La administración del presidente Donald Trump evalúa ampliar los aranceles a los semiconductores, una medida que la industria tecnológica considera capaz de encarecer la infraestructura de IA, retrasar centros de datos y debilitar la innovación estadounidense.
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- La CCIA calcula que un esquema amplio podría restar USD $90.000 millones anuales al PIB estadounidense.
- Alrededor de 20% de los proyectos de centros de datos previstos hasta 2030 podrían retrasarse o cancelarse.
- La industria pide excluir servidores de IA, evitar impuestos acumulados y mantener exenciones mientras crece la fabricación nacional.
La administración del presidente Donald Trump estudia una nueva ronda de aranceles a los semiconductores que podría abarcar mucho más que los chips importados. El esquema, todavía sujeto a cambios y posiblemente anunciable durante las próximas semanas o meses, incluiría potencialmente consolas de videojuegos, servidores para centros de datos y otros productos fabricados con componentes semiconductores, según reportes citados por la industria tecnológica.
La propuesta llega mientras Estados Unidos intenta acelerar la construcción de infraestructura para inteligencia artificial y atraer nuevas plantas de fabricación de chips. Los grupos empresariales temen que gravar los insumos justo cuando los centros de datos necesitan comprarlos en grandes cantidades eleve los costos, retrase proyectos y termine empujando parte de la inversión tecnológica fuera del país que busca liderar la IA.
Un arancel que podría golpear la infraestructura de IA
Politico informó que funcionarios de la administración consideran un marco capaz de ampliar de forma drástica la cantidad de bienes tecnológicos sujetos a los aranceles. Cerca de ocho personas familiarizadas con los planes hablaron bajo anonimato y advirtieron que la fórmula aún podría modificarse, aunque una de las alternativas estudiadas gravaría tanto los semiconductores como los productos que los incorporan, incluidos equipos nuevos, usados o reacondicionados.
La Computer and Communications Industry Association estimó en junio que un arancel amplio podría provocar pérdidas anuales de USD $90.000 millones en el producto interno bruto estadounidense. El grupo también calculó que aproximadamente 20% de los proyectos de centros de datos planificados hasta 2030 podrían retrasarse o cancelarse, un impacto que afectaría directamente la capacidad de cómputo necesaria para entrenar y operar sistemas avanzados de IA.
La misma asociación advirtió que el encarecimiento podría incentivar la construcción de centros de datos fuera de Estados Unidos, en lugar de fortalecer la capacidad nacional. Esa posibilidad contradice el objetivo declarado de utilizar los aranceles para atraer producción al territorio estadounidense, porque los operadores podrían buscar jurisdicciones donde los equipos y sus componentes tengan menores costos de entrada.
La tensión resulta especialmente relevante porque las plantas nacionales de semiconductores tardan años en construirse y alcanzar una escala significativa. Aunque los aranceles pudieran estimular nuevos compromisos industriales, no resolverían de inmediato la dependencia de importaciones que enfrentan los centros de datos durante la actual carrera por ampliar la infraestructura de IA.
Costos para consumidores y fabricantes tecnológicos
En una carta enviada en mayo al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y firmada por unos 20 grupos comerciales, la CCIA señaló que los efectos no se limitarían a las grandes compañías de IA. Teléfonos inteligentes, computadoras portátiles, tabletas, relojes inteligentes, dispositivos conectados y vehículos podrían aumentar de precio si las autoridades no excluyen los productos con componentes semiconductores.
El impacto llegaría a los hogares estadounidenses en un momento de presión sobre sus presupuestos, pero también podría reducir la variedad de equipos disponibles. Los aranceles podrían retrasar el lanzamiento de productos con nuevas funciones de IA y disminuir la demanda de dispositivos, creando un círculo en el que los precios altos frenan la adopción y una menor adopción debilita los incentivos para innovar.
La carta sostuvo que los dispositivos de consumo constituyen la principal interfaz mediante la cual los estadounidenses utilizan herramientas impulsadas por IA. Por eso, los grupos empresariales argumentaron que encarecer teléfonos, computadoras y otros equipos podría impedir que los usuarios accedan a esas tecnologías precisamente cuando Estados Unidos intenta ampliar su liderazgo.
Los fabricantes estadounidenses también enfrentarían desventajas frente a competidores extranjeros que no soporten los mismos costos en sus mercados internacionales. El reporte citado por Ars Technica señaló que Nvidia y Advanced Micro Devices podrían recibir un golpe importante porque dependen de fabricantes extranjeros para producir sus diseños, mientras que empresas como Apple competirían con rivales que operarían fuera del alcance directo de los aranceles estadounidenses.
La propuesta de cuotas y exenciones
Para reducir el impacto sobre la industria de IA, la administración considera vincular el alivio arancelario a inversiones extranjeras en fabricación de chips dentro de Estados Unidos, como las realizadas o proyectadas por Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. Howard Lutnick, secretario de Comercio, favorecería un enfoque amplio que obligue a las empresas a comprometer producción local para acceder a un volumen limitado de importaciones libres de aranceles.
