Por Canuto  

SpaceX está debutando en Wall Street a través de una IPO récord que la valora en USD $1,77 billones, pero Steve Westly, exmiembro de la junta de Tesla, cree que la empresa solo podrá sostener ese precio si logra al menos dos de sus tres grandes apuestas: su negocio espacial, Starlink y xAI.

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  • SpaceX recaudará USD $75.000 millones mediante la venta de 555,6 millones de acciones a USD $135 cada una.
  • Steve Westly afirmó que la compañía necesitará que al menos dos de sus tres grandes negocios funcionen para justificar su valoración.
  • El ex directivo de Tesla también dijo que una eventual fusión entre Tesla y SpaceX es “absolutamente probable”.

 


SpaceX está saliendo a la bolsa en una histórica operación que busca recaudar USD $75.000 millones. La transacción, según una presentación ante la Comisión de Valores y Bolsa (SEC), contempla la venta de 555,6 millones de acciones a USD $135 cada una.

Con ese precio, la empresa de Elon Musk alcanzaría una valoración de USD $1,77 billones. Esa cifra la convertiría en la séptima compañía más valiosa de Estados Unidos, incluso por delante de Tesla.

Sin embargo, no todos creen que ese nivel pueda sostenerse fácilmente en el tiempo. Steve Westly, capitalista de riesgo y exmiembro de la junta de Tesla, dijo que SpaceX deberá concretar al menos dos de sus tres grandes apuestas para justificar una valoración cercana a USD $2 billones, según la cobertura de CNBC.

Westly compartió su perspectiva durante una entrevista en el programa ‘Squawk Box Europe’ de CNBC, donde sostuvo que es difícil anticipar cómo se fijará el precio de la inminente IPO porque la empresa reúne negocios “completamente dispares”.

La observación no es menor para los mercados. Cuando una compañía integra actividades con perfiles de riesgo, madurez e ingresos distintos, el análisis de su valor puede volverse más complejo y más sensible a la ejecución futura.

Una empresa con tres apuestas de gran escala

De acuerdo con Westly, SpaceX no debe verse solo como una empresa aeroespacial. En su estructura actual conviven al menos tres grandes vectores de negocio con trayectorias y expectativas muy diferentes.

El primero es su actividad central en lanzamientos espaciales y cohetes reutilizables. Esa unidad ha sido la base de la reputación tecnológica de la firma y uno de los principales motores de su narrativa de crecimiento.

El segundo es Starlink, el servicio de internet satelital de la empresa. Según explicó Westly, esta división representa la mayor parte de los ingresos del grupo y es además la única unidad rentable.

El tercer componente es xAI, la firma de inteligencia artificial (IA) de Musk. Esa empresa fue fusionada con SpaceX en febrero, lo que añadió una capa adicional de complejidad a la valoración del conglomerado.

Westly resumió esa combinación con una frase tajante. “SpaceX es tres metas lunares en una sola compañía, pero creo que van a necesitar hacer al menos dos de estas metas lunares exitosas para mantener esa valoración de 2 billones de dólares”, afirmó.

Su lectura sugiere que el entusiasmo del mercado no bastará por sí solo. Si una o más de esas apuestas no logran traducirse en crecimiento consistente, rentabilidad o escala operativa, la presión sobre la cotización podría aumentar tras la salida a bolsa.

La mayor IPO de la historia y el reto de justificar el precio

La operación de SpaceX ya se perfila como la oferta pública inicial más grande de la historia. Ese dato por sí solo explica por qué el mercado sigue de cerca cada señal sobre la estructura financiera y la tesis de inversión de la compañía.

La empresa busca colocar 555,6 millones de acciones a un precio de USD $135 cada una. Esa combinación es la que lleva el tamaño de la recaudación a USD $75.000 millones.

Con una capitalización de USD $1,77 billones, SpaceX quedaría por delante de Tesla en valor de mercado. Ese reordenamiento tendría un peso simbólico importante, dado que ambas compañías están profundamente asociadas a la figura de Musk.

Westly dijo a CNBC que resulta difícil predecir el precio de la inminente IPO. Su argumento es que las tres empresas o líneas principales dentro de SpaceX no responden a una lógica única y no pueden evaluarse con un solo múltiplo simple.

En términos financieros, esa mezcla puede atraer a inversores que buscan exposición simultánea a espacio, conectividad e inteligencia artificial. Pero también puede provocar dudas sobre la forma correcta de asignar valor a un grupo cuya unidad rentable hoy sería Starlink.

Para los lectores menos familiarizados con este tipo de operaciones, una IPO no solo mide el apetito por una marca conocida. También pone a prueba si el mercado acepta las premisas de crecimiento futuro que justifican valoraciones extraordinarias.

