ha disparado los precios energéticos y que se vuelve cada vez más impopular entre los estadounidenses.

El mercado energético mide el riesgo

Hasta ahora, la respuesta del petróleo ha sido contenida en comparación con la gravedad del discurso. Pero eso no significa que el riesgo sea bajo. Si el estrecho de Ormuz permanece cerrado en agosto, la consultora FGE NexantECA prevé que el crudo podría subir hasta USD $150. Ante ese peligro, gobiernos occidentales han estado reduciendo sus reservas estratégicas de emergencia a un ritmo récord para evitar una escalada mayor en los precios. Esa política busca amortiguar el impacto sobre combustibles, transporte y costos industriales. También han emergido rutas y prácticas más opacas. En semanas recientes, algunos productores han logrado exportar crudo mediante los llamados tránsitos oscuros. Aunque los sistemas convencionales de seguimiento de barcos muestran pocos cambios, ejecutivos del sector naviero, compradores asiáticos de petróleo e imágenes satelitales indican que el tráfico por Ormuz se ha vuelto más constante y ha aumentado en volumen. Aun así, el nivel de tránsito sigue muy por debajo del promedio previo a la guerra, de aproximadamente 135 cruces diarios. Esa diferencia ilustra que el mercado todavía opera en un entorno excepcional, donde cualquier incidente adicional puede alterar las expectativas. En paralelo, la guerra siguió generando efectos colaterales. Negociadores qataríes abandonaron Teherán tras conversaciones sobre el conflicto, AFP reportó que India convocó a un alto diplomático estadounidense luego de un segundo ataque contra un buque con tripulación india en el Golfo de Omán que dejó tres marineros muertos, y otro petrolero informó problemas con fuego en su sala de máquinas frente a Omán. En el plano político, Nikki Haley, embajadora de Trump ante la ONU durante su primer mandato, expresó escepticismo sobre la posibilidad de éxito de las negociaciones. “Irán nunca iba a hacer un acuerdo”, dijo en una entrevista con Bloomberg.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA  

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