Por Canuto  

Google renueva el sistema de nombres para grupos de hackers y adopta un esquema más claro con códigos como ‘Castillo’ o ‘Reliquia’. ¿Qué significa esto para la ciberseguridad?
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  • Google abandona los nombres tipo APT y adopta un sistema de códigos por país.
  • Shane Huntley explica por qué es necesaria la claridad en la industria.
  • La compañía rastrea más de 5.000 clústeres de actividad en todo el mundo.


Renovación del sistema de nombres

La industria de la ciberseguridad lleva más de una década asignando nombres a los grupos de hackers que operan en todo el mundo. Algunos de esos códigos, como Fancy Bear, han escapado del ámbito técnico hasta llegar a la corriente principal por sus hacks prominentes y sus nombres memorables.

Otros nombres solo son conocidos dentro de la industria, y a menudo ni los propios profesionales pueden seguirles el ritmo. Eso ocurre porque cada empresa nombra a los grupos de hackers de manera diferente.

Por eso existen recursos que intentan ser una ventanilla única para que los profesionales de la ciberseguridad, funcionarios gubernamentales, periodistas y el público entiendan quién es quién. Sin embargo, la proliferación de nombres ha generado más confusión que claridad.

El mes pasado, Google se convirtió en la última compañía en renovar su sistema de nombres para grupos de hackers. La empresa dejó atrás los códigos tipo APT1, APT41 o APT número, que habían sido adoptados de Mandiant, la firma de seguridad que ahora forma parte de Google.

Mandiant fue la primera en adoptar un esquema de nombres, pero ese sistema ya no resulta práctico. Con la evolución de las amenazas, el antiguo método se volvió insuficiente para diferenciar a los actores.

Google decidió implementar un modelo más claro y memorable. La renovación fue liderada por el equipo interno de caza de hackers de la compañía.

La necesidad de claridad

Según Shane Huntley, director de tecnología de Google Threat Intelligence Group, la renovación era necesaria para aportar claridad a los investigadores de seguridad tanto dentro de la empresa como externamente. Huntley explicó que el crecimiento del número de grupos hizo imposible mantener el antiguo sistema.

En los primeros años de la década de 2010, cuando las empresas comenzaron a publicar informes sobre ciberataques y a nombrar a los hackers responsables, nadie esperaba semejante proliferación. Huntley dijo a TechCrunch: “no esperábamos tener tantos grupos de amenazas como tenemos hoy”.

La dificultad para rastrear a todos los actores se convirtió en un problema operativo. Cada grupo necesitaba una identificación precisa para que los analistas pudieran compartir información sin ambigüedades.

El caos de nombres generaba errores en la atribución de ataques y en las investigaciones. Por eso, la estandarización se convirtió en una prioridad para Google.

Huntley destacó que el nuevo sistema es sencillo y diseñado para ser comprensible incluso para personas fuera del ámbito técnico. La meta es que cualquier lector de informes entienda la procedencia y la naturaleza del grupo.

La confusión en la industria no era solo un problema interno. Los medios y los gobiernos dependen de estos nombres para comunicar amenazas. Un nombre claro facilita la respuesta colectiva.

El nuevo esquema: códigos por país

El sistema de Google es relativamente simple: un grupo de hackers tendrá un primer nombre memorable y aleatorio, seguido de una segunda palabra cuya inicial indica el país de origen. Así, “Castillo” corresponde a China, “Ion” a Irán, “Neptuno” a Corea del Norte y “Relic” a Rusia.

Estos sufijos no son arbitrarios: la letra inicial coincide con el nombre en inglés de cada país. Por ejemplo, “Castle” para China, “Ion” para Irán, “Neptune” para Corea del Norte y “Relic” para Rusia.

La idea es que el primer nombre sea fácil de recordar y diferenciar, mientras que la segunda palabra aporte contexto geográfico inmediato. De esta forma, un analista puede saber de dónde proviene la amenaza sin necesidad de memorizar largas secuencias alfanuméricas.

Google ahora sigue más de 5.000 “clústeres de actividad” en varios países, según John Hult. Esta cifra muestra la magnitud del desafío de identificación.

La transición del sistema APT al nuevo modelo no se realizará de forma inmediata. Google irá actualizando sus informes y herramientas internas para adaptarse a la nueva nomenclatura.

Los primeros grupos ya han sido renombrados, y la compañía publicará guías para que los investigadores externos aprendan a usar el nuevo código.

Impacto en la industria

El cambio de Google podría sentar un precedente para otras empresas de seguridad. Aunque muchas firmas utilizan sus propios esquemas, un estándar común facilitaría la colaboración internacional.

Sin embargo, aún no hay consenso sobre si se debe adoptar un sistema único. Cada empresa tiene su propio enfoque, y algunas prefieren nombres basados en personajes mitológicos o incluso en comida.

Huntley reconoció que el objetivo no es imponer un estándar, sino ofrecer una opción más clara. La industria necesita herramientas para reducir la ambigüedad.

La medida de Google también refleja una tendencia hacia la simplificación en la ciberseguridad. A medida que el número de amenazas crece, la comunicación efectiva se vuelve esencial.

Los gobiernos y las organizaciones internacionales podrían beneficiarse de esquemas más consistentes. Por ahora, cada informe de Google utilizará los nuevos códigos, y se espera que otros actores sigan el ejemplo.

El tiempo dirá si el sistema de Google se convierte en el estándar de facto. La combinación de nombres memorables con indicadores geográficos parece, al menos, un paso en la dirección correcta.


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