Cuatro fuentes familiarizadas con las conversaciones describieron una posible asignación de chips sin arancel, cuyo tamaño dependería de cuánto prometan fabricar las compañías en suelo estadounidense. La estructura también podría establecer tasas diferentes para cada país, lo que complicaría la planificación de las cadenas de suministro y aumentaría la incertidumbre para empresas que necesitan proyectar costos con años de anticipación.
Los críticos de esa fórmula temen que la cuota libre de impuestos quede muy por debajo de la demanda real de los hiperescaladores y del resto de la industria. Un representante tecnológico dijo que muchas de las piezas requeridas simplemente no pueden comprarse dentro de Estados Unidos porque la capacidad productiva todavía no existe, por lo que las cuentas del plan no coincidirían con las necesidades físicas de los centros de datos.
Las conversaciones entre representantes tecnológicos y funcionarios de Trump se volvieron más frecuentes desde el inicio del verano, pero recientemente tomaron una dirección negativa, de acuerdo con las fuentes citadas en el reporte. La industria intenta conseguir, como mínimo, una exención para los centros de datos, mientras Lutnick sostiene que una aplicación amplia es necesaria para acelerar la relocalización de la cadena de suministro.
Qué pide la industria tecnológica
A principios de año, Trump impuso un conjunto limitado de aranceles a determinados semiconductores que excluía expresamente a los centros de datos. En mayo, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que los aranceles a los chips eran importantes, pero debían aplicarse en el momento adecuado y con la intensidad correcta, además de permitir importaciones durante una fase de relocalización.
El Departamento de Comercio presentó el 1 de julio un informe que podría determinar si la exención para los centros de datos continúa vigente, aunque ese documento todavía no se ha publicado. La falta de claridad mantiene abiertas las dudas sobre qué cambió dentro de la administración y sobre si la próxima ronda conservará el tratamiento diferenciado para los servidores utilizados en proyectos de IA.
La CCIA recomendó eximir los semiconductores destinados a servidores de IA y reducir una tasa arancelaria presunta de 25% a 10%, con el objetivo de proteger los proyectos más frágiles y limitar las pérdidas económicas. Su carta también pidió excluir productos con contenido semiconductor mínimo o componentes incidentales a su función principal, además de establecer un umbral de minimis basado en el peso o el valor de los bienes.
Los grupos comerciales solicitaron que los vendedores de productos de segunda mano no tengan que demostrar una procedencia que probablemente no figura en sus registros, y que la documentación exigida corresponda a información que las empresas ya poseen. También rechazaron la acumulación de impuestos, que obligaría a pagar por el chip incorporado y luego otra vez por el producto terminado que lo contiene.
Una decisión con efectos sobre la competitividad
La industria tecnológica considera que el calendario de la política es tan importante como su diseño, porque la demanda de chips para centros de datos crece antes de que las nuevas fábricas estadounidenses puedan aportar suficiente oferta. Gartner prevé que la escasez de semiconductores de alta gama se prolongue hasta bien entrado 2027, mientras el aumento de precios llevaría los ingresos globales del sector a USD $1,6 billones en 2026.
Los economistas citados en el reporte esperan que los aranceles eleven aún más los precios de los chips y presionen a los diseñadores estadounidenses que dependen de producción extranjera. También existe el riesgo de que proveedores desvíen más actividad hacia China para evitar las cargas estadounidenses, una posibilidad que podría beneficiar a empresas chinas y debilitar el objetivo de reforzar la cadena doméstica.
Un funcionario tecnológico que trabajó en la primera administración Trump calificó el plan, según el reporte, como una forma extremadamente contraproducente de buscar el dominio estadounidense en IA. Su argumento resume la principal objeción empresarial: gravar las importaciones mientras no existe capacidad local suficiente encarece la infraestructura que Washington dice querer construir a gran escala.
La administración podría aplicar los aranceles por fases para evitar que todos los efectos recaigan al mismo tiempo, una opción que también reduciría el riesgo de una reacción negativa de los consumidores durante la próxima temporada navideña. Trump ya había utilizado exenciones para ciertos bienes con el fin de contener aumentos de precios que afectaban sus índices de aprobación, aunque todavía no está claro si adoptará una estrategia similar para los semiconductores.
La CCIA sostuvo que la inversión en capacidad estadounidense de fabricación de chips se encuentra en un máximo histórico y pidió políticas que aceleren permisos, infraestructura, empaquetado avanzado y capacitación laboral. El desenlace definirá si los aranceles funcionan como incentivo industrial o como un costo inmediato para la innovación aguas abajo, mientras las empresas intentan ampliar la computación que sostiene la expansión de la IA.
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