Starlink, xAI y el peso de las unidades internas

Dentro del rompecabezas de SpaceX, Starlink ocupa un lugar central por una razón concreta. Westly señaló que el servicio satelital aporta la mayor parte de los ingresos y es la única unidad rentable del grupo.

Ese detalle importa porque introduce un ancla financiera en medio de proyectos que todavía pueden depender más de expectativas que de flujos consolidados. En un contexto de alta valoración, los inversores suelen prestar especial atención a las divisiones capaces de sostener resultados.

El negocio espacial tradicional de SpaceX mantiene una enorme visibilidad pública. Sus cohetes reutilizables y sus contratos de lanzamiento han fortalecido la imagen de la empresa como líder tecnológico, aunque la nota no detalla su nivel de rentabilidad individual.

xAI, en cambio, representa una apuesta distinta y mucho más reciente dentro de la estructura. La fusión realizada en febrero incorporó el atractivo de la inteligencia artificial a la narrativa de SpaceX, pero también añadió nuevas preguntas sobre integración y valoración.

Para algunos participantes del mercado, sumar IA a una empresa con fuerte presencia aeroespacial y de telecomunicaciones puede elevar el interés. Para otros, la combinación puede dificultar la comparación con compañías públicas más fáciles de modelar.

Esa tensión explica el comentario de Westly sobre las “tres metas lunares”. No se trata solo de crecer, sino de demostrar que al menos dos de esos frentes pueden convertirse en éxitos lo bastante sólidos como para sostener una capitalización de esta magnitud.

El rumor de una futura fusión con Tesla gana fuerza

Más allá de la OPI, la historia también reavivó la especulación sobre un posible movimiento corporativo aún mayor. La idea es que Tesla pueda terminar fusionándose con SpaceX en el futuro.

CNBC reportó en mayo, citando a personas cercanas al asunto, que Tesla y SpaceX ya comparten una larga lista de recursos. Ese mismo reporte señaló que Musk ha discutido con colegas la posibilidad de unir ambas compañías.

Consultado sobre ese escenario, Westly fue directo. Dijo a Arjun Kharpal, de CNBC, que un movimiento para fusionar Tesla dentro de SpaceX es “absolutamente probable”.

El exdirectivo añadió que una operación de ese tipo sería complicada. “Va a ser algo complicado. Habrá muchos problemas de gobernanza, la gente tendrá quejas sobre eso, pero… pienso que hay una buena posibilidad de que eso termine sucediendo”, afirmó.

La referencia a la gobernanza es relevante porque una fusión entre dos empresas de este tamaño implicaría conflictos potenciales sobre control, valoración relativa, derechos de accionistas y compatibilidad estratégica. También podría abrir un debate intenso entre inversores institucionales y minoritarios.

Aunque la nota no indica que exista una decisión formal, el simple hecho de que el escenario se discuta públicamente añade otra capa de atención sobre la IPO. Si SpaceX debuta con una valoración superior a la de Tesla, la conversación sobre una integración futura podría ganar más impulso.

Qué puede significar para el mercado

La salida a bolsa de SpaceX podría convertirse en uno de los eventos corporativos más observados del año en Estados Unidos. No solo por su tamaño, sino por lo que representa para la relación entre narrativa tecnológica y valoración en los mercados públicos.

La empresa reúne espacio, internet satelital e inteligencia artificial bajo un mismo techo. Esa fórmula puede resultar atractiva en un momento en que los inversores buscan crecimiento asociado a infraestructura crítica y tecnologías de frontera.

Al mismo tiempo, el comentario de Westly introduce una advertencia que el mercado no suele ignorar. Las valoraciones extremas tienden a exigir resultados visibles, especialmente cuando una parte importante del caso de inversión depende de proyectos aún en expansión.

Por ahora, el dato más concreto es que SpaceX ya alcanzó el objetivo de convertirse en la OPI más grande de la historia. Lo que falta por ver es si, una vez en el mercado, los inversores mantendrán la misma confianza en la ejecución de sus tres grandes apuestas.

Si Starlink conserva su papel como principal generador de ingresos y la empresa logra avances convincentes en su negocio espacial y en xAI, la tesis alcista podría fortalecerse. Si eso no ocurre, la cotización podría enfrentar un escrutinio más duro que el habitual para una firma de este tamaño.

En cualquier caso, la advertencia de Westly resume el centro del debate. Para sostener una valoración cercana a USD $2 billones, SpaceX no solo debe fascinar al mercado, sino demostrar que al menos dos de sus “moonshots” pueden funcionar a escala real.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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